martes, octubre 23, 2012

Licencia para matar

Licencia para matar James Bond

Se cumplen 50 años del agente secreto más famoso en el cine, y no está de más dedicarle unas líneas, aunque sea a uno de sus films más criticados. Ahí está la gracia.

Nunca he sido seguidor de las aventurillas del vividor/follador de Bond, pero, como la mayoría, he ido viendo sus pelis, quizá más por todo el envoltorio de gadgets y demás parafernalia que por las intrigas en sí. Aun y así las nuevas pelis, las de Daniel Craig, me las veo en el cine, que estas sí me gustan.


Licencia para matar James Bond

La primera, y única hasta la última etapa, que presencié en una sala de cine fue esta Licencia para matar en una veraniega noche de 1989. Y claro, con 9 añitos pues a uno le impresionaba bastante este tipo de productos. Sobre todo porque nos encontramos con un Bond bastante atípico, bastante más cercanos a las venganzas justicieras del bueno de Charles Bronson que a las anteriores películas interpretadas por Connery y Moore. Dejándo un poco de lado los gadgets y centrándose en vengar a su amigo Felix Leiter, al que le han matado a su mujer y le han cortado las piernas, Bond entra en modo adrenalina sin el amparo del Servicio Secreto Británico, que le ha revocado su licencia para matar (en un primer momento el film llevaba el título de Licencia rebocada). Todo ello para acabar en América del Sur detrás de un narcotraficante.


Licencia para matar James Bond
John Glen y Timothy Dalton

Una de las cosas curiosas nos la encontramos nada más empezar, ya que aquí el prólogo es parte de la historia y no una aventurilla más de 007. Aquí el tema va de como Bond y Felix, minutos antes de la boda de este último y enfundados en sus chaqués, emprenden la captura del narcotraficante Sánchez, encarnado por Robert Davi, el malo de la función, y que me sorprendió mucho su paso de malo simpaticón en Los goonies al pedazo de cabrón que encarna aquí. Él mismo decía que el papel del que más orgulloso se siente es de este.


Además de tener por ahí a un primerizo Benicio del Toro, Anthony Zerbe (el malo de El último hombre vivo), Everet McGill y las jamelgas Carey Lowell y Talisa Soto.


Licencia para matar James Bond

Dirigida por todo un especialista en la saga como John Glen, que venía de dirigir Solo para sus ojos, Octopussy y Panorama para matar; además de haber sido montador de Al servicio secreto de su majestad, otro Bond machacado en su día y ahora tenido mucho más en cuenta y que guarda algún que otro paralelismo con este Licencia para matar.

Además de que en los dos films tenemos a los actores más maltratados por los fans: George Lazenby y Timothy Dalton. Este último ya había hecho un par de años antes su debut en la saga Bond con Alta tensión, curiosamente celebrando el 25 aniversario de la saga


Licencia para matar James Bond

Volviendo a Licencia para matar. Estamos ante un título bastante menospreciado, pero que el paso del tiempo no ha hecho más que subrayar ese buen intento de dejarse de patochadas espaciales como Moonraker y centrarse más en la acción pura y dura. Sin duda un antecedente a lo que décadas después nos vino con Casino Royale. No hay más que ver la persecución final con los trailers. Pura testosterona que podían haber sacado perfectamente de los mejores Stallone o Arnold.


Licencia para matar James Bond


Licencia para matar James Bond

Licencia para matar, que durante ese verano se vio las caras en taquilla con Batman, Indiana Jones y la última cruzada, Arma letal 2 o Cariño, he encogido a los niños, fue un éxito moderado, cosechando más de 150 millones de dólares en todo el mundo, pero las espectativas del estudio eran mucho más altas y no acabaron satisfechos. Además, la cosa estaba bastante caldeada entre la productora y la Metro Goldwyn Mayer que tuvieron bastante problemas legales con el personaje. Este hecho propició que nunca hubiera otro Bond con Timothy Dalton, que tenía contrato hasta 1990, y se tuvo que esperar hasta mediados de los 90 para ver otra tropelía del agente secreto, esta vez con el sosainas de Pierce Brosnan.


martes, octubre 16, 2012

La novia cadáver

La novia cadáver


Pesadilla antes de Navidad
fue una cosa rara. Tim Burton solamente podía hacerla en Disney porque ellos tenían los derechos de un poema que escribió una década atrás cuando trabajaba allí; Disney le dejó hacerla para (volver a) tener entre sus filas al director estrella de primeros de los 90, ajustándole al máximo el presupuesto, eso sí; y, al final, pese a sus grandes críticas, el film no acabó de funcionar económicamente todo lo que se esperaba de ella. En USA apenas llegó a los 50 millones de dólares recaudados y en el resto del mundo unos 25 más. Cifras muy lejanas de los 500 millones que amasaban Aladdin o La bella y la bestia en aquella época.


