martes, diciembre 31, 2013

Danko: Calor rojo

danko calor rojo, arnold schwarzenegger, james belushi, walter hill

No cabe duda que la época dorada del tito Arnie fueron los 80. Ahí el tío encadenó éxitos de taquilla como el que se marca un combo en el Mortal Kombat. Pero lo mejor de todo es que han quedado como clásicos: Terminator, Depredador, Commando, Conan e, incluso, Perseguido. Desafío total la dejaremos aparte, ya que "oficialmente" es de 1990, pese a que se rodó en el 89 y apesta a cine ochentero en cada uno de su fotogramas.

danko calor rojo, arnold schwarzenegger, james belushi, walter hill

El problema del Chuache es cuando se pasó a la comedia, vale que mucho antes había hecho Cactus Jack, pero su primer acercamiento al género una vez instalado en el star system, fue este Danko: Calo rojo
Vale que esto no es Los gemelos golpean dos veces, algo totalmente ubicado en la risa, pero ya nos plantamos en ese subgénero tan ochentero como es el de las buddy movies (o películas de colegas), en pleno boom gracias al éxito de Límite: 48 horas y Arma letal. Está claro que la comicidad del austriaco es mínima, viendo que en sus papeles anteriores sus diálogos brillaban por su ausencia o por ser mínimos, en Hollywood lo tenían claro. Por eso, todo lo gracioso reside en ese choque cultural entre el ruso duro, frío, calculador y super profesional que tiene que viajar hasta los USA para echar el guante a un compatriota traficante de drogas, con el compañero que le asignan, el prototipo de yanki amigo de los hot dogs y los burguer, de extralimitarse en sus funciones y soltar cuantos más chascarrillos mejor, y si es en el momento más inoportuno tiramos cohetes.

danko calor rojo, arnold schwarzenegger, james belushi, walter hill

Al final eso es con lo que nos quedamos a las puertas de 2014. Y es que si este Danko era motivo de alegría y alborozo cuando la alquilábamos en VHS (atención al cartel tailandés) o la emitía Telecinco en alguna noche aburrida de verano, actualmente la cosa ha quedado para que la programe TVE a la hora de la siesta del domingo después del tortell. Lo que en la época era acción y espectacularidad a raudales, ahora vemos dificultades para que la trama nos interese y rutina hasta la extenuación.

danko calor rojo, arnold schwarzenegger, james belushi, walter hill

En la dirección un clásico de las action movie de los 80 como es Walter Hill (The Warriors, Límite: 48 horas, La presa), que cuando se metió en la comedia (El gran despilfarro) comenzó a flojear y la cosa no le acabó de ir tan bien como en sus inicios. No hay más que ver que el año pasado estrenó aquel bodrio de Stallone llamado Una bala en la cabeza.

Y acompañando a nuestro austriaco favorito un jovencito y delgado Lawrence Fishburne (aquí acreditado como Larry Fishburne), Peter Bolye, el clásico Brion James,
Pruitt Taylor Vince (el tarado de Identidad), Gina Gershon (la mala de Showgirls) y, por supuesto, el resorte cómico del loser de James Belushi en su momento álgido.


danko calor rojo, arnold schwarzenegger, james belushi, walter hill

Como curiosidad, fue la primera película norteamericana en rodar en la Plaza Roja, aunque lo hicieron de forma clandestina, ya que el gobierno ruso ni se dignó a responder a la solicitud de la productora, con lo que pusieron a Arnie en suelo ruso vestido con su vestimenta y un simple cámara grabándolo como si estuvieran haciendo un vídeo de de bodas, bautizos y comuniones. 

martes, diciembre 24, 2013

El día de la bestia

El día de la bestia, Álex de la Iglesia

En un día tan señalado (para algunos) como hoy, igual lo suyo sería tirar por ¡Qué bello es vivir!, Solo en casa y cosas por el estilo, pero que aquí pega más algo como El día de la bestia.
Para algunos la mejor película de Álex de la Iglesia o, como mínimo, de las más redondas (para mí lo es junto a Muertos de risa). No olvidemos su clásico bajón en el último tercio de sus pelis, del que no se libra ni Las brujas de Zugarramurdi.

viernes, diciembre 20, 2013

Los mundos de Coraline

Los mundos de Coraline, Henry Selick

El nuevo milenio no le estaba sentando nada bien a Henry Selick. El gran fracaso de Monkeybone era un escollo difícil de salvar en Hollywood, y más cuando su anterior film, James y el melocotón gigante, tampoco había funcionado bien. Así que iba haciendo pequeñas cosas como la colaboración en Life aquatic con unas escenas en stop motion y su primer chorto en animación 3d, Moongirl.

