martes, noviembre 26, 2013

Home alone (Game Boy)

Home alone, solo en casa, game boy

Recuerdo perfectamente el día que compré la Game Boy en carnaval de 1992. 15 mil pesetazas de mis ahorros se fueron en la compra de la portátil más mítica.
Poco después, ya por mi cumpleaños, cayó Super Mario Land (mitiquísimo), Godzilla (digo mediocre por ser bueno) y Home alone, o Solo en casa como se conoció aquí a la navideña película de la factoría de John Hughes con Macaulay Culkin.


 Home alone, solo en casa, game boy

El juego ya lo había jugado tiempo atrás cuando lo alquilé en el videoclub, seguramente más por descarte y que lo demás que había no me llamaría mucho, porque, la verdad, las capturas del dorso de la caja no invitaban demasiado, que por verdadero interés.

Recuerdo perfectamente que llegué al primer jefe de fase y ahí me quedé. No tenía ni idea como podía eliminarlo. Al poco, un chaval del colegio lo alquiló y me comentó la forma de pasar el nivel.

Así que, al poco tiempo, tenía en posesión ese juego que ni fu ni fa. Y en la época no es como ahora. Te podía caer un juego en Navidad, cumpleaños y, si me apuras, como premio por buenas notas. Y la decisión de elegir juego no era fácil, había que rumiárselo bien, que ese juego te tenía que durar meses. Y si elegías mal, ajo y agua, que el cartucho había que amortizarlo y jugarlo sí o sí.
O sea, que Home alone no me entró demasiado bien, pero el roce hace el cariño y supe ver mucho más allá de un juego que ni las revistas de la época se dignaron a comentar, seguramente porque no era un derroche de fantasía y sus gráficos desgarbados no ayudaban en exceso.

Home alone, solo en casa, game boy

Juegos de Home alone hay un buen puñado. La película había sido un pelotazo y a lo Fox le faltó tiempo para vender la licencia a diferentes compañías para que hicieran lo que les saliera de las narices. Sega America se encargó de las versiones de las consolas Sega; Bethesda (que hacía juegos para Pc y su única incursión en consolas fue el ¿Dónde está Wally? para NES) hizo el de NES; e Imagineering (que se encargaba de las licencias de Los Simpsons para NES) programó el de SuperNes y Game Boy, que es el que nos ocupa y preocupa. Además publicado por THQ, compañía a la que tenía bastante manía por sacar juegos infectos como el James Bond Jr.

Los juegos de la franquicia tenían en común que había que evitar el robo por parte de los ladrones, pero que mientras en, por ejemplo, Mega Drive había que cuidar las casas del vecindario y poner trampas, en el de Game Boy se reduce a la casa de los McCallister.
El objetivo es recoger todos los objetos que podamos y llevarlos al sótano, una vez allí meterlos en la caja fuerte. Cada fase consiste en recoger un tipo de objeto. Primero las joyas, luego los juguetes, los electrodomésticos (entre ellos una Game Boy) y en la última fase las mascotas.

 Home alone, solo en casa, game boy

Por la casa nos podíamos encontrar algunos ladrones (que no son ni Joe Pesci ni Daniel Stern), a los que podíamos atacar con un tirachinas, pistola de agua, bolas de baseball o una escopeta con perdigones como la que aparece en la película. Y es que una de las bondades del juego son las numerosas referencias al film. Aquí también tenemos pizza, que es el ítem para coger energía y, una vez que consigamos un número determinado de porciones, nos daban vidas. Como decía antes, también tenemos la escopeta y podemos subir por la estantería del hermano de Kevin, Buzz, la que romperemos y nos dará una vida. También aparece su tarántula, que es precisamente el jefe final de la primera fase. ¿Recordamos cuando Kevin se ducha y se aplica un aftershave que le irrita la piel? Pues aquí también sale y nos proporciona inmunidad durante unos segundos. Y el triple jefe final, que primero son los dos ladrones por separado, que el final es la caldera que daba miedo al protagonista.

Home alone, solo en casa, game boy

Home alone es de aquellos juegos reguleros que no llaman de antemano. La música se acaba volviendo tediosa por mucho que la primera fase sea una versión midi del famoso tema de John Williams, los gráficos son muy justitos (Kevin me recuerda al prota de This boy and his Blob) pero al menos son claros, que cuando le metían muchos detalles a los juegos, quedaba un amasijo de manchurrones grises que dolía a los ojos. Y aunque el juego puede volverse repetitivo porque todas las fases es lo mismo, tiene cierto encanto de tan naif que es. No es demasiado largo, ni demasiado difícil, que siempre viene bien cuando no se puede guardar partida ni hay paswords.
No es una maravilla, pero es un juego con las suficientes bondades como para convertirse en un patito feo a descubrir.