La cuestión es que el film dirigido por Henry Selick hizo lo que en las editoriales se conoce como "libro de fondo", esto es: que sin hacer mucho ruido acaba sacando tajada al cabo del tiempo. Este éxito a largo plazo no se originó en los cines, si no que lo hizo en el merchandising. Aquí, por ejemplo, llegó bastante tarde, cuando la película ya era un fenómeno de culto, pero ya habíamos podido encontrar cosas en tiendas de importación a precios exageradísimos.



Desconozco a ciencia cierta si Burton tenía y/o tiene derechos sobre todo lo que salió alrededor de la película, pero me huelo a que sí. Con lo que parecía cuestión de tiempo que el director de Sleepy Hollow volviera a ponerse manos a la obra en un proyecto parecido.

A principios del 2000 Disney tenía en mente hacer una secuela, algo fácil de vender sin complicarse la vida: cambiar la ciudad de la Navidad por la de acción de gracias y cosas por estilo, y rodarla en animación por ordenador. Pero Burton no quería que le tocaran un proyecto tan personal y consiguió disuadirles del engendro que se acercaba.

 La novia cadáver

En lugar de hacer una secuela, Burton se decantó por una película nueva. Llamémosle por interés artístico o para poder sacar una nueva línea de muñequitos y camisetas. Elíjase la respuesta correcta.

Como Burton y Henry Selick habían partido peras después de James y el melocotón gigante, hubo que buscar a otro que llevara la dirección del proyecto, el elegido fue Mike Johnson, al que ya conocía de la época de Pesadilla; aunque luego Burton apareciera también como co-director, es bien sabido que este se pasaba por el set muy de vez en cuando.

La novia cadáver, que se basa en un cuento ruso del siglo XVI, empezó a rodarse en enero de 2004 para poder estar lista casi dos años después, en otoño de 2005. El film funcionó bastante bien en taquilla, logrando 120 millones de dólares, a los que hay que sumarle el consiguiente merchandising con el que nos bombardearon mucho antes del estreno. La lección estaba aprendida, un muñeco es más dinero en el bolsillo que una entrada vendida.

La novia cadáver

En el momento de su estreno no me gustó demasiado, las comparaciones con Pesadilla, por mucho que nos duela, son irremediabes. Burton, animación stop motion, canciones, monstruitos... no hay otra forma de verla, la comparación se tenía que hacer sí o sí.

Además de la cantidad de paralelismos que nos encontramos: la preparación de la boda es igual que cuando preparan la navidad; el protagonista estéticamente parece la versión carne y hueso de Jack Skellington, al igual que la novia recuerda mucho a Sally, y además tiene un perrito huesudo idéntico a Zero.
También podemos ver cosas de Bitelchús: el leimotiv del film, una novia muerta, recuerda mucho a Geena Davis cuando la resucitan y envejecen enfundada en su traje de boda, o la aparición de los muertos durante el banquete es como en Bitelchús cuando cenan bailando al son de Harry Belafonte.

La novia cadáver

Como ya es normal en este tipo de producciones nos encontramos muchas caras conocidas poniendo la voz en su versión original: los cansinos de Johnny Depp y Helena Bonham Carter, Albert Finney, Michael Gough (el Alfred de los primeros Batman) en uno de sus últimos trabajos y Christopher Lee. Que como curiosidad hay que decir que fue el actor que más recaudó en 2005, ya que ese mismo año se estrenaron 3 películas en las que participó y tuvieron recaudaciones muy altas: La venganza de los Sith, Charlie y la fábrica de chocolate y la aquí comentada La novia cadáver.
Por fortuna en la versión doblada tuvimos unas voces en condiciones y no nos encasquetaron a los famosos de turno con sus coletillas.

