miércoles, septiembre 18, 2019

Spookies

Spookies, 1986

Los 80 fueron pasto de fascinerosos deseosos de meterse en el mundo del celuloide. Hacer comedia o drama era muchísimo más barato, pero hacer una de humor requiere un buen guión porque no hay nada más triste que una comedia que no haga reir. Y un drama tres cuartos de lo mismo, además de actores minimamente solventes. En cambio, una de terror ya era otra cosa. Ahí siempre hubo gente poco aconsejable moviendo extraños proyectos porque, al fin y al cabo, hay muchas películas del género que miedo dan poco pero que recibían la bendición del público... público de videoclub, claro.


Spookies, 1986

Uno de esos señores de dudosa moralidad era Michael Lee, distribuidor de películas de origen inglés bajo su sello VIPCO (Video Instant Picture Company) siendo una de las compañías perjudicadas por las famosas video nasties. El tipo se topó con Brendan Faulkner y Thomas Doran, pareja que habían dirigido películas que nunca llegaban a completarse. En esas que empezaron un proyecto titulado Hellspawn e hicieron un poco el sistema de Sam Raimi, rodaron algunas escenas para enseñarlo a posibles inversores y poder conseguir el dinero necesario para completarlo.

Lee les prometió financiarlo si antes rodaban una película más "comercial" con gente en una casa donde iban muriendo. Algo barato de rodar y fácil de vender.
El dúo escribió un guión en dos semanas titulado Twisted Souls y en agosto de 1984 empezaba un rodaje que acabaría siendo un caos. El director de fotografía, Ken Kelsh, que si bien se encontraba en los inicios de su carrera y acabaría siendo un habitual en películas de Abel Ferrara, había sido un boina verde que se lo tomaba todo con mucha calma. Demasiada. Tanta que, en un principio, el rodaje debía finalizar a finales de septiembre y lo hizo una semana antes de noviembre. Aunque, claro está, todos los contratiempos no fueron por su lentitud. La escasa pericia de un equipo poco experimentado a la hora de ejecutar los múltiples efectos especiales acabaron con la paciencia de más de uno. Todo ello hizo que el presupuesto subiera de 250 mil a 300 mil dólares.

El maquillador Arnold Gargiulo sería despedido a las dos semanas y sustituido por Gabe Bartalos, un chavalín de apenas 16 años que acabaría diseñando el aspecto de Leprechaun y estando en los efectos de Masacre en Texas 2, Dolls, Darkman, Gremlins 2..., y Jennifer Aspinall, que luego estaría en El vengador tóxico, The mexican o la cuarta entrega de Indiana Jones.



Una vez terminó el rodaje principal hicieron un montaje en bruto, pese a que faltaban algunos efectos especiales, para mostrárselo alguna distribuidora que estuviera interesada. Ese primer montaje duraba 2 horas y media, a lo que el productor Michael Lee se puso las manos a la cabeza sin tener mucha idea que era bastante frecuente que una primera edición durase tanto y se fuera eliminando metraje. Finalmente los dos directores fueron despedidos y se contrató a Eugenie Joseph (luego sería Genie tras su cambio de sexo), que venía del mundo del porno y había sido editor en Troma, e hizo un nuevo montaje dejándolo en 45 minutos (básicamente las escenas con efectos especiales y monstruos) y convenciendo a Lee que le diera dinero para rodar más material. Cuando fueron a rodar se encontraron que la gente que había participado en el rodaje de Faulkner y Doran se negaron a participar, con lo que Joseph, junto a Ann Burgund (ojito que una década después sería productora de La Máscara, sí, la de Jim Carrey), escribieron un guión con nuevos personajes que pudiera intercalarse con el material que ya tenían. Con un equipo muy reducido, con actores de mínima experiencia y el nuevo director de fotografía, Robert Chappell, otro que venía del porno, se pusieron manos a la obra para intentar casar el nuevo material con el antiguo sin que el espectador notara nada extraño.

