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jueves, abril 21, 2016

El Daredevil 70tero


Aunque ahora a todo el mundo se le ponga dura con la adaptación televisiva de Daredevil de la mano de Netflix, hubo un tiempo (unos 40 años al pasado), cuando aquí al demonio rojo se le conocía como Dan Defensor, hubo un esteril intento de llevarlo a la pequeña pantalla.
1975 era una época donde Hulk, Wonder Woman o Spiderman tenían encarnaciones en carne y hueso en la pequeña pantalla, y alguién debió pensar que Daredevil también podía combatir el crimen en 625 líneas.



Angela Bowie, la que fuera primera mujer de David Bowie, compró los derechos de Daredevil y La viuda negra. Estos derechos expiraban en apenas 365 días, por lo que se puso las pilas e inicio movimientos para llevar a buen puerto el proyecto. Como mandaban los cánones de la época, todo pasaba por una sesión de fotos con los protagonistas que sería obra de Terry O'Neil. Por un lado, ella misma encarnaba a Black Widow. Para Daredevil se llamó al actor Ben Carruthers.
Este tipo con cara de Nicolas Cage no tuvo una carrera demasiado extensa, siendo Sombras (Shadows, 1959), su debut cinematográfico de la mano de John Cassavetes, y Doce del patíbulo (The dirty dozen, 1967) sus películas más famosas. Luego murio bastante joven a principios de los 80.

Como es sabido, la cosa no pasó de la sesión de fotos quedando en otro de los muchos proyectos fallidos de llevar a la caja tonta alguno de los superhéroes que llenaban de color las viñetas del papel podrido de Marvel y DC.

martes, noviembre 19, 2013

La casa de empeños vs Empeños a lo bestia

La casa de empeños, Empeños a lo bestia, Cazadores de tesoros

Corren malos tiempos para todos. No hay más que ver la proliferación de tiendas del tipo "Compro oro" que han aparecido como setas en los últimos años. La gente de la tele lo sabe. Nosotros lo sabemos. Y Xplora lo sabe.
Es por eso que nos somete durante casi las 24 horas del día a realitys americanos de compra y venta de segunda mano. Por ahí tienen Cazatesoros, donde dos tipos de Iowa recorren los USA buscando antiguallas (u "oro oxidado" como ellos mismos dicen) que, en su mayoría, acaba de atrezzo en producciones cinematográficas. La cosa no pasa de ahí, programa de corte amable para toda la familia y que los abuelos de la casa se lo pasen pipa viendo bicicletas oxidadas.
La misma productora, The History Channel, tiene Cazatesoros Canadá, donde dos colegas del rollo Brokeback mountain se dedican a recorrer casas rurales y buscando cualquier chatarra que puedan comprar por 4 chavos y luego revenderla. Más de lo mismo.

La casa de empeños, Empeños a lo bestia, Cazadores de tesoros

Pero las joyas de la corona son Empeños a lo bestia (Hardcore pawn) y La casa de empeños (Pawn Stars).

Este último, también de The History Channel, trata sobre un negocio de prestamistas ubicado en Las Vegas, lo que ayuda a que frecuentemente vaya gente a conseguir algo de cash para pulírselo en las tragaperras. El local está regentado por tres generaciones: Richard Harrisson, apodado el viejo, y que es un carcamal que casi no puede abrir los ojos con sus bolsacas; Rick Harrisson, una especie de Bruce Willis con sobrepeso y risa fácil a la par que histérica; y el hijo de éste, Big Hoss, otro rollizo americano de pura cepa que dudo que llegue a los 40 sin haber sufrido alguna afección coronaria.
Aquí es donde uno se pregunta como es posible que el viejo y el Bruce Willis de mercadillo sean padre e hijo. El primero tiene pelazo y es rancio como él solo, y el otro es calvo y se descojona de cualquiera que entre por su tienda. Misterio por resolver.

La casa de empeños, Empeños a lo bestia, Cazadores de tesoros

También corre por ahí Chumlee, también llamado el tonto del pueblo. La explicación oficial del personaje es que es amigo de la infancia de
Big Hoss, y al no tener donde caerse muerto lo tienen ahí enchufado. En el fondo funciona como el resorte cómico del show, donde todos se meten con él, siendo el blanco de los chistes.

El programa sigue con ese estilo amable de los otros, con un punto más mordaz por el personaje de Chumlee, a la par que didáctico, ya que los objetos que compran suelen ser bastante curiosos y nos dan explicaciones de su fabricación, utilidad... Lo que hace que notemos como todo está tan preparado y que los propietarios del negocio han tenido que estudiarse a fondo los guiones.