martes, diciembre 17, 2013

Monkeybone

Monkeybone, Henry Sellick, Brendan Fraser

Pesadilla antes de Navidad tuvo un éxito discreto si lo comparamos con las otras producciones Disney de la época, aunque el tiempo y (sobretodo) el merchandising acabasen reportando pingües beneficios a las arcas del tito Walt. Rápidamente su director, Henry Selick, se embarco en otro proyecto bajo la técnica del stop motion, James y el melocotón gigante, pero esta vez era algo más personal, no un encargo como lo fue su anterior film. Aunque para ello tuvo que cobijarse bajo el amparo de Tim Burton. La película no llamó demasiado la atención y no tuvo éxito, y Selick le reprochó a Burton su poca ayuda que, básicamente, se limitó a presentar el proyecto a Disney y sanseacabó.
 
Esto condenó al director al ostracismo durante la segunda mitad de los 90, limitándose a algún chorto y poca cosa más.

 Monkeybone, Henry Sellick, Brendan Fraser

Ya en el nuevo milenio apareció un cómic llamado Dark town de Kaja Blackley, que, en cuanto cayó en mano de Sellick, vio un material con potencial para ser llevado a la gran pantalla. Aunque su intención era hacerlo totalmente animado, la cosa cambió con la entrada de Chris Columbus, que por la época estaba liado con las primeras entregas de Harry Potter. El guionista de Los Goonies acabó imponiendo la idea de rodar con actores y añadir elementos animados.

Una vez que Dark town fue convertido en guión, pasó a llamarse Monkeybone. Curiosamente el guión venía firmado por Sam Hamm, otro rebotado de Burton, que se encargó del mismo para el Batman de 1989 e hizo lo mismo con el de Batman Returns, aunque este último acabó siendo rechazado por el director y simplemente apareció acreditado en "Story by".

Monkeybone, Henry Sellick, Brendan Fraser

Stu Miley es un apocado dibujante que crea a Monkeybone, un mono con un fez. Detrás de él tiene un engranaje de representantes, productores y empresas de televisión dispuestas a que su creación tenga serie de animación y miles de muñequitos que generen millones de dólares. Pero el pobre dibujante pasa bastante de estos asuntos y lo único que le preocupa es pedir matrimonio a su novia. Para su mala suerte, el día que va hacerlo tiene un desgraciado accidente que lo deja en coma. Y aunque para todo el mundo está lastrado en una camilla, su mente viaja hasta un mundo repleto de personajes estrafalarios que se alimentan de sus miedos.

 Monkeybone, Henry Sellick, Brendan Fraser


El principal problema de Monkeybone es que es una mezcla de ideas que en su edición final fueron cercenadas, todo por obra y gracia de Columbus, que se cargó casi media hora. Lo que hace que se note mucho en escenas poco desarrolladas y que quedan en el aire. Además de ese problema, tenemos una bajona cuando la acción pasa a la realidad. Por fortuna la gran mayoría del metraje acontece en el mundo imaginario de los bajos fondos. Lo mismito que le pasaba a Cool world (Una rubia entre dos mundos), título con el que guarda fuertes paralelismos.

Evidentemente, y viniendo de quien viene, el aspecto visual de ese mundo onírico es muy llamativo, aunque hay momentos que parece que han metido una amalgama de personajes que nunca acaban de congeniar, aunque esto también es debido a que utilizaron técnicas diferentes para los personajes (disfraces, animatrónics, stop motion, maquillaje...).
Brendan Fraser tampoco ayuda. Su cara de atontado puede irle bien al Stu taciturno, pero cuando está poseído por Monkeybone y tiene que dar ese aspecto macarrilla chirría con el mismo estrépito que lo haría
Tobey Maguire simulando a Tony Manero.

Monkeybone, Henry Sellick, Brendan Fraser

El conjunto de personajes no es ajena a su tono. Lo que en un principio puede darnos la impresión de producto para toda la familia da un giro brutal nada más empezar, cuando nos proyectan el episodio piloto de la serie de animación, donde un Stu aniñado se excita viendo a su anciana profesora, con sus flácidos brazos, para seguidamente eyacular al mismísimo Monkeybone. En cambio, el climax final es de una simpleza e infantilismo digna del Disney Channel. 
 
