lunes, diciembre 29, 2025

Amenaza en la niebla


Morgan Hanna es una escritora a la que las fechas apremian. Tiene comprometida la entrega de un libro y apenas tiene unas escasas páginas escritas.
Paralelamente empieza a tener pesadillas con su novio, que años atrás se quitó la vida lanzándose desde lo alto de un faro. Y justamente la madre de este, llama a la escritora para que pase unos días en el pueblo costero donde ocurrió el fatal desenlace. Morgan decide ir para enfrentarse a sus temores e intentar poner punto y final a las pesadillas.


Como protagonista absoluta tenemos a Dee Wallace-Stone, la mamá por antonomásia de los 80 en Hollywood con E.T., El extraterrestre a la cabeza, pero con otros títulos tan destacables como Cujo, Critters, Aullidos o Admiradora secreta. Y en papeles secundarios hay algún nombre llamativo como Cloris Leachman, una habitual en películas de Mel Brooks (El jovencito Frankestein, Máxima ansiedad, La loca historia del mundo) y Al Strobel, el hombre manco de Twin Peaks.

Susan Shadburne estaba detrás del guión y la dirección, siendo esta Amenaza en la niebla su producción más destacable, además de escribir varios cortos de su marido, Will Vinton, que aquí aparecería como productor. Vinton fue toda una institución en el mundo de la animación claymotion, varias veces nominado al Oscar, ganándolo en 1975 por su corto Closed Mondays. Y que, además de varios anuncios televisivos (entre ellos los de las famosas pasas de California), estuvo detrás de las escenas del rey gnomo de Oz, un mundo fantástico o la de Moonwalker con Michael Jackson convertido en conejo motorista.

Amenaza en la niebla parte de una serie de elementos que, pese a ser muy recurrentes en las historias de terror clásico, siempre gustan: apariciones fantasmales, una muerte tiempo atrás, un pueblecito costero con un faro... Lamentablemente este film decanta la balanza al drama, dejando lo fantástico/terror en algo casi anecdótico. Teniendo un ritmo farragoso, lentorro, que se acrecenta porque no vamos a encontrar ni una gota de terror. Ni siquiera un triste susto. Porque apenas se juega con el "¿nuestra protagonista recibe la visita de un fantasma o se está volviendo loca?". Nada de nada. Un dramón que se acentúa con una fotografía más propia de telenovela de la época.

En USA tuvo un estreno muy limitado en cines, siendo pasto de emisión en canales por cable. Y aquí nos llegaría directamente en formato VHS para su alquiler en videoclubs de la mano de la terrible RecordVision.

lunes, septiembre 01, 2025

D'Artacán y los tres mosqueperros (o una historia de piratas y tiburones)


Por una de esas cosas que se acaban adjudicando a nuestra indiosincrasia, Claudio Biern Boyd ha sido venerado por estos lares. El Walt Disney español he llegado a leer. Pero a la que indagues un poco en su biografía te das cuenta que realmente estábamos ante el clásico tiburón en los negocios que olía el dinero y la posibilidad de hacer negocio a kilómetros de distancia.

Si fue uno de los tres impulsores de la compañía especializada en series animadas BRB (Tito Basto y José Rodríguez fueron los otros integrantes) es porque, siendo jefe de marketing de la multinacional Lever Ibérica, se le ocurrió que si él también se encargaba de crear un producto (como una serie animada) luego también podría encargarse del merchandising y matar dos pájaros de un tiro.


Su paso a la producción se inició con Ruy, el pequeño Cid, D'Artacán y los tres mosqueperros y La vuelta al mundo de Willy Fog. Es con estas dos últimas que consigue un especial éxito entre la chavalada de la época, dejando mella gracias, en parte, a una buena dosis de merchandising en forma de cromos, figuritas de Pvc, pastelitos... lo que se estilaba en los primeros 80.

Aquí eran vendidas como producciones 100% españolas, pero la realidad era una muy diferente. Si bien los guiones se gestionaban desde aquí, tanto los diseños como la animación corría a cargo del estudio japonés Nippon Animation. Detalle que ni siquiera se mentaba en los créditos de final de los capítulos, donde solo aparecían nombres españoles.

Claudio y compañía básicamente validaban o hacían alguna correción de lo que les llegaba desde tierras niponas, como el inicial diseño de d'Artacán, que fue modificado para parecerse más a Snoopy, como podemos ver en un piloto de prueba.


