viernes, agosto 26, 2022

Las aventuras de Duncan Jax


Que en los 60's o 70's aparecieran explotaciones de James Bond era totalmente normal y habitual, pero que pasase a mediados/finales de los 80 era algo muy raro. Es el caso del personaje Duncan Jax, que su condición de rémora del agente doble 0 más famoso del mundo es más que evidente en su primera aparición cinematográfica, pero que perdería bastante en se segunda entrega, acabando más cerca de Doc Savage.
Pero empecemos por el principio. Y para hacerlo hay que hablar de su director Worth Keeter, que empezó como electricista a finales de los 70 en E. O. Coporation, compañía afincada en Shelby (Carolina del Norte) de Earl Owensby (conocido como el Roger Corman redneck) especializada en producciones de bajo presupuesto, donde Keeter rápidamente ascendió a vice presidente de la compañía además de dirigir varios films.
Sus primeros trabajos como director serían en formato 3D, adelantándose a la moda de producciones tan famosas como Viernes 13 3D, Tiburón 3D o Amityville 3D, entre muchas otras. Ya en 1990 decidió dar un paso adelante en su carrera y se mudó a Los Angeles en busca de oportunidades en los grandes estudios, donde participaría en algunos thrillers como ayudante de dirección o como director, para, finalmente, recaer en Saban Entertainment y dirigir multitud de episodios de Power Rangers, VR Troopers o Beetleborgs.
Pero lo que ahora nos interesa son las dos aventuras de Duncan Jax, su intento de parir un personaje franquicia para intentar dar el pelotazo.


La maldición del ídol (Unmasking the Idol, 1986). Lo más normal en la época del videoclub es que la carátula nos quisiera vender una moto que luego no era. Imágenes de una espectacularidad que no encontraríamos en ninguno de sus fotogramas. Curiosamente en la cinta que nos ocupa es todo lo contrario. Es parca y simplona (todo lo contrarío de la carátula inglesa que tienes más abajo) hasta el punto que más de uno no la alquilaría por su simpleza, pero que lo que nos depara tiene mucho más gracejo. Y aunque entre la tradución patria y la imagen lo normal es que pensáramos que estábamos ante un Indiana Jones exploitation, lo que realmente teníamos delante era un Bond exploitation. Al menos en parte.
Duncan Jax es un experto agente secreto que siempre va acompañado de un papio, también conocido como mono babuino. En esta ocasión se las verá con una organización de ninjas que están acumulando oro para comprar misiles nucleares y desencadenar la tercera guerra mundial.
Nada más empezar tenemos a modo de prólogo a nuestro protagonista con disfraz de ninja ideando un complejo robo del que escapará en globo, para seguidamente pasar a unos títulos de créditos con fondo musical que sin ningún tipo de complejo nos lleva al terreno de James Bond. A partir de ahí tendremos a Duncan Jax en una isla con guarida secreta incluida desbaratando los planes de los malos.
Con un montón de decorados bastante conseguidos, que aunque se les nota su condición artificial tienen el gracejo de la serie B de antaño, escenas de acción más que aceptables y al mono haciendo constantemente corte de manga, nos topamos con una producción muy agradecida, de las que mezcla a los agentes secretos con ninjas y locuras pulp como malos con guarida secreta y foso de cocodrilos donde tiran a los que les plantan cara. Muy recomendable para los nostálgicos de la acción estilo a la vieja escuela y los tebeos de papel barato.


La orden del Águila Negra (The Order of the Black Eagle,
1987). En esta nueva aventura, nuestro héroe se las verá con una sociedad secreta de nazis que tienen a Hitler crionizado y tienen un arma capaz de destruir todos los satélites del planeta.
Pese a que no tenemos un prólogo JamesBondiano, nada más empezar nos topamos con la clásica escena donde Duncan recibe un montón de gadgets inverosímiles de la mano de una suerte de Q asiático. Pero a partir de ahí va a virar a una suerte de El equipo A, ya que en la aventura se van a unir un equipo de mercenarios, cada uno especialista en algo, que realmente son un poco esterotipos mil veces visto. Lo que unido a la poca pericia de sus actores, no dean un poco igual más allá de las risas por sus diálogos y comportamientos estúpidos.
No está demás mentar el cambio del protagonista, que deja de lado su estética ninja de la anterior película y tiene un comportamiento de chulo playa que incluso le da cierto toque desagradable.
Al parecer esta segunda entrega tuvo un presupuesto similar a la anterior, pero invirtieron mayor parte en explosiones y los decorados se vieron ninguneados, lo que hace que la película no sea tan disfrutable y se convierta en un episodio de El equipo A con multitud de coches explotando y militares saltando en contrapicado, lo que le hace bajar algunos enteros respecto a la primera entrega.

Y con esta segunda entrega moriría el personaje de Duncan Jax. Por su parte, el actor Ian Hunter (pseudónimo de Louis Dula) haría sus dos únicas incursiones en el cine y se dedicó a la pintura y el director Worth Keeter
pondría rumbo a metas más importantes como dirigir a los Power Rangers.

jueves, marzo 31, 2022

Hard Rock Zombies


Clásico de la serie Z que muchos conocimos por la loquísima carátula de Ízaro-Cannon, que se limitaron a su distribución.

