miércoles, septiembre 06, 2017

El regreso de los muertos vivientes

El regreso de los muertos vivientes, Dan O'Banon, Return of the living dead, Linnea Quigley

En 1968 se marca un punto y aparte en el género zombi. Si bien ya habíamos visto bastantes producciones sobre el tema (en su mayoría serie B y Z), no sería hasta La noche de los muertos vivientes que veríamos a los cadáveres con la sana intención de zamparse a los vivos. Hasta la fecha la cosa se quedaba en zombi vudú" con el clásico mad doctor de turno que resucitaba a los muertos para dominar el mundo y esas cosas.

Pero por desconocimiento administrativo, La noche de los muertos vivientes carecía de copyright, lo que viene a ser que es de dominio público y cualquiera podía (y puede) hacer lo que quiera con ella. Así que tanto George A. Romero (director y guionista) como John A. Russo (productor y guionista) se enfrascaron en una batalla legal para hacerse con los derechos, dando como resultado un reparto más o menos equitativo. Romero se quedaba con la frase "of the Dead", mientras que Ruso lo hacía con "Living Dead". De ahí que en las siguientes entregas dirigidas por Romero, y donde Russo ya nada tenía que ver, fueran bautizadas como Dawn of the dead (aquí titulado como Zombi) y Day of the dead (El día de los muertos). Por su parte, Russo publicaría su secuela particular en formato novela bajo el título Return of the Living Dead.


El regreso de los muertos vivientes, Dan O'Banon, Return of the living dead, Linnea Quigley

Estabamos a finales de los 70 y el género zombi estaba en ebullición (y si no que se lo pregunten a los italianos) y Russo ve como opción para facturar más hacer una adaptación de su novela, encargándole el guión a Rudy Ricci, cuya experiencia se reducía a aparecer como zombi en La noche de los muertos vivientes y a escribir la inédita en estas tierras There's Always Vanilla, que dirigió Romero en 1971, y The Booby Hatch, que protagonizó y co-dirigió junto a Russo.
 

El guión de Ricci acabaría en manos de Tom Fox, un empresario que nada tenía que ver con el mundillo cinematográfico. Éste se hace con los derechos y se asocia con Hemdale Films, productora menor pero que en su haber tenía films como Terminator, Aullidos 2 o Platoon.
El primer nombre que suena como director fue el del recientemente fallecido Tobe Hooper, que en un primer momento tantea la opción de rodarla en 3D aprovechando el auge del formato en los primeros 80. Pero decide apearse del proyecto pues el inicio del rodaje se atasca y el tiempo va pasando. Hooper acabó saliendo para coger las riendas de Lifeforce, producción mucho más grande y que a todas luces parecía con más números para cosechar un éxito en taquilla. Lamentablemente para él y, sobretodo, la Canon, la producción fue un fracaso. Casualidades de la vida, el que acabaría sustituyendo al director de Poltergeist sería el guionista de Lifeforce, Dan O'Bannon, que aquí haría su debut en la dirección y que había reescrito el guión de El regreso de los muertos vivientes a sugerencia de Hooper. Guión que se cargaría de un plumazo todo lo escrito por Ricci pese a que este mantendría crédito como guionista, añadiendo bastante humor, convertiría a los zombies en bestias veloces, capaces pensar y hablar, y añadiría un detalle que marcaría un punto de referencia en el subgénero: los zombis se alimentarían de cerebros porque, según se dice en la película, es lo único que les alivia el terrible dolor que padecen.


El regreso de los muertos vivientes, Dan O'Banon, Return of the living dead, Linnea Quigley

Pero O'Bannon, que era un cachondo y un hijoputa a partes iguales, quiere darle algo de más de ligereza y humor al guión. Prueba de ello es que al empezar nos encontramos con un texto que nos avisa que todo lo que vamos a ver está basado en hechos reales.Y nada mejor que ambientarla en un 4 de julio (más yanki imposible) donde el bueno de Freddy tiene su primer día de trabajo en una empresa de suministros médicos. Allí, su mentor le explica que todo lo ocurrido en la película La noche de los muertos vivientes fue verdad, y que uno de los bidones que contenía un zombi se extravío y acabó en ese almacén. Así que se van a verlo y por accidente liberan una sustancia llamada Trioxina 2-4-5, haciendo que el cadáver que guardan en la cámara frigorífica cobre vida. Y si en las películas de Romero los zombis morían al recibir un disparo en la cabeza, aquí no ocurre así. Simplemente estos zombis son indestructibles. Así que lo único que se les ocurre es cortar el cadáver en trocitos pero ni así. Al final deciden llevarlo al crematorio que hay al lado, pero al final es peor el remedio que la enfermedad. Pues el humo que crea la incineración acaba formando una lluvia que cae en el cementerio y hace resucitar a los muertos que hay enterrados.


