viernes, enero 19, 2018

Kenny y compañía

Kenny y compañía, Don Coscarelli, Michael Baldwin, Reggie Bannister

Entre los 60 y los 70 hubo en los USA un producción de cine de terror/fantástico al margen de los grandes estudios que dejaron huella. De ahí han salido un montón de nombres que ahora son poco menos que clásicos: Carpenter, Lynch, Cronenberg, Craven, Romero, Hopper... y Don Coscarelli.
Este señor que por su apellido podría parecernos italiano, se quedó ahí, atrapado en 1979 cuando estrenó Phantasma. Luego no ha evolucionado demasiado.

Pero si bien es conocido y reconocido que en aquella época la única opción que tenían los que empezaban de hacerse nombre era metiéndose en el terror. Curiosamente Coscarelli empezó con un género tan complicado como la comedia. Comenzó con Jim, the World's Greatest en 1976, donde ya contó con nombres clave para la saga Phantasma como son Angus Scrimm y Reggie Bannister.

Y ese mismo 1976 también le daría para parir otra comedia como Kenny y compañía, donde volvería a contar con Bannister y se toparía con Michael Baldwin, el niño de Phantasma. Y todo eso con apenas 22 añitos.

Kenny y compañía, Don Coscarelli, Michael Baldwin, Reggie Bannister

Kenny y compañía (o Kenny and Co. en su V.O.) gira entorno al personaje que da nombre al título, un chavalín que vive en el clásico barrio suburbano norteamericano de los 70 (el rollito Spielberg que tanto te gusta con sus bicis, el lechero y paperboy de turno) y que junto a su colega Doug se preparan para la llegada de Halloween. Entre medias iremos viendo su día a día en el colegio, con el matón del barrio, el primer amor, el sacrificio de su perro...

La película tiene un tufo realmente fuerte a las pelis de Snoopy / Charlie Brown (y si me apuras a Ghost world —y es que aquí también hay un extraño señor mayor que está siempre solo sentado en un banco). Las aventurillas de Kenny no tienen nada que ver con lo que viven los Goonies o los de Stranger things, aquí todo es muy de estar por casa. No son historias imposibles o aventuras de fantasía, quedando en algo totalmente terrenal y tangible. Cosa que se agradece y mucho, porque es fácilmente asumible e identificarse con esos personajes (todos ellos perdedores en potencia).

Aventurillas que, en esencia son como pequeñas historietas que han ajuntado para acabar dando lugar a un largo, y que aquí llamaríamos costumbristas pero el propio Coscarelli las definía de un modo mucho más acertado y gracioso: "porciones de la vida".

Kenny y compañía, Don Coscarelli, Michael Baldwin, Reggie Bannister

Dice la leyenda urbana que la reacción del (poco) público ante una escena de susto que pasa en la noche de halloween, le encendió la bombillita a Coscarelli para darse cuenta que el terror era una opción a tener en cuenta en el futuro. Sin ir más lejos, su siguiente película ya sería su famosa Phantasma.

Kenny y compañía no ha conseguido el estatus de culto de la saga del hombre alto (aquí aún podemos sentirnos afortunados de su aparición en vídeo), pero merece mucho la pena rescatarla.

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