viernes, julio 27, 2012

Ted

Ted, MacFarlane  Wahlberg
Por este blog es muy extraño encontrarse reseñas de estrenos, pero más lo es de pelis que no se han estrenado. Pero aprovechando que Fotogramas nos montó un pre-estreno vamos a ver que nos depara este éxito veraniego en los USA, que en apenas en un par de semanas va camino de los 200 millones recaudados.

martes, julio 24, 2012

Estamos muertos... ¿o qué?

Estamos muertos... ¿o qué?
Si por algo destacará Mark Goldblatt en esto del cine es por su labor de montador en pelis de acción, todo un habitual de la edición en la filmografía de James Cameron (Terminator 1 y 2, Mentiras arriesgadas) y Paul Verhoven (Starship troopers, El hombre sin sombra), aparte de un buen puñado de films de acción (Commando, Depredador 2, El último boy scout).

Como director no pasará a la historia precisamente, pero muchos lo defenderán por su segunda y última película, Vengador, o para los más despistados la primera versión de Punisher, la que protagonizó un teñido Dolph Lundgren. Una película que borraba de un plumazo cualquier atisbo de lo que hacía reconocible al personaje del cómic: ni hay calavera en el pecho, ni Frank Castle era un ex marine ni nada de nada. Con lo que nos encontrábamos una película más cercana al cine de justicieros estilo Charles Bronson que a una adaptación del cómic.
Lo del título en castellano pidan cuentas al distribuidor José Frade.

Estamos muertos... ¿o qué?
En cambio, su primera película está bastante escondida en la memoria. Quizá porque en su momento fue un fracaso o porque ni dejó contentos a los que se pensaban que era una peli de acción, ni a los que creyeron que era de terror. Y eso que era una habitual de las tardes de los sábados en los inicios de Antena 3.

Aquí la cosa iba de crear un exploitation de Arma letal pero metiéndole un toque fantástico. Tenemos dos polis, el poli metódico, bien vestido y que sigue a raja tabla el manual de buen policía; luego tenemos a su compañero, un impresentable que le tira los trastos a todo lo que se mueve, va soltando chistes malos y se pasa el día comiendo (pese a estar mazas). La pareja acude al rescate de un robo en una joyería, donde al final se cargan a los asaltantes, no sin antes dejarse medio arsenal. Cuando llevan el cuerpo de los chorizos a la morgue se dan cuenta que días antes ya les habían hecho una autopsia a esos mismos tipos. Con lo que ya tenemos a la pareja de poli bueno-poli malo investigando el caso de esos cacos zombi.

Estamos muertos... ¿o qué?
Estamos muertos... ¿o qué? (horrible título patrio perpetrado por -¡otra vez!- José Frade, que también nos obsequió con un cartel garrulísimo) cuenta con una pareja protagonista cuanto menos curiosa: Treat Williams, uno de los prota del musical Hair, y al cómico Joe Piscopo, muy famoso en los 80 en los USA por su participación en el Saturday night live, que para la ocasión se cicló a tope, sobre todo viéndole un año antes en Johnny peligroso.

Piscopo en un principio rechazó el papel porque el guión estaba lleno de gore, pero cuando se lo volvieron a enviar mucho más suavizado acabó por meterse en la producción. Además de quitar bastantes higadillos y vísceras varias, Goldblatt también eliminó muchos diálogos que él consideraba racistas. Con lo que tenemos uno de esos casos en los que el guión escrito a lo que se acabó viendo en pantalla se debían parecer como un huevo a una castaña.

Estamos muertos... ¿o qué?
También tenemos por ahí a Vincent Price, del que no hace falta presentación alguna; Darren McGavin (el Kolchack de Galería nocturna), Keye Luke (el vendedor de mogwais de Gremlins 1 & 2), Toru Tanaka (el Subzero de Perseguido) y un par de cameos de un habitual de las pelis de Joe Dante, Dick Miller y la scream queen Linnea Quigley.

El film es un producto que sólo podía haberse hecho en los 80. Esa mezcla de terror y humor tan propia de la época (La divertida noche de los zombis) en su momento eran terriblemente criticadas por el fandom, pero el tiempo todo lo cura. Pese a su fracaso (sólo costó 5 millones pero recaudó menos de 4), como suele ser habitual en este tipo de productos, el tiempo ha ido convirtiéndola en una cinta con cierto culto. El suficiente para que Anchor Bay se acordara de ella y le dedicara una edición especial con extras a tener en cuenta.