La cosa les quedó como una película pequeñita, donde apenas hay 4 escenarios: el almacén de suministros, el cementerio, el crematorio y la capilla, obra de William Stout (que luego haría mismas funciones en Masters del Universo). Pero que eso no nos lleve a infravalorarla, porque ahí había petróleo. Si la combinación de humor y terror funcionaba a las mil maravillas, también lo hacía un elenco que mezclaba cara clásicas (Clu Gulager, James Karen) con gente joven (unos cuantos habían asomado la cabeza en alguna de las entregas de Viernes 13) y una Linnea Quigley que tendría una de las escenas más recordadas del film. Esa en la que se desnuda en el cementerio y llevó a la famosa anécdota que los productores se escandalizaron y le hicieron rasurarse el bello público, siendo la solución peor que la enfermedad pues ahí se veía todo. Para luego ponerle una prótesis donde la convirtió en una Barbie sin genitales.

El regreso de los muertos vivientes, Dan O'Banon, Return of the living dead, Linnea Quigley

Tampoco está de más alabar unos efectos de maquillaje y animatrónics de los que, en un primer momento, se tenía que haber hecho cargo William Munns, pero éste hizo unas máscaras para los zombis que a O'Bannon le parecieron poco menos que tercermundistas, así que fue apartado de la producción (pese a que se tuvo que mantener su nombre en los créditos) y su trabajo apenas es visible en el film. Tony Gardner (que venía recomendado por Rick Baker) se encargó de la creación de la zombie partida por la mitad que habla y el propio William Stout diseñaría a Tar Man, el zombi que sale del barril del ejército y que acabó siendo una especie de mascota para la saga.



El regreso de los muertos vivientes, Dan O'Banon, Return of the living dead, Linnea Quigley

En los USA no les fue nada mal. Triplicaron sus escasos 5 millones de presupuesto (ganando en taquilla a El día de los muertos de Romero con la que había coincidido en cartelera). En cambio, por estos lares tardó muchísimo en llegar. De la mano de Union Films (la terrible RecordVision se encargaría de la edición en videoclubs) nos llegaría a finales de septiembre de 1988, 3 años después de su estreno norteamericano, y pasando un tanto desapercibida. Curiosamente, un año después, verano de 1989, Lauren nos trajo su secuela, La divertida noche de los zombis, que aquí duplicó las ganancias de su predecesora. A partir de ahí la saga decaería con una tercera entrega, Mortal zombie, directa a videoclub, y una cuarta (Return of the living dead: Necropolis) y quinta entrega (Return of the living dead. Rave to the grave) que ha día de hoy no se han visto por aquí de forma oficial, quedando la saga totalmente muerta, nunca mejor dicho.

Y es que es esta primera entrega la que realmente ha ido arrastrando la etiqueta de culto durante estas décadas. Siendo prueba de ello el documental More Brains! A Return to the Living Dead, dirigido por Bill Philputt, o el libro The Complete History of the Return of the Living Dead (habría que dejar de lado la novelización del film de la mano del mismísimo John Russo).


jueves, agosto 31, 2017

Festival de trailers (XXIV)

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Gran bola de fuego (Great Balls of Fire!,
1989) de Jim McBride. Con Dennis Quaid, Winona Ryder, Alec Baldwin, Joe Bob Briggs, Trey Wilson, Stephen Tobolowsky, Steve Allen y John Doe.




Aracnofobia (Arachnophobia, 1990) de Frank Marshall. Con Jeff Daniels, Julian Sands, John Goodman, Garette Ratliff Henson, Harley Jane Kozak, Stuart Pankin, Brian McNamara, Mark L. Taylor y Henry Jones.




Un hombre inocente (An Innocent Man, 1989) de Peter Yates. Con Tom Selleck, F. Murray Abraham, Laila Robins, David Rasche y Richard Young.




Thelma & Louise (Thelma & Louise, 1991) de Ridley Scott. Con Susan Sarandon, Geena Davis, Harvey Keitel, Michael Madsen y Brad Pitt.

 

martes, agosto 29, 2017

Aquí huele a muerto... (¡Pues yo no he sido!)

Aquí huele a muerto... (¡Pues yo no he sido!), Martes y 13, Paul Naschy

Con tan espantoso título (al menos la coletilla) volvían Martes y 13 al terreno cinematográfico después de casi una década, y por primera vez siendo dúo, ya que tanto en Martes y 13 ni te cases ni te embarques y La loca historia de los 3 mosqueteros seguían contando con la presencia de Fernando Conde.

A finales de los 80 el duplo había protagonizado una campaña de publicidad de atún Rianxeira, anuncios que fueron dirigidos por Álvaro Sáenz de Heredia, con el que tuvieron la suficiente sintonía como para planear un largometraje. La película acabó siendo algo muy en la línea de Abbott y Costello, esto es mezclar una pareja cómica y sus chascarrillos con supuesto terror de la mano de los monstruos clásicos.


Aquí huele a muerto... (¡Pues yo no he sido!), Martes y 13, Paul Naschy

Aquí tenemos al conde Capra Negra (Josema Yuste), un aristócrata venido a menos que malvive junto a su asistente Antoine (Millán) haciendo malabarismos para que los comercios le fíen mientras intenta buscar un buen braguetazo. A todo esto, un tío que vive en Turquía, el barón de Somolskaia, ha muerto y ha dejado todas sus posesiones a su sobrino, que raudo y veloz se dirige a la localidad para hacer suya la herencia sin ser conocedor de la maldición que hay allí.


