domingo, enero 20, 2019

Festival de trailers (XCI)



Blue in the face (blue in the face,
1995) de Wayne Wang, Paul Auster y Harvey Wang. Con Harvey Keitel, Victor Argo, Giancarlo Esposito, Mira Sorvino, Lou Reed, Michael J. Fox, Roseanne, Jim Jarmusch, Lily Tomlin, Madonna y Keith David.



Ejecutiva en apuros (New in Town,
2009) de Jonas Elmer. Con Renée Zellweger, Harry Connick Jr., Siobhan Fallon, Frances Conroy y J.K. Simmons.



Mr. North (Mr. North,
1988) de Danny Huston. Con Anthony Edwards, Robert Mitchum, Harry Dean Stanton, Anjelica Huston, Mary Stuart Masterson, Virginia Madsen, Lauren Bacall y David Warner.



Little voice (Little voice,
1998) de Mark Herman. Con Brenda Blethyn, Michael Caine, Ewan McGregor, Jim Broadbent, Jane Horrocks, Annette Badland y Philip Jackson.



El hijo de la novia
(2001) de Juan José Campanella. Con Ricardo Darín, Héctor Alterio, Norma Aleandro, Natalia Verbeke, Eduardo Blanco, Gimena Nóbile, Claudia Fontán y David Masajnik.


viernes, enero 18, 2019

Juego mortal (Brainscan)


Si en los 80 teníamos cine infantil/juvenil en el que los protas iban a otros mundo como La historia interminable o Dentro del laberinto, en los 90 también. Pero si una década antes la cosa iba de adentrarse en un libro o en un juego de rol, ¿qué teníamos en los 90 que lo petara? Efectivamente, lo interactivo. O si me apuras, en aquella famosa "realidad virtual" que nunca llegó (ni ha llegado). Y es que a mediados de los 90 lo que oliera a 8 o 16 bits y a pixels apestaba. Estaría bien poder volver aquella época y decirnos "píllate el Cool World de Supernintendo, que en el Centro Mail está de liquidación y en 25 años te darán 500 euros por él".

Pero en los 90 nos llegó el CD a los ordenadores y a la Megadrive, y como los programadores no sabían qué hacer con tanto espacio por llenar, acabaron tirando por el vídeo a full. A Full Motion (FMV), para ser más exacto. Esto es, básicamente, las famosas películas interactivas (que ahora parece que las haya inventado los de Black Mirror) donde en algún momento decidíamos, muy a groso modo, si ir a la izquierda o a la derecha. Lo mismo que los libros de "Elige tu propia aventura", vamos.





El joven Michael es un chaval traumatizado por un accidente de tráfico que mató a su madre y a él lo dejó con cojera. Vive semi recluido en el desván de su casa, donde se ha montado un complejo sistema informático, visiona pelis de terror (monta un cinefórum en su clase proyectando La saga de los Drácula), lee la Fangoria y espía a la vecina de enfrente de la que está enamorado. Un buen día se entera que está apunto de aparecer un videojuego llamado Brainscan que promete llevar al jugador a la experiencia sangrienta más fuerte que nunca haya tenido. El juego acabará en manos de Michael, que en cuanto lo juegue flipará de lo real que ha sido el poder entrar en una casa y matar a un tipo. Pero la cosa se torcerá cuando descubra que su vecino ha sido asesinado de igual forma que en el videojuego.





Para hablar de la génesis de la película habría que retroceder a los 80, concretamente a los entresijos de una productora de (muy) bajo presupuesto que respondía al nombre de Brisun Entertainment de la que poco se sabe. Uno de los chicos para todo que malvivían en la compañía era un recién graduado universitario que respondía al nombre de Andrew Kevin Walker (sí, ese que se puso de moda a finales de los 90s por escribir Seven, Sleepy Hollow o Asesinato en 8 mm) que llegó a escribir algún guión como el de Braisncan en 1989. El libreto dormiría en un cajón unos años hasta que se desempolvó y se materializó para sorpresa de su autor, ya totalmente fuera de la compañía que ya había desaparecido.

Uno de los elementos importantes que surgieron durante la preparación del rodaje fue la aparición del del personaje de Trickster, que en un primer momento no era más que una voz y durante los castings terminó por ser un personaje corpóreo. Y habría que ver que elementos tecnológicos sobrevivieron de la versión de 1989.