La casa de empeños, Empeños a lo bestia, Cazadores de tesoros

Empeños a lo bestia (Hardcore pawn) es la otra cara de la moneda, algo así como comparar Corazón corazón con Sálvame, o como cuando Gran hermano pasó de ser un experimento sociológico, según su presentadora, a una casa de aspirantes a despelotarse en el Interviú y vivir de explicar sus miserias.
Regentada en Detroit por dos hermanos, Seth, de ciertos rasgos simiescos, y Ashley, que es una mujer porque lo debe poner en su carnet. Aunque que el que llama nuestra atención es el patriarca, un tal Less. El tipo siempre sale vestido igual, jersey de pico blanco, chaqueta de cuero negra y cadena de oro del que cuelga una lupa de joyero, además de un pendiente con diamantes. Lo que se dice un tipo que su misión en la vida es esquivar el buen gusto. En su despacho tiene un león disecado y un retrato suyo (efectivamente, con su chupa y su jersey blanco) del que ni siquiera se ha dignado a colgar de la pared y lo tiene en el suelo. Por no hablar de su clásico careto con la boca entreabierta y aire oligofrénico cuando llega algún personaje a su tienda. Maravilloso es el doblaje que le da un aire a Gil y Gil que le va que ni pintado.


La casa de empeños, Empeños a lo bestia, Cazadores de tesoros

Aquí la cosa consiste en abrir el cajón de mierda y buscar el conflicto constante entre dependientes y clientes. El esquema es fácil. Llega un cliente, preferiblemente una negra de metro cincuenta y un culo donde podría aterrizar un Harrier, amén de andares putescos, saca un portátil medio destrozado con el Windows 98 al que le faltan teclas, unos empastes de oro o una televisión de hace 25 años que no tiene ni euroconector. Y, efectivamente, le ofrecen una mierda y la negra se rebota y acaba histérica porque dice necesitar 150 dólares para pagar facturas (seguramente para pagar el crack a su camello) y los gorilas de la tienda la sacan a patadas.

La casa de empeños, Empeños a lo bestia, Cazadores de tesoros

Tampoco es raro ver a antiguos empleados que van a la tienda a liarla y que en su momento fueron despedidos por hacer algún que otro trapicheo o directamente robar. Es por eso que todos los empleados son cacheados cuando salen de la tienda.
En Empeños a lo bestia importa bien poco los empeños y el material con el que trabajan, aquí se trata de sacar toda la mierda y cuanta más mejor.
Evidentemente todo está guionizado, por mucho que sus responsables se empeñen (a lo bestia) en decir que todo es real.
Como es habitual el esquema es idéntico programa tras programa y a veces, para romper la rutina, añaden pequeñas novedades como un entrenamiento especial para los de seguridad o las movidas entre padre e hijos.

Aquí no importa dar una lección de objetos curiosos de 1900, porque aquí se empeñan cosas comunes para sacar un par de billetes. Nunca veremos a esta familia dándonos una lección con algún objeto curioso. Es más, la mayoría de las veces miran en internet a cuanto está valorado la venta.

La casa de empeños, Empeños a lo bestia, Cazadores de tesoros

Xplora acaba de sacar un spin off, Empeños a lo bestia Chicago, que ya tiene un rollo más trash y sucio por lo poco que he visto.

Paralelamente, Divinity había emitido Empeños en Beverly Hills. Evidentemente, en este canal donde abunda el rosa y lo amanerado, aquí todo es muy flowerpower y de pitiminí. Con un israelí y un par de chicas florero con botox hasta las cejas (pese a no superar la treintena) y menos cerebro que un mosquito, compran y venden objetos a millonarias aburridas, e, incluso alguna vez asoma la cara operada gente como la mujer de Ed Begley Jr., o el propio Eric Roberts comprando un garabato de John Lennon. La gracia del asunto es que a veces salen objetos que han aparecido en alguna película, lo que le da un toque cinéfilo que agradecemos.

