viernes, julio 10, 2009

Cariño, he encogido a los niños

Cariño, he encogido a los niños, Rick Moranis, Disney, Joe Johnston
Aunque parezca mentira las cabezas pensantes que hay detrás de este film son ni más ni menos Brian Yuzna y Stuart Gordon. Sí, los mismos que están detrás de la saga Re-animator, El dentista o la Fantastic Factory. ¿Y qué diantres hacen estos amigos del gore ochentero en una, todo hay que decirlo, pastelosa producción Disney?

En la época de Resonator Yuzna y Gordon hablaron de la posibilidad de meterse en una producción infantil y se les ocurrió la idea de un grupo de chavales diminutos que tienen un montón de aventuras, así que con la ayuda de Ed Naha, guionista de Dolls, escribieron un primer guión y se lo presentaron a la Disney. Para su propia sorpresa aceptaron financiarlo y así es como Stuart Gordon se convertía en su director y Yuzna en el productor.

Pero antes de empezar el rodaje y ante las dudas que tenía Disney de la viabilidad de los efectos especiales decidieron rodar alguna secuencia a modo de prueba. Para eso contrataron a Thomas G. Smith, que venía de la Industrial Light and Magic y que acabaría siendo productor ejecutivo de la peli aquí reseñada, que filmaría dos secuencias: una donde los protagonistas montaban una hormiga y otra donde trepaban por el envoltorio de un caramelo. El resultado fue satisfactorio y Disney dio luz verde al rodaje.

 Cariño, he encogido a los niños, Rick Moranis, Disney, Joe Johnston
Ante la cantidad de decorados y efectos que necesitaban decidieron rodarla en Méjico, en los famosos Estudios Churubusco, que ya habían albergado rodajes de la talla de Dune, Desafió total o 007 Licencia para matar.
En Churubusco pudieron montar las pantallas para el blue screen más grande hasta la fecha, toda la urbanización donde viven los protagonistas (iglesia incluida) y, por supuesto, los decorados a escala gigantesca, como el bol de cereales y sus 60 mil litros de leche artificial, la galleta gigante (que estaba hecha de auténtica crema) o la hierba de 12 metros de altura fabricada con espuma de uretano.

A todo eso hay que añadirle los diferentes técnicos para los efectos, entre ellos David Allen, que empezó en la mítica Flesh Gordon para pasar a engrosar la lista de la ILM y acabar sus días en la Full Monn de los Band, que se encargó de algunas escenas en animación stop motion, pero él no rodaría la secuencia de la lucha entre la hormiga y el escorpión, de eso se encargaría, aunque sin acreditar, otro experto en la técnica, Phil Tippett.
Por supuesto había una hormiga a escala real, la cual tardaron 5 meses en construir y que todos sus pelitos procedían de auténtico pelo de caballo.

 Cariño, he encogido a los niños, Rick Moranis, Disney, Joe Johnston
Pero justo una semana antes de empezar el rodaje un problema de salud hizo que Stuart Gordon tuviera que dejar la silla de director. Aunque también se comenta que fue más una cuestión de que a Disney no le hacía mucha grácia que un director y un productor de serie B, y para más inri conocidos por sus films gore, estuvieran relacionados con una producción del tito Walt y les dieron la patada.
La dirección acabó en manos d
e Joe Johnston, que había sido técnico de efectos y director de producción en la Industrial Light and Magic, que era su primera película como director y que luego se especializó en producciones grandilocuentes como Jumanji, Jurassic Park 3, The Wolfman (la de Benicio Del Toro, que aún no se ha estrenado) y se dice que podría hacer el nuevo Capitán América.


Cariño, he encogido a los niños, Rick Moranis, Disney, Joe Johnston

La película empieza bastante bien con unos títulos de crédito animados que, como único pero, te explican en cinco minutos la película que estás a punto de ver. Una vez que nos metemos en materia tenemos a Rick Moranis, el clásico científico despistado que trabaja en su buhardilla en la construcción de una máquina capaz de miniaturizar las cosas. Pero la máquina no acaba de funcionar, aunque todos sabemos que sí lo hace porque si no no habría película.
Una pelota de baseball, lanzada por el hijo de su vecino, acabará entrando en su buhardilla y accionando la máquina que acabará encogiendo a sus hijos y a los de sus vecinos cuando vayan a buscar la pelota. Pero esto no ha hecho más que empezar porque el profesor, sin saber que su máquina funciona, barrera el suelo de la buhardilla donde están los chavales y los tirará a la basura. Así que la única opción que les queda a los diminutos niños es atravesar todo el jardín e intentar llegar a casa, sabiendo que para ellos la pequeña parcela de césped se ha convertido en una temible jungla

