jueves, marzo 06, 2014

Baño de sangre en la casa de la muerte


Kenny Everett fue un cómico inglés que en los 60 había dado el salto de una emisora pirata a la BBC, donde sus programas humorísticos causaban sensación. Fue en este medio, concretamente en Capital Radio, donde recibió de manos de su amigo Freddie Mercury una copia del Bohemian Rhapsody antes de que se lanzase de forma oficial. Después de escucharla no pudo contenerse y la emitió sin permiso repetidas veces, ayudando a su éxito en Inglaterra. Ya a finales de los 60 tuvo sus primeras apariciones en la televisión inglesa, pero el gran éxito televisivo en el Reino Unido le llegaría a partir de los 70 con sus programas humorísticos como The Kenny Everett Television Show (visto en alguna autonómica como Tv3 bajo el título El show d’en Kenny Everett).



Ya a mediados de los 80 alguien pensó que sería divertido verlo en el celuloide y parieron este Bloodbath at the House of Death, que, si no voy errado, aquí no se estrenó hasta que se emitió en televisión, concretamente tuvo un pase en el recordado Noche de lobos.

El asunto va de unos investigadores que deciden hacer un estudio en una mansión donde años atrás fueron asesinadas 18 personas. Ya en el pueblo comprueban que los habitantes se comportan de forma extraña, además de tener todos el mismo tatuaje. Una vez en la vieja mansión comenzarán sus pesquisas para saber qué ocurrió allí y porqué los niveles de radiactividad son tan altos en la zona.



La cosa podría haber tirado por una vertiente humorística más inglesa, más negra, al estilo Un cadáver a los postres o, si me apuras, Cluedo. El juego de la sospecha (aunque a ésta se le nota más su tufo yanki). Pero luego les salió algo de humor más grueso, mucho más grueso, con chistes de braguetas, ventosidades,
a la par que multitud de parodias de films de la época como Carrie, El resplandor, Star wars o Alien.

Así que las esperanzas de encontrarnos ante una whodunit o peli de ¿quién lo hizo? se queda en una estéril peli humorística de sal gruesa, con demasiadas gracias al estilo spoof que tan de moda estaban enla época con los ZAZ.
Y todo esto viene por culpa del mentado Kenny Everett, ya que los instigadores del invento son parte de su troupe habitual. Por un lado Barry Cryer, guionista, y Ray Cameron, también guionista y que aquí ejerce también de director.


Poco ayuda que se vendiese el film con Vincent Price como uno de los protas, cuando su actuación se quedaba en un cameo largo de escasos 10 minutos. Aun y así es el mejor de largo, con un personaje que parodia esos malos malísimos que tanto disfrutaba interpretar.
Además teníamos por ahí a la rubia Pamela Stephenson que la recordaremos por Superman III; Graham Stark, el ciego del pueblo, que también salía en Superman III haciendo de...¡ciego!; y Gareth Hunt, uno de Los nuevos vengadores.

Sin duda el film no hará las delicias de los amigos de las películas de mansión, noche lluviosa e investigadores, ni de los de Vincent Price ni de los fans del miedo humorístico. Aunque hay que reconocerle que tiene algún momento puramente gore, aunque sus efectos sean demasiado de estar por casa. Y no podemos olvidar que se gasta cierto aroma a lo The Rocky Horror Picture Show, lo que siempre es un punto a favor... o no.