Spookies, 1986Finalmente, con las nuevas escenas rodadas y un nuevo montaje que no llegaba a los 90 minutos, el film fue retitulado como Spookies (por aquello que Los Goonies estaba reciente y sonaba parecido. Si no mira abajo y fíjate en el título de crédito y la calavera) y adquirido por Sonny para su distribución. Además, contrataron al mismísimo Richard Corben para que les hiciera el póster, que nada tiene que ver con la carátula de vídeo con las que nos llegó a nosotros. Y para tu info, el original fue comprado por Santiago Segura.
En enero de 1987, dos años y medio después que empezará el proyecto, tendría uno de esos estrenos minoritarios en los USA. Está claro que los 18 mil dólares que recaudaron era poco menos que una miseria., pero este tipo de producto estaba destinada al mercado videográfico, que es donde rascan el dinero. Se estima que ganaron entre 2 y 3 millones, lo que nos da una idea del montante que movía el mundillo de los VHS.

Spookies, 1986

¿Consiguieron hacer una película compacta y que no se notara el guirigall de la producción? Evidentemente no. A nivel estético tiene un pase y no canta, pero cuando ves que las diferentes tramas argumentales no tienen nada que ver unas con otras y que hay muchos personajes que no llegan a interactuar ni compartir plano, se le notan unas malas costuras totalmente desilachadas.

Es por ello que explicar el argumento es una tarea realmente ardua. Por un lado tenemos a un grupo de jóvenes (sí, de esos que debían tener treinta y tantos) que llegan a un antiguo caserón y no se les ocurre otra cosa que usar una tabla ouija. Esta sería la historia original que se rodó en un primer momento. Paralelamente vendría el metraje añadido. Tenemos a un niño asediado por un ¿hombre bestia? que acaba adentrándose en la mansión y se la encuentra como si hubiese una fiesta de cumpleaños. Además, hay por ahí una especie de brujo con pintas de Toni Rovira que intenta hacer volver a la vida a su prometida muerta.

Explicado así puede parecer entendible, pero creéme si te digo que para poder sacar algo en claro hay que prestar mucha atención y verla más de una vez. Eso si conseguimos que no nos estalle el cerebro con su banda sonora de organillo digna del peor juego de SuperNintendo.

Spookies, 1986

Si Spookies no ha tenido el fándom de las muchas producciones parecidas que hubieron en los 80 (House, Posesión infernal, Re-animator...) es porque no les llega ni a las suela de los zapatos a todas ellas. El que sea recordada por tener a unos monstruos fangosos que sueltan ventosidades (esto fue una imposición del productor Michael Lee, un aficionado a las bromas de pedos) y, sobre todo, por sus múltiples problemas a la hora de gestarse, por algo será.

domingo, septiembre 15, 2019

Festival de trailers (CXXV)


48 horas más (Another 48 Hours, 1990) de Walter Hill. Con Eddie Murphy, Nick Nolte, Brion James, Kevin Tighe, Ed O'Ross, David Anthony Marshall y Andrew Divoff.



Dos cowboys en Nueva York (The Cowboy Way, 1994) de Gregg Champion. Con Woody Harrelson, Kiefer Sutherland, Dylan McDermott, Cara Buono, Ernie Hudson, Tomas Milian y Luis Guzmán.



Ojos de serpiente. Snake eyes (Snake Eyes, 1998) de Brian De Palma. Con Nicolas Cage, Gary Sinise, Carla Gugino, John Heard, Stan Shaw, Kevin Dunn y Luis Guzmán.



Persecución mortal (Striking Distance, 1993) de Rowdy Herrington. Con Bruce Willis, Sarah Jessica Parker, Dennis Farina, Brion James, Tom Sizemore, Robert Pastorelli y John Mahoney.



Máximo riesgo (Cliffhanger, 1993) de Renny Harlin. Con Sylvester Stallone, John Lithgow, Michael Rooker, Janine Turner, Rex Linn, Caroline Goodall, Max Perlich y Paul Winfield.