Ojo, que pese a tantos peros el film es una tontería que se deja ver (para luego olvidar) y no se hace demasiado insoportable ya que siempre podemos descubrir personajes escondidos en algún rincón del inframundo (esa escena con Stephen King -que no pudo rodar porque acababa de tener su conocido accidente y buscaron a un doble-, Poe y compañía). Luego, en las secuencias del mundo real, como he comentado, la cosa decae. Y es que el fuerte de Selick nunca fueron las escenas con actores reales.
No he leído Dark town, pero seguro que la cosa hubiera sido más redonda de haberse realizado en su totalidad en animación como era la primera idea de su director.
Monkeybone, Henry Sellick, Brendan Fraser

El film terminó siendo un fracaso estrepitoso. Costó 75 millones de dólares y apenas recaudó 8. Evidentemente eso dejó muy tocados a los implicados. Bridget Fonda hizo un par de pelis más, la mayoría poco o nada destacables, tuvo un grave accidente de coche y se casó con Danny Elfman (¡otra conexión con Tim Burton!) y se retiró de la industria. Por su parte Brendan Fraser tuvo más suerte y ese mismo año empalmó con la secuela de La momia, que tuvo mucho éxito, y El americano impasible, que le reportó muy buenas críticas.
Sam Hamm se asoció con Joe Dante y le escribió Haunted Lighthouse, un mediometraje en 4D para parques de atracciones, y dos capítulos para Masters of Horror, El ejercito de los muertos y El eslavón más débil. Y desde hace 8 años que no se le conoce proyecto. Y a Henry Selick le costaría casi una década sacar adelante otro largo para renacer de sus cenizas. Pero eso ya es otra historia.


jueves, diciembre 12, 2013

Movida en la universidad

Movida en la universidad, Scott Baio, Williee Aames

Peli mitiquísima de mi infancia. Alquilada varias veces, aunque la carátula de vídeo no fuese tan genial como el cartel cinematográfico (donde se le daba más importancia a Willie Aames por salir en Con ocho basta, que era bastante popular por estas tierras). Aunque eso sí, de haber visto el francés hubiera huido de ella, aunque en su versión para vídeo seduce mucho más. La noche y el día, vamos.

Y eso que nunca he sido amigo de las comedias adolescentes, ni me gusta Desmadre a la americana ni me hace gracia Porky's, con lo que me gustase Movida en la universidad era difícil, pero contaba con un as bajo la manga: tenía elementos fantásticos.

Aquí la cosa va del clásico empollón taciturno de instituto que está especializado en botánica y, a la vez, hace experimentos con ratas. Por unas casualidades de mezclas indeseadas la fórmula con la que experimenta acaba dándole poderes telequinésicos. A partir de ahí, y con la influencia de su amigo del alma, se dedica hacer tropelías con sus poderes.

Movida en la universidad, Scott Baio, Williee Aames

En principio titulada The wiz kid, pero luego cambiada a Zapped! por ser más fácil de vender al mercado americano, ya que tenían pensado toda la campaña de publicidad que jugaría con la palabra, y luego no tuvieran un céntimo para promocionarla, y aquí directamente Movida en la universidad, pese a que los protagonistas están en último año de instituto y la universidad ni la pisan, como mucho van a un local de una hermandad a aprovecharse de los poderes en una ruleta. Cosas de IVS, la distribuidora

La peli es una revisión de las películas de Kurt Russell para Disney, donde siempre acababa adquiriendo algún poder por accidente y acababa en algún concurso para ayudar a su escuela a pagar las deudas. Pero eso sí, tal y como mandan los cánones de la época, todo trufado por cierto erotismo de varias chicas enseñando las tetas. Pero, pese a este detalle, todo es bastante blanco (el protagonista usa sus poderes para ganar un partido de baseball y cuando es para ganar dinero es por la influencia de su amigo). Si la comparamos con, por ejemplo, Porky's, es mucho más luminosa (casi siempre es de día), aunque no se puede negar que se le nota algo pasada visualmente pese a que se rodó en escenarios reales, concretamente en John Marshall High School, la misma donde se rodó Grease, pero su escaso presupuesto de 2 millones de dólares no daban para mucho más.

Movida en la universidad, Scott Baio, Williee Aames

Protagonizada por un jovencito Scott Baio, que había empezado muy fuerte con Bugsy Malone de Alan Parker, la serie Días felices y su spin-off, Zorras de Adrian Lyne y La fiebre del patín, para luego centrarse en las series Charles in charge, Mira quien habla y Diagnóstico asesinato. También corrían por ahí Scatman Crothers (que está que se sale como el entrenador del instituto obsesionado por las salchichas y el salami); Heather Graham (que se negó a salir desnuda, con lo que la imagen que sale en paños menores es un mal montaje por lo que acabó denunciando a la productora), que acabó protagonizando una serie con Lee Majors; Robert Mandan, que venía de la serie Enredo; y una pequeña aparición de un clásico de las pelis de estudiantes en la época, Eddie Deezen.


