sábado, junio 30, 2018

Interstella 5555 (The 5tory of the 5ecret 5tar 5ystem)

Interstella 5555 (The 5tory of the 5ecret 5tar 5ystem), Daft Punk

Si bien a mediados/finales de los 90 Daft Punk gozaba de gran popularidad entre los fans de la música electrónica pese haber publicado sólo el Homework en 1997, no sería hasta el lanzamiento del Discovery en 2001 que tendría un acercamiento ante un público más generalista. Otro cantar sería su salto definitivo al "para todos los públicos" con el Random Access Memories, por otro lado un disco bastante mediocre.

Pero volvamos a finales de los 90. El dúo se enfrascó en la grabación de su segundo álbum que duraría 2 años. Ya en el 2000 y con el álbum grabado (pero sin publicar) se fueron a Japón a tantear a Leiji Matsumoto, creador de El Capità Harlock, ya que los franceses eran fans de la serie animada y tenían en mente que el dibujante estuviera involucrado en un proyecto audiovisual más grande que el lanzamiento de un "simple" disco. Según el propio Matsumoto, aceptó participar el proyecto cuando recibió la visita de Guy-Manuel de Homem-Christo y Thomas Bangalter (Daft Punk) y estos iban con sus cascos (en esta época ya llevaban todo el rollo de los robots). La verdad, la anécdota me parece más demasiado impostada, pero que siempre queda molona para rellenar el anecdotario. 


Interstella 5555 (The 5tory of the 5ecret 5tar 5ystem), Daft Punk

Pero fuese como fuese, el artista japonés se embarcó en el proceso de esa historia animada que habían ideado los músicos junto a su colaborador Cédric Hervet (que también sería guionista en la posterior Electroma), siendo supervisor de los diseños y que acabó dirigiendo Daisuke Nishio, Hirotoshi Rissen y Kazuhisa Takenouchi en los estudios Toei.

Después de casi 3 años de producción y unos 4 millones de dólares gastados, Interstella 5555 vería la luz en el mismísimo festival de Cannes en el 2003.

Interstella 5555 (The 5tory of the 5ecret 5tar 5ystem), Daft Punk

En otro planeta, un grupo musical son secuestrados por un oscuro productor musical que se los trae a la Tierra, les cambia la apariencia (originalmente son azules), les lava el cerebro y los convierte en los Crescendolls, el grupo de moda. Básicamente una suerte de músicos zombificados que solamente se dedican a generar discos de oro, ya que el malvado productor necesita 5555 discos de oro para dominar el universo.

Interstella 5555 (The 5tory of the 5ecret 5tar 5ystem), Daft Punk

Interstella 5555 es una película totalmente muda, todo nos viene narrado por sus imágenes y las canciones de Daft Punk, habiendo apenas algún que otro efecto de sonido, apenas algún efecto de lluvia y alguna explosión. Esto hace que la experiencia de su visionado sea cuanto menos extraña. Casi más cercana a ver un carrusel de videoclips animados del dúo francés, siendo su trabajo musical el que sobresale por encima del aspecto visual. Sin duda Matsumoto no estuvo demasiado inspirado o quizá estuvo demasiado encorsetado en el proyecto de Daft Punk.


La película tuvo cierta repercusión en su día, aunque no inventaba nada (ahí teníamos The Wall de Pink Floyd o Recuerdos de Broad Street de McCartney) y con el tiempo ha quedado bastante olvidada. A las masas nos llegaría en una edición en DVD en su época temprana. Edición que hoy en día ha quedado muy mal parada con un formato 4:3 y una calidad de imagen justita.

Luego hemos tenido proyectos como el de Gorillaz, que iban un paso más allá y han dejado más huella como proyecto multimedia.


domingo, junio 24, 2018

Festival de trailers (LXVI)



Papá Piquillo
(1998) de Álvaro Sáenz de Heredia. Con Chiquito de la Calzada, José Manuel Muñoz, Samara Losada, Adolfo Losada, Isaac Cuende, Bigote Arrocet, Carla Hidalgo, Javivi y Arévalo.



¡Semos peligrosos! (uséase Makinavaja 2)
(1993) de Carlos Suárez. Con Andrés Pajares, Jesús Bonilla, Joan Potau, Rafael Alonso, Pedro Reyes y Llàtzer Escarceller.



La chica de la piscina
(1987) de Ramón Fernández. Con Arturo Fernández, Felicia Mercado, Alberto Rojas, Carmen Salinas, Sonia Infante, Mar Castro, Arturo Beristáin, Mary Carrillo y Mayrata O'Wisiedo.