Si ya hemos adaptado Pesadilla en la cocina o El jefe, ¿a qué esperamos hacer una versión castiza en un Cash converters? Las miserias de l@s canis con la cara llena de percings dispuestos a empeñar su PlayStation para sacar unos verdes para tatuarse el nombre de su cari en la nalga izquierda, promete risas aseguradas. Ahí lo dejo para una productora avispada.

sábado, marzo 02, 2013

Makoki de carne y hueso


Todos conocemos esas adaptaciones a imagen real del tebeo patrio que son Zipi y Zape, Makinavaja, Mortadelo y Filemón o Historias de la puta mili.
Pero hay una que casi se diría que es toda una rareza. Ver a Makoki en 3D no es algo que se vea todos los días.

jueves, diciembre 27, 2012

¡Juguetes! (y II)

juguetes clásicos

(Viene de aquí)

Aunque cayeron algunos Airgamboys no les di demasiada cancha, yo era más de Playmobil. De estos tenía un arsenal. De hecho, los guardaba en los bidones de cartón del detergente de la ropa y tenía un par. Y aunque no cayó el fuerte (aunque sí el de Comansi, que dejaba un poco que desear, la verdad) ni el barco pirata, tenía una ambulancia, un par de coches (uno de ellos descapotable muy del estilo de Pontiac del coche fantástico), una casade época y no sé cuantas pijaditas más.

Por el camino hubo un tímido intento con los Battle beast, unos adelantados a su tiempo que usaban ese concepto tan Pokemon y Gormiti de coleccionismo. Estas figuras de poco tamaño y menos movilidad tenían un pequeño holograma en su pecho, que al frotarlo nos mostraba a que bando pertenecían, ya fuese madera, fuego o agua. Sí, todo muy en la linea piedra papel o tijera, cada elemento podía vencer a otro y ser vencido por un tercero. Recuerdo que en el blister venían dos figuras, pero del precio ni idea. No tuvieron ningún éxito.                                                                                                   
Battle beast

Los Masters/Secret Wars me duraron 4 o 5 años para sustituirlos rápidamente por los G.I. Joe, muchísimos más articulables, con mogollón de mini armas que se perdían a las que las sacaba del blister, y, los más importante, el precio, por lo que pagabas por un Master casi podías llevarte dos figuras de las fabricadas por Hasbro.
Como buen hijo de vecino tenía mis favoritas. Uno que me gustaba mucho era uno llamado Jungla, un pirado de la supervivencia que tenía un fuerte ramalazo a Chuck Norris. Otros que me flipaban era Boa, Muskrat (que me recordaba a uno de los personajes de La fuerza de la venganza de Michael Dudikoff), Rompeolas, Sombra y muchos más que ni recuerdo.

Pero si bien tenía bastantes figuras iba más escaso de vehículos. Tuve alguna espinita clavada como un pedazo de avión llamado Phantom o el Hovercraft. Pero lo que me traía loco era la Máquina de truenos de Cupra/cobra. Simplemente era un coche de combate estilo Mad Max con un mega cañón en el techo. Que todo lo que escupiera ese trabuco lo compararán con truenos me dejaba atontado. Era algo así como la Impaciente de Depredador.
Luego comenzaron a emitir en Telecinco la serie de animación en algún programa de Miliki y Rita Irasema, pero no me molaba. Igual era por aquel doblaje latino, ¡Varonessssa!
A principio de los 90 sacaron la edición Tiger, que era una especie de equipo especial, que en el fondo eran algunos de los mismos personajes que ya habían aparecido pero con estética atigrada, O sea, una manera de volvernos a vender el mismo perro con distinto collar. También se inventaron una versión de los personajes de Street fighter aprovechando el estreno de la película. Ahí ya dejaron de interesarme.


G.I. Joe

Las Tortugas ninja hicieron furor, ya fuese en animación o en películas, por lo que su versión juguetera era normal que triunfara. Como en la mayoría de colecciones cuando se les acabaron los personajes a explotaron comenzaron a sacar nuevas versiones de los personajes, con movimientos de ataque, otros colores/ropa, con transformaciones...

Por el camino se quedó el intento de resucitar la maquinaria de Masters del Universo, pero la nueva colección de figuras y, sobre todo, la nueva serie de animación (Las nuevas aventuras de He-man) no ayudaron en absoluto a que las nuevas generaciones se interesasen en ellos.
Paralelamente vivimos una fiebre por la lucha libre con la eclosión de Pressing catch en Telecinco, a la que en Catalunya se le unió la emisión de Musculman.
Y ahí teníamos las figuras de Hulk Hogan, el Último Guerrero y compañía. Si los Masters eran limitados en articulaciones estos rozaban la paraplégia. Cada figura tenía un golpe característico y de ahí no pasaba. Me cayeron El Serpiente, Ash y para de contar. La verdad es que no daban para más.