La novia cadáver

Por eso, casi una década después, es buen momento para recuperarla. Y es ahora, ya liberado de prejuicios y muñecos en cualquier juguetería, cuando la podemos ver menos intoxicados.
Y debo decir que me ha gustado mucho más. Técnicamente se nota que habían pasado casi 10 años desde Pesadilla y que contaban con mucho más dinero, en el film de 1993 tenían que currarse trucos puramente artesanales con algodón y la silueta de los duendecillos de Santa Claus con cartulinas para dar el pego. En 2005 la tecnología estaba en un punto que hay momentos que uno se pregunta si realmente está hecha con muñecos fotograma a fotograma, o la han pasado por 500 Mac's. Seguramente eso es culpa de haberle metido demasiados filtros para conseguir esos colores tan vivos cuando están en el mundo de los muertos, que contrastan con los grises mortuorios del mundo de los vivos.

Ritmo endiablado en sus escasos 70 minutos, con un final imposible si hubiera sido una producción Disney, es lo que nos espera si le damos una segunda oportunidad. Con el único pero de su banda sonora, con un Elfman no excesivamente inspirado. El listón estaba demasiado alto.



domingo, octubre 14, 2012

Striker

Striker Supernintendo super nes nintendo

Allá por el lejano y olímpico año 1992 apareció en Liverpol una nueva desarrolladora de videojuegos llamada Rage Games. Ese mismo año publicó Striker, siendo distribuidora por Elite (programadora y distribuidora que vivió sus años dorados en los ochenteros ordenadores de 8 bits). El juego fue un éxito sorpresa, vendiendo más de un millón de copias. Eso sí, en sus diferentes formatos, ya que el juego salió en Amiga, Mega Drive o Super Nintendo, entre otras. Es la versión de esta última plataforma en la que me voy a detener, ya que es la jugué y exprimí hasta sacarle la última de gota de jugo a sus escasos megas.

domingo, octubre 07, 2012

Snake eyes (Ojos de serpiente)

Snake eyes (Ojos de serpiente)

Tengo que reconocer que me he aficionado a Nicolas Cage. Mucho.
El tío se me hacía dormidina en su etapa de actor gana Oscars con Living las Vegas, Red Rock West, Te puede pasar a ti o incluso en la peor película de Lynch, Corazón salvaje. Curiosamente es a partir de ganar el Oscar que entra en su etapa más comercial y engendra La roca, Con air, Cara a cara o Asesinato en 8 milímetros. Títulos, en su mayoría, llenos de adrenalina que hacen saltar las taquillas.

Pero todo lo que sube baja, y entrados en el nuevo milenio su carrera pega un giro en el que protagoniza pelis con toda la desgana del mundo, con poca patilla y mucha peluca: Ghost rider y secuela, En tiempo de brujas, Furia ciega o El aprendiz de brujo. Todo vale con tal de hacer caja y solventar problemas económicos. Ojo, películas que una vez vistas se olvidan facilmente pero que, en general, son tremendamente entretenidas y nos hacen pasar unos buenos 90 minutos.
Nicolas Cage se convierte en el actor mercenario, le da igual protagonizar lo que sea mientras pueda pagar las facturas del fisco. Es el Elton John del cine, con la diferencia que uno colecciona cómics y el otro bisoñés. Y es precisamente esta última etapa la que más me gusta de él.


Snake eyes (Ojos de serpiente)

Pero hoy toca hablar de Snake eyes, que pertenece a esa etapa de finales de los 90 donde sus films tenían buena repercusión en las plateas.

De Palma venía de rodar Mission: Impossible y quedó tan contento con el guionista David Koepp que quiso seguir colaborando con él. Ahí nació la historia de un crimen desde diferentes puntos de vista.
En un principio se pensó en Al Pacino para dar la réplica a Cage, básicamente el papel fue escrito para él. Pero en preproducción De Palma pensó que la diferencia de edad convertiría esa relación en un rollo hermano mayor-hermano pequeño y decidieron buscar a otro actor con una edad parecida, ahí entró en juego Gary Sinise, que luego aparecería en la siguiente del director, Misión a Marte.


