miércoles, agosto 19, 2015

Terminator (y secuelas)

Terminator, James Cameron, Arnold Schwarzenegger, Linda Hamilton, Michael Bieh

Lejos, muy lejos, quedan aquellos años que James Cameron era un don nadie en Hollywood y tenía que meterse a codazos en las filas de Roger Corman, pariendo los efectos de Los 7 magníficos del espacio (Battle Beyond the Stars, 1980) o dirigiendo la segunda unidad de La galaxia del terror (Galaxy of Terror, 1981). Y sería precisamente con una secuela de una producción Corman donde haría su debut como director. Aunque aquí el productor de Los 4 fantásticos 90teros no estaba por en medio y le había cedido la batuta a Ovidio G. Assonitis, otro amigo del exploit. Piraña II. Los vampiros del mar (Piranha Part Two: The Spawning, 1981), sería una de las muchas basuras marineras que surgieron a raíz del éxito de Tiburón (Jaws, 1975) de la que ya nadie se acordaría si no fuese porque Cameron estuvo detrás de la cámara. Al menos durante un par de semanas, ya que su vena perfeccionista retrasaba constantemente el rodaje, a lo que Assonitis respondió con un despido, tomando él mismo las tareas de dirección. Aun y así, Cameron seguía por Italia, donde se rodaban los interiores, y si un duro, colándose en la sala de edición para hacer el montaje a espaldas del productor. Finalmente, por cuestiones legales, Cameron aparecía en los créditos como director, aunque él reniega de la película y no la considera su debut.

Sería durante ese rodaje que tuvo la idea de Terminator a raíz de un sueño. Consiguió vender el guión a la productora que había creado Gale Anne Hurd, a la que había conocido cuando trabajaban para Corman y que a la postre acabaría siendo su mujer.

 Terminator, James Cameron, Arnold Schwarzenegger, Linda Hamilton, Michael Bieh

A la hora de confeccionar el casting se pensó en un Schwarzenegger que todavía no había conseguido dar el pelotazo que lo catapultara al starsystem hollywoodiense salvo por el papel principal de Conan, el bárbaro (Conan the Barbarian, 1982), que le había dado algo de popularidad. Pero en un primer momento pensaron en él como el protagonista que viaja al pasado para salvar la vida de Sarah Connor, pero Cameron le dio la vuelta a la tortilla y lo fichó para encarnar al malo. Además teníamos a Linda Hamilton, Michael Biehn, Lance Henriksen, Bill Paxton, Brian Thompson y un cameo de Dick Miller.
 
La mayoría de los que participaron en el fin tenían muy pocas esperanzas en él. El propio Arnie la hizo a regañadientes, pensando que al ser una modesta serie B no llamaría demasiado la atención y un posible fracaso no sería demasiado negativo en su carrera, además de creer que hacer de "robot malo" podría romper la tónica de sus películas de tío cachas en calzoncillos (Hércules en Nueva York, Conan el bárbaro).


Terminator, James Cameron, Arnold Schwarzenegger, Linda Hamilton, Michael Bieh

Terminator es una serie B que con 30 años a sus espaldas aguanta fenomenalmente el tipo. Salvo los 5 minutillos que nos muestran de la futura guerra entre humanos y máquinas, donde se notan los cromas y el stop motion de los androides, y la escena con el animatrónic de Arnie (obra de Stan Winston), no se le nota cutre o pobretona. Con un Schwarzenegger que, posiblemente, nunca estuvo tan bien. Cosa que jugaba en su favor el que le dieran poquísimas líneas de diálogo y que sus malas dotes interpretativas ayudaran a dar vida a un robot frío y sin sentimientos.

Terminator, James Cameron, Arnold Schwarzenegger, Linda Hamilton, Michael Bieh

En USA fue distribuida por la Orion, que no contaba que pudiera hacer mucha taquilla. Pero para su sorpresa, funcionó tan bien que estuvo un par de semanas número 1 y en todo el mundo amasó 80 millones de dólares. Tal fue el éxito que acabó creando una ristra de exploits como El guerrero de hierro (American cyborg, 1993), Alienator (Alienator, 1989), Destroyer. Brazo de acero (Vendetta dal futuro, 1986). Y luego estaban las que no tenían nada que ver con esta serie de copias y era cosa de nuestras distribuidoras que le metían títulos para ver si caíamos: la indonesia Lady Terminator (Pembalasan ratu pantai selatan, 1989), Terminator Woman (Eve of Destruction, 1991) o The Vindicator (The Vindicator, 1985). Luego está el caso de Terminator 2 (Terminator 2, 1989) de Bruno Mattei, que ya venía así de serie.


Terminator 2, James Cameron, Arnold Schwarzenegger, Linda Hamilton, Robert PatrickTerminator 2. El juicio final (Terminator 2: Judgment Day, 1991). Después de varios años intentando hacer una secuela, por fin, en la nueva década de los 90, se pudo materializar gracias a que Carolco compró los derechos y la tecnología digital estaba bastante avanzada, tal como pudo comprobar el propio Cameron con su Abyss (The Abyss, 1989). La idea de un terminator de metal líquido ya estaba en la idea inicial del primer film, pero era imposible de materializar en pleno 1984. Ya con la tecnología necesaria, Cameron recuperó la idea para una secuela que, en gran medida, es un remake del original, pero con mucha más pasta, más espectacularidad visual y un Arnie haciendo de bueno, pues ya había alcanzado su estatus de gran estrella mundial y debía ser el bueno sí o sí. Linda Hamilton repetiría como Sarah Connor, al igual que Michael Biehn en una breve aparición. Además tendríamos el debut de Edward Furlong y a un Robert Patrick haciendo de T-1000, su papel más importante, para después arrastrarse en multitud de subproductos. En su momento, el film fue la cúspide de los efectos digitales, pero, 25 años después, éstos han quedado desfasadísimos, con momentos que cantan mucho. Pese a esto, sigue siendo un action film trepidante, con momentos míticos como la escena de la persecución en moto, y, para muchos, es la mejor de la saga. En su día fue la película más cara de la historia (100 millones de dólares) y acabó siendo la más taquillera del 91 con más de 500 millones recaudados en todo el planeta. Cinco años después, Cameron reunió al elenco para rodar T2 3-D: Battle Across Time, una atracción en tres dimensiones para el parque temático Universal.


