martes, abril 30, 2013

Robocop 3

Robocop 3

La secuela del film de Verhoeven fue un varapalo para su productora, que pasaba un momento económico crítico y esperaba que el policía robot les ayudara en salir de la situación. Pero los 45 millones recaudados en suelo norteamericanos no eran suficientes, y menos cuando la película había costado más de 35.
Tal era la fe de la Orion que, mientras RoboCop 2 ni se había estrenado, pusieron la maquinaria en marcha para producir RoboCop 3.

jueves, abril 25, 2013

RoboCop 2

RoboCop 2

Aunque nos pueda sonar a chino, RoboCop no fue el éxito que aparentaba ser. Al menos en cines. 
En los USA no estuvo ni entre las 15 más taquilleras en ese año 1987, sobrepasada ampliamente por películas (bastante menores) como Tres solteros y un biberón, El secreto de mi éxito, Dirty Dancing o Hechizo de luna. Otra cosa fue su carrera en los videoclubs, donde hizo el agosto.
Al ser una película con un ajustado presupuesto (13 millones de dólares) lo cosechado le supo a gloria a la Orion, que no era la Warner Bros precisamente.

RoboCop 2

La cuestión es que en RoboCop había filón, así lo atestiguan los cómics que editó Marvel o la serie de animación también de la Marvel. Cosa bastante absurda, ya que uno de los puntos fuertes del film era su violencia, y eso en la serie animada era tabú.
Amén de toda la gama de videojuegos aparecidos en Game Boy, Nes, Spectrum, Commodore 64 y cualquier ordenador de la época.

Así pues, una secuela era cuestión de tiempo, por mucho que el primer film empezaba y acababa en si mismo y no había una necesidad real de seguir la serie más allá del tema económico. 


RoboCop 2

Para ello se contó en el guión con Frank Miller. El experto en revitalizar y oscurecer las franquicias de Batman o Daredevil en formato impreso, tuvo que lidiar con una nueva reescritura del guión después de que la productora rechazase las primeras propuestas de Edward Neumeier, guionista del anterior film.

Con Verhoeven fuera del proyecto (enfrascado con el monstruo de Desafío total) se tiró de Irvin Kershner que, pese a su condición de veterano, tenía bastantes lides llevando el mando de producciones grandes y con efectos como Nunca digas nunca jamás, aunque siempre será recordado por El imperio contraataca.

RoboCop 2

RoboCop 2 sigue a raja tabla una de esas leyes hollywoodianas en la que toda secuela que se precie ha de ser mucho más cara y fotocopiar el anterior film pero siendo más espectacular, con más efectos, más explosiones y más de todo.
Lamentablemente la cosa acabó siendo eso, una fotocopia, pero de las de blanco y negro y mínima resolución.


Se intenta seguir con los detalles cínicos como los segmentos de los telenotícias o los anuncios de televisión que tan bien se le dan a Verhoeven (aunque hay que recordar que de este recurso ya tiraba Miller en El regreso del señor de la noche), pero aquí carecen de garra y la mala uva que les impregna el director holandés.


También se prescindió de Basil Poledorius en la banda sonora, siendo sustituido por Leonard Rosenman, que tuvo su mayor cagada en no recuperar el tema de RoboCop, y pariendo una partitura bastante flojita.


En cambio, sí se contó con la mayoría de los actores del anterior film: Peter Weller, Nancy Allen con más cara de pan que nunca, Dan O'Herlihy (el amigo alienígena del prota de Starfighter), Robert DoQui como el sargento de policía, o Felton Perry.

RoboCop 2

Uno de los mayores problemas del film es el quiero y no puedo ser como la primera. Mucha culpa debió tener que el guión presentado por Miller fuese reescrito y cambiado de arriba abajo. Pese a que aquí entramos de lleno en el cyberpunk, la cosa daba cierto tufo a serie B. Lo que es curioso, porque teniendo muchos más millones que en la primera se ve más pobretona que aquella.
Aun y todos estos problemas a RoboCop todavía le iban a durar las pilas.


martes, abril 23, 2013

RoboCop

RoboCop

De sobras es conocido por el fandom que Paul Verhoeven tiró a la basura el guión de RoboCop cuando apenas había ojeado unas pocas páginas, hasta que su mujer lo ojeó y descubrió que debajo de esa capa de película de acción/ciencia ficción había muchos elementos de los que, si se rascaba un poco, podía salir petróleo en forma de crítica de la sociedad norteamericana.