Con David el gnomo y su secuela, La llamada de los gnomos, volvió a catar la gloria, pero a partir de ahí la cosa se torció. En los 90 rescató a los mosqueperros y Willy Fog con sendas continuaciones que dejaron perplejos a los televidentes. Si bien la calidad técnica no llegaba al pantanoso nivel de las producciones de D'Ocón (con los Fruittis a la cabeza), ni se acercaban al nivel de los visto una década antes (que tampoco es que tuviesen un nivel superlativo). Y es que esta vez, para ajustar al máximo el presupuesto, se animó en Taiwan por el estudio Wang Film Production, que llevaba años animando producciones de Hanna-Barbera, Disney, Warner Bros o Nelvana, entre otros. Este estudio ya trabajaba con BRB desde tiempos de David el gnomo, pero aquí se lució. Estaba claro que la baja calidad era más una cuestión del poco montante que se invertía que de la pericia de los chinos a a la hora de animar. Pero es que eran otros tiempos. Si en los 70 y 80 apenas teníamos un par de canales en los 90 teníamos el desembarco de las privadas con Telecinco y Antena 3 (más la propinilla de Canal Plus) con la consecuente oleada de programas contenedor infantiles por la mañana, mediodía y tarde. De repente, de ver Barrio Sésamo y La aldea del Arce entre semana, más la serie animada de turno después del Telediario los fines de semana, teníamos varias horas diarias y con lo más puntero llegado desde el lejano Oriente o de tierras norteamericanas. Con los que la producción autóctona fue languideciendo.
 

Sorprendente fue que en 2021, después de la pandemia, llegase a nuestros cine una nueva aventura de D'Artacán. O mejor dicho, un refrito en animación 3D. Porque lo que nos encontramos es la trama mil veces contada de la llegada de nuestro protagonista a París con intención de convertirse en Mosqueperro, viéndose envuelto en la trama de las joyas de la reina de Francia.

A nivel técnico la película está bastante lejos de la animación de primera división que nos llega desde Hollywood. Comparación totalmente injusta porque apenas tiene una décima parte del presupuesto de una producción Disney/Pixar.
A los escenarios se les nota algo pobres, con lugares demasiado vacíos. Además, los colores son exageradamente luminosos.
 
 
Por otro lado, hay algunos detalles muy positivos. Por un lado, al resumir el grueso de la trama de la serie en apenas 85 minutos el ritmo es trepidante y no hay momentos de respiro (aunque tendremos que aguantar algunas gracietas basadas en pedos y anacronismos).
Por otro lado las escenas de ensoñación simulan una estética de animación clásica.
Y como detalle para los muy cafeteros tenemos un guiño en el doblaje. El padre de d'Artacán tiene la voz de Eduardo Jover, que en la serie de los 80 hacía lo propio con d'Artacán.
Al final, si la vemos con ojos de niño, que al final es el público a quien va dirigida, se pueden perdonar los muchos defectos que tiene.

 
En España tuvo una taquilla de algo más de 1 millón de euros, a los que hay que sumar 2 millones más del resto de países donde tuvo estreno. En total unos 3 millones, muy lejos de los 8 que costó. Este fracaso, unido al fallecimiento de Cladio Biern Boyd en 2022, llevó a BRB a dejar de lado la idea de convertir en largometrajes en 3D sus éxitos de los 80 y una secuela para este d'Artacán.
 

martes, octubre 01, 2024

Mats Helge Olsson en Spain


Mats Helge Olsson ha pasado un par de veces por este blog. Concretamente en las reseñas de La liga de los fantasmas, Huellas de sangre y Misión tras el telón de acero. Allí tienes explicado con bastantes pelos y señales la vida y milagros de este director sueco que en su etapa de "esplendor" en los 70 y, sobre todo, los 80 fue repudiado por todo el mundo y que desde hace unos años ha sido rescatado en documentales y estudiosos de la serie B y Z.

Pero la cuestión de este texto no es volver a tocar su historia, si no comentar los títulos de su filmografía que llegaron a nuestro país. Apenas son 6 películas que aparecerían directamente en VHS (salvo Misión tras el telón de acero, que llegó a tener estreno en cines). Y, desde luego, no merecen grandes artículos ni análisis porque son de esos subproductos que es más divertido e interesante hablar de su realización que de la propia película, que al final eran títulos muy planos y ramplones incluso.

Así pues, aquí tenemos breves reseñas de la filmografía editada en España de Mats Helge.


Misión tras el telón de acero (The Ninja Mission, 1984). Este film fue su gran éxito internacional y el primero de sus títulos que tuvo distribución en nuestro país (incluso estrenándose en cines en 1987). Un locurón con la CIA, la KGB y ninjas en las nevadas tierras suecas difícil de aguantar. Al menos en sus primeros 75 minutos, a partir de ahí festival de ninjas cortando cabezas, tiroteos y explosiones. En su intento de distribución internacional fue rechazada por la Cannon por mala. En cambio, fue recibida con alegría por la New Line para el mercado norteamericano. Se estima que la película recaudó más de 25 millones de $ en todo el mundo, de los que el pobre Mats no vería un céntimo.


