Ator el poderoso (1982) de Joe D'Amato, con Miles O'Keeffe.
Ator 2. El invencible (1984) de Joe D'Amato, Miles O' Keeffe.
A Albert Pyun ya le hemos visto alguna que otra vez por este blog. Un tipo que empezó muy fuerte con Cromwell, rey de los bárbaros, película que para muchos abrazaba sin rubor la moda de espada y brujería que imperaba en los primeros 80, gracias, sobre todo, al Conan el bárbaro de Milius y Schwarzenegger. Aunque, todo hay que decirlo, el film de Pyun se estrenaba semanas antes. El film acabó siendo un éxitazo en suelo yanki, amasando 40 millones que la convierten en una de las producciones más exitosas rodada al margen de un gran estudio.
Lo más lógico es que hubiera aprovechado el éxito y que su siguiente proyecto fuese una secuela, tal como prometía el final de film (Tales of the ancient empire, que acabó apareciendo en 2010 con Kevin Sorbo), pero este devoto de Jesucristo Superstar prefirió no seguir por ese camino ya que el mercado había sido inundado por un sin fin de películas de espada y brujería (en su mayoría llegadas de Italia), con lo que intuía que por muchos millones que había facturado su The sword and the sorcer (no confundir con El guerrero y la hechicera -The warrior and the sorceress- de David Carradine) el público no tendría demasiadas ganas de ver más tíos cachas en calzoncillos bandiendo una espada.
Así que con lo puesto se lió la manta a la cabeza y parió la que sería la primera de muchas películas con ambientación post-apocalíptica. Su otra obsesión, aunque él lo niega, los cyborgs, llegaría más tarde.
Regreso a Salem's Lot (A return a Salem's Lot, 1987). Un par de años después apareció esta cinta
directamente para el mercado doméstico. Detrás de ella teníamos a Larry Cohen, director/guionista
capaz de lo mejor (The stuff, Última llamada), aunque la mayoría de veces era propenso a lo peor. Éste había ido a la Warner ofreciéndose para dirigir El exorcista III, pero éstos le ofrecen volver a Salem's Lot ya que tienen un acuerdo para hacer una secuela abonando 100 mil dólares a Stephen King.
Salem's Lot (Salem's Lot, 2004). Ya en el nuevo milenio, la televisión por cable nos
obsequió con una nueva versión de la novela de King también en formato
miniserie de 3 horas. Por supuesto no supera por asomo a la versión de
Hooper, pero es un producto más que digno. Aunque, eso sí, a diferencia
de aquella, la nueva versión se hace muy cansina si decidimos chuparnos
las 3 horas del tirón, con un par de pases de 90 minutos la cosa se hace
llevadera e, incluso, sabremos sacarle más partido. Dirigida por Mikael Salomon (Hard rain),
nos muestra una adaptación que es mucho más fiel que la que realizó Hooper. Sin ir más lejos aquí
SPOILER los protas queman la mansión donde se esconden los vampiros, no
todo el pueblo como hacía Starky, y todos los habitantes quedan
convertidos en chupasangres, lo que, curiosamente, enlaza mucho mejor
con Regreso a Salem's Lot. Con Rob Lowe a la cabeza, Donald Sutherland haciendo de Straker, James Cromwell (el chofer de Un cadáver a los postres), y
un "Pasaba por aquí a cobrar un cheque" Rutger Hauer haciendo de
SPOILER vampiro jefe.