Además, el hecho que en Holanda no estuviese demasiado bien considerado y lo difícil que le resultaba conseguir la financiación de sus films, no ayudaba mucho, así que ni corto ni perezoso se plantó en los USA con la única oferta en firme que tenía. Aunque primero, mientras RoboCop iba cogiendo forma, dirigió un capítulo de El autoestopista para ir desfogándose con el modus operandi yanki.

RoboCop

Si es de sobras conocida la primera negativa del director al guión, no lo es menos los tira y afloja que mantuvo con Rob Bottin, auténtico creador de la imagen del cyborg. El trabajo de este fue interminable, creando un personaje que bebía del Juez Dredd, la Maria de Metrópolis o el Gort de Ultimátum a la Tierra. Después de varios meses la criatura estaba finalmente creada, no sin antes recibir el visto negativo de quien acabaría embutiéndose en la armadura, Paul Weller, el cual llegó a tardar 11 horas en caraterizarse como RoboCop el primer día que tenía que aparecer en el set de rodaje, con el consiguiente desepero del director. Esto no hacía más que enturbiar la relación entre el director y Bottin, lo que generó que este último no pisara el set durante la filmación, delegando el trabajo en un equipo bajo su supervisión en la distancia.

RoboCop

Producida por la Orion, una de esas extrañas productoras/distribuidoras que buscaron el equilibrio entre parir films que recibieran los elogios de la crítica (La fuerza de un ser menor, Colors, la etapa ochentera de Woody Allen) y los que amasaban millones en los cines (Terminator, Código de silencio, F/X Efectos mortales).

RoboCop
 
RoboCop se conserba fresquísima, a día de hoy no parece en absoluto que tenga 25 años, salvo algunos peinados crespados, pasa perfectamente por un film actual. Incluso sus efectos, mezcla de animatrónics, látex y stop motion, cumplen a la perfección. Quizá la animación fotograma a fotograma es lo que más canta, pero eso le da un toque entrañable. Por suerte, haber hecho algunos efectos en croma les hubiera salido demasiado caro. ¡De buena nos libramos!

Además de aprovecharse de pequeños detalles para darle un toque futurista pero sin pasarse, algo más tangible. Por ejemplo, al igual que en Perseguido, se aprovechó de algunas lovalizaciones (Dallas) donde sus edificios eran bastante angulosos, además de prescindir de los coches típicos de la época y usar los Ford Taurus, con estética europea.


RoboCop
 
Para el recuerdo han quedado muchos de sus elementos: el detalle de como gira la pistola al igual que el protagonista de la serie que veía su hijo o las muertes, ya sea la crucificción a balazos de Murphy, el ejecutivo de la OCP a balazos ante el ED 209, el violador capado y la sombra de RoboCop proyectándose en la pared, el malo que se deshace en el ácido, el "vivo o muerto vendrás conmigo" o el sonido de RoboCop al caminar.


Todo ello bajo los innegables toques Verhoven, con todo ese humor negrísimo o los constantes anuncios de televisión (el del dinosaurio y el coche obra de la factoría Chiodo). Quedando patente que darle los medios de Hollywood a un europeo puede acabar generando productos más que buenos.



martes, abril 02, 2013

El ex-preso de Corea

El ex-preso de Corea

Detrás de este chanante cartel y del no tan chanante título patrio (mucho más fardón el original, Rolling Thunder) nos encontramos un film que promete más de lo que da.

