miércoles, julio 30, 2014

Los cazafantasmas II

Los cazafantasmas II, Ivan Reitman, Bill Murray, Dan Aykroyd, Harold Ramis

Si el primer Cazafantasmas no me gustó, esta segunda no iba a ser menos. Y lo cierto es que el punto de partida tiene su gracia. Nuestros protagonistas están de capa caída, ya no hay fantasmas y sus funciones han quedado para el olvido, dedicándose a amenizar fiestas infantiles, presentar programas dedicados a fenómenos paranormales y cualquier cosa que les sirva para sacar cuatro perras. Hasta que descubren que debajo de la ciudad fluyen una sustancia mucosa muy sospechosa.

Los cazafantasmas II, Ivan Reitman, Bill Murray, Dan Aykroyd, Harold Ramis

Como decía, el inicio me hace gracia, pero más gracia me hace que el malvado de turno esté enclaustrado en un cuadro. Esta idea de alguien encerrado en una pintura siempre me ha parecido una idea muy inquietante, como ya vimos en La maldición de las brujas, en un capítulo que daba auténtico miedo de Don Drácula y hasta en una cubierta de Sanjulián para el Creppy. Lástima que aquí, como pasaba en la primera con el arquitecto del edificio, quede todo muy desdibujado y no exploten ideas con muchas opciones. 


Si algo hay de claro en el film es que el guión es un batiburrillo de cosas, lo que parece indicar que ahí tuvieron muchos problemas de escrituras y revisiones que, al final, siempre acaban repercutiendo en el resultado.

Los cazafantasmas II, Ivan Reitman, Bill Murray, Dan Aykroyd, Harold Ramis

A los ya conocidos Murray, Aykroyd, Ramis, Hudson, Weaver y Moranis, se les unía Peter MacNicol (protagonista de El dragón del lago de fuego, aunque más conocido como el Bizcochito de Ally McBeal), Harris Yulin, Kurt Fuller (el sheriff de Scary Movie), Brian Doyle Murray (hermano de Bill y habitual en la filmografía de Ramis) y un cameo de Cheech Marin.


El film, pese a recaudar unos buenos 215 millones de dólares a nivel mundial, dejó un regusto amargo a sus responsables. Las expectativas eran mayores.
Varias son las razones para que el film no acabara de colmar las expectativas. Por un lado es una secuela tardía. Hacía 5 años desde el primer film, eso es mucho tiempo entre dos películas, y la gente ya no estaba demasiado interesada en los personajes.
Por otro lado, y el más importante, 1989 fue un año con una competencia atroz en la taquilla. Ese año tuvimos taquillazos como las secuelas de Regreso al futuro y Arma letal, La sirenita, Mira quien habla, Cariño, he encogido a los niños o la tercera entrega de Indiana Jones y el Batman de Tim Burton, que fueron las grandes triunfadoras de ese año.

Los cazafantasmas II, Ivan Reitman, Bill Murray, Dan Aykroyd, Harold Ramis

Hacen muchos añadidos que provienen directamente de la serie de animación, como es el caso de la aparición de Slimer (Babetes/Moquete), que si en la primera película era casi un fantasma más, aquí coge cierta presencia. No olvidemos que en la serie tenía mucho peso.
También se cepillaron la atracción que siente la secretaria Janine hacia Egon, y pasa a formar parte del elemento puramente cómico que es el personaje de Rick Moranis.

Y, aunque a mí el film no me gusta, tengo que reconocer que nos dejó algo de incuestionable calidad: el videojuego. Ojito porque hay dos para la NES, el malo era de Activision, el bueno era de HAL Laboratory que, además de la 8 bits de Nintendo, también tuvo su versión para Game Boy y se titulaba New Ghostbusters II. En el juego teníamos que controlar a dos cazafantasmas, con uno dirigíamos el rayo y con el otro activábamos la trampa. Todo ello con vista cenital y con gráficos super deformed la mar de graciosos y una jugabilidad a prueba de bombas.


Ya llevan muchos años hablando de una tercera entrega. En un principio el rancio de Bill Murray era el que no quería hacerla (aunque luego se disfrazara de cazafantasma en Bienvenidos a Zombieland) y ahora está el asunto más complicado con la muerte de Harold Ramis, y se dice que los actores originales solamente saldrían para dar el testigo a una nueva hornada de cazafantasmas. Total, la gente la repudiará y dirán que las primeras eran mejores.