Aunque los actores que han tenido carreras más "llamativas" fueron Willie Aames y Greg Bradford. El primero se hizo popular por ser uno de los hijos de Con ocho basta,  y luego fue la voz de Hank en la serie de Dragones y mazmorras e, incluso, llegamos a tenerlo rodando en nuestra tierra con Goma 2 de Jose Antonio de la Loma junto a Anita Obregón, para luego co-protagonizar junto a Baio Charles in charge. Después de superar adicciones de drogas, depresiones e intentos de suicidio tuvo una aparición mariana al estilo Kirk Cameron y se metió en historias religiosas, sacando dvd's infantiles y haciendo charlas sobre esta temática.
Por su parte Greg Bradford empezó como un bailarín de fondo en Grease. Su flequillo rubio y su cuerpo moldeado en el gimnasio le abrió las puertas (y algo más) a que algún ejecutivo de Hollywood intentara promocionarle y lo metieron en Skatetown. La fiebre del patín junto a Scott Baio y varios años después en Los centinelas de Albert Pyun, para acabar con sus huesos en el oscuro mundo del porno como compositor y operador de cámara bajo el seudónimo Montel Bradford o Brad Gregford, según la ocasión.

Movida en la universidad, Scott Baio, Williee Aames


Movida en la universidad es un entretenimiento puro y duro, que no destaca por nada, ni por ser demasiado graciosa, ni enseñar mucha carne ni por sus efectos especiales, todos muy rudimentarios con cables y cromas (¿a qué viene la escena de la nave espacial -mezcla de Halcón Milenario y Enterprise- que atraviesa la pecera más allá de llenar metraje?). Pero destila mucha personalidad, con personajes cachondos y simpáticos (¡Viva Scatman Crothers!), una banda sonora tan ochentera como buena, con un final que es la versión cachonda de Carrie (Carrie, 1976). Incluso agradecemos ver los típicos tópicos de pelis de estudiantes con el empollón, la empollona que se quita las gafas y es un pibón, la rubia pija que sale con el universitario que va con un descapotable, profesores que se lían entre ellos, entrenador borrachuzo... ¡están todos!

La mayoría (por no decir todos) los implicados han renegado del film, aunque, con los años, la cosa ha cambiado ya que el film ha ido adquiriendo cierto culto en los USA (ahí están las referencias en Padre de familia o Superfumados). Sin ir más lejos Scott Baio aceptó asistir a un a proyección que montó el mismísimo Eli Roth.

Movida en la universidad, Scott Baio, Williee Aames

 

Movida en la universidad, Scott Baio, Williee AamesEl paso de Movida en la universidad por las taquillas fue muy de puntillas, recaudó algo más de 15 millones, que sumados a lo que debió sacar en los videoclubs fueron suficientes para que algún lumbrera (básicamente el productor y director de la primera parte, Jeff Apple y Robert J. Rosenthal respectivamente) tuviera a bien parir una tardía secuela ya en los 90. Eso sí, directamente para televisión. Destape en la universidad (Zapped again!, 1990). Aquí ya no tenemos a nadie involucrado de la anterior y el único nexo de unión es que la acción acontece en el mismo instituto (algo muy cogido por los pelos como en Teen Wolf 2). Allí llega un chaval conflictivo que acaba por meterse en el grupo de ciencias y en su local descubre unos zumos que pertenecieron al personaje de Baio, y se supone que es el líquido que da poderes telequinésicos. Actores horrendos (ni por las mini apariciones de Linda Blair y Karen Black se salvan), un protagonista que es tan antipático que esperas que los malos le den una buena tunda, efectos peores que los visto una década atrás, con una trama que se basa por el forro la mitología de la original en una basura hecha cuando el género de adolescentes salidos ya no estaba de moda. Solamente Record Vision podía distribuir este bodrio.

martes, diciembre 10, 2013

La liga de los fantasmas

La liga de los fantasmas, Spökligan, Mats Helge Olsson

Un buen puñado de veces vi esta carátula en el videoclub y nunca la alquilé. Y motivos no me faltaban. Película infantil-juvenil, aventuras de niños, fantasmas... todos esos ingredientes podían hacer un coctel explosivo para un mocoso como yo, pero algo tendría ese estuche que nunca acababa de convencerme.

Quizá fuese porque en la caja no veía un solo nombre que me sonase o que me diera confianza (y eso que la carátula es increíblemente buena), porque tenía cosas más interesantes a las que dedicarle los veinte duros del alquiler o, simplemente, porque un sexto sentido me alertaba que eso no podía ser bueno.

La liga de los fantasmas, Spökligan, Mats Helge Olsson

Y lo jodido es que tenía razón. Vista ahora, cuando tengo mucha más paciencia que hace 20 años (también ayuda a tener el móvil en una mano y pasar totalmente de la cinta) y que me puedo tragar bastante mierda, solamente puedo pensar que La liga de los fantasmas es uno de los peores engendros que me he tirado a la cara en mi vida.