Snake eyes (Ojos de serpiente)
Más que ojos de serpiente, ojos de besugo

El film acontece durante un combate de boxeo en un Casino de Atlantic City. De ahí su título, a un doble uno en los dados se le llama ojos de serpiente, ya sabes, la casa siempre gana.
En medio de la pelea asesinan al Secretario de Defensa de los Estados Unidos, lo que implica que el recinto ha de permanecer cerrado para que el asesino no escape.
Cage interpreta a un sobornable Ricky Santoro, un chulesco poli que luce pecho peludo, cadenitas gitanas y ropa estrafalaria. Como era habitual en la época, el protagonista de la muy reivindicable 60 segundos gesticula y sobreactúa como alma cargada de farlopa hasta las trancas, con lo que si le añadimos el histriónico doblaje de Jordi Brau (también la voz de los Tom Cruise & Hanks) tenemos a un personaje totalmente desatado que carga al más pintado.


Snake eyes (Ojos de serpiente)
El pequeño Nicky y Brian De Palma

Si por algo es recordada la película es por su inicial plano secuencia de casi 15 minutos, uno de esos que tanto le gustan a su director. Pero ojo, plano secuencia tramposo, porque realmente hay como 6 u 8 cortes, algunos de ellos muy evidentes (¿alguién dijo barridos?).
Por lo demás el film sigue adoleciendo de lo que más se criticó 15 años atrás: la historia decae de forma alarmante a partir de su ecuador. El que nos enteremos tan rápido de quien es el culpable y todo lo que podía haber sido una historia puramente detectivesca acabe derivando en una persecución del gato y el ratón, nos deja un regusto amargo de lo que podía haber sido.

En defensa de De Palma hay que decir que nunca tuvo interés por esa trama de adivinar quien es el asesino, si no que su verdadera intención siempre fue hacer un film puramente noir. Ahí está la escena en la que le pegan una paliza a Cage para demostrarlo.
Aun y así me parece una verdadera lástima. Tener un recinto de 14 mil personas con un asesinato y encerrarlo todos allí para buscar el asesino, mientras fuera hay una ventisca y se aproxima un huracán es digno de un relato de Agatha Christie pero a gran escala.


Snake eyes (Ojos de serpiente)

Fue una película muy cara (más de 70 millones de dólares) y sus poco más de 100 millones recaudados no dejaron contentos a los estudios, que la consideraron un fracaso. A partir de ahí la carrera de su director cayó bastante, tanto en el interés de sus películas como el del público hacía ellas. Por suerte siempre nos quedará El fantasma del Paraíso.

viernes, septiembre 28, 2012

The Legend of Zelda: Link's Awakening

The Legend of Zelda: Link's Awakening

Dicen por ahí que todos los juegos tienen su historia, pero solo uno es leyenda. Posiblemente sea cierto... o no. Lo que sí es cierto es que Zelda es una de las sagas de videojuegos más inmaculadas de la historia, cada uno de los juegos que van apareciendo son considerados, tranquilamente, entre los 5 mejores de la consola. Sí, efectivamente, hemos de dejar de lado aquellas bizarradas que lanzó Philips, que consiguió los derechos mientras trabajaba con Nintendo para el famoso lector de CD de la Super. Pero basándonos en los muchos que han ido apareciendo en las consolas Nintendo, sin temor a equivocarme, puedo decir que son la crème de la crème.

miércoles, septiembre 26, 2012

La isla del diablo

La isla del diablo Piquer Simon

Todos los directores tienen su momento de auge y su caída. A Juan Piquer Simón le llegó el declive cuando entramos en la década de los 90. Durante los 70 y 80's contó con el favor del público (que no de la crítica) para lanzarse en producciones inimaginables en la filmografía hispánica. Films hechos con más o menos ingenio, que sacaban partido a los pocos medios que tenían, unido a que el director valenciano gustaba de rodar en inglés y con algún que otro actor foráneo de cierto nombre, las producciones solían pasar por serie B americana.

Viaje al centro de la tierra, Supersonic Man, Mil gritos tiene la noche o Slugs. Muerte viscosa, tuvieron una buena respuesta del público e hicieron que J. P. Simon (como solía firmar algunas de ellas para darle un toque más americanizado) pudiera ir financiándose sus siguientes proyectos.
Ya en 1991 llega el principio del fin. La mansión de Cthulhu es un fracaso absoluto. Lauren Films, que tenía que ser la distribuidora, queda tan decepcinada con el producto que quiere renegociar las condiciones, con el consiguiente retraso de su estreno. Al final salió un año después directamente a vídeo cuando Piquer ya hacía tiempo que se había desentendido de ella.