No desearás la mujer del vecino
(1971) de Fernando Merino. Con Alfredo Landa, Sylva Koscina, Ira von Fürstenberg, Aldo Giuffrè, Mari Carmen Prendes, José Sacristán, Ricardo Merino y Josele Román.



Demasiado corazón
(1992) de Eduardo Campoy. Con Victoria Abril, Manuel Bandera, Pastora Vega, Mónica Molina y Manuel Gil.

viernes, junio 22, 2018

La casa de los horrores

La casa de los horrores, 1981, Tobe Hooper

A principios de los 80, en la época de la eclosión del slasher donde cualquier cosa que tuviera jovencitos asediados por un asesino enmascarado (o no) se vendía como rosquillas, llegó a las oficinas de la Universal un guión firmado por un tal Larry Block, que pese a su nula trayectoria como guionista (y que años después acabaría siendo uno de los escribió ¡tachán! Capitán América de Albert Pyun) vería como el libreto sería comprado, para posterioremente ofrecerle la silla de director a un Tobe Hooper recien salido de Misterio en Salem's Lot que aceptó porque la idea de usar como escenario una feria le parecía muy interesante (posiblemente por aquello del Freaks de Browning).


La casa de los horrores, 1981, Tobe Hooper

Dos parejas de postadolescentes (pese a que tienen pinta de treintañeros) pasan una velada en una feria ambulante de la zona, pese a que el padre de uno de ellos ya nos ha hecho la advertencia que en esa misma feria años atrás asesinaron a personas. Justo antes de volverse a sus casa el tonto de turno tiene la ingeniosa idea de pasar la noche en la atracción del tren del terror. Pero una vez dentro se encontrarán mirando sin que nadie se percate de su presencia como el hijo del feriante, un tipo deforme que oculta su rostro bajo una máscara del monstruo de Frankenstein, después de intentar pagar por los servicios sexuales de la pitonisa de la feria, acaba matándola. Y ahí tendremos a los chavales intentando escapar del recinto antes que les den caza.

La casa de los horrores, 1981, Tobe Hooper

Como es habitual en este tipo de productos, no nos encontraremos demasiadas caras conocidas, pero si hay que destacar alguna que otra como la de William Finley, el Fantasma/Winslow de El fantasma del Paraíso; Elizabeth Berridge, que acabaría siendo la mujer de Mozart en el Amadeus de Forman; y Kevin Conway, un secundario de aquellos que siempre nos suena, que aquí hace tres papeles diferentes y nunca se da explicación a si son siameses o qué. Y es ideas que quedan muy en el aire nos encontramos unas cuantas. Como la del hermano pequeño de una de las chicas que sabe que los chicos están encerrados en la feria pero no dice nada y desaparece de escena.

Y además de los actores, destacar algunos nombres detrás de las cámaras. Mark Lester (director de Comando o Curso 1984) en la producción; Rick Baker en los maquillajes (se nota que el presupuesto no daba para mucho más); John Bael (tipo que por increíble que parezca se ganó muy bien las garrafas componiendo música para trailers de películas como el primer Star Wars) que se marca una banda sonora con un tema circense la mar de inquietante; y la esplendida fotografía de Andrew Laszlo con unos colores tan vivarachos como ochenteros. Sin duda uno de los puntos fuertes del film, y es que cualquier película de la época ya nos tiene casi ganados por esos colores y ese granos.

La casa de los horrores, 1981, Tobe Hooper

Hooper
tiene que pagar el peaje de apuntarse a la moda slasher y debe pagar el tributo de enseñar tetas, postadolescentes obsesionados con la virginidad, bromas pesadas y parte del envoltorio del subgénero. Por suerte no le dedica más que lo justo a estos elementos para meterse de cabeza en lo que le interesa: familia chunga que mata a los más despistados. Sí, en el fondo se marcó una vuelta de tuerca a su querida La matanza de Texas en clave puramente slasher, ambientándola en un lugar tan sospechoso como son esas ferias ambulantes con toda esa gente no menos sospechosa que la suelen poblar. Al igual que Leatherface de Masacre en Texas 2, que parecía un niño grande que era incapaz de distinguir entre el bien y el mal, aquí tenemos al hijo del feriante que regenta el tren del terror (el verdadero malo del film) que es otro ser deforme/mutante que se comporta como un niño.