El asunto va de un grupo de chavales que van al taller del padre de uno de ellos (que, según he entendido, es una especie de estudio de televisión) a fabricar unos soldaditos de plomo o una chorrada por el estilo. Una vez allí oyen ruidos y comienzan a paranoiarse con historias de fantasmas. Psicósis colectiva, que le llaman.
Pero la realidad es otra. Lejos de haber fantasmas en el taller, lo que hay es un chorizo que, escapando de la policía, se ha refugiado en el local. La historia es que el tipo realmente no es malo, si no que es el cabeza de turco de una banda de contrabandistas de alcohol, y su misión es probar su inocencia a la vez que atrapar a los verdaderos criminales.

La liga de los fantasmas, Spökligan, Mats Helge Olsson

Si con ese argumento es difícil que nos llame la atención, verla es mucho peor. Muchísimo. Toda la película luce una textura parecida al de las clásicas serie europeas de los 80 estilo Ravioli o El pequeño vampiro o hasta me atrevería a decir que exhibe un look más cutre y cochambroso, casi de vídeo.
Y es que me he pasado todo el visionado pensando que era alemana, ya que la edición de aquí no traía ningún tipo de crédito ni al principio ni al final.

Secuencias donde es un plano general y el montaje brilla por su ausencia, un policía que se pasa el día en su comisaria jugando con la zapper de la NES, da igual que sea de noche porque por su ventana se aprecia un sol maravilloso... y así sin parar. Y mucho me temo que los actores ganan con el doblaje, porque verlos en su idioma original debe ser para arrancarse las gónadas a bocados. Todo muy cafre. 

La liga de los fantasmas es un producto infecto, deleznable, sin un ápice de interés, que no es que roce lo amateur, es que es amateur. Peeero que detrás tiene a un tipo con una historia mucho más interesante que el mismísimo Ingmar Bergman.

La liga de los fantasmas, Spökligan, Mats Helge Olsson 

A saber porque la gente de la distribuidora la título aquí La liga de los fantasmas, cuando su título original es Spökligan, su traducción sería Cazafantasmas, con lo que de haber jugado con esa palabra podría haberse apuntado un tanto y haber sido un buen anzuelo para los despistados que se pensasen que tenía algo que ver con la película de Ivan Reitman. Cosa que, seguramente, explotarían mucho y bien en su país de origen, pues el hombre que está detrás de esto es Mats Helge Olsson, un sueco que acabó sordo de la cantidad de explosiones que rodó, amigo de rodar mierda putrefacta y más amigo de las exploitation: Animal Protector con un decadente David Carradine; Huellas de sangre (Blood tracks), slasher con reminicencias a Las colinas tienen ojos al servicio del grupo musical Easy action y financiada por la Warner; y su obra cumbre The ninja Mission, aquí distribuida como Misión tras el telón de acero, uno de los mayores éxitos económicos en la historia del cine sueco y que tuvo distribución internacional, donde un selecto grupo de ninjas pertenecientes a la CIA (!!!!) a de lidiar con una peligrosa misión de rescate. Unos años después intentó repetir el éxito con una secuela bastarda, The russian ninja (también conocida como The russian terminator), pero la falta de medios y su incapacidad dieron un subproducto difícil de digerir. Evidentemente y como mandan los cánones todas ellas intentando pasar por productos norteamericanos.


Considerado en su país como el Roger Corman autóctono, otros tiran de la comparación fácil y sobada con Ed Wood, este tipo llegó a rodar un western en los fríos parajes suecos y produjo Sverige åt svenskarna (algo así como Suecia para los suecos) una superproducción ambientada en 1400, con más de 20 mil extras y que tardó más de 3 años en rodarse y acabó siendo uno de los fracasos más importantes en la industria sueca. Tal era el descontrol de la producción que se dice que a muchos actores se les pagó con favores sexuales (sí, con putillas), y las cuentas nunca cuadraron, lo que hizo que su director acabará de bruces en la cárcel.

La liga de los fantasmas, Spökligan, Mats Helge OlssonEsto lo llevó al cine de bajo presupuesto y el "gastar poco para recaudar lo mínimo para tener beneficios" por bandera. Y, como suele ser habitual en la serie zetosa y costrosa, se rodeaba de un grupo fiel de colaboradores, entre los que destacaban los "actores" Anders Hellqvist y Mats Huddén, protagonista adulto de La liga de los fantasmas.