Está más que claro que la presencia de Edward Furlong como protagonista es síntoma del éxito de Terminator 2. Ese chaval que se escapaba del arquetipo de chavalín rubio con cara angelical. Furlong con su flequillo y ojos entrecerrados de fumeta casaba con el estilo grunge que lo impregnaba todo a principios de los 90, y los productores tenían claro que ahí había un diamante en bruto.
También contamos con el bueno de Frank Langella haciendo un papel totalmente testimonial e insípido como el del policía que investiga los asesinatos y en algún momento intuye que Furlong está metido por en medio. Y hago el apunte que en la época había llegado a leer en alguna publicación que éste encarnaba a Trickster, supongo que por aquello del maquillaje y que había sido Skeletor. Y para rematar el cast, el director del instituto era interpretado por David Hemblen, el malo de El Capitán Power y los soldados del futuro.


Parecidos clónicos

Trickster estaba encarnado por T. Ryder Smith, actor que si bien ha hecho cine y televisión, tiene mucho más recorrido en el teatro, siendo el que se lleve las miradas del espectador. Si bien el personaje realmente no aporta nada a la trama, es el clásico personaje krueggeriano para hacer que la película sea más molona y ¿por qué no? sea la cara visible de una futura franquicia que nunca se materializaría. Su presencia se limita a poco más que ser el Pepito grillo del protagonista, diciéndole al oído lo que debe hacer mientras suelta chistes malos. Están muy claras las intenciones de los responsables del film, su presencia había que explorarla, prueba de ello es el póster, donde tiene todo el protagonismo. Su estética de rokstar con exceso de estupefaciente es un molar por molar, cayendo en el saco de los poochie. Según la publicidad de Lauren se decía: Freddy Krueger + el conde Drácula + Mick Jagger = Trickster. Aunque me gustaba más lo de "es como Adam Ant con una máscara de Halloween" que decía un crítico.


Juego mortal es una de las mejores postales, a nivel cinematográfico, que nos podemos encontrar de los años 90. Lo tienes todo: el chaval con estética grunge y flequillo, su habitación repleta de pósters de los grupos que lo están petando y mogollón de ordenadores para que tengamos clarito que el tipo lo peta en lo binario, banda sonora repleta de gente como Primus, White Zombie, Mudhoney... para vender CD's. Pero lo más importante es esa mezcla de efectos analógicos (genial el maquillaje de Steve Johnson) con los digitales de la época (sí, hay el puñetero morphing), que son poco menos horrendos.

Pero la película renqueante por querer abarcar más de la cuenta con muchos detalles sin desarrollar lo suficiente para que nos quede claro lo que está pasando y el porqué los personajes hacen lo que hacen. Es posible que su director John Flynn (un tipo que a sus espaldas tenía El ex-preso de Corea, Encerrado o Buscando justicia) no fuese el más apropiado para una de terror con elementos tecnológicos. Y eso que el tipo lo intenta con momentos en primera persona que recuerdan al giallo con guantes de cuero incluidos. Pero ni por esas. Y menos con un final happy que parece sacado de algún episodios de Cuentos asombrosos, aunque a mí me hace venir a la cabeza el de La puerta mágica.

Que Juego mortal. Braisncan haya quedado en el olvido es justificado. Pero para cuando se pongan de moda los 90s tocará reivindicarla.


domingo, enero 13, 2019

Festival de trailers (XC)



Asunto de mujeres (Une affaire de femmes,
1988) de Claude Chabrol. Con Isabelle Huppert, François Cluzet, Marie Trintignant, Nils Tavernier y Dominique Blanc.



Elegir un amor (Dying Young,
1991) de Joel Schumacher. Con Julia Roberts, Campbell Scott, Ellen Burstyn, Vincent D'Onofrio, David Selby, George Martin, Dion Anderson y Colleen Dewhurst.



Sentido y sensibilidad (Sense and Sensibility,
1995) de Ang Lee. Con Emma Thompson, Kate Winslet, Hugh Grant, Alan Rickman, Greg Wise, Emilie François, Hugh Laurie y Tom Wilkinson.



En el calor del verano (Summer Heat, 1
987) de Michie Gleason. Con Lori Singer, Anthony Edwards, Bruce Abbott, Kathy Bates, Clu Gulager, Jessie Kent, Noble Willingham y Nesbitt Blaisdell.