La casa de los horrores, 1981, Tobe Hooper

La casa de los horrores
ha quedado sepultada por los mega hits de Hooper La matanza de Texas (revolucionando el nuevo cine de terror de los 70), Misterio en Salem's Lot (el niño vampiro que dejaría más poso en los chavales que la vieron en su época en su pase televisivo) y Poltergeist (la puesta la día del subgénero de casas encantadas con toda la pirotecnia posible que había en los 80), pero es que el tipo tiene una filmografía a tener muy en cuenta porque a ello habría que añadir chuflas tan divertidas como Lifeforce, Masacre en Texas 2 o Invasores de Marte. Pero La casa de los horrores no se queda atrás. 


domingo, junio 17, 2018

Festival de trailers (LXV)


Starship Troopers. Las brigadas del espacio (Starship Troopers, 1997) de Paul Verhoeven. Con Casper Van Dien, Dina Meyer, Denise Richards, Clancy Brown, Jake Busey, Dean Norris, Neil Patrick Harris, Michael Ironside y Patrick Muldoon.



El quinto elemento (The Fifth Element,
1997) de Luc Besson. Con Bruce Willis, Gary Oldman, Milla Jovovich, Luke Perry, Ian Holm, Chris Tucker, Brion James, Maïwenn Le Besco y Tommy 'Tiny' Lister.



Independence day (Independence day, 1996) de Roland Emmerich. Con Will Smith, Jeff Goldblum, Bill Pullman, Mary McDonnell, Judd Hirsch, Randy Quaid, Margaret Colin y Robert Loggia.
 


Expediente X (The X-Files, 1993) de Chris Carter. Con Gillian Anderson, David Duchovny, Mitch Pileggi, Robert Patrick, William B. Davis, Tom Braidwood, Bruce Harwood, Dean Haglund, Annabeth Gish, Nicholas Lea, James Pickens Jr. y Sheila Larken. 



Alien exterminador (Alien Intruder, 1993) de Ricardo Jacques Gale. Con Gary Roberts, Maxwell Caulfield, Tracy Scoggins, Billy Dee Williams, Richard Cody, Jeff Conaway y Stephen Davies.

domingo, junio 10, 2018

Festival de trailers (LXIV)



Amiga mortal (Deadly Friend, 1986) de Wes Craven. Con Matthew Laborteaux, Kristy Swanson, Michael Sharrett, Anne Twomey, Richard Marcus y Anne Ramsey.


 

Manhattan Baby (Manhattan Baby, 1982) de Lucio Fulci. Con Guglielmo MancoriRepartoChristopher Connelly, Laura Lenzi, Brigitta Boccoli, Giovanni Frezza, Cinzia de Ponti, Cosimo Cinieri y Andrea Bosic.



La muerte camina con tacón alto (La morte cammina con i tacchi alti, 1971) de Luciano Ercoli. Con Frank Wolff, Nieves Navarro, Simón Andreu, Carlo Gentili, George Rigaud y José Manuel Martín.

 
 
Muerto al llegar (D.O.A., 1988) de Annabel Jankel y Rocky Morton. Con Dennis Quaid, Meg Ryan, Charlotte Rampling, Daniel Stern, Jane Kaczmarek y Brion James.


sábado, junio 09, 2018

El asesino no está solo

Jesús García de Dueñas, El asesino no está solo, Lola Flores, Teresa Rabal, David Carpenter

Giallo, Lola Flores y Teresa Rabal. Ya con solamente esos tres elementos lo tenemos todo para que una película llame nuestra atención. Pero siendo sinceros, ahí tenemos trampa.

Trampa porque si bien tenemos unos asesinatos rodados con un estilo puramente giallo, aquí carecemos de un elemento tan característico del subgénero como es el "¿quién lo hizo?" (whodunit), ya que desde el primer minuto conocemos al asesino. El tema está más cercano al psycho killer que tiene su origen en un trauma infantil, como el Martin Durnley/Georgie Clifford de Nervios rotos o el Norman Bates de Psicósis.


Jesús García de Dueñas, El asesino no está solo, Lola Flores, Teresa Rabal, David Carpenter

La segunda trampa es la presencia de Lola Flores, que se reduce a unos escasos 15 minutos de los 80 que dura el film. Y Teresa Rabal tampoco es que salga mucho más.

Jesús García de Dueñas, El asesino no está solo, Lola Flores, Teresa Rabal, David Carpenter
Aquí el protagonismo es asumido por un niño bien, hijo de un empresario adinerado (pese a que vivan en un piso demasiado austero para su estatus). El chaval gusta de matar a fulanas estrangulándolas con un alambre a lo que nota que eso no debe ser muy normal y se fuga de casa, yendo a parar a un hostal regentado por una Lola Flores ya entrada en años (y en kilos, que en una escena luce unas mallas que le dan aspecto de Kinder Sorpresa), que, además, hace las veces de profesora de academia de baile flamenco en el mismo local. En dicho hostal conocerá a la hija de ésta, una Teresa Rabal (se supone) adolescente y a los diferentes inquilinos que la pueblan: una chica de buen ver que trabaja de noche en un centro hospitalario; un escritor de novelas baratas de misterio; y un tipo con pinta de sátiro que acaba descubriéndose como un mirón.