Aquí huele a muerto... (¡Pues yo no he sido!), Martes y 13, Paul Naschy

Aquí huele a muerto... es un producto muy clásico en Martes y 13, al igual que su siguiente película (El robobo de la jojoya) la cosa empieza más o menos bien. Todo esa parte donde vemos la relación entre el déspota del conde y el sumiso de su criado y como se las ingenian para robar la leche al vecino o pasar de los acreedores, es, cuanto menos, simpática y hasta nos recuerda al mundo del tebeo con las historietas de morosos de Vázquez. Pero en el momento que se inicia el viaje hacia Turquía y entra el componente fantástico, la cosa comienza a despeñarse de mala manera. Ver a los monstruos clásicos haciendo el memo más que risas, nos dan sopor y vergüenza ajena a partes iguales. Y mira que el maquillaje y los efectos no están ni tan mal. Siendo escasos pero lo poco que se ve no es el horror. Eso sí, los efectos de esa especie de espíritu diabólico siempre me recordará a los de Los inmortales y el maquillaje de la monja parece sacado de Demons. Y es el personaje de esta monja una cosa bastante esperpéntica, porque no queda muy claro que pinta en la película y cual es su propósito más allá de crear escenas pretendidamente graciosas.


Aquí huele a muerto... (¡Pues yo no he sido!), Martes y 13, Paul Naschy

Además de Josema y Millán, que, evidentemente, son los reyes de la función, tenemos por ahí a Ana Álvarez, luciendo escotazo y enseñando los pechos en un visto y no visto; Raúl Fraire; Pilar Alcón, que la habíamos visto en bastantes de la época del destape y era la chica que aparece desnuda en el puzzle de Mil gritos tiene la noche; Jacinto Molina/Paul Naschy, que pasaba por su época más baja y muy posiblemente la hiciera para poder pagar la factura de la luz, a regañadientes y medio avergonzado; y José Manuel Villarejo Pérez, un ex comisario de la Policía Nacional y metido en mil fregados de lo más turbios. 


Aquí huele a muerto... (¡Pues yo no he sido!), Martes y 13, Paul Naschy

La película fue un pepinazo que por estos lares cosechó más de 500 millones de las antiguas (unos 3 millones de €) que, sin duda, se vio beneficiado en que nos encontrabamos en el punto álgido de Martes y 13. Un año después, el duo volvió a repetir con Sáenz de Heredia en El robobo de la jojoya, otro pepinazo en la taquilla hispánica. Lamentablemente para sus fans, Josema y Millán entraron en su etapa final, donde hacían programas semanales que costaban un potosí y no funcionaban entre la audiencia, y su relación comenzaba a estar en el punto más bajo. Fijaté.

jueves, agosto 24, 2017

Festival de trailers (XXIII)

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Johnny West (Johnny West il mancino,
1965) de Gianfranco Parolini. Con Mimmo Palmara, Adriano Micantoni, Roger delaporte, André Bollet, Mara Cruz, Dada Gallotti, Barta Barri, Roberto Camardiel, Roberto Robles y Fernando Bilbao.





Tiempo de matar (The Killing Time, 1987) de Rick King. Con Beau Bridges, Kiefer Sutherland, Wayne Rogers, Joe Don Baker, Camelia Kath, Janet Carroll y Michael Madsen.

 




Pretty Woman (Pretty Woman, 1990) de Garry Marshall. Con Julia Roberts, Richard Gere, Hector Elizondo, Jason Alexander, Ralph Bellamy, Laura San Giacomo y Hank Azaria. 

lunes, agosto 21, 2017

¡Malditas vacaciones!

¡Malditas vacaciones!, John Candy

El nombre de John Candy ya ha salido alguna que otra vez por este blog. Desde genialidades como Mejor solo que mal acompañado hasta algo más regulero como ¿Quién es Harry Crump? Y lo que nos quedó claro es que Candy funciona mucho mejor como secundario que para llevar todo el (sobre)peso de un film. 
Y ¡Malditas vacaciones! no es ninguna excepción, siendo aquí la primera vez que Candy era el prota absoluto. Mira que el punto de partida nos entra fabulosamente (y más durante estos días veraniegos): el clásico tipo al que mandan de vacaciones para quitarse el estrés de encima, y, junto a su familia, se va a pasar unas semanitas a la playa. Y está claro que meter a la oronda figura de Candy entre cremas solares, bikinis y tierra puede dar sus frutos, pero no. 
 
¡Malditas vacaciones!, John Candy

La película acaba siendo una sucesión de gags sin mucha historia entre ellos hasta que alos guionistas se dan cuenta que no hay trama y se la tienen que sacar de la chistera. Esto es, básicamente, a Candy picándose con Richard Creena porque éste último es prácticamente el amo y señor de la localidad costera. Una especie de Capitán Pescanova que lleva no sé cuantos años ganando la regata de la localidad y siempre tiene una mesa disponible en la marisquería. Cosa esta que detona el conflicto entre ambos. ¿Y cómo cree Candy que le va a pasar la mano por la cara? Pues ganándole en su propio terreno, la carrera de navíos. Y para ello se valerá de los losers del pueblo, capitaneados (nunca mejor dicho) por el dueño de un restaurante de pescado congelado demasiado parecido al Capitan McCallister de Los Simpson, que tiene pinta que "influyó" mucho en aquel episodio que Homer va a cenar al Holandés Cocinante.
 