Un grupo heavy (aunque las canciones que tocan tienen poco de ese estilo) llega a Grand Guignol, un pueblo de habitantes muy cerrados que nada más verlos prohiben su concierto. Por ahí tendremos abuelas lobo que fornican en presencia de sus nietos, nazis asilados, familias matarife, canciones que reviven a los muertos... 


En definitiva, una historia de esas que cada cinco minutos te meten una locura más chiflada que la anterior. Todo ello con escasez de medios, maquillajes a base de polvo talco porque los "actores" querían salir guaepetones, poca y mala iluminación... Vamos, serie Z en todo su esplendor. A todos estos elementos hay que añadir un montaje loquísimo donde meten insertos que no vienen mucho a cuento, dejándonos la sospecha que detras de la producción habría alguna movida.

Y efectivamente, así es. Hard Rock zombies en origen era una falsa película de 20 minutos que se proyectaba dentro de American Drive-In, otra zetada del mismo director (básicamente un American Graffitih low cost), de la que alguien pensó que sería buena idea poner más dinero para convertirla en un largo con vida (es un decir) propia. Detrás de esta pantomima de rockeros de bigotillo lampiño, zombies, mujeres lobo y nazis tenemos a Krishna Shah un indú afincado en USA que, en esencia, solo parió basura y fracasos económicos pese a que siempre estaba vendiendo proyectos como si fueran lo más grande parido en Hollywood.  

Otros nombres que nos pueden interesar son los de Phil Fondacaro (Troll o cualquier peli que salgan enanos), el maquillador John Carl Buechler (director de Troll y padre de los Ghoulies), el productor Sigurjon Sighvatsson (que ha estado detrás de cosas tan variopintas como Corazón salvaje o Candyman), o Paul Sabú, que aquí se encarga de la banda sonora y es hijó del famoso Sabú protagonista de El ladrón de Bagdad.

 

Mucha gente ha creído ver en Hard Rock Zombies una película de humor negro, que parodia el género y mil locuras más, pero que no te engañen, es una película zarapastrosa que solamente funciona para reirte de ella. ¿Que arrastra cierto culto? Sí, ¿y?

sábado, febrero 19, 2022

Capitán Ron

 
Después del resurgimiento de Disney gracias a La Sirenita, su modus operandi fue seguir el mismo esquema: estrenar una gran producción animada con muchas canciones anualmente dándole estatus de "peli acontecimiento". ¿Pero qué pasaba con las producciones de imagen real?
Pues que no acababan de funcionar. Intentaron meterse en adaptaciones de cómic con Dick Tracy o Rocketeer, pero o no eran éxitos tan grandes como esperaban o directamente fracasaban.

Algunas tuvieron más o menos aceptación en cines pero en videoclub vivieron una segunda juventud que les permitió llenarse un poco los bolsillos (El retorno de las brujas) o, incluso, tener secuelas (Colmillo blanco, Somos los mejores).
Pero sí, muchas morían en el camino. Es el caso de Capitán Ron, uno de esos films que pinta a que a nadie le importaba lo más mínimo.

 
Martin Short
  interpreta al clásico padre de familia topeyankie que es un trozo de pan y está aburrido de su monótona vida en la ciudad. Para su fortuna un tío lejano muere y le deja en herencia un cochambroso barco que tendrá que ir hasta el Caribe a buscarlo. Y ya que no tiene ni idea de manejar la nave contrata los servicios de un borrachuzo marinero de nombre Ron Rico.


Realmente el esquema lo hemos visto en infinidad de ocasiones. Básicamente un pez fuera del agua (Short) al que le puede la ilusión mientras choca con la tosquedad del capitán interpretado por Russell, que acaba por engatusar a la familia del primero. El protagonista de La cosa es lo poco salvable de la cinta, interpretando un personaje estrafalario que le da el suficiente margen para divertirse y salirse de sus más clásicos action hero.
Salvo el tándem Short-Russell no se puede destacar mucho más en el cast.
En cambio, en la dirección ya nos llama más el nombre de Thom Eberhardt, responsable de un par de títulos tan llamativos como Sin pistas y la cult movie La noche del cometa, que es por la que su nombre sigue más o menos sonando entre el fándom. Además de ejercer como guionista de Cariño, he agrandado al niño. A partir de mediados de los 90 cayó en series y telefilms para desaparecer definitivamente del mapa hace más de una década.


Capitán Ron
es un producto muy de su época, de esos 90 de ni chicha ni limoná que para intentar divertir a pequeños y mayores tiraba por el camino del medio y no hacía gracia a nadie. El ejemplo más claro es una escena entre Martin Short y su señora en la ducha del camarote, en la que a ella (o su doble de cuerpo) se le medio ven las ubres, que hizo que Disney frunciera el seño y la estrenara en USA bajo el sello de Touchstone y sin demasiada promoción, condenándola a desaparecer rápidamente de la cartelera. Aquí llegaría directamente a vídeo con un doblaje acartonado de esas que las voces, pese a ser de actores de primer nivel, no pegan nada con los caretos que aparecen en pantalla.