Paralelamente, el padre del muchacho, preocupado por su huida, contrata a unos investigadores para que den con él a la par que empieza a temer que el asesino de mujeres del que habla la prensa sea su hijo.
 
 
Jesús García de Dueñas, El asesino no está solo, Lola Flores, Teresa Rabal, David Carpenter

El asesino no está solo es una extraña mezcla de cosas muy bien hechas con otras totalmente sonrojantes. Tenemos su estética puramente setentera. Pero no la setentera de las españoladas de Landa o Martínez Soria, si no la moderna, la que venía de tierras anglosajonas. Las chicas lucen modelitos muy modernos y llamativos y el resto del aspecto visual está muy cuidado. Además de poner especial cuidado en los planos detalle. Cual película polanskiana, tenemos primeros planos de zapatos femeninos (¡muchos! hasta con cascabel), de las cremalleras de sus vestidos cuando son bajadas y de muchos objetos, como !un bocadillo de frankfurt! Y ahí entraríamos en lo aspectos ridículos, que básicamente serían un montón de diálogos como el que el protagonista diga que lo que más le gusta del mundo son las salchichas de frankfurt (sic) y los rinocerontes. Sí, el tipo colecciona figuritas de rinocerontes. Incluso en cierto momento se topan con unos en el campo. Totalmente surrealista. Por cierto, según los títulos de crédito finales, la colección de figuritas de rinocerontes que aparece fue cedida por Jose María Íñigo (sic).

Jesús García de Dueñas, El asesino no está solo, Lola Flores, Teresa Rabal, David Carpenter

Tampoco se puede pasar por alto la canción que abre y cierra la película. Una cancioncilla melancólica y cantada con voz de muñeca rota estilo Janet. Que si bien en la escena de apertura se pude pasar, la que cierra está totalmente fuera de lugar para acompañar las imágenes que vemos. El resto del OST sigue la línea melancólica que se estilaba en la época en, sobre todo, el giallo.

Aunque el principal problema viene dado por el aspecto de pasmao de su protagonista, David Carpenter. Canario de nacimiento y cuyo verdadero nombre era Domingo Codesido Ascanio y que en los 70 se vendió como una promesa cinematográfica que... se fue por el retrete. En los 70 trabajó a las órdenes de Eloy de la Iglesia o Pedro Lazaga y fue asiduo de Jose Antonio de la Loma y Jose Luis Merino, con el que saldría en taparrabos en Tarzán en las minas del rey Salomón, con Nadiuska y Jacinto Molina/Paul Naschy. Pero ya en los 80 desapareció del mapa definitivamente. Básicamente un caso muy similar al de Ian Sera. Como último apunte, murió asesinado en 2006 en Tailandia.


Jesús García de Dueñas, El asesino no está solo, Lola Flores, Teresa Rabal, David Carpenter

Además de éste y el duplo Flores/Rabal teníamos un reparto muy apañado: James Philbrook, habitual secundario en la televisón norteamericana que en los 60 acabó en Spain haciendo mucho western; dos habituales en films de Jesús Franco como Maria Rohm y Antonio Mayans; María José Cantudo, Luis Ciges y Manuel Alexandre.

Dirigió Jesús García de Dueña, siendo ésta su única incursión en el largometraje para cines, y que también participó en el film Cuentos eróticos, donde compartía crédito con Jaime Chávarri, Fernando Colomo o Emma Cohen, entre otros. Siendo más asido en publicidad, documentales o en series para televisión, para luego centrarse en el negro sobre blanco, especializándose en la temática cinematográfica. Enlazando aquí con el guionista, Jesús Torbado, que en el film aquí comentado escribiría su único guión y que es otro literato de prestigio, Premio Planeta incluido.

Jesús García de Dueñas, El asesino no está solo, Lola Flores, Teresa Rabal, David Carpenter

El asesino no está solo tiene sus problemas, el más evidente su protagonista, y alguna salida de tono (¿que pinta la escuela de baile flamenco más allá de que pudiera ser un anzuelo para que Lola Flores participara en la película?), pero si los obviamos nos vamos a encontrar una película con estética cuidada, disfrutable y que debería ser mucho más recordada. Y encima apenas dura 80 minutos (¡aprende Marvel!). No apta para fans de la Faraona.

domingo, junio 03, 2018

Festival de trailers (LXIII)



Cariño, he encogido a los niños (Honey, I Shrunk the Kids,
1989) de Joe Johnston. Con Rick Moranis, Matt Frewer, Marcia Strassman, Kristine Sutherland, Thomas Wilson Brown, Jared Rushton, Amy O'Neill, Robert Oliveri, Carl Steven y Kimmy Robertson.