Terminator 3, Arnold Schwarzenegger, Jonathan Mostow Terminator 3. La rebelión de las máquinas (Terminator 3: Rise of the Machines, 2003). Una década después de la secuela que acabó convirtiendo una serie B ochentera en un producto mainstream nos llegó esta nueva entrega. Y seguramente no fue decisión de los productores alargar tanto la espera. Siendo las dos películas existentes (y la atracción) obra de Cameron, parecía indispensable que éste estuviera detrás de cualquier película de la saga. Así que estuvieron esperándole mientras se dedicaba a sus movidas con cámaras, profundidades marinas y Titanics por doquier. Los productores, cansados de esperar, debieron pensar que a fin de cuentas la película se vendía sola y era más importante convencer a Arnie, que durante un tiempo decía que sólo la haría si Cameron era el director. Pero el tiempo iba pasando y su filmografía entró en una decadencia que le hizo cambiar de opinión, sabiendo que volver a encanar a su personaje más icónico era garantía de éxito. O al menos eso era lo que pensaba.
La historia la de siempre: Skynet envía al pasado a un cyborg para que elimine a la futura mujer de John Connor, a lo que éste responde enviando a un terminator "bueno".
Nick Stahl (que luego protagonizaría la serie Carnivale) reemplazaba a Furlong, que ya había entrado en su particular infierno de drogas; Claire Danes hacía de su futura mujer y, para variar un poquito, pondrían un cyborg femenino, interpretado por Kristanna Loken, que luego acabó protagonizando varios títulos de Uwe Bowl.
La película costó 200 millones de dólares y amasó más de 400 en todo el planeta, pero las críticas fueron tirando a negativas. Se metieron mucho con algunas secuencias humorísticas como la primera aparición de Arnie o que, por mucho que dijeran que se había puesto en forma, cuando aparece desnudo se nota que está retocado digitalmente. En cambio, las escenas de acción son tremendamente físicas, como demostró el director Jonathan Mostow en la reivindicable Los sustitutos (Surrogates, 2009).


Terminator Salvation, McG, Christian Bale, con Sam Worthington, Bryce Dallas Howard, Helena Bonham Carter, Michael IronsideTerminator Salvation (Terminator Salvation, 2009). Anteriormente la saga había dado el salto al renovado mundo de las series televisiva con Las crónicas de Sarah Connor (Terminator: The Sarah Connor Chronicles, 2008-09), que no acabó de cuajar entre la audiencia y la Fox la finiquitó después de la segunda temporada.
Después que los derechos de la franquicia cambiaran de manos, los nuevos productores decidieron hacer un reboot de la saga y dar a los fans lo que llevaban 3 películas esperando: la famosa guerra entre humanos y máquinas de las que apenas nos habían enseñado unos pocos minutillos. Pero ni con eso, ni con un reparto encabezado por Christian Bale, con Sam Worthington, Bryce Dallas Howard, Helena Bonham Carter, Michael Ironside y una recreación del Chuache de los 80, pudieron salvar el lastre de contar con McG en la dirección.
El invento acabó siendo un pseudo fracaso, pues costó 200 millones y recaudó poco más de 300 en todo el mundo. Lo que unido a unas críticas no demasiado favorables, dieron al traste cualquier intento de seguir con esta nueva saga.
Al igual que la segunda entrega, se hizo una atracción para algunos parques de atracciones llamada Terminator X: A Laser Battle for Salvation. Aquí la cosa no era un corto tridimensional, si no un juego de disparos por equipos del estilo Q-Zar. Además del Apocalypse: The Ride, una atracción de vagonetas.


Terminator Génesis (Terminator Genisy, 2015). Lo que en un principio debía ser una nueva trilogía acabó por no materializarse por una mala taquilla. Pero alguien pensó que la saga todavía podría ser rentable y contrataron a Alan Taylor (Thor) para volver a reactivarla. Además de volver a contar con Arnie, que había puesto a caer de un burro la anterior entrega.
Al final parieron una historia que acaba enmarcada en los films de viajes en el tiempo, con muchos saltos y paradojas de esas que nos molan. Además de ser un homenaje a las primeras entrgas de la saga, pues recrean escenas (como la aparición de los protagonistas en la pelicula de 1984) tal cual las vimos. Eso sí, ya da un poco de penita ver a Arnie con esas pintas y como durante toda la película le llaman "abuelo". Aun y así la peli aguanta muy bien el tipo como un producto totalmente palomitero y estival, sin ningún tipo de pretensión de querer hacer algo nunca visto.
En los USA no llegó a los 90 millones recaudados. Pese a todo, en el resto del mundo, ha hecho algo más de 200, lo que no le salva de ser considerada un pequeño fracaso que hace muy difícil que veamos una nueva entrega.

viernes, agosto 14, 2015

Burke and Hare

Burke and Hare, John Landis, Simon Pegg, Andy Serkis

Si hay un director que pegó un subidón sólo comparable a su descenso a los infiernos ese fue John Landis.

Su debut con El monstruo de las bananas (Schlock, 1973) será recordado más por tener entre sus filas a un primerizo Rick Baker en el maquillaje que por sus cualidades artísticas. Luego vino Made in USA (The Kentucky Fried Movie, 1977) que pese a estar guionizada por los ZAZ (Jerry Zucker, Jim Abrahams y David Zucker) aquí nunca ha sido demasiado conocida, al menos no tanto como los Agárralo como puedas, Aterriza como puedas, Top Secret... Con Desmadre a la americana (Animal House, 1978), que daría el pistoletazo de salida con las comedias estudiantiles, llegaría el primer film apadrinado por National Lampoon y su primer gran éxito. Le seguirían más éxitos comerciales como Granujas a todo ritmo (The Blues Brothers, 1980), Entre pillos anda el juego (Trading Places, 1983), el archiconocido videoclip Thriller de Michael Jackson y, en menor medida a nivel económico pero que el tiempo le ha acabado por dar un estatus de culto, Un hombre lobo americano en Londres (An American Werewolf in London, 1981).
 
Burke and Hare, John Landis, Simon Pegg, Andy Serkis

Con En los límites de la realidad (Twilight Zone: The Movie, 1983) empezaría su particular pesadilla. Lo que parecía una reunión de amigos (Spielberg, Dante, Miller y el propio Landis) con ganas de homenajear una de sus series de la infancia, acabó como el rosario de la aurora cuando, durante el episodio que dirigía Landis, Vic Morrow y un niño murieron decapitados por las hélices de un helicóptero y otro feneció aplastado. Aquello llevó a juicio al director acusado de homicidio involuntario, del que acabó absuelto, enemistado con Spielberg, que le dio la espalda, y moralmente destrozado.