¡Malditas vacaciones!, John Candy

¡Malditas vacaciones! (o Summer rental en su V.O.) es de aquellas que mola más lo que tiene detrás que ella misma por sus logros cinematográficos. Al parecer esto partió de un guión que nadie pensaba que acabara produciéndose porque era malo como la tiña. Pero ¡oh milagro! La Paramount se dio cuenta que no tenía material para estrenar en verano de 1985. Así que rápidamente dio luz verde aquel guión que pasaba en verano, lo que le iba muy bien para las fechas de estreno. Rodándose en un tiempo record, apenas 3 meses antes de su estreno. Y la cosa se nota, porque, tal como decía, durante casi media película no hay una trama clara y de repente se sacan el tema de la competición de barcos. Además, tal y como acaba la carrera se acaba la película. Ni un epílogo con los protas celebrando la victoria o volviendo a casa y despidiéndose de sus nuevos amigos ni nada de nada. A saco. Ni deberían tener tiempo.

¡Malditas vacaciones!, John Candy

Y claro, la cosa así les quedó. Un producto tirando a mediocre que no se salva ni por John Candy ni por un cast la mar de curiosón. Teníamos a Richard Crenna que debería querer explotar su lado cómico; Kerri Green, la Andy de Los Goonies; Joey Lawrence, que acabaría haciendo del hermano de la prota de la serie Blossom; y John Larroquette, con un papel totalmente absurdo, porque durante unos momentos lo pintan como que se acabará liando con la mujer de Candy mientras éste está liado con su aprendizaje de navegación y de golpe y porrazo se olvidan de esa trama por que sí.

Y en la dirección a Carl Reiner, que ha dirigido varias comedias de Steve Martin (Dos veces yo, Cliente muerto no paga, Un loco anda suelto, Un genio con dos cerebros) pero que seguro te suena más por interpretar al Saul de Ocean's Eleven.



¡Malditas vacaciones!, John Candy

Para que te hagas una idea de lo mal que estaba Paramount en la época, en ese año 1985 solamente tendría una película entre las 30 más taquilleras (Único testigo). Curiosamente su segunda con más éxito sería esta ¡Malditas vacaciones!, siendo un éxito sorpresa con una recaudación de 25 millones de dólares. En cambio, aquí nos llegó directamente a vídeo con una espantosa carátula. Mucho mejor el cartel americano.


lunes, agosto 14, 2017

Beyond the gates

Beyond the gates, Barbara Crampton

Un par de hermanos se reunen para hacer limpieza en el viejo local en el que su padre montó un videoclub en los 90. El progenitor ha desaparecido, aunque dado su historial de "desapariciones" hace que el hecho les importe más bien poco, y que, por otro lado, están bastante distanciados.

Durante la limpieza encuentran la llave que abre la oficina del videoclub, donde hallan un juego de mesa llamado "Beyond the gates", al que empiezan a jugar y descubren que es algo más que un simple juego.



Beyond the gates, Barbara Crampton

Y otro producto más que se suma a la moda de recrear todo lo posible el tipo de película que se facturaba en los 80. Si bien es cierto que esto ya venía de lejos, parece que Stranger things abrió la veda para el gran público.

En Beyond the gates la cosa está cogida muy por lo pelos. Apenas tenemos una escena que pasa en 1991, durante la inauguración del videoclub, pero que tiene muy poco de la época. Ni las pintas de los que salen parecen de aquellos años, ni se han molestado en meter algún filtro a la fotografía. Y casi que mejor, que si no te queda una cosa tan artificial como cuando les da por recrear épocas pretéritas a los de la serie Caso abierto. Y luego la escena donde vemos el videoclub es un poquito "asín", porque no se recrean en que veamos mogollón carátulas o pósters de Golpe en la pequeña China o El abismo negro. Cosa ésta que es bastante triste cuando salen en Stranger things. ¿Pelis que en aquella época fueron fracasos y de las que todos echaban pestes cuelgan de las paredes de los adolescentes de la época? ¡No me jodas!



Beyond the gates, Barbara Crampton

Casi, casi te diría que lo único que intentan imitar de la época es un poco la música con un par de temas que recuerdan al de la serie de marras. Luego está el tema del juego de tablero. Que va por lo que aquí conocimos ya en los 90 con el Atmosfear, esto son juegos de mesa que iban acompañados por un vídeo donde algún tipo de guardián del más allá iba dándonos instrucciones y sustos a partes iguales. Claro, luego, cuando ya habías hecho 2 o 3 partidas la cosa tenía tanta gracia como ponerte Hostal Royal Manzanares en modo bucle.