Estamos muertos... ¿o qué?
La película peca de tener un inicio prometedor, pero a partir de la mitad de metraje la cosa decae y mucho. No es que lo pasemos mal en su visionado, pero las expectativas estaban altas. Además de encontrarnos un queso gruyer a modo de guión, se nota (y mucho) que este se fue modificando constantemente porque uno nunca sabe porque los personajes van de un sitio a otro.

Uno de los momentos más originales es cuando los protagonistas acaban es una especie de carnicería regentada por unos asiáticos, que parece salida de un fotograma de Golpe en la pequeña china. Allí los animales muertos resucitarán, entre ellos pollos o terneras despellejadas. Todo un alarde de maquillajes y animatrónics por parte de Steve Johnson (Videodrome, Golpe en la pequeña China); sin duda, lo mejor del film.

Aun así, el regustillo que te queda es amargo en esta película de la que se planteó seriamente hacerle una secuela, pero que vistos los resultados económicos quedó en aguas de borrajas.

jueves, julio 12, 2012

Visionaries: caballeros de la luz mágica

Visionaries: caballeros de la luz mágica
El veranito ya está aquí, que se huele en el ambiente. Y estas cosas siempre te hacen venir a la mente esas tarde veraniegas, que mientras hacías tiempo al estómago para hacer la digestión y poder zambullirte en la piscina te tragabas los programas de Rita Irasema y sus series de dibujos. Cuando todo iba más lento y el mundo era un lugar mejor. Míticos son esos Cops (con la mejor intro de la historia), Dino riders, el clasicazo de Chicho terremoto, Parle Vosté Calle vosté, El gordo Alberto, Remi... o Visionaries, caballeros de la luz mágica.

martes, julio 10, 2012

Staying Alive (La fiebre continúa)

Staying Alive (La fiebre continúa), Travolta, Stallone
Nunca he entendido que pintaba Stallone dirigiendo esta secuela de Fiebre del sábado noche. Sí, estaba viviendo un momento dulce en la taquilla con las primeras Rocky o Acorralado, pero, ¿quién fue el lumbreras que asoció el mundo de Tony Manero con Sly?
Tiene su gracia que en el film de Badham Manero tuviera un poster de Rocky en su habitación, pero de ahí a que su protagonista acabara dirigiendo la secuela media un abismo.

jueves, julio 05, 2012

¡Arde Hollywood!

¡Arde Hollywood!, Alan Smithee, Arthur Hiller, Ryan O'Neal, Eric Idle, Coolio, Sylvester Stallone, Whoopi Goldberg, Jackie Chan, Harvey Weinstein
Pongamos que estamos a mediados/finales de los 90. Alguien decide hacer una película de acción llamada Trio, con un presupuesto estratosférico de 200 millones dólares y protagonizada por Sylvester Stallone, Jackie Chan y Whoopie Goldberg (!!!). Pero la película acabó siendo montada por el productor que hizo tal basura que el director del film, un tal Alan Smithee, robó el único negativo que existía y lo quemó.
Evidentemente todo esto nunca pasó, es el argumento de este falso documental, que juega con las autoparodias en el star system de Hollywood.

martes, julio 03, 2012

Los ojos del gato

Los ojos del gato, Stephen King
A mediados de los 70 apareció la primera adaptación de Stephen King, Carrie, dirigida por Brian de Palma. El éxito del film hizo que cualquier línea escrita por el también llamado Richard Bachman se pasara al celuloide y además con éxitos de taquilla: El misterio de Salem's Lot, El resplandor, Cujo, La zona muerta, Christine, Perseguido... que estaban firmadas por directores como la copa de un pino: Kubrick, Carpenter, Hooper, Cronenberg... Una auténtica fiebre que hizo que casi cada año tuviéramos alguna adaptación estrenada por todo lo alto.
Así fue durante los 70 y 80. Luego, ya en los 90, la cosa cambió un poquito, y muchas adaptaciones acabaron como telefilms o mini series.

Pero volviendo a la época dorada del autor de Los chicos del maíz (siempre hablando de forma cinematográfica), como decía cualquier cosa publicada era buena para ser adaptada, pero eso no debía ser suficiente porque los productores lo contrataban para que él mismo se encargara de escribir el guión para la gran pantalla. Es el caso de Creepshow y de la que nos ocupa, Los ojos del gato.

Los ojos del gato, Stephen King
Siempre defenderé que las épocas doradas de las películas divididas en diferentes relatos fantásticos fueron cuando la Amicus estaba en su máximo esplendor y los 80. Esta última década nos regaló la mentada Creepshow y secuela, The Twilight Zone, WaxWork, El gato infernal o Los Willies (aunque estas son de 1990, pero se rodaron en 1989). Los ojos del gato es de las que no suelen ser muy mentadas, pese a que, como veremos ahora, es de los mejorcito en el género.