A partir de mitad de los 80 iba alternando cosas que funcionaban -Espías como nosotros (Spies Like Us, 1985), El príncipe de Zamunda (Coming to America, 1988)- con fracasos -(Cuando llega la noche (Into the night, 1985), Tres amigos (¡Three amigos!, 1986).

Burke and Hare, John Landis, Simon Pegg, Andy Serkis

Luego fueron llegar los 90 y caer en picado con Oscar ¡quita las manos! (Oscar, 1991), Superdetective en Hollywood III (Beverly Hills Cop III, 1994), La familia Stupid (The Stupids, 1996). Incluso llevando años arrastrando la idea de una secuela de Un hombre lobo americano en Londres, no se la dejaron dirigir y acabaron pariendo la horripilante Un hombre lobo americano en París (An American Werewolf in Paris, 1997) que luce los peores efectos digitales que se recuerdan. En cambio, sí le dejaron dirigir Blues brothers 2000, la secuela de Granujas a todo ritmo, pero es tan infame que da pena.

Llegaron los 2000 y no solo no mejoró la cosa, si no que decayó más, acabando en la caja tonta con algún capítulo de Psych, Masters of horror y Terror en estado puro. No fue hasta 2009, 11 años después de su último film, El plan de Susan (Susan's Plan, 1998), que volvía a lanzar una película: Burke and Hare.
 
Burke and Hare, John Landis, Simon Pegg, Andy Serkis

Burke and Hare parte de la historia real de William Burke y William Hare. Estos dos tipos, que no tenían donde caerse muertos, descubrieron un filón cuando los investigadores médicos de la época (siglo XIX) necesitaban de cadáveres para su investigación y les era muy difícil disponer de ellos. Con lo que la pareja se dedicó a asesinar para vender los cadáveres.

Lo primero que sorprende del film de Landis es su recreación. Pese a no contar con un gran estudio detrás, los edificios, vestuario y calles de la época son simplemente brillantes. Lo segundo es un reparto nutrido de un montón de caras británicas más que reconocibles (algunas meros cameos): Simon Pegg y Andy Serkis como la pareja protagonista; Tom Wilkinson (Batman Begins); Tim Curry (It, Legend); Isla Fisher (Ahora me ves...); Ray Harryhausen; Christopher Lee (El retorno del Capitán Invencible); Michael Winner (director de las 3 primeras Death Wish de Charles Bronson); Jessica Hynes (la prota de la serie Spaced, El hijo de Rambow).

Burke and Hare, John Landis, Simon Pegg, Andy Serkis

El film tira por la vertiente cómica, pero un humor muy inglés, muy negro. Lejos quedan los chistes más gruesos de El príncipe de Zamunda o la tercera entrega del detective Axel Foley (puro Eddie Murphy). Además hay generosos chorretones de sangre. Pero que todo esto no nos haga lanzar las campanas al vuelo, porque el conjunto se acaba volviendo algo repetitivo. Dando una sensación que lo mejor del film son sus primeros 30/40 minutos para luego caer en un déjà vu constante. Lo que está claro que Landis está perdido para siempre y nos tendremos que conformar con sus joyas de hace 20/30 años.

martes, agosto 04, 2015

Festival de trailers (VIII)




El libro de la selva (The jungle book, 1967) de Wolfgang Reitherman.




Banjo, el gato vagabundo (Banjo the Woodpile Cat, 1979) de Don Bluth.



viernes, julio 24, 2015

The Death of "Superman Lives": What Happened?

The Death of "Superman Lives": What Happened?, Tim Burton, Nicolas Cage, Jon Peters, The Death of "Superman Lives": What Happened? en castellano en español

Estamos en una época que hemos pasado de tener documentales en los DVD que eran todo un ejercicio de reconstrucción del proceso de creación de una película, como aquel famoso de El planeta de los simios, a, directamente, casi no tener extras en las ediciones domésticas. En cambio, comienzan abundar documentales que pasan a tener vida propia más allá de acompañar al film de turno, a que el propio documental pase de extra a protagonista absoluto. Era el caso de Best worst movie ever (que se centraba en el Troll 2 de Claudio Fragasso), Not Quite Hollywood: The Wild, Untold Story of Ozploitation (sobre la época dorada del cine Australiano más exploit) o Electric Boogaloo: The Wild, Untold Story of Cannon Films y The Go-Go Boys: The Inside Story of Cannon Films (que iban sobre el auge y caída de los primos Menahem Golan y Yoram Globus).

Y ahora parece que se han ajuntado algunos que han tenido/tienen mucha repercusión que hacen un repaso de películas que no se llegaron a materializar como es el caso del Dune de Joroski, Los 4 Fantásticos de Corman -que si se llegó a rodar pero "oficialmente" no tuvo estreno- 
(Doomed: The Untold Story of Roger Corman's the Fantastic Four) y el proyecto de Superman de la mano de Tim Burton que es el que nos ocupa.

The Death of "Superman Lives": What Happened?, Tim Burton, Nicolas Cage, Jon Peters, The Death of "Superman Lives": What Happened? en castellano en español

Recuerdo como por el 98 cada mes venía alguna noticia al respecto en el Imágenes de actualidad. En unas decían que Sanda Bullock sería Lois Lane, Jack Nicholson Lex Lutor, que habría un cameo de Michael Keaton volviendo a ser Batman... al mes siguiente la noticia era que el proyecto se cancelaba, al otro que se reactivaba, luego que se volvía a cancelar... Y así se tiraron más de un año. Fuera como fuese, la cosa acabó como empezó: una película sin hacerse. Eso sí, según decían en la época, tanto Burton como Nicolas Cage, quien debía encarnar al hombre de acero, cobraron sus respectivos cheques pese a no rodarse ni un solo fotograma. Años después, en plena época de internet y los blogs, comenzaron a verse algunas instantáneas de las pruebas de vestuario. Imágenes que muchos decían que eran fakes, puro FotoShow. Y no mucho más tarde, Steve Jhonson llegó a publicar un vídeo con el traje de Superman que habían estado elaborando en su momento. Así que, después de todo este material publicado, el siguiente paso sólo podía ser un documental que explicara con pelos y señales cómo nació y murió el Superman de Burton & Cage.
 