Es muy posible que en este punto el director de Los nuevos extraterrestres se percatase que los tiempos habían cambiado en exceso. Si una década antes podía hacer pasar una de sus producciones por americana usando unas cuantas maquetas, efectos de perspectiva, fondos falsos y el truco de tirar de alguna estrella venida a menos, en los 90 eso ya no era suficiente. La gente quería grandes decorados, explosiones y, sobre todo, efectos especiales de ultima generación. En 1993 la gente ya había quedado asombrada por los dinosaurios de Jurassik Park, y meter un señor disfrazado ya no colaba.

La isla del diablo Piquer Simon

Pero Piquer erre que erre, él iba a la suya, y su siguiente paso fue volver a las producciones que le dieron sus mayores éxitos comerciales: films de aventuras para toda la familia. Pero claro, si antes comentaba que el respetable quería efectos digitales, los chavales de los 90 tampoco se iban a conformar con menos y si 20 años atrás cualquier niño tenía en su estantería algún libro de Julio Verne, a mediados de los 90 eso era cuanto menos impensable.

La isla del diablo fue la primera de tres películas en las que la intención del director era montar algo con cierta infrastructura para poder rodarse films de género en Valencia, todo con gente joven que comenzara en el mundillo. Al final, entre lo que sacó de la Generalitat Valenciana, lo que le dio Enrique Cerezo y alguna pre-venta al extranjero amasó poco más de 200 millones de las antiguas pesetas para rodar las tres. O sea, miseria y compañía.

La isla del diablo Piquer Simon

El film está basado en una novela de Vicent Mulberry, uno de los varios seudónimos que usó Víctor Mora, creador de el Capitán Trueno. La historia la de siempre en este tipo de productos: un chaval, con cierto aire a Guybrush Threepwood, quiere enrolarse en un barco y consigue convencer a un capitán para que le deje navegar con él. Una tempestad hace trizas su barco y les hace naufragar hasta toparse con un barco de piratas. A partir de ahí llegada a una isla endemoniada con tesoro incluido.

El film, por mucho que me duela, es sumamente mediocre, y eso siendo benévolos. La cantidad de fallos que te encuentras son miles: de un plano a otro aparece y desaparece la niebla; pese a que están en el interior de un barco este no parece moverse con el clásico va y ven; realización planísima que no pasa de planos medios y estáticos. Pero eso sí, todo muy cerrado, no sea que movamos un milímetro la cámara y se vea de fondo la A-7. Bueno, en alguna escena del barco llega asomarse alguna nave al fondo.

La isla del diablo Piquer Simon

A estas alturas de la vida, una escena donde unos pocos marineros se tiran la comida mientras suena música de organillo estilo Charlot es de vergüenza ajena. Escenas de relleno, como la de la tipa que se baña en el mar y el rubiales no pierde el tiempo en buscar filetazo. Al igual que en la que el sosias de Guybrush es perseguido y porque sí se despelota y luego se embadurna de barro y hojas, para minutos después salir en pelotas debajo de una cascada. Además es una escena que desentona con el estilo puramente infantil y de para toda la familia con la que está llevada toda la cinta. Todos esos supuestos gags que no tienen gracia, que parecen sacados de los peores momentos de Massagran. Por no hablar de la estupidez de la planta carnívora, que parece que vaya a tener algo de protagonismo pero luego resulta que ahí no pinta nada.

Pese a estar rodada en 38 tiene una estética de vídeo que tira para atrás. Ni siquiera podemos contentarnos con algún que otro efecto de la factoría Piquer, ya que nos limitamos a dos maquetas del barco, que si bien no son para tirar cohetes al menos cumplen, y el ataque de un monstruo reciclado de La grieta.

La isla del diablo Piquer Simon

El film acabó teniendo una presencia testimonial en los cines. Se proyectó durante una semana y luego fuera, lo suficiente para que se pudiesen cobrar las subvenciones.

Película que no la quiere nadie, ni los propios valencianos. Comprobado, se la regalas a uno y es capaz de irse a tu casa y dejártela de estranquis.