La película no cuenta con grandes nombres a excepción de Rick Moranis que, aunque parezca mentira, se retiró del mundo del cine a finales de los 90 y que sólo ha doblado alguna cinta animada como las dos partes de Hermano oso, según él porque sacó tanta pasta con la saga de Cariño, he encogido a los niños que prefirió quedarse en casa y estar con su familia.

Otra cara más o menos reconocible es la de Jared Rushton, más recordado por ser el amiguete de Tom Hanks en Big.
Como curiosidad decir que Kimmy Robertson
, la Lucy de Twin Peaks, tiene un minúsculo papel.

 Cariño, he encogido a los niños, Rick Moranis, Disney, Joe Johnston
Está peli la ví en su estreno (verano del 89) en Palamós, no sé si en el cine Arinco o en el Kyton (triste pero cierto), hoy en día convertidos a multisalas y que son los dos únicos cines que tiene la localidad desde hace décadas. Y como para todo el que fuese un chavalín en esa época ir al cine era toda una sensación, y más cuando te metías a ver una peli que prometía efectos especiales, aventuras, monstruos horripilantes (en este caso bichos); y si encima antes de empezar la proyección te pasaban el corto Dolor de barriga con Roger Rabbit es que algo iba a pasar.

Y realmente no pasó nada, pero la peli estaba bien distraida. Tiene muchísimo ritmo, sus escasos 90 minutos pasan en un santiamén sin dar tiempo al aburrimiento. Los niños, a excepción del irritante Jared Rushton
, no molestan nada, e incluso el hijo gafotas del científico mola mucho.
Todos los decorados gigantescos cumplen con nota y los trucajes a la vieja usanza no desentonan en absoluto. La única excepción son las escenas rodadas en pantalla azul, que ahí se que cantan, pero por fortuna son muy poquitas y en tomas cortas.
Siendo una producción familiar y estando Disney detrás no podían faltar los momentos babosos, pero que se dejan ver, o incluso los lacrimógenos con la muerte de la hormiga, cosa que hacía que cuando salíamos del cine dijeramos que no pisaríamos más bichos, pero al día siguiente se nos pasaba y volvíamos a tirar piedras a las sargantanas.

 Cariño, he encogido a los niños, Rick Moranis, Disney, Joe Johnston
El éxito de la película (más de 200 millones de dólares) propició que en el 92 se estrenara por todo lo grande la secuela, Cariño, he agrandado al niño (que tuve la desgracia de ver en el extinto cine Niza), que intentaba ir más allá y ser más espectacular rodando en exteriores, con escenas de masas y apagando las luces de media Las Vegas, pero que fracasaba vilmente siendo más aburrida y los efectos cantaban muchísimo, precisamente porque muchos se basaban en pantalla azul. No debieron tener suficiente porque luego vino la atracción para los parques de atracciones Disney (Cariño, he encogido a los espectadores), una tercera parte directamente a vídeo (Cariño, nos hemos encogido nosotros mismos, 1997) y una horripilante serie para el Disney Channel.


3 comentarios:

Raiben dijo...

Me parece una pleicula divertidisima, hace poco la pille en "cuatro" por casualidad y la dejé puesta porque es de las que enganchan... los creditos una pasada. La primera vez que la ví me flipó mucho que volasen en la avispa. Un fallo muy gordo son las relaciones de tamaño. La atracción de Disney está muy lograda.

J. Jara dijo...

Según el "casposo" de Yuzna la idea de la atracción fue de él.
Y nunca me había planteado esos fallos de escala (señal de que la peli es buena y te metes en ella de pleno sin prestar atención a los fallos) aunque es cierto que los hay, el más evidente el que hay entre la hormiga y el escorpión.

Raiben dijo...

La hormiga es tan grande como la avispa y los pelos de la escoba son como maromas de barco lo cual les hace muy diminutos.