The Death of "Superman Lives": What Happened?, Tim Burton, Nicolas Cage, Jon Peters, The Death of "Superman Lives": What Happened? en castellano en español

Allá por el 96/97 contrataron a Kevin Smith para que escribiese la secuela de Bitelchús (el, en su momento, muy mentado Beetlejuice goes hawaiian). Esa reunión con los directivos dio lugar a que, de pasada, se hiciera referencia al proyecto que estaba tramando la Warner en aquel momento: un nuevo Superman. Smith acabó adjudicándose el papel de guionista, que le llevó a esas famosas reuniones con Jon Peters de las que luego ha sacado tajada en sus charlas universitarias, en las que, según el director de Mallrats, le obligó a que Superman no volase (Burton lo arregló haciendo que diera unos grandes saltos, cosa que luego se retomaría en El hombre de acero), que no llevase su conocido traje y la famosa historia de la araña gigante y osos polares. Imposiciones que Peters niega. También cambió el título previsto, de Superman reborn pasó a Superman lives.

Hago un alto para presentar a Peters. Un tipo al que se le presume cierta prepotencia, respuesta del menosprecio que recibió (y recibe) por parte de la meca del cine, dado sus inicios como peluquero de Barbara Streisand. Como él mismo dice en el documental, ”si hubiera ido a Harvard no me tratarían así". Aunque tan tonto no será cuando, sabiendo que a la Warner le caducaban los derechos de Superman, se les adelantó y los adquirió, forzando al estudio a tenerlo como productor. Gracias al encoñamiento de la cantante/actriz, el tipo se metió a producir, sacando desde descalabros económicos como Las brujas de Eastwick hasta bombazos como Rain man o el Batman del 89. Pero Peters es un personaje de tomo y lomo que acaba por sacar de sus casillas al más pintado, como es el caso de Tim Burton, que llegó a exigir a la Warner que el tipo desapareciera del rodaje de Batman Returns, siendo relegado a mero productor ejecutivo, lo que viene a ser algo así como cobrar por no meter las narices. Es por eso que siempre me extrañó que el productor eligiese a Burton para dirigir ese nuevo film de Superman.
 
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A partir de ahí empezaría la fiesta. Burton prescinde de Smith y su guión, lo que abriría su particular guerra. Fichó a Wesley Strick, guionista en la sombra de Batman Vuelve. Ahí se empezó un periplo de miles de diseños, pruebas de vestuario, localizacines. De ahí a la incorporación de un nuevo guionista, Dan Gilroy, que en la época había escrito Misión explosiva y Freejack.

Finalmente, después de varios fracasos (Mad city, El mensajero del futuro), la Warner, después de haberse gastado 12 millones, acabaría cancelando una superproducción que iba a costar más de 200 millones de dólares. Dinero que acabaron gastándose en el bodrio de Wild Wild West.

The Death of "Superman Lives": What Happened?, Tim Burton, Nicolas Cage, Jon Peters, The Death of "Superman Lives": What Happened? en castellano en español

Todo eso y más es lo que cuenta The Death of "Superman Lives": What Happened?, con chismorreos como que Burton le cogió odio a Schumacher porque le jodió su franquicia de Batman y acusaba que el fracaso de Batman and Robin acabó por debilitar las opciones que su proyecto de Superman se hiciese realidad. Que Bryan Singer llevaba encima una foto de Cage como Superman para paliar las embestidas de los productores cuando rodaba la insufrible Superman Returns, alegando que eso sí era malo. Que Jon Peters estaba obsesionado con el accidente de Lady Di y de como ese drama tenía que llevarse al momento que Superman muere o como robó una maqueta de la producción. Y es este personaje el que acaba dándonos, en cierta forma, más pena, porque la mayoría de los participantes del documental lo ponen a caldo y se burlan de él. Pobrecillo.

jueves, julio 23, 2015

Intriga en Malta

Intriga en Malta, Misterio en Malta, Disney, Trenchcoat, Margot Kidder, Robert Hays

Dos cosas fueron las que dejó Popeye en el imperio Disney: su colaboración con Paramount, que seguiría con El dragón del lago de fuego; y Malta, porque allí donde se rodó el film de Altman también acabó siendo el marco de acción de Intriga en Malta y en algunos pases televisivos retitulada como Misterio en Malta. Como curiosidad, en Italia le metieron el gran, pero a la vez engañoso, título de Giallo a Malta. El tema es que su título original es Trenchcoat, que vendría a ser aquella gabardina que solían llevar los investigadores de cine negro, Colombo o Johan Cruyff.

Pero aquí la cosa vuelve al terreno blanco y blando de la Disney más clásica, dando lugar a esa malgama de historias infantiles y otras mucho menos, con las que nos obsequiaron por la época. Con una historia que luego se retomaría con Tras el corazón verde, donde una joven escritora viaja a Malta para escribir una novela de asesinatos que acaba envuelta en un crimen real.
El valor de esta producción Disney es nulo. Un subproducto triste y ramplón, con una realización propia del telefilm más cochambroso de la época, lo que ayudó que aquí apareciese directamente a vídeo bastante tarde (allá por el 87, como muchas otras películas de baja estofa de Disney) con uno de los doblajes más rastreros que se recuerde.

 
Intriga en Malta, Misterio en Malta, Disney, Trenchcoat, Margot Kidder, Robert Hays

En el apartado actoral tenemos a Margot —Lois Lane— Kidder en plena etapa Superman; Robert Hayes, post Aterriza como puedas y secuela; David Suchet, el malo de Bigfoot y los Henderson; y una pequeña aparición de Ronald Lacey, el nazi de la gestapo de En busca del arca perdida.
Dirigida por Michael Tuchner, de filmografía tan extensa (llena de telefilms) como olvidable. Aunque valdría la pena mentar una versión televisiva de El jorobado de Notre Dame con Anthony Hopkins, y la adaptación de Wilt, adaptación de la novela del mismo nombre de Tom Sharpe.
Aunque, quizá, lo más llamativo sea su pareja de guionistas, Jeffrey Price y Peter S. Seaman, que años después harían esas funciones en ¿Quién engañó a Roger Rabbit?, El Grinch o Wild Wild West. 


Intriga en Malta, Misterio en Malta, Disney, Trenchcoat, Margot Kidder, Robert Hays

El hecho que ni en su estreno Norteamericano ni en su pase a vídeo apareciese el logo de Disney por ningún lado se decía que era porque habían detalles demasiado adultos para una película infantil (asesinatos, ligoteos de playa), pero a mí me parece que es porque es una basura inmunda de la que, por mucho que rasques, no tienen nada destacable. Ni Filmayer tuvo valor de meterle su famosa carátula blanca con el Mickey de Fantasía.

martes, julio 21, 2015

El dragón del lago de fuego

El dragón del lago de fuego, Disney, Filmayer, Peter MacNicol, Matthew Robbins, Caitlin Clarke

El dragón del lago de fuego es, casi con toda seguridad, el paradigma de la etapa más extraña de Disney. Quizá podría disputarle el puesto Los ojos del bosque, pero la cosa está así así.
 