Pero más allá de lo que se intuye un intento de recreación ochentera, estamos ante un producto que no llega a serie B, y se queda en algo hecho por cuatro colegas que han conseguido 300 mil pavos, tienen nociones de cine y se han hecho amigos de Barbara Crampton. Y es que la cosa se queda en algo muy pequeñín, con diálogos amateurs, todo muy pausado y pesado (pese a que con suerte llega los 80 minutos), con cosas muy confusas de esas que no sabes muy bien a cuento de qué pasan. Se agradece algún detalle de hemoglobina y cabezas reventando al final, efectos totalmente analógicos, pero... no, la cosa es tan intrascendente que casi ni ofende.


sábado, agosto 12, 2017

The Houndcats / Los perseguidores / Misión: impredecible

The Houndcats / Los perseguidores / Misión: impredecible

Otra de esas series que tiene un bonito baile de títulos. Emitida por estos lares en los 70 dentro de La guagua, el programa de Torrebruno, como Misión: impredecible; ya en los 80 daría el salto a ediciones en VHS y Beta bajo los títulos Los perseguidores al servicio de la ley y The Houndcats; y ya en los 90 se vería dentro de La guardería en Antena 3 con este último título.

La serie fue emitida originalmente en la mañana de los sábados de 1972 en la televisión norteamericana, teniendo poquísimo recorrido, apenas 13 capítulos (lo que facilitó que aquí se viera completa).

The Houndcats era básicamente una parodia de Misión: imposible, con un grupo formado por 3 perros y 2 gatos, cada cual con una habilidad especial, que tenía que lidiar con misiones estrafalarias que, evidentemente, acababan con "cómicos" resultados. Y risas enlatadas, que en la época se llevaban mucho en las series animadas.

Si bien la serie no es nada del otro mundo, deberías prestar atención a los títulos de crédito, totalmente psicotrónicos.



The Houndcats / Los perseguidores / Misión: impredecible

Producida por DePatie–Freleng Enterprises, que habían hecho los títulos de crédito de La pantera rosa y su posterior encarnación en serie animada. La compañía nació de los restos del departamento animado de la Warner cuando ésta cerró sus puertas en los 60. DePatie–Freleng Enterprises, además de la mentada Pantera rosa, produjo Looney Tunes, Regreso al Planeta de los Simios. Mr. Magoo o un montón de especiales infantiles. A principios de los 80 acabó siendo absorvida por Marvel, que acabaría produciendo series animadas de Spiderman o Hulk.

Casualidades de la vida, dos series de DePatie-Freleng Enterprises como The Houndcats y Los honrados Barkleys tuvieron lío administrativos cuando pasaron a manos de Marvel, que no renovaron la patente, quedando ambas en el limbo de copyright y actualmente son de dominio público.




Pero vayamos con The Houndcats. Como muestra un botón y de la muy roída cinta magnética rescatamos el primer episodio, titulado Misión: Atrapar a "El Cuervo". Casi ná.

viernes, agosto 04, 2017

Festival de trailers (XXII)




Wishmaster 3. La piedra del diablo (Wishmaster 3: Beyond the Gates of Hel, 2001) de Chris Angel. Con Jason Connery, A.J. Cook, Tobias Mehler, John Novak, Louisette Geiss y Daniella Evangelista.





Un negocio peligroso (Rated X, 2000) de Emilio Estevez. Con Charlie Sheen, Emilio Estevez, Geoffrey Blake, Rafer Weigel, Tracy Hutson, Megan Ward, Terry O'Quinn y Peter Bogdanovich.





Poseído (Possesse, 2000) de Steven E. De Souza. Con Timothy Dalton, Henry Czerny, Christopher Plummer, Piper Laurie, Jonathan Malen y Michael Rhoades.





Actos deseperados (Disappearing Act,
2000) de Gina Prince-Bythewood. Con Sanaa Lathan, Wesley Snipes, Michael Imperioli, Laz Alonso, Clark Johnson y Regina Hall.




Código Omega (The Omega Cod, 1999) de Robert Marcarelli. Con Casper Van Dien, Michael York, Catherine Oxenberg, Michael Ironside y Jan Triska.


lunes, julio 31, 2017

Magos y hechiceros

Magos y hechiceros 1993, David Warner

Con semejante carátula me cuesta creer que no alquilara esta cinta hace 25 años. Otra vez el sentido arácnido (que, por otro lado, debo tener totalmente atrofiado) me salvó de una masacre neuronal. Y es que la imagen para la carátula mola mucho. Pero, dejémoslo claro desde el minuto 1, es una total engañifa.
Y ahí estaba Filmayer, mítica distribuidora que ya había perdido la exclusividad de traernos las pelis Disney y se intuía que aquello acabaría mal.

Estamos ante una película que roza lo amateur mal entendido, distribuida directamente para el mercado del VHS, y que, muy posiblemente, salió a la luz únicamente por la presencia de un David Warner que nunca acabamos de entender como pudieron engañarlo para participar en semejante desbarajuste.



Magos y hechiceros 1993, David Warner

Para que te hagas una idea de lo mal que está el asunto. La película se rodó en una de esas ferias que con actores amateurs recrean como se vivía en la época renacentista. Uno de esos sitios donde curraba el prota de Asfixia de Chuck Palahniuk, por si la has leído.
 

