martes, enero 03, 2017

De Palma


En casa siempre nos ha gustado mucho De Palma. Al menos hasta su filmo de los 90, que a partir de ahí la cosa degeneró bastante. Por eso, cuando supimos de un documental dedicado a su figura hicimos fiesta, compramos un tortell y tiramos petardos. El problema es que luego nos indigestamos.

Y es que este documental firmado por Noah Baumbach y Jake Paltrow nos ha dejado bastante chof. Básicamente se trata de una entrevista de algo menos de dos horas al director de Carrie (Carrie, 1976) que, sentado delante de una chimenea, va comentando una a una sus películas. Eso podría no estar tan mal, pero apenas nos enseñan algún fragmento de las películas y fotos del rodaje que hemos visto un millón de veces en internet. No hay ni una sola declaración de alguien que no sea el director. De Palma al 100%. 



Y es que ese es su gran handicap, que para los hayamos seguido un poco al director, todo lo que nos explican no nos viene de nuevo. Por un lado, la poca modestia del tipo. Sí, es de los que se quieren muy mucho y sus decisiones, según él, siempre son acertadas. Y por otro lado, que como buen abuelo cebolleta, mete cagadas como cuando comenta el casting de El fantasma del Paraíso (Phantom of Paradise, 1974). A partir de ahí, pues sus trabajos primigenios; el primer contacto con De Niro, al que deja bastante mal después de volver a coincidir en Los intocables de Eliot Ness (The untouchables, 1987), diciendo que estaba bastante subidito y ni se molestaba en aprenderse el guión; y dejando claro que Misión imposible (Mission: impossible, 1996) la hizo por dinero y para recuperar status, además de colgarse la medalla de ser la mente pensante tras la escena de Tom Cruise colgado del techo. ¿Se inspiró en el principio de El robobo de la jojoya (1991)? Seguro que sí.


Básicamente, este De Palma (De Palma, 2015) es la versión audiovisual de aquel libro titulado Brian De Palma por Brian De Palma (Brian De Palma, 2001) de Samuel Blumenfeld y Laurent Vachaud, aunque este me parece más completo y con más información.

Llama mucho la atención que en estos tiempos que corren, con un montón de documentales sobre productoras de serie B, proyectos fallidos, la industria de nuestras antípodas... todos ellos lucen un aspecto visual cuidado al máximo, mientras que el aquí comentado es parco como él solo. Es por ello que, aportando poca información a los conocedores del director, está más recomendados a los neófitos que, además, se colapsen con los montajes vertiginosos de Mark Hartley. 

Y ya para rizar el rizo de contradicciones nos topamos con un cartel totalmente deudor de Struzan, cuando el director de Snake eyes. Ojos de serpiente (Snake eyes, 1998), pese a ser coleguita personal de los Spielberg y Lucas, nunca formó parte de ese tipo de cine palomitero made in Amblin.