viernes, diciembre 20, 2013

Los mundos de Coraline

Los mundos de Coraline, Henry Selick

El nuevo milenio no le estaba sentando nada bien a Henry Selick. El gran fracaso de Monkeybone era un escollo difícil de salvar en Hollywood, y más cuando su anterior film, James y el melocotón gigante, tampoco había funcionado bien. Así que iba haciendo pequeñas cosas como la colaboración en Life aquatic con unas escenas en stop motion y su primer chorto en animación 3d, Moongirl.
Hasta que un día su amigo Neil Gaiman le deja leer su última obra antes de ser editada. Tanto le gustó lo que leyó que decidió que con ese material podía sacar adelante un film. Rápidamente se lo llevó a Bill Mechanic, presidente de la Fox cuando empezó el proyecto de Monkeybone, pero éste había sido despedido por algunos fracasos comerciales como El club de la lucha. El problema es que Mechanic había trabajado en Disney en los 80 y tenía un contrato que le prohibía hacer películas de animación, lo que les llevó a preparar el proyecto pensando realizarla con actores reales y luego se pasó a la idea de hacer animado el "oto mundo" donde transcurre la acción. Después de muchas reescrituras y de haber rodado una prueba, Selick decidió que la única forma que tenía de visualizarla era totalmente en stop motion.

Los mundos de Coraline, Henry Selick

Un matrimonio y su hija, Coraline, se mudan a una gran casa en Oregón, Allí la niña se aburre como una ostra y siente nostalgia de sus amigos. Lo único que tiene a su alrededor son unos vecinos la mar de extraños: una pareja de abuelas que antaño fueron actrices, un tal Bobinsky que tiene un circo de ratones y un niño bocazas.
Todo es monotonía para Coraline, hasta que descubre una pequeña puerta en la casa, por la que cada noche llega hasta un lugar que se parece mucho al mundo real, pero donde sus padres son mucho más complacientes.

Los mundos de Coraline, Henry Selick

La película es de esas producciones que ves en cada fotograma el cariño con el que está hecha, la cantidad de detalles que vemos en los personajes o decorados es abrumadora. Sin ir más lejos, tuvieron que buscar a alguien que tejiese la ropa de los personajes, todo lo que hay está tejido a mano, incluso por dentro llevaban una estructura de alambre para poder animarla y que los pliegues y arrugas fueran lo más real posible, a su escala correcta.


Y, evidentemente, todo animado a mano (salvo algunos detalles en los que se ayudaron con el ordenador), aunque luego todo pasado por ese filtro que le da un toque más allá de unos muñecos moviéndose.

Los mundos de Coraline, Henry Selick

En la versión original teníamos las voces de Dakota Fanning, Teri Hatcher (Lois y Clark, Mujeres desesperadas), Jennifer Saunders y Dawn French (dos cómicas inglesas), Ian McShane (el Barbanegra de Piratas del Caribe) y Keith David (el negro de La cosa). Por fortuna para nosotros, la Universal, que se encargó de su distribución, nos evitó el horror de aguantar al famosete de turno haciendo sus chascarrillos y nos dio un doblajes con profesionales como está mandado.

La película es un clásico del nuevo milenio. Muchísimas referencias a la Alicia de Carroll, mucho mal rollo y atmósfera tan onírica como malsana, una de las pocas películas que sí saben aprovechar el sistema 3D, ya que originalmente se rodó en este sistema.
Sin duda, la obra más personal de Selick hasta la fecha (Pesadilla era algo totalmente burtoniano), que, pese a que parte de libro de Gaiman, el director hizo muchos cambios para su adaptación cinematográfica, como el cambio de localización, la aparición de un personaje nuevo como Wybie... con un diseño de personajes increible, muchísimo más carismáticos que si hubieran seguido lo que hizo Craig Russell en la novela gráfica un año antes.

Los mundos de Coraline, Henry Selick

El éxito de Los mundos de Coraline impulsó la alicaída carrera de su director, que se asoció a Disney para rodar dos films, El libro del cementerio (The graveyard book), basado en un libro de Neil Gaiman, y Shademaker, sobre una idea original de Selick. Ésta última era la primera en ponerse en marcha, pero la lentitud con la que avanzaba el proyecto hizo que la productora se desentendiera de los dos films. Finalmente The graveyard será adaptada por Ron Howard en imagen real y Shademaker pasó a llamarse The shadow king, después que el proyecto acabase rebotado a K5 International, productora alemana. Actualmente el director (junto a la nueva productora) hace pases de presentación del material rodado bajo el amparo de Disney, buscando inversores para terminarla. Veremos si llega a buen puerto.