A día de hoy su paradero es un misterio. Desaparecido del mapa desde mediados de los 90, solamente sacó la cabeza de su escondrijo para producir Esquía como puedas con Skeet Ulrich, Natasha Henstridge, Rick Mayall y Leslie Nielsen hace 15 años. A partir de ahí se lo tragó la tierra.

jueves, diciembre 05, 2013

Waxwork II (El misterio de los agujeros negros)

Waxwork II (El misterio de los agujeros negros), Anthony Hickox

En 1991 Vestron se iba al garete. Lo que funcionaba en los 80 ya no generaba beneficios. Sus producciones no funcionaban y lo que distribuía menos. Es el caso de Las chicas de la Tierra son fáciles (vehículo para lucimiento de la pareja Jeff Goldblum y Geena Davis y con un primerizo Jim Carrey) que acabó siendo un estrepitoso fracaso.

martes, diciembre 03, 2013

Museo de cera (Waxwork)

Museo de cera, Waxwork, Anthony Hickox, Dana Ashbrook

Vestrom vídeo fue una distribuidora que nació para arreglar los chanchullos de algún directivo de la HBO. El invento funcionó muy bien y, ya a mediados de los 80, saltaron a la producción. Lo que facturaban eran productos de bajo coste que solía funcionar muy bien en los videoclubs. Incluso, de vez en cuando, se permitían algún que otro pelotazo como Dirty Dancing.
Es por esa escasez de medios que tiraban mucho de gente joven, y entre sus filas contaba con un tal Anthony Hickox.

jueves, noviembre 28, 2013

Poli con suerte

Poli con suerte, Danny Glover, Martin Short

Los americanos son muy suyos. Primera potencia mundial, el ombligo del mundo... razones no les falta. Si ven algo que les gusta, lo cogen y lo hacen suyo. Y en el cine no es diferente.

A ellos no les gustan las películas que vienen de fuera. Ni siquiera doblan las películas, su industria del doblaje se limita a la animación y poco más. Es por eso que ellos prefieren coger las películas extranjeras a las que ven potencial y comprar los derechos, arreglar el guión para el gusto yanki y poner a sus estrellas delante de la cámara.

Poli con suerte, Danny Glover, Martin Short 

Hace una década llegó el boom del cine de terror asiático y eso mismo hicieron. The ring, Dark water, Llamada perdida, Retratos del más allá, El grito... Pero unas décadas antes sacaron filón a las comedias francesas. Vicios pequeños, Tres solteros y un biberón, Los compadres, Dos fugitivos, Una maleta, dos maletas, tres maletas, El juguete... acabaron en Hollywood como La jaula de las locas, Tres solteros y un bebé, Un lío padre, Tres fugitivos, Oscar, quita las manos, Su juguete preferido, respectivamente.


Da la casualidad que muchas de estas comedias francesas venías guionizadas y/o dirigidas por Francis Veber y con el duplo Pierre Richard y Gerard Dépardieu protagonizándolas. Es el caso de La cabra, comedia de primeros de los 80 con el triunvirato antes comentado.

 Poli con suerte, Danny Glover, Martin Short

La cabra sería adaptada por los americanos una década después, con Danny Glover (que acababa de intentar su salto personal como action hero con Depredador 2, más allá de ser la comparsa cómica de Arma letal) y Martin Short (que un par de años antes ya había participado en Tres fugitivos, otro remake de la factoría Veber, y que luego estaría en el remake de Un indio en París).

 Poli con suerte, Danny Glover, Martin Short

La hija de un rico empresario pasa unas vacaciones en México. La chica es un gafe de cuidado, y a su alrededor siempre acaban pasando los más fortuitos accidentes. Durante sus vacaciones queda amnésica y, además, la secuestran.
Su padre contrata a los mejores detectives pero ninguna da con su paradero. El psicólogo de la empresa le recomienda que vaya a buscarla un contable de la empresa que también tiene mala suerte. Su teoría es que solamente alguien con tan mala suerte como la chica puede llegar a encontrarla.

 Poli con suerte, Danny Glover, Martin Short

Poli con suerte es un producto que tenía buenos mimbres para que al final acabara saliendo algo minimamente gracioso y acabó saliendo algo bastante plano. Básicamente por tener una realización telefilmesca a cargo de Nadia Tass, directora australiana que con esta cinta daba el salto a Hollywood después de haber rodado unas cuantas comedietas de cierto éxito en su tierra. Uno de los momentos que podían dar más de sí es la escena dentro de la avioneta, y por culpa de esa realización tan plana acaba quedando un pegotillo.

Al final todo queda en manos del clásico choque entre dos personajes antagónicos (Glover & Short), que, seguramente, se lo debieron pasar mejor en el rodaje que nosotros viéndolos.

 Poli con suerte, Danny Glover, Martin Short

Como curiosidad decir que si bien la banda sonora corre a cargo de Jonathan Sheffer, pero fue su colega Danny Elfman el que se encargó de los títulos de crédito. Y dada la época se puede encontrar en este tema cositas muy del estilo de Pesadilla antes de Navidad.

