martes, mayo 27, 2014

Creepshow 2

Creepshow 2, Michael Gornick, George A. Romero, Stephen King

No cabe duda que Creepshow fue unos de los puntos álgidos del cine de terror y de los films de antologías en particular. Fue una película de modesto presupuesto pero que funcionó muy bien en taquilla y tuvo muy buena prensa. Es por eso que sorprende que tardaran 5 años en estrenar la secuela. Posiblemente tuvieran por ahí líos de derechos, porque los primeros 80 fueron especialistas en explotar al máximo secuelas de films del género.

En la producción volvíamos a tener a la Laurel (que se habían montado Richard Rubenstein y George A. Romero una década atrás, aunque éste último ya no estaba en la compañía a mediados de los 80) pero además estaba por ahí la New World Pictures (cuando Roger Corman ya se la había sacado de encima).
Y a partir de ahí muy pocas caras del primer Creepshow repetirían. Romero se limitaba al guión, adaptando 3 historias de Stephen King que, salvo La balsa, que apareció en Skeleton crew / Dos historias para no dormir, estaban creadas especialmente para el film.
En la dirección Michael Gornick, que con Crepshow 2 haría su única incursión en esas tareas, ya que siempre había estado haciendo tareas como director de fotografía en varias películas del propio Romero (Zombi, El día de los muertos, o la misma Creepshow).

Creepshow 2, Michael Gornick, George A. Romero, Stephen King

Tenemos a Billy que, si nadie dice lo contrario, es el niño de la primera parte, aunque aquí ya no está interpretado por el hijo de Stephen King. El chaval se va a la oficina de correos a recoger un paquete y por el camino se encuentra a los gamberros del barrio que quieren darle una tunda. Entre medio el personaje de Creep (para nosotros el tío Creepy) nos explicará tres historias macabras:
El viejo jefe Cabeza de Madera, donde un matrimonio que regenta una tienda en un poblacho de mala muerte son asesinados en un robo y una vieja estatua de madera cobrará vida para vengarles.
La balsa. Un grupo de chavales van a pasar el día a un apartado y solitario lago que está habitado por una extraña mancha flotante.
El autoestopista. Una mujer, que vuelve a su casa después de pasar la noche con su amante, atropella a una persona y se da a la fuga. A partir de ahí será perseguida por el cadáver del autoestopista.

A estas tres historias habría que considerar que la historia que va hilando a las otras, la de Billy perseguido por los matones, sería una cuarta. Ésta es la que más me gusta, porque la gracia es que transcurre totalmente en animación, lo que en la época, donde casi no existía la animación para adultos, me cayó en gracia.

Creepshow 2, Michael Gornick, George A. Romero, Stephen King

La balsa es, seguramente, la más recordada por todos. Lo que comienza con un grupo de porreros que se adentran a un pantano no hace otra cosa que remitirnos a esos inicios de los Viernes 13 y demás slashers de la época. Además que teníamos la inevitable escena sexual que siempre ha de haber en los slasher y eso le añade puntos. Pero lo que se lleva la palma es la inquietud que nos transmite la mancha. Y encima un buen final. Originalmente estaba planeada su adaptación para el primer Creepshow, pero la cosa se les alargaba demasiado y la dejaron fuera hasta que la repescaron en esta secuela.

En cambio de El viejo jefe Cabeza de Madera la cosa es bastante peor. La clásica historia de EC Comics de venganza de ultratumba huele bastante y el muñeco de madera, mitad animatrónic, mitad mimo disfrazado, tiene tan poca personalidad que nos dejará frío.
Y El autoestopista no da para mucho más en una historia mil veces vista, en lo único destacable es la pequeña aparición del propio Stephen King.

Creepshow 2, Michael Gornick, George A. Romero, Stephen King
 
Al final Creepshow 2 quedó muy descompensada, con algunas historias que se hacen largas. Mejor hubiera sido acortarlas e incorporar alguna otra historia. Cosa ésta que era lo previsto con la adaptación de El gato del infierno, pero el presupuesto no era demasiado y se quedó fuera. Años después esta historia acabó en otro film de historietas, El gato infernal, de la que Tom Savini dijo que era la tercera parte espiritual de Creepshow.

También se nota a faltar todos aquellos juegos de luces tan de cómic del film original, cosa extraña porque, precisamente, el directro de fotografía de aquella era el propio Michael Gornick. En cambio, la música, pese a que ya no estaba John Harrison, sigue siendo inquietante.
¿Los efectos? Obra de Greg Nicotero con ayuda de Tom Savini (que también interpretaba al Creep), aunque, la verdad, es que no hay demasiados.

Probablemente lo peor para el film es que es secuela de una obra maestra del terror y eso es un lastre difícil de superar. Pero si la vemos como una película independiente sabremos sacarle muchas cosas.
Casi dos décadas después apareció un Creepshow 3 totalmente deleznable, del que ya no tiene nada que ver con el original. Para subsanar este error/horror están planeando un remake desde hace años. Veremos como acaba.

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