La película se divide en tres historias independientes, pero aquí no tendremos un tío Creepy como maestro de ceremonias que nos vaya presentando la historia, si no que las tres tienen un nexo en común: un gato. El título del film lo dice todo, la totalidad de lo que acontece viene dado por un mismo gato. Los dos primeros cuentos originalmente fueron publicados en El umbral de la noche, una recopilación de relatos cortos de los que varios de ellos sirvieron para parir otros films como El cortador de césped, Los chicos del maíz o La rebelión de las máquinas.

Los ojos del gato, Stephen King

La primera historia, basada en Basta, S.A. (Quitters Inc.), trata sobre un tipo que quiere dejar de fumar, para eso acude a una empresa que tiene unos métodos bastante extremos para lograr el objetivo.

La segunda, La cornisa (The ledge), nos relata la historia de un millonetis/mafioso que se entera que su mujer se quiere fugar con su entrenador de tennis, con lo que urdirá una terrible venganza.
En la tercera historia originalmente se pensó en adaptar Sometimes they come back, que luego acabaría siendo el telefilm Algunas veces ellos vuelven de Tom McLoughlin, director de Viernes 13, parte 6 y Siniestra oscuridad, aquella mierda con Adam West. Pero finalmente acabó siendo General, donde un duende/troll habita la habitación de una niña, y cada noche sale para robarle el aliento.

Los ojos del gato es un continuo homenaje hacia la figura de King. Comenzando por el director, Lewis Teague, que había dirigido Cujo, precisamente al perro lo vemos unos instantes persiguiendo al gato, que también pasa por delante del coche de Christine. Luego, hay un momento que uno de los personajes está viendo La zona muerta por la tele y dice "¿Quién escribe estas mierdas?". Además que podemos ver a otro personaje leer Cementerio de animales.

Los ojos del gato, Stephen King

Como decía antes, el film está dirigido por Lewis Teague, un tipo que le fue muy bien en los 80 dirigiendo La bestia bajo el asfalto (con ¡Robert Forster!), La joya del Nilo o Kamikaze Detroit, para luego llegar a los 90 y dar sus últimos coletazos con Navy Seals y Peligrosamente unidos, y seguidamente quedar relegado a telefilms y series de televisión, llegando a participar en aquel telefilm que nunca llegó a ver la luz de La liga de la justicia.


De reparto vamos sobradísimos: Drew Barrymore cuando comenzaría a darle a los primeros lingotazos, James Wood, Robert Hays (el piloto de Aterriza como puedas o el extraterrestre de la serie de Starman), James Rehborn (un secundario de esos que no sabemos nunca su nombre pero siempre nos suena su cara) o Mike Starr (visto en producciones de Tim Burton como Ed Wood o Caos en alta mar).

Todos ellos reunidos en esta producción de Dino de Laurentiis, que también estaba detrás de otras adaptaciones de King como La zona muerta, Miedo azul o La rebelión de las máquinas. Además de tener a un no muy inspirado Alan Silvestri en la banda sonora (más cercana a Delta force que a Regreso al futuro).

Los ojos del gato, Stephen King

Los ojos del gato
se desmarca de, por ejemplo Creepshow, aquí no tenemos zombies, criaturas peludas o monstruitos, dejando de lado este tipo de terror, para hacercarse a esa tensión más propia de La hora de Alfred Hitchcock. La historia de James Woods es totalmente enfermiza y obsesiva dando ese mal rollo de que te toquen a la familia. La segunda es puro Hitchcock, con esa trama de cruzar la cornisa que te mantiene en tensión todo el rato. Por cierto, el efecto de la cornisa con los coches pasando por debajo fue por obra y gracia de nuestro Emilio Ruiz.

Y por último, la del duende, creado por Carlo Rambaldi, que si por un lado fue la más criticada, básicamente porque se escapaba del realismo de las dos primeras y se metía del todo en lo fantástico, a los que vimos la peli de pequeños es la que más nos llamó la atención. Con una magnífica recreación del duende, donde se combina a un tío disfrazado con perspectiva forzada y pantalla azul.
Eso sí, no se decuida el sentido del humor, ya que en medio de algún momento tenso te cuelan alguna gracia como ese chiste visual de Robert Hays pateando una paloma en la azotea.

Por eso y mucho más Los ojos del gato merece subir posiciones y dejar de estar en ese pseudo anonimato en el que se encuentra. Ya va siendo hora que deje de ser en hermano tonto de Creepshow.