El film pasó sin pena ni gloria por la taquilla norteamericana, recuperando los casi 20 millones de presupuesto. Esto no ayudó a que su directora se labrara una carrera en USA y volvió a su tierra. De vez en cuando a hecho algo en las américas, pero siempre afincada a los telefilms.

Atención al trailer, puro exploitation de Arma letal, en el que básicamente fusilan los mejores gags de la película.

martes, noviembre 26, 2013

Home alone (Game Boy)

Home alone, solo en casa, game boy

Recuerdo perfectamente el día que compré la Game Boy en carnaval de 1992. 15 mil pesetazas de mis ahorros se fueron en la compra de la portátil más mítica.
Poco después, ya por mi cumpleaños, cayó Super Mario Land (mitiquísimo), Godzilla (digo mediocre por ser bueno) y Home alone, o Solo en casa como se conoció aquí a la navideña película de la factoría de John Hughes con Macaulay Culkin.

viernes, noviembre 22, 2013

Alerta máxima

Alerta máxima, Steven Seagal, Tommy Lee Jones, Erika Eleniak

Por encima de la ley, Difícil de matar, Señalado por la muerte eran películas de presupuestos tirando a bajos, que a duras penas superaban los 10 millones de dólares de presupuesto, pero que luego funcionaban maravillosamente en la taquilla norteamericana, triplicando o cuadruplicando lo invertido en ganancias.

martes, noviembre 19, 2013

La casa de empeños vs Empeños a lo bestia

La casa de empeños, Empeños a lo bestia, Cazadores de tesoros

Corren malos tiempos para todos. No hay más que ver la proliferación de tiendas del tipo "Compro oro" que han aparecido como setas en los últimos años. La gente de la tele lo sabe. Nosotros lo sabemos. Y Xplora lo sabe.
Es por eso que nos somete durante casi las 24 horas del día a realitys americanos de compra y venta de segunda mano. Por ahí tienen Cazatesoros, donde dos tipos de Iowa recorren los USA buscando antiguallas (u "oro oxidado" como ellos mismos dicen) que, en su mayoría, acaba de atrezzo en producciones cinematográficas. La cosa no pasa de ahí, programa de corte amable para toda la familia y que los abuelos de la casa se lo pasen pipa viendo bicicletas oxidadas.
La misma productora, The History Channel, tiene Cazatesoros Canadá, donde dos colegas del rollo Brokeback mountain se dedican a recorrer casas rurales y buscando cualquier chatarra que puedan comprar por 4 chavos y luego revenderla. Más de lo mismo.

La casa de empeños, Empeños a lo bestia, Cazadores de tesoros

Pero las joyas de la corona son Empeños a lo bestia (Hardcore pawn) y La casa de empeños (Pawn Stars).

Este último, también de The History Channel, trata sobre un negocio de prestamistas ubicado en Las Vegas, lo que ayuda a que frecuentemente vaya gente a conseguir algo de cash para pulírselo en las tragaperras. El local está regentado por tres generaciones: Richard Harrisson, apodado el viejo, y que es un carcamal que casi no puede abrir los ojos con sus bolsacas; Rick Harrisson, una especie de Bruce Willis con sobrepeso y risa fácil a la par que histérica; y el hijo de éste, Big Hoss, otro rollizo americano de pura cepa que dudo que llegue a los 40 sin haber sufrido alguna afección coronaria.
Aquí es donde uno se pregunta como es posible que el viejo y el Bruce Willis de mercadillo sean padre e hijo. El primero tiene pelazo y es rancio como él solo, y el otro es calvo y se descojona de cualquiera que entre por su tienda. Misterio por resolver.

La casa de empeños, Empeños a lo bestia, Cazadores de tesoros

También corre por ahí Chumlee, también llamado el tonto del pueblo. La explicación oficial del personaje es que es amigo de la infancia de
Big Hoss, y al no tener donde caerse muerto lo tienen ahí enchufado. En el fondo funciona como el resorte cómico del show, donde todos se meten con él, siendo el blanco de los chistes.

El programa sigue con ese estilo amable de los otros, con un punto más mordaz por el personaje de Chumlee, a la par que didáctico, ya que los objetos que compran suelen ser bastante curiosos y nos dan explicaciones de su fabricación, utilidad... Lo que hace que notemos como todo está tan preparado y que los propietarios del negocio han tenido que estudiarse a fondo los guiones.