El ex-preso de Corea

Su título original se refiere a una operación militar norteamericana acaecida durante la guerra del Vietnam en la que se buscaba destruir la industria y las comunicaciones del enemigo (de ahí que el "Corea" de nuestra traducción se la sacó de la manga la distribuidora). Operación que, por otro lado, resultó un desastre para las estadounidenses, no solo económico, si no también por su ineficacia a la hora de conseguir su objetivo. Durante esta operación numerosos soldados acabaron en manos del enemigo en Hanoi, muchos de ellos fueron los famosos desaparecidos en combate. Rollo Chuck Norris y tal.
De esta situación tenemos a un militar que regresa a los Estados Unidos después de permanecer preso durante 7 largos años. Como suele ser habitual en estos casos, el tío vuelve a su hogar totalmente trastocado e insensibilizado. Allí se reencuentra con su mujer, que ha tenido algún que otro escarceo sexual en su ausencia, y su hijo, el cual no veía desde que era un retoño.

Como es habitual en esto casos en la cultura yanki, el tipo es considerado un héroe de guerra en su pueblo, donde es agasajado por sus paisanos con un cádillac o un maletín lleno de monedas de plata, una por cada día que estuvo encerrado.
Es este maletín el que le acabará de romper los esquemas cuando un grupo de méjicanos entra en su casa con la intención de robárselos. Pero claro, el tipo, que poco se amedrenta después de las torturas que recibió en su cautiverio, no tiene ninguna intención de darles el botín, ni siquiera después que le metan la mano en el triturador de basuras y se la destrocen. Aunque luego los asaltantes consiguen su propósito cuando el hijo del militar cante donde se encuentra, lo que no hace más que condenarle, ya que los mejicanos se lo cargan a él y a su madre, y el militar queda medio destrozado en la cocina.
No hace falta adivinar que el tipo perderá el culo por seguir la pista de los asesinos y darles venganza.

El ex-preso de Corea

En el fondo no estamos ante un film de justicieros, si no de vengadores. Al igual que el Punisher comiquero, nuestro protagonista, que ya está bastante tocado psicológicamente de su experiencia bélica, explota cuando se cargan a su mujer y, sobre todo, hijo, lo que le hace buscar a los asesinos. Poco le importa lo que pase a su alrededor, él solamente se mueve y respira con el fin de cargarse a unos infelices mejicanos. En esto se aleja de la moda iniciada con el tándem Bronson/Winner y su saga Death wish, ya que el bueno de Charlie sí tenía más ganas de acabar con los maleantes aunque no fuesen los que se habían excedido con su familia.

Dirigida por John Flynn, un experto en cine violento con La organización criminal, Encerrado o Buscando justicia; y guionizada por Heywood Gould, autor del libreto de Cocktail y Los niños de Brasil y que luego dirigiría Un buen policía; aunque el que más destaca en Paul Schrader, que era el peso fuerte del guión y, en un principio, tenía que haber sido el director. Cosa que se nota, y mucho, porque podemos ver un montón de sus tics e inquietudes recurrentes en su filmografía.

El ex-preso de Corea

En el reparto William Devane como prota absoluto, Tommy Lee Jones en un papel más o menos secundario, aunque importante en la trama, y Linda Haynes, la de Experimentos humanos. Todos ellos en esta producción de Lawrence Gordon que, en su momento, era tan violenta que la Fox, que la produjo y tenía que distribuirla, vendió los derechos a la experta en blaxploitation AIP.

El ex-preso de Corea podría haber sido mucho mejor. Vale que para el final se guarda una matanza a golpe de recortada en un puticlub, pero a día de hoy su violencia sabe a pasado. Y aunque en la primera media hora se ventilan todo el tema del militar que llega a casa y ya lo tenemos cabreado porque le han cortado la mano y se han cepillado a su familia, luego cae en la repetición y notamos a faltar lo que su cartel nos promete: un auténtico psicópata que, garfío en mano (nunca mejor dicho) y con gabardina y gafas rollo Dr. Octopus, mate, mate y mate. Además, su realización bastante plana y telefilmesca no es que ayude demasiado.
Seguramente, de no tener detrás a Schrader y, sobre todo, la bendición de Tarantino no sería un film demasiado recordado hoy en día.