Huellas de sangre (Blood tracks, 1985). Es, quizá, el título más conocido de Helge (aunque acreditado como Mike Jackson). Básicamente por ser considerada un slasher con tintes heavy metal. Aunque realmente estaría más en la línea de Las colinas tienen ojos.
Protagonizada por el grupo heavy Easy Action (su guitarrista acabaría en Europe), que encarnan a los Solid Gold (en el doblaje traducido como Oro Puro), que llegan a unos parajes nevados para grabar un videoclip con la mala fortuna que la zona está habitada por una familia de ¿mutantes caníbales? Un alud los dejará atrapados e incomunicados a merced de la familia matarife.
Aquí Helge demuestra que poco o nada le interesaba el terror. Él iba a o lo que iba, que viene siendo dar la carnaza que el espectador medio del slasher quiere: muchas muertes. Pero se olvidó de darles algo de gracejo, pues son un poco pa sucat amb oli. Mucha muerte ramplona y poco imaginativa.
Huellas de sangre no es la peor de su especie. Pero tampoco la mejor.

La isla de las águilas (Eagle island, 1986).
Se dice que este film fue el intento de Mats por repetir el éxito de The ninja mission pero teniendo acceso a los beneficios. Pero poco o nada tiene que ver con aquella, salvo que en algunos países enfatizaron la presencia de ninjas que realmente eran militares con pasamontañas. Aquí un par de fotógrafas llegan a una isla con intención de estudiar a las aves del lugar, descubriendo que aquello es una base secreta militar.
Rodada al estilo del director. Esto es: realización paupérrima, diálogos amateur y escenas de acción sin acción. Parece que hay un intento de hacer una introducción épica con un tema Aor pero en cuanto vemos que los títulos de crédito están hechos con un Commodore todo cae por su propio peso.


La liga de los fantasmas (Spökligan, 1987).
El film es una rareza dentro de la filmografía de nuestro director sueco favorito. Una película de aventuras juveniles totalmente blanca. Pero fiel a su espíritu todo parece rodado fuera de su tiempo, siendo una historia demasiado naif hasta para ser de 1987.
Sí, sin duda estamos ante la mejor de sus carátulas, pero lamentablemente es demasiado buena para lo que nos vamos a encontrar cuando apretamos el botón Play. Muy posiblemente añadir el término "fantasma" en el título no sea más que una triquiñuela para emparentarla con Los cazafantasmas, porque aquí lo de los fantasmas es algo anecdótico, donde un grupo de chavales intentará ayudar a un ladronzuelo a desenmascarar a una banda de contrabandistas de alcohol. Sí, algo muy demodé ya en los 80. Podrían ser los Goonies suecos pero se queda en Alfred Hitchcock y los tres investigadores con benzodiacepina y leche calentita.


Animal protector (Animal protector, 1989).
Es la primera (y la única distribuida en nuestro país) de las tres películas dirigidas por Mats Helge en las que contaba con la presencia de David Carradine... aunque este solo había sido contratado para una. Estamos ante el clásico engaño a la estrella en decadencia de turno que acepta un cheque por participar en una pequeña producción en un país extranjero con la seguridad que su trabajo nunca llegará a tierras norteamericanas. Pero lo que no sospecha es que esas escenas inconexas que está rodando en 4 o 5 días, sin apenas aprenderse el guión, son realmente parte de 3 películas diferentes. Y, digámoslo ya, el que estuviera borracho durante su estancia en Suecia tampoco ayudaba mucho.
Créditos con filtros duotono y una canción de aquellas que se lo creen más que la propia película nos preparan para una de aquellas que evitabas en el videoclub. Y que escuchar a Pepe Carabias doblar a 5 o 6 personajes diferentes siempre mola.


