lunes, agosto 15, 2016

Demolition Man

Demolition man, Sylvester Stallone, Wesley Snipes, Marco Bambrilla, Sandra Bullock

Estamos ante lo que, seguramente, fue el punto más álgido de la carrera de Stallone como super estrella hollywoodiense, cuando el tipo ponía a dedo a los directores de sus películas y le construían un campo de golf junto al set de rodaje para que fuese practicando su swing entre toma y toma. Porque después de este Demolition man (Demolition man, 1993) nos encontramos con El especialista (The specialist, 1994), Juez Dredd (Judge Dredd, 1995) o Asesinos (Assassins, 1995), películas que no cumplieron las expectativas y recibieron las críticas más sangrantes en la carrera de Sly. A partir de ahí, y salvo honrosas excepciones como Copland (Cop land, 1996) nos adentramos en su época más oscura, con películas que tardan años en estrenarse y acaban directamente en el mercado del DVD.
 

Demolition man, Sylvester Stallone, Wesley Snipes, Marco Bambrilla, Sandra Bullock

En 1996 uno de los policías más polémicos de Los Angeles, John Spartan, más conocido como Demolition Man, anda tras los pasos de Simon Phoenix, unos de los delincuentes más peligrosos, que tiene retenidas a un montón de personas. Todas acaban muertas y tanto Spartan, al que se le acusa de negligencia, como Phoenix son crionizados. Casi 4 décadas después, Phoenix escapa de su encarcelamiento y dado que la sociedad del futuro es pacífica y no sabe como actuar ante un criminal como él, descongelan a Spartan.
 

Demolition man, Sylvester Stallone, Wesley Snipes, Marco Bambrilla, Sandra Bullock

Demolition Man reune todos los condicionantes para ser una de las grandes de la época. A saber: reparto lleno de caras conocidas: el propio Sly, Wesley Snipes, una Sandra Bullock que todavía no había despuntado, Benjamin Bratt, Glenn Shadix —el gordito de Bitlechús (Beetlejuice, 1988)— y mini apariciones para Jack Black, Jesse Ventura —el Capitán Libertad de Perseguido (The running man, 1987)— y Rob Schneider. Una banda sonora con el compositor de moda, Elliot Goldenthal, un pluf como la copa de un pino en los 90. Montaje de Stuart Baird, futuro director de Decisión crítica (Executive decision, 1996) y U.S. Marshals (U.S. Marshals, 1998). Vestuario de Bob Ringwood, que había diseñado los trajes de Batman en las pelis de Tim Burton. Y un presupuesto de 60 millones para que hicieran lo que les diese la real gana.
Hasta ahí bien. Luego ya entramos en lo que apunta a un choque de trenes como el que pasaría con Juez Dredd cuando colocas a un director que lo último que le interesa es fabricar un blockbuster. 


Demolition man, Sylvester Stallone, Wesley Snipes, Marco Bambrilla, Sandra Bullock

El primer director que tenían pensado era David Fincher, pero éste no estaba disponible y recomendó a un amigo suyo de nombre Marco Bambrilla que también venía del mundo de los anuncios televisivos. Según él, la experiencia de Demolition Man fue bastante negativa, encontrándose como uno más dentro del engranaje de la maquinaría de una superproducción, sin ningún tipo de poder para tomar decisiones. Aun y así, poco después estuvo metido en la secuela de Un hombre lobo americano en Londres (An American werewolf in London, 1981), que llevaba años tanteándose con guiones del propio John Landis o del mismísimo Alex Winter que no llegaban a ningún sitio. Pero sería precisamente de la mano de los guionistas de una de las películas de Winter, La disparatada parada de los monstruos (Freaked, 1991), que la cosa parecía que cobraba forma. El duplo estaba formado por Tim Burns y Tom Stern, siendo este último el que tenía que dirigirla. Pero cuando el proyecto Un hombre lobo americano en París (An american werewolf in Paris, 1998) pasó de ser un film modesto, de unos 10 o 12 millones de dólares, a uno mucho más importante, los productores decidieron que era mejor poner a un director con más nombre, siendo el escogido Bambrilla. Pero éste también acabó saliendo de la producción para dirigir la que sería su segunda y última película, Exceso de equipaje (Excess baggage, 1997) con Alicia Silverstone y Benicio del Toro. A partir de ahí salió de Hollywood para reconvertirse a artista multimedia, con obras audiovisuales que pueden verse en alguno de los museos más importantes del mundo.

Demolition man, Sylvester Stallone, Wesley Snipes, Marco Bambrilla, Sandra Bullock

Pero volvamos a Demolition Man. Una cinta que combina acción y humor. Tiene muchos detalles que son de agradecer. Como que el personaje de Sandra Bullock esté obsesionada con los 80 y 90, o que la única música que escuchan en el siglo 21 son jingles publicitarios del siglo pasado. Y hasta nos puede resultar divertido el chiste recurrente de las 3 conchas o que a Sly le hagan experto en calceta. Pero hasta ahí. Porque, además de toparnos con un vestuario absurdo con la gente en kimono y un futuro un poco de cartón piedra, el mensaje de que el caos es bueno y lo que mola es la sociedad que vive en las alcantarillas comiendo hamburguesas de rata, bebiendo cerveza y fumando, ya es como muy de pegote.

¿Funciona? Sí, a ratos. ¿Un clásico del cine de acción 90tero? Sí, pero la película está coja, funciona más por los detalles aislados que por su trama de conspiraciones de saldo.

Propicios días.