Bonus Track:

 

domingo, septiembre 08, 2019

Festival de trailers (CXXIV)


Suicidio o asesinato (Frankie and Johnnie, 1986) de Martin Campbell. Con Hywel Bennett, Diana Hardcastle, Tony Doyle y Norman Jones.



Al filo de la noticia (Broadcast News, 1987) de James L. Brooks. Con William Hurt, Holly Hunter, Albert Brooks, Jack Nicholson, Lois Chiles, Joan Cusack y Peter Hackes.



Miedo y asco en las Vegas (Fear and Loathing in Las Vegas, 1998) de Terry Gilliam. Con Johnny Depp, Benicio del Toro, Tobey Maguire, Ellen Barkin, Christina Ricci, Gary Busey, Cameron Díaz, Mark Harmon y Harry Dean Stanton.



Fuego sobre Bagdad (Live From Baghdad, 2002) de Mick Jackson. Con Michael Keaton, Helena Bonham Carter, Joshua Leonard, Lili Taylor, Michael Cudlitz, David Suchet y John Carroll Lynch.



The Paper. Detrás de la noticia (The Paper, 1994) de Ron Howard. Con Michael Keaton, Marisa Tomei, Glenn Close, Robert Duvall, Jason Robards, Clint Howard, Randy Quaid y Jason Alexander.

miércoles, septiembre 04, 2019

Asalto al Banco Central


Hace pocas semanas pillé en la 2 el documental Cop al Banc Central. Básicamente un seguimiento a los hechos que pasaron en la Plaça Catalunya de Barcelona en mayo de 1981. Lo mejor, sin duda, las imágenes de archivo donde veíamos el centro de la ciudad en aquellos primeros 80.

Este documental de Neus Sala se centra en la figura de El Rubio (alías de José Juan Martínez Gómez), el cabecilla de la banda y que es el único que sigue vivo. Este jura y perjura que les contrataron para robar una importante documentación donde se relacionaba al Rey con el 23F y lo del atraco por cuestiones económicas era una cortina de humo. Así que estamos ante uno de los muchos asuntos turbios que rodean la historia moderna de este país y que, por supuesto, nunca ha acabado por esclarecerse y tiene toda la pinta que nunca lo hará. Ya sabemos como funcionan las cosas aquí.
 

Y ante el mal sabor de boca que me dejó Un genio en apuros, por aquello de lo poco que aparecía Barcelona en la película, era un buen momento para recuperar Asalto al Banco Central, el film de 1983 de Santiago Lapeira según la novela del mismo título del argentino Alberto Speratti (que ha sido un especialista en novelas de crónica negra con Tempestad sobre el Vaticano, El crímen de la calle Legalidad, La tragedia del DC10...), que pintaba mucho mejor para dar protagonismo a la ciudad.
Y vaya si lo daba: el cementerio de Montjuic, Vía Laietana (la tienda de lámparas Abelux), el parque de atracciones del Tibidabo (en el guri-guri se cepillan a un soplón), aparecen los furgones blindados de SASS luego Prosegur... y, por supuesto, la parte de Plaça Catalunya donde estaba el Banco Central (ahora unas galerías de El Corte Inglés) y las Galerías de La Luz que estaban delante (en la actualidad es el Triangle con el Fnac).


La película nos pone como protagonista a un periodista de investigación (José Sacristán) que recibe el chivatazo que algo gordo se está planeando en la ciudad, y al estar cercano el intento de golpe de estado se dedica a indagar junto a su compañera. Por enmedio militares que parecen saber algo, soplones, mercenarios dispuestos a todo por el botín, periodistas de puro y cigaló, pipermín y muchos bigotes.