O sea, que nada de lo que vemos en la carátula nos lo vamos a encontrar en los 90 interminables minutos que dura esta cosa. Esta no es una de esas de caballeros con brillante armadura y bravo corcel. No, aquí hay gente con ropajes de campesinos y que viven, en su mayoría, en poblados formados por cuatro cabañas de mimbre en medio de un cochambroso bosque. Apenas veremos en interior de un supuesto castillo durante un par de minutos pero que, la verdad, da más bien penita.

Magos y hechiceros 1993, David Warner

Luego entraríamos en el asunto argumental. Una movida de hermandades estilo Assassin's Creed que viven ocultos y buscan un mapa de Arquímides para recuperar un tesoro o no sé qué mierda. Además de Arquímides tenemos por ahí a un Leonardo que básicamente es retratado como un tontolaba y putero. Efectivamente, el rigor histórico del film es simple y llanamente nulo. Además de meter al pobre de Leonardo en la Inglaterra medieval, tenemos gente con cascos estilo vikingo, la aparición de armas de fuego o documentos que lucen unas maravillosas grapas. Un desbarajuste de la mano de un tal James Dodson, un lechuguino con nula destreza para esto del celuloide como demuestra una filmografía corta y con subproductos de serie B de los más costrosa.

En el cast, además de un David Warner sobreactuado haciendo de doble papel (del mentor del bueno y del malo), tenemos a Olivia Hussey, la que fuera Julieta en la oscarizada versión del 68 de Zeffirelli; y a Sarah Douglas, la Ursa de Superman I y II y la reina Taramis de Conan el destructor.

Por lo demás, una bazofia indigesta que ni vale para los pirados de la espada y brujería.


jueves, julio 27, 2017

No por mucho madrugar amanece más temprano (o lo que el DVD se llevó)

el resplandor, the shinning, stanley kubrick, jack nicholson 

Todos nos sabemos de memoria aquello de que Kubrick era una obsesivo de controlar todo lo que tuviera que ver con su obra. No sólo en el proceso de filmación, si no que la cosa iba mucho más allá. Desde hacer que todos los cines que tenían la primera copia comercial de El resplandor cortaran de la bobina el epílogo del hospital; hasta mandar pintar la sala de un cine que proyectaba La naranja mecánica; o, muy conocido, el supervisar el doblaje en muchos países. Si te fijas, la mayoría de sus películas tienen un doblaje con voces muy extrañas, muy poco reconocibles para lo que se solía escuchar en la época. Esto era porque buscaban demasiado las similitudes de timbre entre los actores de la película y los que ponían la voz. Al final se acababa descuidando la interpretación de la voz, más importante que tener una voz "chula". Y ahí está El replandor, el ejemplo más conocido de doblaje-arruina película. Eso sí, ya es tan mítico que nadie se plantea un redoblaje.


Y es el caso de El resplandor donde Kubrick volvió hacer de las suyas. Como ya deberías saber Jack Torrance quiere escribir una novela en su estancia en el fantasmagórico hotel Overlook, siempre y cuando la histérica de su mujer le deje. Pero al final lo que acaba escribiendo es "All work and no play makes Jack a dull boy". Bueno, esto era en su versión original pues el director decidió adaptar la frase a otros idiomas entre ellos el castellano con "No por mucho madrugar amanece más temprano". Lamentablemente el salto a las versiones digitales hizo que nos perdieramos este detalle del tito Stanley (además de los títulos de crédito iniciales y finales totalmente traducidos).


Sin más preambulos, te dejo todas las escenas traducidas que nunca antes habían estado en el interné (incluida la que se ve la famosa sombra del helicóptero). Que vagi de gust!



miércoles, julio 26, 2017

Festival de trailers (XXI)

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Los límites del silencio (The Unsaid,
2001) de Tom McLoughlin. Con Andy García, Vincent Kartheiser, Teri Polo, Linda Cardellini y Sam Bottoms.





La Luna en directo (The Dish, 2000) de Rob Sitch. Con Sam Neill, Kevin Harrington, Tom Long, Patrick Warburton y Genevieve Mooy.





The Smokers (The Smokers, 2000) de Kat Slater. Con Dominique Swain, Busy Philipps, Keri Lynn Pratt, Nicholas M. Loeb, Oliver Hudson y Thora Birch.


 

Pariah (Pariah, 1998) de Randolph Kret. Con Damon Jones, Angela Jones, Dave Oren Ward y David Lee Wilson.





Bonus track



domingo, julio 23, 2017

Más allá del arco iris

Más allá del arco iris, Mike Hodges, Patricia Arquette

Mike Hodges acabará pasando a la historia cinematográfica como el director de Flash Gordon, pero no hace falta rascar mucho para encontrarnos una filmografía rica en títulos de nivel y con pedigrí. Un par de binomios con el monstruo Michael Caine como Asesino implacable (también conocida como Get carter) e Historias perversas, que es como titularon aqui a Pulp. Un despido fulminante a golpe de revolver en La maldición de Damien; algún telefilm como Missing Pieces que por estos lares salía en vídeo con el título Missing 2 (¿?); o una colaboración con Mel Smith y Griff Rhys Jones totalmente fallida como es Los locos del planeta Blob. ¡Incluso rodó dos videoclips de Queen! El insustancial de Flash y uno tan gay que sonrojaría al propio Mercury: Body languaje. Es por eso que, precisamente, su film más conocido para el fandom es una salida de tono en su currículum. ironías de la vida.