Gordy (Gordy,
1995) de Mark Lewis. Con Doug Stone, Tom Lester, Kristy Young, James Donadio, Deborah Hobart, Justin Garms y Michael Roescher.


 

El inolvidable Simon Birch (Simon Birch, 1998) de Mark Steven Johnson. Con Ian Michael Smith, Joseph Mazzello, Oliver Platt, David Strathairn, Ashley Judd, Dana Ivey, Beatrice Winde, Jan Hooks y Jim Carrey.



Tú a Boston y yo a California 3 (Parent Trap III, 1989) de Mollie Miller. Con Hayley Mills, Barry Bostwick, Ray Baker, Patricia Richardson, Chris Gartin, Leanna Creel, Jon Pennell, Monica Lacy y Loretta Devine. 



Los relatos de Pluto (Pluto's tales, 1985) de Charles A. Nichols. Animación



Bonus track:

sábado, junio 02, 2018

El barco de la muerte


El barco de la muerte, 1980, George Kennedy, Richard Crenna

En pleno año 1980 el slasher estaba eclosionando en los cines norteamericanos con una retahíla de títulos abanderados por Viernes 13, es por eso que un film como El barco de la muerte se hacía a, nunca mejor dicho, contracorriente, pues la historia se movía en un terror mucho más clásico, casi de casa encantada pero cambiando la morada por un navío.

Quizá tuviesen en mente un tema sobrenatural tan de moda en la época como era el Triángulo de las Bermudas ya que el punto de partida nos trae a la mente El diabólico triángulo de las Bermudas de Cardona hijo: un barco estilo Vacaciones en el mar choca contra un misterioso buque negro y acaba hundiéndose, quedando un pocos supervivientes que conseguirán subir al misterioso barco, encontrándose un navío sin tripulación pero que parece vivo.


El barco de la muerte, 1980, George Kennedy, Richard Crenna

Como decía, una historia muy en la línea de casa encantada que, en algún momento, tendremos alguna escena que nos puede hacer venir a la cabeza El resplandor, con todo el aspecto de los ecos del pasado. Cosa totalmente fortuita, pues el film de Kubrick todavía le quedaban unos meses para estrenarse.

El barco de la muerte, 1980, George Kennedy, Richard Crenna

Y ya sabemos que en la época todo el tema del terror clásico no se llevaba, y lo que llenaba las plateas era la sangre y las cuchilladas a más gráficas mejor. Por lo que no tenemos que extrañarnos si la película naufragó (¡ja!) en la taquilla. Y eso que contaban con un reparto tan chulo como el que sigue: George Kennedy, que hasta casi la mitad de película se pasa insconsciente; Richard Crenna, que ya había tenido sus más y sus menos con el más allá en la reivindicable Profecía diabólica (El poder de Satanás en su edición videoclubera) y Sally Ann Howes, prota femenina de Chitty Chitty Bang Bang. Sí, efectivamente, unas estrellas venidas a menos pero que, al igual que un Vincent Price, son capaces de darle dignidad a un producto de serie B que tenía buenas ideas pero nunca acaban de explotar. Muy posiblemente por culpa de Alvin Rakoff, director al que le lastra su extenso bagaje en el mundo del telefilm. Como es el caso de la clásica parejita que estando en un barco en el que suceden fenómenos paranormales les entra el calentón y tienen que hacer el polvete de rigor, a lo que ella acaba en una cabina de ducha de la que no puede salir y en lugar de agua sale sangre del grifo. La escena se queda ahí, pero por suerte años después Piquer Simón la llevó un poco más allá en La mansión de Cthulhu. Tampoco puedo dejar pasar la escena que Richard Crenna ha de entrar en una cámara llena de cadáveres que podría haber dado mucho más de sí.

El barco de la muerte, 1980, George Kennedy, Richard Crenna

Aun y pese a todo los peros, El barco de la muerte se deja ver con el agrado de una serie B que ni es efectiva ni efectista, pero nos mantiene con el interés suficiente para pasar 90 minutos sin perder demasiadas neuronas, dejando siempre cierto poso de misterio (pues nunca nos explican del todo de dónde sale el barco, pero nos dan muchas pistas). Y no, Ghost ship (El barco fantasma) no es un remake pese a que fusilen el cartel.