Hired gun. Mercenarios (The hired gun, 1989). Sin ninguna duda Hired gun (Mercenarios) es lo peor de Mats Helge de todo lo que se distribuyó por aquí.
Según algunas fuentes solamente estuvo en la producción y guión, pero en esta edición su nombre aparece compartiendo tareas de dirección con Arne Mattsson, un clásico del cine sueco que cosechó premios y alabanzas en los 50s y 60s para dar paso al ostracismo de subproductos eróticos y de terror en los 70s y 80s.
Tenemos un argumento tan poco interesante e insulso como el de unos mercenarios intentando recuperar unos documentos alemanes que se encuentra en una base militar norteamericana.
Monotonía y estupor absoluto entre explosiones falleras y diálogos sin ton ni son, que se salvan por tener un protagonista que parece el clon de Kurt Russell en Golpe en la pequeña China. Parecido que se acentúa por lucir mullet y el mismo tipo de vestimenta. Si nos imaginamos que es una nueva aventura de Jack Burton igual hasta podemos llegar al final de la cinta sin sufrir daños cerebrales. Qui no vulgui pols que no vagi a l'era.

viernes, septiembre 20, 2024

El diablillo caliente (Evil toons)

lunes, septiembre 04, 2023

Contaminación: Alien invade la Tierra

Con los buenos resultados ecónomicos de Star Crash era previsible que Luigi Cozzi recibiera el encargo de exploitear el último hit espacial llegado de Hollywood: Alien. Aunque, contra todo pronóstico, estuvo muy atado de pies y manos.

Más allá de evitar llevar la acción al espacio exterior y centrarla en suelo firme (por aquello de ser sabedor de los límites presupuestarios con los que contaba), poco más aportó. Los productores acabaron por imponerle el "Contaminación" en el título (en origen debía ser únicamente Alien arrives on Earth), cambiaron la localización de Santo Domingo por Colombia para ahorrarse pagar impuestos, exigieron más escenas de acción estilo James Bond (sic) y descartaron las elecciones actorales de Cozzi.

Contaminación: Alien invade la Tierra empieza tal cual Nueva York Bajo el terror de los zombi (Zombie 2 para los amigos). La policía encuentra en NY un barco a la deriva que supuestamente carga café llegado desde Colombia. En su interior encuentran los cadáveres de la tripulación y cientos de una especie de huevos fosilizados de los cuales uno, que ha quedado junto al conducto de calefacción, parece estar vivo. Una vez tenga contacto con las personas hace que a estas empiecen a reventarles el tórax. A partir de ahí entra en escena un equipo gubernamental que sospechará que todo está relacionado con una expedición que tiempo atrás visitó Marte.

Si algo tiene de bueno el film es que sabe gestionar muy bien sus cartas. Nada más empezar ya tenemos un generoso número de torsos reventando (efecto que se repetirá de forma constante durante el metraje, siendo evidente la explotación total de la escena de John Hurt en el Alien original), después pasamos por un valle algo aburrido con toda la trama en Colombia pero que nos dejan gotitas de diversión con más cuerpos explotando y, sobre todo, el flashback de Marte que, la verdad, está muy bien conseguido. Y para el final dejan la aparición de ese gran marciano que Cozzi quiso hacer en stop motion (técnica que le obsesionaba bastante) pero terminó siendo un animatronic que a duras penas funcionaba. Pero la magia del cine hizo su efecto, y gracias al montaje con tomas muy rápidas tenemos un bicho gigante que puede recordar al de Invasores de Marte y que no desentonaría demasiado en cualquier science fiction americana de los 50. Todo ello amenizado con una banda sonora de Goblin.

Protagonizada por un puñado de actores alemanes por aquello que es un coproducción e Ian McCulloch (Zombi 2), Louise Marleau (en el papel que Cozzi quería darle a Caroline Munro) y Marino Masé (Tenebre), que no engaña a nadie con una actuación puramente italiana con aspavientos de brazos continuados y un personaje entre cómico y baboso. Y justamente algo que llama la atención del film es su nulo interés por sacar señoritas ligeras de ropa como era habitual en la época. Teniendo incluso una escena a huevo que sucede cuando la protagonista se mete ne la ducha y alguien deja uno de esos huevos marcianos en el baño.

Los efectos corrieron a cargo de Giovanni Corridori que ya venía con la lección aprendida después de su paso por Zombi 2. Además de tener una filmografía tan llamativa como la que sigue: Tenebre y Opera de Argento; Fuga del Bronx, Érase una vez América, Leviathan, Máximo riesgo y un sin fin más.


Contaminación: Alien invade la Tierra entraría en la primera división de los exploits italianos que por aquí vimos en las famosas cajas rojas de José Frade. No engaña a nadie, pero se empeña en hacer un producto entretenido, que renquea en su parte central, pero que en conjunto deja un buen sabor de boca. Los efectos cumplen e, incluso, el flashback de Marte está hecho con gracejo, el mismo que tiene Cozzi (en nuestra edición firmando como Lewis Coates) al trufar la historia con la ciencia ficción clásica de Invasores de Marte o La invasión de los ladrones de cuerpos. Ojo, todos estas bondades son efectivas si de antemano sabes a lo que te enfrentas y gustas de la buena explotación italiana. Si eres de morro fino mejor pasar de largo.