Me sabe realmente mal machacar tanto esta película, porque a Piquer le tengo en estima, pero al César lo que es del César: La isla del diablo es todo un compendio de lo peor del director valenciano. Ni siquiera tenemos maquetas o monstruitos para salvar la función, y nos hemos de quedar con una pobreza de medios que rozan lo amateur.

jueves, septiembre 20, 2012

Los Goonies

Los Goonies
Tenía que caer. Si en este blog se han tocado (y se tocarán) clasicazos de los 80, Los goonies debían aparecer tarde o temprano.
Producida por Spielberg y dirigida por Richard Donner. Parece mentira, pero 30 años después todavía me encuentro por la vida gente que se piensa que la dirigió el director de Tiburón. Es para hacérselo mirar.

Sin duda los 80 fueron la época dorada de Steven. Dirigió los 3 primeros Indiana Jones (los buenos), E.T. El extraterrestre, y produjo Gremlins, Regreso al futuro, El secreto de la pirámide, El chip prodigioso... películas espectáculo que sabías que te lo ibas a pasar pipa. Es más, tal era su estatus y lo que vendía su nombre, que no importaba nada quien fuese el director de la película, lo que de verdad llenaba de culos las butacas de los cines era el "Steven Spielberg presenta".
Y parece mentira que el director fuese Richard Donner, que si bien encadenó un buen puñado de éxitos con La profecía, Superman o Arma letal, fue entrar en los 90 y comenzar el ocaso de su carrera con Asesinos (sí, la de Sly y Banderas) o Timeline.

Los Goonies
La cuestión es que se conjugaron un montón de factores, todos ellos en gracia. A los dos implicados antes mencionados hay que añadir a Chris Columbus en el guión. El luego director de Solo en casa o los primeros Harry Potter, que en aquella época estaba en nómina de Spielberg, escribiendo Gremlins o El secreto de la pirámide, se marcó un tanto al coger una idea del director de Jurassik park y convertirla en un guión que dejaría boquiabiertos a toda una generación de chavales que 25 años después serían capaces de decir "chocolate" con la misma voz que Sloth o hacer el super meneo.


Los GooniesUn poco más y se pilla la nariz

Recuerdo perfectamente haberla ido a ver al cine en su estreno, en los desaparecidos desde hace décadas Versalles, para luego, esa misma noche, verla comodamente en VHS. Ya saben, cosas de la piratería de los 80, que existir existía.
Me flipaba mucho el detalle que los personajes dejan entrever que ya han tenido más aventuras, como si la película fuese un secuela. También me traía loco eso de que se llamasen los Goonies. ¿Qué quería decir Goonies? Claro, con el tiempo, siendo más crecidito, ya asociaba eso de que vivían en los muelles de Goon.
Otra cosa que me traía de cabeza: todos nos dimos cuenta que cuando hablaban con Rosalita (Lupe Ontiveros, que precisamente murió en julio de este verano), la chacha de la madre, y nos colocaban esos subtítulos quemados en pantalla en inglés había gato encerrado. Rosalita no tenía precisamente pinta de italiana. Luego, cuando te la ponían en Tv3 en catalán (o quien la viera en VOSE), veías que realmente hablaba en castellano y todo era una excusa del guión para que Bocazas pudiese ir traduciendo el mapa de Willy el tuerto. Pero claro, no podían respetar el original y se tuvieron que sacar de la manga lo del italiano. ¡Pero si lo podían haber hecho perfectamente con el portugués, que cuadraba más!
¿Recuerdan lo de los Calvin Klein y los Levis en Regreso al futuro? Pues aquí lo mismo. En la traducción nos quedamos sin Motown, Janucá, o que el vómito que tira Gordi en un cine no es real, si no que lo prepara él; o que Troy (luego director de Burlesque) realmente no pide ligarse a Andy en el pozo de los deseos, si no que, directamente, se la quiere tirar.

Los Goonies
Los Goonies tuvo un éxito moderado, los 20 millones de presupuesto se convirtieron en 60. Que si bien era una cifra a tener en cuenta, quedaban lejos de los 160 recaudados por Gremlins o los más de 300 de Regreso al futuro, por poner un par de producciones de Spielberg en la época.
Seguramente eso hizo que las aventuras de Gordi, Bocazas y compañía se quedasen en un único film.
Aun y así, y que la crítica fue bastante durilla con ella, la fama de la película propició algunas producciones que intentaban subirse al carro de aventuras juveniles: Exploradores, El secreto del lago, El secreto de la piramide, Cuenta conmigo, El vuelo del navegante, Una pandilla alucinante... y hace algunos años hubo algún film que buscaba revivir aquellos films como El hijo de Rambow o, más recientemente, Super 8.

