viernes, diciembre 29, 2017

Muertos y enterrados

Muertos y enterrados, Robert Englund, Gary Sherman, Melody Anderson, Dead & Buried

Clasicazo de culto donde los haya. Eso sí, no demasiado conocido por el público generalista, siendo carne de cañón para los fans del género.

En Potter's Bluff comienzan a aparecer los cadáveres de algunos turistas. Hecho que motivará al sheriff a investigar y... dejémoslo aquí, ya que estamos ante un film que las sorpresas se van sucediendo y cuanto menos sepamos, mejor.

Muertos y enterrados, Robert Englund, Gary Sherman, Melody Anderson, Dead & Buried
Todo un homenaje a las historietas de la EC, que abraza sin contemplación a un tipo de cine fantástico muy inglés de los 60/70 y con esencias de Lovecraft (evidente es el detalle de ese hospital de nombre Providence). Es por eso que en su momento pasó un tanto desapercibida. En el momento de su estreno, 1981, los consumidores de horror estaban más por subgéneros tan modernos y sangrientos como el slasher, con lo que Muertos y enterrados sería vista como algo demasiado aburrido y antiguo.

Y mucha culpa de esas semblanzas con el género inglés de unas décadas atrás la tenía su director, Gary Sherman, que si bien es americano, se marchó a Inglaterra donde dirigía anuncios comercials (¡como Piquer Simón!) y allí acabó dirigiendo su primer largo, Sub-humanos con Donald Pleasence y una mini aparición de Christopher Lee. La cinta, pese a ser una cosa pequeñita, tuvo mucha aceptación en las islas, a lo que Sherman regresó a su país, quizá pensando que esta pequeña victoria le abriría puertas. Pero nada más lejos de la realidad, pues se tiró casi toda la década de los 70 trabajando en la caja tonta y en vídeos musicales, ya que acabó muy molesto con la AIP, que se encargó de la distribución en USA e hizo de las suyas en la edición.



Muertos y enterrados, Robert Englund, Gary Sherman, Melody Anderson, Dead & Buried

Llegados a los 80, se encontró con Ronald Sushett, que venía de estar involucrado en el guión de Alien, y le ofreció el guión de Muertos y enterrados. Ese primer guión tenía mucho humor negro, cosa ésta que acabó desapareciendo, pues, aunque en un primer momento la iba a producir Guinness Company (sí, los de la cerveza), estos decidieron alejarse del mundo del cine y pasaron la producción a Aspen Productions, y una vez que el rodaje estuvo finalizado y entraban en la postproducción, esta compañía fue absorvida por Producers Sales Organization, que cuando vio el primer montaje presionó para meter más asesinatos, sangre y vísceras, pues pensaban que aquello filmado no funcionaría. En este punto el director decidió desentenderse del final cut pues sabía que no tenía nada que hacer.

Al final todos acabaron, en cierta forma, renegando del film. Sherman criticó que se esforzó en eliminar cualquier presencia del color rojo en el film hasta que el personaje de Dobbs sangraba, pero todo eso lo arruinaron con las escenas añadidas por la productora, además de añadir algún efecto que no le gustaba nada. O el propio Dan O'Bannon dijo que todo lo que había escrito en el guión no se usó y sólo mantuvieron su nombre en los créditos para aprovecharse de su fama, tal y como vemos en el texto publicitario del cartel.

Muertos y enterrados, Robert Englund, Gary Sherman, Melody Anderson, Dead & Buried

Aun y así, la película tiene muchas más virtudes que defectos. El que acontezca en un pueblecito costero siempre suma, y además luce una fotografía apagada que le da cierto toque onírico. Cualidad ésta que enfatiza lo perdido (o la locura a la que va adentrándose) que está el protagonista, un sheriff que comienza a dudar de todos los habitantes del pueblo. El detalle que el protagonista sea el sheriff, el clásico personaje que ha crecido en el pueblo y conoce a todos sus habitantes, me ha resultado curioso, pues en estas historias se suele usar a un forastero para que sirva de enlace con el espectador.

Es cierto que Muertos y enterrados, pese a que la podríamos catalogar dentro del género zombie, no es precisamente un film de terror. Está más cerca del misterio, de resolver la duda de lo que está pasando en ese pueblo.
Tampoco está de más alabar al siempre inmenso Stan Winston, aquí sacando partido a un presupuesto ajustadísimo y regalándonos una imagen tan icónica en el género fantástico como la enfermera clavando la aguja en el ojo del hombre momificado.


Muertos y enterrados, Robert Englund, Gary Sherman, Melody Anderson, Dead & Buried

La película no cuajó en taquilla, es más, fue un fracaso en pleno boom del terror más gráfico con el slasher en alza. Y es que de haberse hecho una década o dos atrás y producida por la Hammer hoy pasaría de ser un film de culto o estar considerada una obra maestra del género.

Para su director no fue el pelotazo definitivo que le catapultase a la primera división. Un año después estrenaría La jauría del vicio y ya a finales de la década, después de bastante tele, rodaría Se busca vivo o muerto con Rutger Hauer y Gene Simmons. Y después la archiconocida Poltergeist III. A partir de aquí, harto de las interferencias de productores y demás, se quedaría en el mundo televisivo ya fuese como director, guionista y/o productor.


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