Su estructura es, cuanto menos, extraña, hay muchas tramas abiertas (el hijo del protagonista, esos rehenes que se enrollan, los que mandan el golpe...) que nunca se cierran o directamente no conducen a nada y su aportación a la trama parece que sea rellenar metraje. Es como si no tuvieran muchas de las respuestas de lo que pasó durante las 37 horas que duró el atraco. Da la sensación que su director y guionista, un jovencito Santiago Lapeira de apenas 25 añitos que había dirigido ese mismo año El invernadero y que en la actualidad excreta engendros como ESO (Entidad Sobrenatural Oculta) o El secreto de los 24 escalones, quería ser sumamente fiel a los datos que se manejaban en 1982 (se rodó en agosto de ese año) y al no disponer de todas las respuestas así se quedó. Está claro que, a nivel de guión, le hubiera resultado mejor rellenar esos vacíos con ficción.

Se nota que tenía un ojo puesto en Hollywood, concretamente en las reuniones de los periodistas, que quieren ir del estilo de Todos los hombres del presidente, pero claro, aquí todo con mucho menos glamour. Pero aun y así retratan bien aquellos tiempos con menciones al golpe de Tejero o el caso Almería.
 

El reparto es extensísimo y, al estar rodado en Barcelona, con un buen puñado de nombres de la escena catalana de la época: José Sacristán (que por momentos está bien y por otros fatal cuando le sale los ramalazos de comedia mala), Isabel Mestres, Alfred Lucchetti, Arnau Vilardebó (el que luego sería el conserje en La cripta), el inefable Victor Israel, Joan Borrás, Josep Minguell (que por alguna razón no se dobla él mismo), Francesc Orella, una mini aparición de Llàtzer Escarceller al final de la película, Carlos Herrera antes de convertirse en ese cuñao bebedor de vinos y con pintas de Freddie Mercury versión marca blanca y Fernando Guillén que está metido con calzador.
 

Asalto al Banco Central es una película tremendamente entretenida. Con su estética de cine quinqui retrata perfectamente la época y hasta sorprende como habla sin tapujos de la extrema derecha (ese militar que trata de usted a los periodistas pero de tú a los políticos). Claro que tiene cosas ridículas, como que la policía no se entere de nada, en cambio los periodistas tienen soplones en cada esquina y saben todo lo que se cuece. O unas persecuciones de chichinabo por la ciudad que se nota totalmente improvisada. Y hasta podríamos meternos con lo mal explicada que está, con esos italianos que son los que encargan el golpe pero que nunca acabamos de saber su auténtico objetivo y otros callejones sin salida en algunas tramas. Pero todo esto no es impedimento para disfrutar de ella. Tiene ritmo (hasta la mitad no llega el atraco y no nos hemos aburrido nada) y en ningún momento nos aburriremos y disfrutaremos de un tour por la Barcelona ochentera. ¿Qué más se puede pedir?

domingo, septiembre 01, 2019

Festival de trailers (CXXIII)



El bombero atómico (1952) de Miguel M. Delgado. Con Mario Moreno "Cantinflas", Roberto Soto, Gilberto González, Elisa Quintanilla y Miguel Manzano.



El siete machos (1951) de Miguel M. Delgado. Con Mario Moreno "Cantinflas", Alma Rosa Aguirre, Miguel Ángel Ferriz, Miguel Inclán y José Elías Moreno.



El padrecito (1964) de Miguel M. Delgado. Con Mario Moreno "Cantinflas", Ángel Garasa, Rosa María Vázquez, José Elías Moreno, Angelines Fernández, Rogelio Guerra y Florencio Castelló.



El bolero de Raquel (1956) de Miguel M. Delgado. Con Mario Moreno "Cantinflas", Manola Saavedra, Flor Silvestre, Paquito Fernández, Mario Sevilla, Alberto Catalá y Roberto Meyer.



¡Por mis... pistolas! (1968) de Miguel M. Delgado. Con Mario Moreno "Cantinflas", Isela Vega, Gloria Coral, Quintín Bulnes, Carlos Cardán, Alfonso Mejía y Manuel Alvarado.