Pressing catch

Hubieron unos productos que no eran exactamente colecciones de muñecos, eran más bien chucherías que acaban en tus manos y, al cabo de pocos días, se pudrían en algún cajón/armario: el cococrash, los chinitos de la suerte, de los que intentaron repetir la formula en los 90 con aquellos chupetes de plástico), los relojes que se transformaban en robot, manos locas, las pulgas mágicas (unas píldoras que gracias al plomo de su interior se movían), los guerreros de la basura (sucedaneo de la pandilla basura que iban en una bolsa de papel que al contacto con el agua se disolvía)...


Juguetes 80, chinitos de la suerte

Los 90 pecaban de una fiebre por la miniaturización. Todo tenía que ser minúsculo, y los juguetes no escaparon de esta moda. Aparecieron los Micro Machines (¿quién no recuerda el concurso de otro de los programas de Miliki y Rita Irasema donde te regalaban tantos blisters de los coches como veces fueses capaz de decir "Si no son Micro machines no son los auténticos" en un tiempo determinado?), las Polly Pocket y su versión maculina, Mighty Max. Y me dejo más, seguro.

Nos volvimos a encontrar la enésima colección de Star Wars, mucho mejor hechos que los aparecidos en la década pasada. De estos también me calleron unos cuantos, pero nunca me engancharon.
Por el 93 aparecieron los muñecos de la serie de animación de Batman, que si bien seguían esa política de no doblar codos y rodillas, eran muy fieles a los dibujos.
Estos los coleccioné (y todavía los conservo), pero era una cuestión puramente de frikismo con el personaje y la serie. Me quedaron dos espinitas clavadas, por un lado la figura de el pingüino y por otro el batmobile. La figura nunca la conseguí y el vehículo lo pude pillar en alguna de estas subastas por internet por pocos euros. Luego, cuando tuve el armatoste, que tenía mugre de sobra, entre las manos me di cuenta que eso solamente me iba a ocupar espacio y precisamente este año acabó en la basura.
Ya por aquella época me era imposible coger las figuras y ponerme a recrear aventurillas, se me había pasado el arroz y si me fijaba en alguna figura/colección era para ver su acabado. Mi espíritu de Peter Pan había vuelto a Nunca jamás para eso, no regresar nunca jamás.


juguetes 80 90

miércoles, diciembre 26, 2012

¡Juguetes! (I)


Ahhhh, los juguetes. Aunque a muchos les haga gracia lo del espíritu navideño y demás paparruchas lo que aquí nos importa es el afán consumista y que nos regalen cuanto más mejor y cuando uno es niño solamente piensa en una cosa: ¡juguetes!

miércoles, noviembre 21, 2012

Juego de cartas de Batman Returns

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Todos conocemos la campaña publicitaría que generó el Batman de 1989. Montones de objetos con el logo del murciélago, todo valía con tal de vender.
Con Batman Returns intentaron repetir la jugada pero no les funcionó tan bien. La gente había acabado un tanto saturada de la batmanía y 3 años después ya no tenía gracia el chiste.

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Una de las curiosidades que rondan por mis estantes es este juego de cartas de la inevitable casa Fournier.
Si vamos siguiendo el orden marcado podremos ir viendo instantanes del film mientras nos explican el argumento. Todo muy de aquella manera, muy para el público más infantil.
Y, además, con varias cagadas. No solamente en cuanto alguna que otra falta ortográfica, si no de traducción o incompeténcia del que escribió los textos. Nunca se menciona a Bruce Wayne, siempre es Batman y a Catwoman se la españoliza como Mujer Gato. Además de encontrar a un misterioso personaje llamado "Chico". Según la rumorología, en uno de los primeros borradores de guión aparecía el personaje de Robin, que iba a ser interpretado por Marlon Wayans que confirmó que había llegado hacer una prueba de vestuario. Ese personaje iba a ser un chaval negro fanático de Batman y un experto en mecánica, cualidad que le convertiría en el personaje que arregla el batmobile cuando Batman lo medio destroza para encontrar el localizador del pingüino. El nombre real de este personaje seríe Robin, pero cuando fuese el ayudante del hombre murciélago sería un simple "the kid". Todo esto daría a entender que los textos que aparecen en la baraja de cartas provienen de un versión muy temprana del guión.


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El juego viene a ser el habitual en estos casos: conseguir una serie correlativa de cartas mientras se las robamos al rival. O sea, que el juego tiene menos gracia que el piedra, papel y tijeras.
Aunque en el fondo nunca me he puesto a jugar, al igual es hasta divertido. Ahí dejo las instrucciones para el deleite del personal
 
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lunes, noviembre 19, 2012

martes, agosto 21, 2012

Helado para el niño y la niña


Agosto da sus últimos coletazos, pero eso no es impedimento para seguir churrupateando el alimento más característico de la época estival: los helados.