El borracho (Barfly,
1987) de Barbet Schroeder. Con Mickey Rourke, Faye Dunaway, Alice Krige, Jack Nance, Frank Stallone, J.C. Quinn y Sandy Martin.

domingo, enero 06, 2019

Capitán Power y los soldados del futuro

Capitán Power y los soldados del futuro

Casi seguro que nunca te hayas preguntado qué fue del director Gary Goddard una vez dirigió su única película, Masters del Universo. Pero aun y así te lo cuento.
El tipo fue co-fundador de Landmark Entertainment Group en 1980, empresa que se dedica a diseñar atracciones en parque temáticos como Paramount Parks o Universal Studios (donde desarrollaron la primera atracción 4D con Terminator 2) o los efectos especiales de espectáculos de Broadway. Y es precisamente ahí donde desde hace un porrón de años que la tiene liada con el proyecto Broadway 4D, que se anunció en 2012 con fecha de estreno en verano de 2013 y ahí sigue sin estar muy claro cuando verá la luz. Esto básicamente es un espectáculo en 4D que consiste en una proyección de diferentes números musicales (clásicos del musical) sin ningún nexo de unión entre ellos. Por ahí están los nombre de Christina Aguilera (que hace una recreación de Evita), Hugh Jackman y en la dirección Bryan Singer y el propio Goddard. Para su proyección llegaron a restaurar el abandonado Times Square Theatre que, junto a lo invertido en las diferentes filmaciones, acabaría costando unos 90 milloncejos de nada. En 2014, por sorpresa de todos, se canceló todo pese a que la mayoría de sets estaban construidos, el segmento de Evita estaba rodado y el resto estaba en proceso de ensayos. Tiempo después se dijo que nuevos productores se habían hecho con el proyecto y estaban estudiando como seguirlo.

Pero si esto no fuese suficiente quebradero de cabeza para Goddard, hace poco más de un año fue acusado de abusar de menores en los años 70. El nombre más conocido de aquellos niños es Anthony Edwards, que lo has visto en porrón de pelis/series (La revancha de los novatos, 70 minutos para huir, Urgencias). Veremos como termina el asunto.


Capitán Power y los soldados del futuro
Gary Goddard y un amiguito

Pero volvamos con Capitán Power y los soldados del futuro.
Para dar vida al Capitán power se contó con Tim Dunigan, que encarnó a Fenix de El equipo A en el episodio piloto (como sabes, luego el papel cayó en manos de Dirk Benedict); Sven-Ole Thorsen, que era el segurata barbudo de Perseguido; Graham Greene, uno de los polis colegas de Bruce Willis en Jungla de cristal. La venganza, aunque igual te sonará más por Bailando con lobos, donde hasta recibió una nominación a los Oscar.


Capitán Power y los soldados del futuro

Además de Landmark Entertainment Group, en la producción encontrábamos a la juguetera Mattel, que aprovechó para lanzar una serie de figuras articuladas y sus correspondientes accesorios/vehículos. Estos vehículos contaban con la novedosa idea de interactuar con los episodios de televisión. Básicamente un sistema similar al que usaban las pistolas de luz de consolas y microordenadores (la Zapper de Nintendo, por ejemplo) en el que las naves lanzaban un rayo de luz a la televisión, tratando de golpear al enemigo, a su vez, éstos te disparaban y cuando el juguete detectaba que le habían dado expulsaba la figura que tenía en su interior. Sin duda un gimmick a la altura del teletrebol.
También se lanzarían videojuegos y cómics. Sin duda la idea era llenar el vacío que había perdido la colección de figuras de Másters del Universo a nivel de mercaderías.


Capitán Power y los soldados del futuro

Mattel estaba en la producción metiendo billetes hasta que terminó la primera temporada. Alegando el alto coste de la serie (cada capítulo costaba entorno al millón de dólares) y, sobre todo, a la pobre venta de los juguetes decidió cerrar el grifo llevando a la serie a su cancelación. Aunque tampoco hay que dejar de lado la presión por parte de Action for Children’s Television, que acusaba al serial de ser un mero vehículo para vender muñecos.

Lo que no podemos negar es que la serie, que aquí nos llegó en formato de cintas VHS, tuvo el suficiente ingenio para ir un poco más allá e innovó buscando una forma más interactiva para que sus espectadores disfrutaran de ella e implementando las nuevas tecnologías 3D de la época.
Vista hoy está totalmente anticuada, pero no podía ser de otra forma cuando estamos ante la prehistoria del CGI. Quizá los más talluditos puedan disfrutarla.


Festival de trailers (LXXXIX)


 

Goofy e hijo (A Goofy Movie, 1995) de Kevin Lima. Animación.


 
Chip y Chop. Los guardianes rescatadores (Chip 'n Dale Rescue Rangers, 1989) de John Kimball, Bob Zamboni y Alan Zaslove. Animación.


La gran aventura de Winnie the Pooh (Pooh's Grand Adventure: The Search for Christopher Robin,
1997) de Karl Geurs. Animación.