Más allá del arco iris, Mike Hodges, Patricia Arquette

Más allá del arco iris nace de una serie de noticias que va leyendo en los periódicos norteamericanos donde trabajadores de grandes empresas que habían criticado la falta de seguridad del lugar de trabajo, acababan muriendo en accidentes laborales. El propio Hodges hablaba de un grupo de trabajadores que acabaron calcinados después que en su empresa hubiera un incendio. Al parecer las puertas estaban cerradas a cal y canto cuando se produjo el fatídico accidente. Accidente que luego veríamos en la película.

Además de estos recortes, el director puso unas gotas de mecánica cuántica, que por la época empezaba a interesarle mucho.


Más allá del arco iris, Mike Hodges, Patricia Arquette

En el film se mantiene esa estética noir que tanto gusta al director, con gente que vive entre hoteles y trenes, que van de town en town vendiendo su "película" y cuando ha sacado unos cuantos verdes se baja en la siguiente estación. Todo ellos rebozado con sombreros, abrigos largos y whiskys con hielo.
El tándem de padre e hija (formado por Jason Robards y Rosanna Arquette) se dedican a pasear la historia de que ella es una médium que pone en contacto a los que la van a ver con sus seres queridos que están en el más allá. Lo que en un principio se nos antoja como la clásica historia de timadores que se aprovechan de los despistados o desesperados. Pero pasaremos a ver que esto no es así. Arquette realmente es capaz de tener "contactos" e, incluso, en cierto punto la capacidad de ver el futuro. Por en medio la trama del asesinato del empleado que denuncia a su propia empresa y las pesquisas de un periodista con la cara de Tom Hulce.


Más allá del arco iris, Mike Hodges, Patricia Arquette

La peli empieza, como comentaba antes, cual peli de embaucadores que van por pequeñas ciudades, pero poco a poco van apareciendo gotas de fantástico. Empieza con esa protagonista a la que su reloj se adelanta una hora y que, poco a poco, empezamos a ver que realmente sí tiene algún poder. Hodges consigue darle los toques necesarios para que la película esté siempre en ese umbral que nunca acaba de traspasar hasta ese final tan de historia clásica de fantasmas. Un final de aquellos que algunos se piensan que inventó El sexto sentido, pero que han estado ahí toda la vida.

El film pasó sin pena ni gloria por las taquillas de medio mundo por culpa de una distribución bastante deficiente. En USA corrió a cargo de una Miramax en horas bajas, años antes que apareciera su salvador Tarantino, condenándola al direct to video. Sin ir más lejos, por estos lares no nos llegaría hasta finales de 1991. 



miércoles, julio 19, 2017

Festival de trailers (XX)




Sangre y arena
(1989) de Javier Elorrieta. Con Sharon Stone, Christopher Rydell, Ana Torrent, Guillermo Montesinos, Simón Andreu, Antonio Flores, José Luis de Vilallonga, Tony Fuentes, Julia Torres y Aldo Sambrell.



 
Acosada. El hombre que regresó de la muerte (1985) de Sebastián D´Arbó. Con Victoria Vera, Martín Garrido, José María Blanco, Carlos Martos, Jordi Serrat, Mercedes Albert, Antonio Molino Rojo y Victor Israel.


domingo, julio 16, 2017

La puerta (y secuela)

La puerta, The gate, Tribor Takacs, Stephen Dorff

El caso de La puerta es curioso, porque, pese a tener los elementos necesarios, no se ha convertido en objeto de culto a nivel de Los Goonies o Una pandilla alucinante. Sí que tiene su fandom, pero mucho más reducido y se ha quedado en esa segunda división ochentera de las reivindicaciones de los que eramos infantes en la época. Hasta Mi amigo Mac está más reivindicada. Aunque eso sí, de una forma totalmente humorística y de choteo.


La puerta, The gate, Tribor Takacs, Stephen Dorff

Un infante Stephen Dorff vive en el clásico suburbio spielberiano. Intuimos que el chaval debe ser de los raritos de su cole porque solamente lo vemos interactuar con otro chico que éste sí es todo un frikazo del heavy. Entre sueños y pesadillas de un árbol del jardín que es calcinado por un rayo, descubrimos que algo de realidad hay en ello cuando el mocoso se despierta y descubre que, efectivamente, el árbol está hecho fosfatina y ha dejado un inmenso agujero. Agujero que propiciará la llegada de unos seres maléficos que le joderán el finde al pobre de Stephen. 

La puerta, The gate, Tribor Takacs, Stephen Dorff

Si decía antes que el film ha quedado con los años a un segundo plano es porque hay muchos elementos que lastran el visionado. Sin duda, el gordo es lo mal explicada que está. Uno nunca acaba de entender el porqué suceden algunas cosas, personajes que van y vienen y que hasta casi mitad de película la trama que realmente nos interesa, la de los monstruitos que salen del agujero, no hace acto de presencia. Aunque esto último, todo hay que decirlo, no molesta demasiado.