Si Popeye había sido la primera vez que Disney producía un film conjuntamente, aquí repetían. Desconozco si la cosa estuvo firmada antes que se estrenase el film de Altman o qué pasó, pero, pese a que el rodaje fue bastante complicado, los frutos económicos fueron lo bastante razonables para que Paramount se volviese asociar con la casa de Mickey Mouse. 
 
El dragón del lago de fuego, Disney, Filmayer, Peter MacNicol, Matthew Robbins, Caitlin Clarke

Matthew Robbins y Hal Barwood, que habían estudiado cine junto a George Lucas, Coppola o Milius, empezaron en Hollywood colaborando en funciones menores en THX 1138 de Lucas, luego escribiendo Loca evasión, el debut de Spielberg, con el que consiguieron cierta amistad, al menos la suficiente para que este les llamase para re-escribir el borrador de Encuentros en la tercera fase. A partir de ahí comenzaron a darle vueltas a un argumento de fantasía que llamara la atención de los estudios como lo estaban haciendo Star Wars o Alien. 
 
El dragón del lago de fuego, Disney, Filmayer, Peter MacNicol, Matthew Robbins, Caitlin Clarke

Lo que aquí se tituló El dragón del lago de fuego (en su versión original Dragonslayer, más cercano a El verdugo de dragones con el que se tituló en Sudamérica) fue y es la película Disney que contiene más metraje no apto para los niños. Vemos (muy de pasada) a sus protagonistas totalmente desnudos y tenemos una pequeñas criaturas que devoran las piernas de una princesa. Así tal cual. No es que sea un gore estilo Fulci, pero Déu n'hi dó.
Tampoco se quedaron cortos con el dragón, que siempre me ha recordado al de La bella durmiente (la versión animada, no al de Maléfica).
 

El argumento no es ningún prodigio de originalidad: un reino vive asolado por la presencia de un dragón de nombre Vermithrax, al que, mediante un sorteo, ofrecen una joven para apaciguarlo. Un grupo decide que hay que buscar una solución, por lo que se van en busca del mago Ulric, que podría poseer el poder de acabar con la bestia. Pero para su desgracia el hechicero muere antes de ponerse manos a la obra, siendo su joven aprendiz quien tendrá la difícil misión de acabar con el dragón.

El dragón del lago de fuego, Disney, Filmayer, Peter MacNicol, Matthew Robbins, Caitlin Clarke

Sí, si nos ponemos esquemáticos estamos ante otro episodio de El equipo A. Está claro que el fuerte del film (y por lo que arrastra bastante culto) es por otros motivos a la trama. Por un lado, como he comentado, sus pocos miramientos hacia una audiencia infantil. Y por otro, adelantándose un año a la moda de cine de espada y brujería que iniciaron Crowmwell, el rey de los bárbaros y Conan el bárbaro, aunque en el film de Disney la cosa tiraba más a la fantasía, acabando por ser un gran influencia en Willow.

La película fue bastante cara en su época, siendo todo lo relacionado con la creación del dragón lo que más billetes quemó, más o menos el 25% de los 20 millones que costó. El diseño del dragón corrió a cargo de David Bunnet y su construcción de Phil Tippett junto a su equipo de la ILM. Hubo 15 Vermithraxes, además del gran modelo de 12 metros, la mayoría de ellos eran miniaturas.

Además, Phil Tippett creó para el film la técnica Go-Motion, una variante del stop motion, pero en lugar de mover las figuras de forma manual, éstas se animan através de unos motores, consiguiendo un efecto más limpio. Para que te enteres, el puñetero Spielberg iba a usar esta técnica en Jurassic Park, hasta que vino algún enteradillo y le comió la oreja para usar efectos digitales.

El dragón del lago de fuego, Disney, Filmayer, Peter MacNicol, Matthew Robbins, Caitlin Clarke

En el tema casting no se gastaron tanto: Peter MacNicol haciendo de héroe en uno de sus primeros papeles, curiosamente luego acabó haciendo muchos papeles de tontito; Caitlin Clarke haciendo de ladyboy, luego se centró más en el teatro y se le vio más bien poco en las pantallas. Y poco más que destacar.

El dragón del lago de fuego, Disney, Filmayer, Peter MacNicol, Matthew Robbins, Caitlin ClarkeTuvo que luchar en taquilla con la segunda parte de Superman o el Bond Solo para tus ojos, saliendo claramente perdedora, pues, al final, el film fue otro de los fracasos de la Disney en la época, cosechando unos 15 millones de dólares que no llegaban a cubrir los casi 20 que costó. Aun y así, le quedaba el mercado internacional, derechos televisivos y ediciones en vídeo para recuperar la inversión. Lo que está claro, como ha pasado en otras ocasiones, la cosa se quedó en tierra de nadie: demasiado adulta para los niños y demasiado blanda para los adultos. Personalmente no es un film al que le tenga demasiada estima. Como todo buen hijo de vecino la conocí en una de esas cintas blancas de Filmayer, y algo tiene que nunca ha terminado de engatusarme. Y mira que tiene elementos suficientes para hacerlo, pero hay algo en ella que no me convence.
 
El dragón del lago de fuego, Disney, Filmayer, Peter MacNicol, Matthew Robbins, Caitlin Clarke

Después de El dragón del lago de fuego, el duplo Matthew Robbins y Hal Barwood se encontraron dificultades en Hollywood, tardando 4 años para lanzar Señal de alarma, escrita por los dos y dirigida por el primero, que no tuvo demasiada trascendencia. Hal Barwood, asqueado de Hollywood, acabó en Lucas Arts, el departamento de desarrollo de videojuegos del emporio de George Lucas. Allí, escribió la historia de Indiana Jones and the fate of Atlantis, rescatando un borrador para una hipotética cuarta parte cinematográfica; dirigió las secuencias reales de Rebel Assault II, y ya a finales de los 90, creó los juegos de escritorio Yoda Stories e Indiana Jones desktop adventures game y por último escribió Indiana Jones y la máquina infernal.