El jorobado de Notre Dame (The Hunchback of Notre Dame,
1996) de Gary Trousdale y Kirk Wise. Animación.




Bonus track: 

jueves, enero 03, 2019

Game over. Se acabó el juego

Game over, se acabó el juego

René Manzor había debutado en la dirección en 1986 con Trayecto mortal, una mezcla de drama y fantasía tirando a tostón, producida, guionizada y protagonizada por Alain Delon. El film tuvo una más que aceptable carrera comercial en el país galo, llamando la atención para que los espectadores enviaran multitud de cartas a su director. El hecho de no poder contestar a todas hizo que le viniera a la cabeza la figura de Papa Noel y de ahí fue surgiendo la idea de Game over. Se acabó el juego o 36.15 code Père Noël en su versión original, que gracias a lo ganado con Trayecto mortal, su hermano y productor Francis Lalanne pudo financiarle este nuevo proyecto.


Game over, se acabó el juego


El pequeño Thomas es un chaval de familia adinerada que vive en su mansión (prácticamente un castillo de cuento) llena de puertas secretas, y está obsesionado con lo militar y la informática. Su madre es la dueña de unos grandes almacenes y en época navideña se topa con uno de sus empleados, de esos que se disfrazan de Papa Noel, tratando mal a una cliente, lo que provoca que le despida. El tipo, que es un tarado de la vida, aun con su traje rojo, se planta en la mansión dispuesto a darle un susto a su ex jefa. Paralelamente, Thomas está en ese punto que duda de la existencia del señor orondo que trae regalos la noche de Navidad y prepara un circuito de cámaras para grabarle y demostrar su existencia. Pero cuando éste baje por la chimenea y lo primero que haga sea matar al perro de la casa, el niño se dará cuenta que va a tener que pasarlas canutas para salir airoso de la situación.

Game over, se acabó el juego
Maquetón


Aquí Lauren ató cabos rapidamente: "¿niño asediado en su casa por un demente? Esto lo vendemos como otro Solo en casa y nos llueven los billetacos" (aunque hubo quien usó una ecuación bastante más cercana como Solo en casa + Jungla de cristal). Hay una algunas fuentes que aseguran que el director llegó a demandar a los productores de la película norteamericana ante los parecidos de ambas producciones, aunque nunca se ha sabido como terminó el contencioso.
Estrenada aquí de forma bastante tardía en verano de 1991 y de aquella manera. En su país de origen tampoco tuvo demasiado éxito (según sus creadores por una mala distribución), aunque eso no le ha privado que, con el paso de los años, haya adquirido cierto estatus de culto.

Hay que apuntar que Bonnie Tyler grabó una canción para la película, Merry Christmas, cuyo videclip también fue dirigido por Manzor. Y como todo queda en casa, la banda sonora estuvo a cargo de otro de sus hermanos, Jean-Félix Lalanne.



Game over, se acabó el juego


Al film se le nota cierto empeño por tirarse a un tono más comercial propiamente hollywoodiense, con una estética entre onírica y videoclipera (de los 80s se entiende), pero no puede ocultar su condición gabacha. A una fotografía azulada y fría se le unen bastantes maquetas, lo que delatan su rodaje en estudio, pero que le dan ese encanto pre-digital.

La cosa funciona por momentos y por otros descarrila con ese niño de cara achinada (Alain Lalanne, el hijo del director) que por arte de birlibirloque está hecho un hacker cuando el personal de la época apenas sabíamos meter los pokes del Spectrum. Básicamente el título original (3615 code Père Noël) viene dado por ser un raro pre internet (el Minitel, que apareció en Francia en 1982, sistema a través de la línea telefónica con el que, además de chatear, se podía comprar entradas de espectáculos o tickets de transporte) con el que se puede chatear con el orondo barbudo.
Hay momentos que recuerdan al final de El resplandor en el laberinto y este psycho Papa Noel es lo suficientemente salvaje para imponernos. Cosa que le ayuda que haya momentos que su cara parece hecha de plástico como si de un muñeco se tratase. Sin duda un detalle que la emparenta con los asesinos enmascarados del slasher, aunque aquí estamos más cerca de los, ahora tan de moda, home invasion.


Game over, se acabó el juego

El fracaso del film hizo que a René Manzor le costase levantar proyectos y acabase en la tele en una época que para un director de cine era un paso atrás. Aunque al menos lo hizo en serie con cierto empaque como Los inmortales (fue guionista en la sombra de Los inmortales III. El hechicero) o Las aventuras del joven Indiana Jones, para volver al largometraje a finales de los 90 con poductos que se alejaban del fantástico.