Esto de la falta de pericia a la hora de contar la historia, por momentos, la lleva al siempre peliagudo terreno de cine trash, Z, amateur... llámalo como quieras. Y no es sólo una cuestión de medios, si no de la poca traza y/o inexperiencia del director y/o guionista. Cosa ésta bastante más frecuente de lo que parece en los 80, donde, comparado con la actualidad, había cierta "facilidad" para conseguir llevar a buen puerto producciones. Básicamente por, como ya se ha leído en repetidas ocasiones en este blog, había necesidad de llenar las estanterías de los videclubs. Daba igual como fuese, se le ponía una carátula vistosa y el personal picaba como las moscas en la mierda.

Por contra, tenemos unos efectos simplemente brutales. Todos de la vieja escuela, of course. Stop motion, perspectiva forzada, cromas... Todo un festival para los que el digital nos deja fríos. Sin duda, el punto álgido es ese zombie que cae al suelo y se convierte en un montón de esos seres diminutos que, en su mayoría de escenas, eran señores disfrazados con trajes y máscaras, donde sólo uno ellos tenía un limitado sistema de movimiento facial. Cosas del low cost.


La puerta, The gate, Tribor Takacs, Stephen Dorff

Tibor Takacs, que por si no lo sabes es el dire de todo esto, venía de esas primeras generaciones que podían costearse un equipo de filmación casera que le dio para, junto amigos y familiares, parir cortometrajes. Uno de ellos (Snow) recibió cierto reconocimiento en festivales, lo que le facilitó el contacto con John Kemen, al que le intentó convencer que le produjese un guión titulado The Girl Who Owned a City, que acontecía en un futuro donde no había adultos. Pero al productor no le interesó ese guión y le ofreció la posibilidad de dirigir una de las dos producciones que tenía entre manos. Evidentemente ya sabemos que se acabó adjudicando el de La puerta, pero el otro, el que descartó, era El aparecido, otro film con cierto culto.

El film acabó teniendo problemas para iniciar su rodaje, lo cual fue una bendición para el señor Takas y su equipo, que les permitió tener mucho tiempo para la preparación de los efectos especiales, obra de Randall William Cook, que ya venía de estar en Los cazafantasmas y la secuela de Poltergeist. Luego siguió en la serie B con Doctor Mordrid y Autopista al infierno, para pasar a las superproducciones como la trilogía de El señor de los anillos, con la que ganó un Oscar por cada una de ellas.

La puerta, The gate, Tribor Takacs, Stephen Dorff

La puerta tuvo un paso por la taquilla norteamericano más que bueno. Costó algo más de 2 millones y recaudó 14. Para que te hagas una idea, Una pandilla alucinante es del mismo año y sólo recaudó 4 y había costado 12. En cambio, el tiempo le ha dado la vuelta a la tortilla y el film de Fred Dekker ha dejado más poso entre las audiencias de la época. 


La puerta 2 (The gate II, 1990). La siguiente película de Takacs, pese a la buena acogida de La puerta, fue otra serie B como Lecturas diabólicas. El film no funcionó tan bien, cosa que ayudó la mala distribución que tuvo. Su siguiente movimiento era volver a coger oxígeno regresando a terreno abonado con la secuela de La puerta (lo mismo que haría poco después Anthony Hickox con Waxwork y Waxwork 2). Lo primero que llama la atención es que aquí el protagonista es el amigo heavy de Stephen Dorff. Según explicaba el propio Takacs, esto era algo totalmente intencionado y no que Dorff no quisiese participar en la secuela. Pero lo realmente que llama la atención es la poca conexión que hay entre ambos films pese a que tengan en común esos mini demonios o lo que diantres sean. Si en la original todo sucedía en una casa, aquí hay un montón de localizaciones. Los personajes no dejan de ir de aquí para allá y los usan como si fueran un Wishmaster cualquiera, de esos que conceden deseos que se acaban volviendo en tu contra. Realmente se quisieron desmarcar de la original y se pasaron de frenada.
La puerta 2 costó el más del doble que su predecesora y apenas recaudó una tercera parte. Habría que ver en que condiciones se estrenó, pues la productora quebró y el film no se estrenaría en los USA hasta un par de años después, 1992. Este nuevo fracaso supuso el revés definitivo para su director, mandándolo al siempre peliagudo terreno televisivo donde estaría detrás de cosas tan variopintas como Sabrina, cosas de brujas; Loca academia de policía, la serie; o El cuervo. Ya en el nuevo milenio y en pleno boom de los DVD se enganchó a esa retahíla de productoras de boñigas como es Nu Image (luego recicladas al mundo del VOD) y parió basuras catastrofistas o de insectos mutantes con mucho actor de aquellos que antaño vivieron días de gloria (Kristy Swanson, Christian Slater, Judd Nelson...): Rats, Mega snake, Arañas devoradoras, Tornado terror... Efectivamente, esas que emite Cuatro y con las que haces la siesta los fines de semana.