lunes, julio 31, 2017

Magos y hechiceros

Magos y hechiceros 1993, David Warner

Con semejante carátula me cuesta creer que alquilara esta cinta hace 25 años. Otra vez el sentido arácnido (que, por otro lado, debo tener totalmente atrofiado) me salvó de una masacre neuronal. Y es que la imagen para la carátula mola mucho. Pero, dejémoslo claro desde el minuto 1, es una total engañifa.
Y ahí estaba Filmayer, mítica distribuidora que ya había perdido la exclusividad de traernos las pelis Disney y se intuía que aquello acabaría mal.

Estamos ante una película que roza lo amateur mal entendido, distribuida directamente para el mercado del VHS, y que, muy posiblemente, salió a la luz únicamente por la presencia de un David Warner que nunca acabamos de entender como pudieron engañarlo para participar en semejante desbarajuste.



Magos y hechiceros 1993, David Warner

Para que te hagas una idea de lo mal que está el asunto. La película se rodó en una de esas ferias que con actores amateurs recrean como se vivía en la época renacentista. Uno de esos sitios donde curraba el prota de Asfixia de Chuck Palahniuk, por si la has leído.
 

O sea, que nada de lo que vemos en la carátula nos lo vamos a encontrar en los 90 interminables minutos que dura esta cosa. Esta no es una de esas de caballeros con brillante armadura y bravo corcel. No, aquí hay gente con ropajes de campesinos y que viven, en su mayoría, en poblados formados por cuatro cabañas de mimbre en medio de un cochambroso bosque. Apenas veremos en interior de un supuesto castillo durante un par de minutos pero que, la verdad, da más bien penita.


Magos y hechiceros 1993, David Warner

Luego entraríamos en el asunto argumental. Una movida de hermandades estilo Assassin's Creed que viven ocultos y buscan un mapa de Arquímides para recuperar un tesoro o no sé qué mierda. Además de Arquímides tenemos por ahí a un Leonardo que básicamente es retratado como un tontolaba y putero. Efectivamente, el rigor histórico del film es simple y llanamente nulo. Además de meter al pobre de Leonardo en la Inglaterra medieval, tenemos gente con cascos estilo vikingo, la aparición de armas de fuego o documentos que lucen unas maravillosas grapas. Un desbarajuste de la mano de un tal James Dodson, un lechuguino con nula destreza para esto del celuloide como demuestra una filmografía corta y con subproductos de serie B de los más costrosa.

En el cast, además de un David Warner sobreactuado haciendo de doble papel (del mentor del bueno y del malo), tenemos a Olivia Hussey, la que fuera Julieta en la oscarizada versión del 68 de Zeffirelli; y a Sarah Douglas, la Ursa de Superman I & II y la reina Taramis de Conan el destructor.

Por lo demás, una bazofia indigesta que ni vale para los pirados de la espada y brujería.


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