Por su parte, Matthew Robbins escribió y dirigió Nuestros maravillosos aliados, aquella cosa producida por Spielberg y que, en un principio, debía ser un episodio de Cuentos asombrosos; y Bingo!, la del perro. Después inicio una estrecha colaboración con Guillermo del Toro, escribiendo Mimic, No tengas miedo a la oscuridad (producida por el mexicano), La cumbre escarlata y los anunciados Pinocchio y En las montañas de la locura.


martes, julio 14, 2015

Timestalkers. Misión al futuro (Los cazadores del tiempo)

Timestalkers, Misión al futuro, Los cazadores del tiempo, Klaus Kinski, William Devane,  Lauren Hutton

A todos nos gustan las historias de viajes en el tiempo, y quien diga lo contrario miente. El problema es que en el cine las buenas historias de esta temática escasean. Mucha serie B que acaba siendo el protagonista persiguiendo al malo de turno y, casi siempre, en alguna época que no cueste demasiado recrear. Parece que los directores/guionistas/productores pensasen que el público somos demasiado planos para ver historias más enrevesadas y acaban pariendo productos más simples que una chincheta. Y luego, cuando se meten con cosas más locas, te saltan con pelis como Primer. O se pasan o no llegan.

En Timestalkers la historia tiene un punto de partida interesante: un profesor universitario aficionado a todo lo que tenga que ver con la época del lejano oeste, gana en una subasta algunos objetos de esa época, entre ellos una fotografía donde aparece un pistolero. Observándola, descubre que en ella hay algo que no cuadra: el arma que luce el pistolero es una Magnum de los años 80. En un principio piensa que le han timado, pero manda analizar la fotografía, que da como resultado su autenticidad. Así que la única explicación a la que llega es que el pistolero es un viajero del tiempo.


Timestalkers, Misión al futuro, Los cazadores del tiempo, Klaus Kinski, William Devane,  Lauren Hutton

Y hasta aquí lo mejor de la historia, porque luego es una caída libre. Pero no es de extrañar, pues estamos ante un telefilm de 1987, una época en la que las producciones televisivas (telefilms o series) eran pasto de poco presupuesto y actores de segunda fila. Al menos aquí nos topamos con un montón de caras conocidas: William Devane (el justiciero urbano de El ex-preso de Corea), John Ratzenberger (el cartero de Cheers), Tracey Walter (el Bob del Batman de Burton), Lauren Hutton (la vampira milf de Mordiscos peligrosos), James Avery (el tío Phil de El príncipe de Bel-Air) y Klaus Kinski, que, evidentemente, con esa cara sólo puede hacer de malo.


Timestalkers, Misión al futuro, Los cazadores del tiempo, Klaus Kinski, William Devane,  Lauren Hutton

Por lo demás, el telefilm acaba cayendo en los malos clichés del subgénero, con muchas persecuciones en tres espacios temporales: el presente de 1987, el pasado (con un far west que se limita a cuatro descampados y dos barracas) y el futuro (en el que solamente vemos unos supuestos laboratorios donde el personal va vestido como Abba cuando ganó Eurovision).

La movida de cómo hacen los cronoviajes tampoco tiene mucha historia, una especie de diamante al que se le marca la fecha, salen un haz de luz y fundido a blanco. Ni tendrían muchas ganas de pensar algo más original, ni tampoco tendrían más presupuesto, que parece que se lo gastaron todo en los títulos de crédito.

Timestalkers, Misión al futuro, Los cazadores del tiempo, Klaus Kinski, William Devane,  Lauren Hutton

Y es una lástima, porque la historia, que está basada en una novela llamada The Tintype y firmada por un tal Ray Brown, el cual no tengo el gusto, tiene un punto de partida lo suficientemente interesante para que nos mantenga con toda nuestra atención a flor de piel, pero nada, a la media hora la cosa ya ha decaído cuando nos muestran todas las cartas.

Lamentablemente todo acaba siendo una chorradita que no tienen ninguna lógica. SPOILERS El malo quiere viajar al pasado para cargarse al antepasado de su colega, el cual le ayudó a crear la máquina temporal. Entonces, ¿no se supone que si no llega a existir, nunca se inventaría esa máquina que tanto quiere poseer? Y, ¿por qué al final mandan al protagonista antes del accidente de su familia para que cambie el rumbo de la historia? ¿No se supone que eso es algo que no deben hacer los cronoviajeros? Mucho agujero de guión veo por ahí.
 
Timestalkers, Misión al futuro, Los cazadores del tiempo, Klaus Kinski, William Devane,  Lauren Hutton

Dirigida por Michael Schultz, que, salvo unas pocas películas (Un mundo aparte, Tres gordos y un millonario), ha cultivado su carrera en la caja tonta. Cosa que en Timestalkers o, como también se le conoce, Los cazadores del tiempo, se nota mucho, con una realización ramplona que unida a los pobres decorados hace que bascule en la serie B por los pelos, porque si no fuese por un reparto medianamente apañado, estaríamos rozando la serie Z.

jueves, julio 09, 2015

Juez Dredd

Juez Dredd, Stallone, Danny Cannon,  John Wagner, Carlos Ezquerra, Judge Dredd, Sly

Los 90 fueron abono para las adaptaciones de personajes de cómic en la gran pantalla. Pero no sólo de las grandes Marvel (Capitán América, Nick Furia, Los 4 Fantásticos, Blade) y DC (los Batman, Steel) vivían los estudios, tiraron mucho de editoriales independientes con Spawn, Rocketeer, Timecop, La sombra, The Phantom, El cuervo, Tank girl, Tortugas ninja, Dick Tracy... y, por supuesto, Juez Dredd.

Ya por el 89/90 se empezó a dar vueltas a una adaptación del personaje, muy posiblemente por el éxito de RoboCop, que no dejaba de ser una versión robotizada de Dredd, con la idea que el mismísimo Schwarzenegger fuese su protagonista. Pero la cosa no acabó de cuajar hasta unos años después, cuando el proyecto acabó materializándose porque Stallone, pese a saber poco o nada del personaje, aceptó unos buenos 20 millones de dólares por protagonizarlo y pusieron a un jovencito Danny Cannon, que venía de hacer The young americans con Harvey Keitel, en la silla de director. Y este sí conocía bien al personaje, siendo un fan que, incluso, en los 80 llegó a dibujar un póster para un concurso de la 2000 AD (la revista donde nació el personaje) de una ficticia adaptación protagonizada por Harrison Ford y dirigida por Ridley Scott. 