La casa de empeños, Empeños a lo bestia, Cazadores de tesoros

Empeños a lo bestia (Hardcore pawn) es la otra cara de la moneda, algo así como comparar Corazón corazón con Sálvame, o como cuando Gran hermano pasó de ser un experimento sociológico, según su presentadora, a una casa de aspirantes a despelotarse en el Interviú y vivir de explicar sus miserias.
Regentada en Detroit por dos hermanos, Seth, de ciertos rasgos simiescos, y Ashley, que es una mujer porque lo debe poner en su carnet. Aunque que el que llama nuestra atención es el patriarca, un tal Less. El tipo siempre sale vestido igual, jersey de pico blanco, chaqueta de cuero negra y cadena de oro del que cuelga una lupa de joyero, además de un pendiente con diamantes. Lo que se dice un tipo que su misión en la vida es esquivar el buen gusto. En su despacho tiene un león disecado y un retrato suyo (efectivamente, con su chupa y su jersey blanco) del que ni siquiera se ha dignado a colgar de la pared y lo tiene en el suelo. Por no hablar de su clásico careto con la boca entreabierta y aire oligofrénico cuando llega algún personaje a su tienda. Maravilloso es el doblaje de Pere Molina (voz habitual de Gary Oldman o Denzel Washington), que le da un aire a Gil y Gil que le va que ni pintado.


La casa de empeños, Empeños a lo bestia, Cazadores de tesoros

Aquí la cosa consistente en abrir el cajón de mierda y buscar el conflicto constante entre dependientes y clientes. El esquema es fácil. Llega un cliente, preferiblemente una negra de metro cincuenta y un culo donde podría aterrizar un Harrier, amén de andares putescos, saca un portátil medio destrozado con el Windows 98 al que le faltan teclas, unos empastes de oro o una televisión de hace 25 años que no tiene ni euroconector. Y, efectivamente, le ofrecen una mierda y la negra se rebota y acaba histérica porque dice necesitar 150 dólares para pagar facturas (seguramente para pagar el crack a su camello) y los gorilas de la tienda la sacan a patadas.

La casa de empeños, Empeños a lo bestia, Cazadores de tesoros

Tampoco es raro ver a antiguos empleados que van a la tienda a liarla y que en su momento fueron despedidos por hacer algún que otro trapicheo o directamente robar. Es por eso que todos los empleados son cacheados cuando salen de la tienda.
En Empeños a lo bestia importa bien poco los empeños y el material con el que trabajan, aquí se trata de sacar toda la mierda y cuanta más mejor.
Evidentemente todo está guionizado, por mucho que sus responsables se empeñen (a lo bestia) en decir que todo es real.
Como es habitual el esquema es idéntico programa tras programa y a veces, para romper la rutina, añaden pequeñas novedades como un entrenamiento especial para los de seguridad o las movidas entre padre e hijos.

Aquí no importa dar una lección de objetos curiosos de 1900, porque aquí se empeñan cosas comunes para sacar un par de billetes. Nunca veremos a esta familia dándonos una lección con algún objeto curioso. Es más, la mayoría de las veces miran en internet a cuanto está valorado la venta.

La casa de empeños, Empeños a lo bestia, Cazadores de tesoros

Xplora acaba de sacar un spin off, Empeños a lo bestia Chicago, que ya tiene un rollo más trash y sucio por lo poco que he visto.

Paralelamente, Divinity había emitido Empeños en Beverly Hills. Evidentemente, en este canal donde abunda el rosa y lo amanerado, aquí todo es muy flowerpower y de pitiminí. Con un israelí y un par de chicas florero con botox hasta las cejas (pese a no superar la treintena) y menos cerebro que un mosquito, compran y venden objetos a millonarias aburridas, e, incluso alguna vez asoma la cara operada gente como la mujer de Ed Begley Jr., o el propio Eric Roberts comprando un garabato de John Lennon. La gracia del asunto es que a veces salen objetos que han aparecido en alguna película, lo que le da un toque cinéfilo que agradecemos.

Si ya hemos adaptado Pesadilla en la cocina o El jefe, ¿a qué esperamos hacer una versión castiza en un Cash converters? Las miserias de l@s canis con la cara llena de percings dispuestos a empeñar su PlayStation para sacar unos verdes para tatuarse el nombre de su cari en la nalga izquierda, promete risas aseguradas. Ahí lo dejo para una productora avispada.

viernes, noviembre 15, 2013

Las Vegas 500 millones

Las Vegas 500 millones Jack Palance

En 2001 se estrenaba con mucho bombo y platillo Ocean's eleven de Soderbergh, remake de La cuadrilla de los 11 de los años 60. El film original era un rollazo insoportable que solamente se hizo para que el Rat Pack se montara sus fiestas y vicios entre toma y toma. Por suerte la versión del siglo XXI era todo lo contrario, entretenida hasta decir basta.