viernes, febrero 16, 2018

The Punisher (Vengador)

Dolph Lundgren, Vengador, Dolph Lundgren, Mark Goldblatt

Sí, hubo otro tiempo en donde las adaptaciones de cómic era poco menos que basura infecta o serie B de sábado por la tarde en el mejor de los casos. Quizá hacer una buena adaptación no era nada fácil, pero comprar los derechos de algún personaje de viñetas era meterse la mano en el bolsillo y lo que saliera de ahí te lo aceptaban encantados. Sin ir más lejos, a finales de los 80 la New World (a estas alturas ya deberías haber gozado/sufrido las series B de este invento parido por Roger Corman en los 70) había comprado Marvel, lo que le permitía tener un inmenso abanico de posibilidades a la hora de explotar a sus personajes.

Por aquellas que se presentó en las oficinas un veinteañero y fanático de los cómics como Boaz Yakin, que acababa de salir de la universidad de cine pero sin ninguna experiencia a nivel profesional (ojo, que en 1985 se llegó a reunir con Jon Peters y Peter Guber para tantear un posible guión del proyecto de Batman), y, sabiendo que la productora tenía bajo su amparo a Marvel, les plantó una propuesta de adaptación de Punisher (para nosotros el Castigador). Allí se entrevistó con Tony Randel, director de Hellbound: Hellraiser II y Amityville 1992, que en la época era vice presidente de la productora, que ni sabía nada del personaje y le importaría un pimiento explotar a nivel cinematográfico los derechos de los personajes de la editorial. Repito, en la época el cine de superhéroes era bajar a los infiernos del cutrerío.

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Pero para suerte del guionista apareció por ahí Robert Mark Kamen (autor de los libretos de la saga Karate Kid o El quinto elemento) que acabaría siendo productor del film y su máximo valedor. New World se quedó el guión y lo puso en marcha, no sin antes hacer varias revisiones, lo que llevó a que Yakin fuera despedido después de negarse a escribir un prólogo en el que viéramos la conversión de Frank Castle en el Castigador/Punisher, muy acertadamente prefirió contarlo todo en un escueto flashback. También intentó, sin conseguirlo, que el personaje llevase la calavera en su camiseta. Este detalle lo modificó en alguna reescritura, haciendo que el personaje luciese esa indumentaria solamente en la set piece final. Detalle éste que también hemos visto (casualidad o no) en la serie de Netflix. Finalmente el tema de la calavera fue suprimido (aunque con el maquillaje y esa barbita falsa parece que la calavera sea la cara de su protagonista). Según Mark Goldblatt (montador habitual de James Cameron, entre otros, y director de Estamos muertos... ¿o qué?), que acabó aceptando ser el director una vez se despidió al guionista, porque quedaría ridículo (cosa que hizo que durante mucho tiempo se dijese que no tenían los derechos del personaje. Cosa falsa, claro). Éste, junto al productor Robert Mark Kamen, suavizaron un poco el guión que, según él, era demasiado violento ("era Jason Voorhees con una capa", dijo), y en las entrevistas posteriores adjudicándose buena parte de éste, lo que llevó a una guerra entre Yakin y el binomio Goldblatt/Kamen.

Al final todos estos cambios acabaron despojando a la película de todo lo que oliera a cómic (más o menos lo que pasaba en la vetusta serie de Spiderman de Nicholas Hammond), convirtiendo la adaptación en una clásica película de justiciero urbano. Y es una lástima, porque, precisamente, este personaje no requería demasiadas florituras. Pero claro, si le quitas la calavera, y metes una banda de mafiosos italianos de tres al cuarto y unos cuantos yakuzas, en lugar de usar a un Kingpin y/o la Mano, la cosa queda muy desencantada.


Dolph Lundgren, Vengador, Dolph Lundgren, Mark Goldblatt

Por otra parte, la elección de Dolph Lundgren (muy criticada en su día, y en la actualidad más o menos aplaudida) no es para nada desdeñable. Si bien se me antoja algo joven para el personaje, acaba cumpliendo con creces. Su cara zombificada y mirada perdida casan perfectamente con lo que pide el personaje. Se nota que el sueco se lo toma en serio y se esfuerza en interpretar, pero claro está, la actuación nunca ha sido lo suyo y el tipo debe ir al límite. Pero se agradece el esfuerzo. No hay que dejar de apuntar que el mismísimo Steven Seagal se interesó por el papel, pero en aquel tiempo todavía no había tenido el pelotazo de Difícil de matar y fue rápidamente descartado. En cambio sí llegaron a ofrecerle el papel a Christopher Lambert, pero éste pedía demasiado dinero.

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También se agrade el esfuerzo de ese grand finale con Punisher y su (a la fuerza) socio Gianni Franco, líder de los mafiosos, entrando en los dominios de los yakuzas y cepillándoselos a todos. Por cierto, que gran parecido hay entre esta escena, donde no hay luz y sólo vemos siluetas, con la pelea de los 88 maníacos de Kill Bill, ¿no? A ese parecido a la peli de Tarantino hay que añadirle la charla de Punisher con el hijo del mafioso italiano que recuerda a la charla de Uma Thurman y la hija de una de sus víctimas. Yo no quiero decir nada, pero...

Volviendo a The Punisher, si bien la pelea con los yakuzas la agradecemos y aplaudimos sin problemas, la cosa cambia con el segundo enfrentamiento, esta vez ya con el mafioso. Aquí está más que clara la superioridad de nuestro héroe y la cosa no nos dará ni un ápice de emoción.

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Justo antes del estreno, New World tenía graves problemas económicos (que se nota al llevar el rodaje a Sidney –lo que hace que muchos la enmarquen dentro de la ozploitation– y en su ajustadísimo presupuesto de 10 milllones) lo que hizo que sus diferentes ramificaciones fueran adquiridas por varios compradores. Ésto perjudicó mucho al film haciendo que en USA no viera la luz en cines y apareciese directamente a vídeo. Curiosamente aquí sí tuvo estreno en cines, allá por verano de 1990. Distribuida por José Frade y con el segundo título de Vengador. Con un horripilante doblaje, más propio de un estreno directo al videoclub. Aunque lo que más duele es oír la voz de Valeriano Andrés (habitual en producciones de Frade o, sobre todo, poniendo la voz a Herman Munster) en 4 o 5 personajes diferentes. Coño, eso te lo puedes permitir con una voz que pase más desapercibida, pero la de este señor es demasiado reconocible.

Dolph Lundgren, Vengador, Dolph Lundgren, Mark GoldblattPor lo general la película se llega a disfrutar si la vemos con ojos golosones como una serie B ochentera (no perderse esos título de crédito que más bien parecen de alguna serie de los 70). Ahora, como adaptación es totalmente fallida. Lo más gracioso es que los responsables se empecinaron a eliminar cualquier elemento que tuviera que ver con las viñetas, pero el estreno que lo petó como nunca ese año 1989 es el Batman de Burton, que si bien los más puristas no alabarán su fidelidad al cómic, no se puede negar que no les dio ningún tipo de vergüenza su condición de adaptación. 
Apuntar que hubo un tímido intento de hacer una secuela, como demuestra un póster que apareció en una de esas ferias de audiovisuales, pero la cosa no prosperó. Al menos hasta las nuevas adaptaciones en el nuevo milenio.

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