Juez Dredd, Stallone, Danny Cannon,  John Wagner, Carlos Ezquerra, Judge Dredd, Sly

Rodada en los estudios ingleses de Shepperton, con presupuesto muy holgado (unos 100 millones de dólares) y un elenco que rodeaba a Sly, que luce unas imposibles lentillas azules, lo suficiente interesante (aunque no tanto como para robarle protagonismo): Armand Assante, Max Von Sydow, Joan Chen (la Josie Packard de Twin Peaks), Balthazar Getty (el prota de Carretera perdida), Jürgen Prochnow (prota de El submarino de Wolfgang Petersen), Ewen Bremner (el Spud de Trainspotting) y Diane Lane. Mención aparte del alivio cómico que acaba por destrozar cualquier intento de dignidad como es Rob Schneider. Y es que el cómico encarna a un ladronzuelo que acompaña a Sly durante los 90 minutos que dura el film, haciendo tonterías y diciendo chorradas constantemente. Y ese es el primer fallo de muchos. El más importante y que más critican los lectores del cómic es que en su versión impresa nunca se quitaba el casco (y el par de veces que lo hizo NUNCA le veíamos el rostro), mientras que en la película no lo lleva durante el 95% del metraje. Claro, también es entendible que si pones a una de las estrellas del momento y le cascas 20 millones no lo vas a tener toda la película sin que se le vea la cara. Para tenerlo con la cara cubierta tienes que buscar a un actor de perfil mucho más bajo como pasó en la adaptación de 2012 con Karl Urban o, por ejemplo, Jackie Earle Haley en Watchmen. Es más, desde hace más de una década parece imprescindible que en las películas de superhéroes como Spiderman y compañía, los protagonistas tengan que quitarse la máscara para que veamos que son las estrellas de turno las que se enfundan el traje e intentarnos hacer olvidar la figura del stuntman.

Juez Dredd, Stallone, Danny Cannon,  John Wagner, Carlos Ezquerra, Judge Dredd, Sly
 
Volviendo a Juez Dredd. Es una lástima que esos problemas de guión, que llevaron a una batalla entre Sly, que quería aligerar el tono serio y violento del cómic, y el director, siendo un conocedor del personaje y sabiendo que la cosa no iba por buen camino, acabaran por ofuscar un diseño de producción soberbio (aunque las vestimentas son tan fieles que parecen más bien cosplays). Incluso Stallone, a nivel físico, es una muy buena elección. Otra cosa es que no tenía ni idea de donde se metía, decía que se había inspirado en Mussolini (¡Olé!).
Pese a todo, les acabó saliendo algo más violento de lo que esperaban. Al menos lo suficiente para que la catalogaran "R" (los menores de 17 años tenían que ir acompañados por un adulto), a lo que se dedicaron a recortar escenas para conseguir una calificación más amplia. Calificación que nunca consiguieron, pero el mal ya estaba hecho porque la película había quedado totalmente amputada.

Juez Dredd, Stallone, Danny Cannon,  John Wagner, Carlos Ezquerra, Judge Dredd, Sly

Todo esto no hizo otra cosa que, en el momento de su estreno, la crítica y los fans la pusieran a caer de un burro y en taquilla acabara siendo un descalabro que apenas consiguió recuperar los 100 millones gastados, liquidando cualquier atisbo de convertir el personaje en franquicia cinematográfica. Aun y así, dio tiempo a desarrollar un videojuego para las consolas de Nintendo y Sega de la época.

Por su parte, Danny Cannon juró no trabajar nunca más con una gran estrella, lo que unido al fracaso comercial, lo llevó a desaparecer del mapa para hacer la intrascendente y Screamexploitation Aún sé lo que hicisteis el último verano y ¡Goool! (aquella que salía Beckham), acabando en el mundo televisivo, donde produce y/o dirige capítulos de C.S.I., la desaparecida Alcatraz, Nikita o Gotham.

Juez Dredd, Stallone, Danny Cannon,  John Wagner, Carlos Ezquerra, Judge Dredd, Sly

Juez Dredd es un film con un acabado muy bueno (salvando las limitaciones en cuanto a efectos especiales de mediados de los 90), con ritmo, aunque se le nota que ha sido cercenada en la sala de montaje y que faltan escenas para explicarnos porqué los personajes pasan de un lugar a otro en un momento, por ejemplo. Ahora bien, si vamos más allá de una película hollywoodiense y palomitera, y nos centramos en su condición de adaptación del personaje del cómic, en gran medida, es un despropósito que indignará a los lectores. Resultando una especie de remake de Demolition man, con la que comparte partes argumentales idénticas, y otro vehículo del action hero que era/es Stallone. 

Una década después a Stallone le preguntaban por el film y respondía con un tono de decepción considerándolo una oportunidad perdida, que, según él, le tenían que haber puesto mucho más humor y que no entendía porqué a los fans les irritó que se pasara toda la película sin el casco puesto. Conclusión: ya pueden pasar los años que el tío no se entera de nada. Demasiado botox.
Por último, cagarme en Lauren Films con aquella horripilante edición en DVD que no tuvo la dignidad de editarla en formato anamórfico.

lunes, julio 06, 2015

Curso 1984 (y secuelas)

Curso 1984, Class of 1984, Mark L. Lester, Michael J. Fox, Perry King, Roddy McDowall, Timothy Van Patten

Un buen día del 81, Mark L. Lester, que empezaba hacerse un nombre como director, decidió visitar su antiguo instituto, el Monroe High School en la valle de San Fernardo. Su sorpresa fue al comprobar como había degenerado todo. Los estudiantes campaban a sus anchas, habían bandas, los profesores deambulaban por los pasillos sin ningún tipo de autoridad... En ese momento nació Curso 1984.

La película, que según Lester es de la que se siente más orgulloso, acabó siendo escrita por él mismo, John C.W. Saxton (guionista de Cumpleaños mortal y La loba de la SS) y Tom Holland (no el nuevo Spiderman, si no el guionista y/o director de Muñeco diabólico, Noche de miedo o Thinner). La idea era hacer un El justiciero de la ciudad, que en las secuelas acababa retroalimentándose del film del Lester, cruzándose con el clásico Semilla de maldad y con gotitas de La naranja mecánica.

 
Curso 1984, Class of 1984, Mark L. Lester, Michael J. Fox, Perry King, Roddy McDowall, Timothy Van Patten

Curso de 1984 narra la historia de un profesor de música que llega a un peligroso instituto para hacer una sustitución. En el centro se topa con un conflictivo chaval que lidera una banda que hace lo que le da la gana en el instituto: atemoriza a los demás alumnos, venden droga, contratan a chavalas para que se prostituyan... todo eso sin que ningún profesor diga ni pío, ya que su condición de menores y la falta de pruebas hacen que la policía no pueda hacer nada. Pero el nuevo profesor no se amedrenta y les planta cara, desatando un guerra muy peluda.

Curso 1984, Class of 1984, Mark L. Lester, Michael J. Fox, Perry King, Roddy McDowall, Timothy Van Patten

Con reparto muy apañado: Perry King, que venía de Mandingo, Lápiz de labios y La patrulla de los inmorales; Roddy McDowall (contratado porque Lester le admiraba por su papel en El planeta de los simios) que se zampa todos y cada uno de los planos en los que aparece; Timothy Van Patten, de la saga de los Van Patten, como el malo de la función; y un jovencito Michael Fox (todavía no se había puesto la J.), que fue contratado por su condición de candiense, ya que el film se rodaba en ese país, necesitando un número mínimo de actores de allí. En ese momento Fox apenas había hecho algún telefilm, Locuras de medianoche y la primera temporada de Enredos de familia, luciendo en la película una cara de pan como nunca se le había visto.

En la banda sonora tenemos a Lalo Schifrin, que era muy amigo de Alice Cooper y le pidió si podía hacer un tema para la película, dando lugar a I am the Future.

 
Curso 1984, Class of 1984, Mark L. Lester, Michael J. Fox, Perry King, Roddy McDowall, Timothy Van Patten

El film, que apenas había costado algo más de 4 millones, tuvo muchos problemas en su distribución en medio mundo por su violencia, lo que hizo que tuvieran que hacer bastantes cortes para que no la catalogasen X (en Europa tuvimos una versión de unos cuantos minutos más que la edición yanki). Aquí ya no era una violencia exagerada, era algo bastante real, que se aprovechaba de esa entradilla al comienzo del film donde se indica que en aquellos primeros 80 se habían producido 280 mil casos de violencia de estudiantes contra sus profesores. Todo muy exploitation. Pero lo que está claro es que Curso 1984 acabó siendo un film profético, adelantándose (o viéndolo venir) a un futuro donde los alumnos hacen los que les da la gana y sus padres prefieren hecharle las culpas al profesorado antes que pensar que su hijo es un ser despreciable.
Su andadura por los cines fue discreta por este factor de violencia, pero, como solía pasar en los 80, en los videoclubs encontró a espectadores deseosos de violencia y morbo.


Curso de 1999, Class of 1999, Mark L. Lester, Pam Grier, Malcolm McDowell, Stacy KeachCurso de 1999 (Class of 1999, 1990). Después de una carrera brillante en los 80, Mark Lester entró en los 90 (y en su decadencia) con esta tardía secuela que era más o menos lo mismo pero la bestialidad multiplicada por mucho. A finales de los 90 la juventud ha llegado a tales grados de violencia que las escuelas son prácticamente cárceles. En la más conflictiva de todas, la policía ni se atreve a ir, con lo que tienen que echar mano de la seguridad privada y del gobierno, que prueba un nuevo método insertando profesores que en realidad son robots extremadamente violentos.
Si bien los protagonistas son poco menos que meras comparsas, en cuestión de secundarios la cosa cambia totalmente: Malcolm McDowell (en un mini papel que rodó en dos días), Stacy Keach (con unas pintas de espanto), Pam Grier (todavía joven pero lejos de sus gloriosos días de blaxploitation) y John P. Ryan (cara habitual en pelis de la Cannon). Y a partir de ahí poco que destacar en un film flojeras, con alguna idea muy loca como las tetas biónicas de Pam Grier, los robots matando alumnos... pero con demasiadas cosas malas como un ritmo cansino que lastran el visionado. Además que toda su exageración hace que el impacto de la primera entrega acabe volatilizado, siendo esta secuela la otra cara de la moneda, ya que aquí los malos son los profesores.
Según Lester, que aquí ejercía de productor, guionista y director, su intención era hacer un cruce entre Semilla de maldad y Mundo futuro, a la par que se subían al carro de Terminator. Pese a ser un film pequeño de escasos 5 millones de presupuesto, no era tan pequeño para su productora Vestron Pictures, más habituada a la modesta serie B y que por la época pasaba por una crítica etapa económica (recordemos que acabó petando en la época de Gnomo cop). Curso de 1999 fue vendida a la Taurus (distribuidora de, entre otras, Campeón de campeones o Los ojos del diablo), que la estrenó en los cines norteamericanos muy de tapadillo, haciendo que la cosa no funcionara en taquilla ni para recuperar la mitad de lo invertido, lo que hacía difícil que la saga se pudiera alargar mucho más. En cuanto a Mark Lester, su carrera cayó a productos de serie B como Little Tokyo. Ataque frontal, para abrazar la decadencia absoluta con subproductos televisivos de dinosaurios y monstruos generados por el CGI más tercermundista para Sci-Fi Channel y su productora Titan Global Entertainment.

Curso de 1999 II. El sustituto, Class of 1999 II: The Substitute, Sasha MitchellCurso de 1999 II. El sustituto (Class of 1999 II: The Substitute, 1994). Secuela de la secuela, una degeneración que ya poco tenía que ver con el original. Incluso, parece que, como pasa muchas veces (Noche de paz, noche de muerte), ubicarla en la saga Curso 19XX es una mera escusa para hacer una película y facturar. Si bien la segunda parte no había funcionado en cines, encontró su lugar en los videoclubs, donde ya cosechó mejores cifras, por lo menos como para hacer una nueva entrega ya directamente para el mercado doméstico y (creo) que aquí ni llegó a salir en vídeo.
Volvemos a tener una clase conflictiva y un profesor sustituto que en un principio podría ser otro androide que se dedica a liquidar a los alumnos más cabrones. Mientras tanto vemos a otro tipo que podría ser un policía que le sigue los pasos para detenerlo. Todo un batiburrillo de sin sentidos en una serie Z que a sus poco más de 80 minutos se hace más larga que un día sin pan, en la que al final nos quieren meter un giro de guión para decirnos que el supuesto androide no es tal, si no el hijo demente del profesor que encarnaba Stacy Keach en la anterior entrega, y el supuesto policía que le persigue quiere clonarlo para no se sabe qué. Una demencia dirigida por un tal Spiro Razatos que era un stuntman de serie B, y guionizada por Mark Sevi, que hizo lo mismo con Arachnid de la Fantastic Factory. Entre los actores solamente destacar a Sasha Mitchell, que aquí lo hace tan mal como lo hiciera en Kickboxer 2, 3 y 4. Menuda filmografía se ha marcado el colega.
Con la decepción de esta última entrega, la saga Curso 1984 descansa en el olvido. Aunque con la inevitable sequía creativa de Hollywood ya ha sonado para un remake, de la que quiere hacerse cargo Mark Lester con un guión que ha escrito su hijo. Veremos qué pasa.