Los Goonies
Pero el tiempo ha ido dándole un estatus de culto al film y llevamos muchos años oyendo eso de la secuela. Algunos hablan maravillas de la idea de coger a treinteañeros y ponerlos en medio de aventuras juveniles, todo muy del rollo Spielberg de "recuperemos el espíritu infantil y la infancia perdida a lo Peter Pan", y a otros les interesa más el que metan el componente de gente acabada que tiene sus vicios con el JB o el caballito blanco y la trapagaperras al lado. Pero fuera como fuese, al final, en cuanto hay noticias de este nuevo proyecto, se acaba confirmando que no se hará.

Los Goonies
Lo que mucha gente no recuerda es que ya hubo una secuela. Bastarda pero secuela al fin y al cabo. Todo ello en el mundo de los videojuegos, claro. De la película salió un juego de la mano de Datasoft para los ordenadores de la época (Atari 800, Commodore 64, Spectrum, Amstrad), que era del estilo Lost vikings o Lemmings, donde teníamos que ir alternando entre los chavales, cada uno con una cualidad, para poder ir pasando las fases.
Konami lanzó una versión para Nes que nunca salió de Japón, que era el clásico plataformas, tan en boga en aquella época, donde manejamos a Mikey, que ha de rescatar al resto de sus compañeros. La compañía japonesa también sacó una versión de este juego para MSX, que si bien era el mismo estilo de juego, modificaron los niveles y aumentaron la dificultad hasta límites extremos.
Y por fin, en 1987, apareció en la Nintendo 8 bits: The Goonies 2. The Fratelli's Last Stand. Programado también por Konami, sigue los patrones del anterior juego, pareciendo más un remake que una secuela, añadiéndole toques de exploración y utilización de objetos. De la misma manera llevamos a Mickey que, ataviado con un yo-yo como arma, ha de volver a rescatar a sus compinches y a una sirena llamada Annie (WTF????). Lo más llamativo es que en determinados momentos la vista cambia a primera persona cuando entramos en algunas habitaciones.

Los Goonies
Pero no se vayan que aun hay más. De la misma forma que actualmente nos podemos encontrar un Kingdom hearts, que es un cruce entre el mundo de Square y Disney, a finales de los 80 Konami lanzó WaWai World, un crossover entre varias de sus sagas como Castlevania, TwinBee o Gradius, entre otros. Y, por supuesto, aprovechando que todavía conservaban los derechos de la película aquí reseñada pues volvieron a echar mano del bueno de Mickey y usaron una fase que transcurría en el barco de Willie el tuerto y bajo las catacumbas.

martes, septiembre 18, 2012

Historias de medianoche

Historias de medianoche
En este blog se ha hablado mucho de las películas de relatos o antologías. De Los ojos del gato a cositas más pequeñas como Los willies, pasando por un artículo de la Amicus, la productora reina en este tipo de películas hace décadas.
El problema viene cuando uno ya se ha empapado de los clásicos: Creepshow y secuela, El gato infernal, las que comentaba antes de la Amicus... y claro, solamente queda escarbar entre morralla esperando encontrarse sorpresitas. Pero no es el caso.

Historias de medianocheUn grupo de chavales tienen un accidente de coche y se quedan tirados en medio del bosque. Mientras esperan que alguien les recoja empiezan a explicarse historias de miedo.
La primera trata sobre una pareja en luna de miel que viajan en caravana, se quedan sin gasolina y el marido se marcha en busca de una gasolinera, dejando a su mujer sola, sufriendo el acoso de una bestia que acecha en los bosques.
La segunda historia trata sobre una niña que es asediada por un extraño tipo. Y la última es la clásica donde un motorista se queda tirado y encuentra refugio en una casa donde hay fantasmas.
Aparte hay un epílogo donde se nos cuenta que es lo que pasa con los chavales que han tenido el accidente. No es que sea una maravilla, pero, sin duda, es lo mejor de la cinta, dándole una vuelta de tuerca a todo lo que hemos visto, y adelantándose unos añitos a la moda del final sorpresa que impuso El sexto sentido.

Historias de medianoche
Dirigida por Matt Cooper, Martin Kunert y David Semel, que se repartieron las diferentes historias. En general gente sin mucho bagaje a excepción de Semel, que tiene un extenso currículum como director de series (American horror story, House, Dawson crece, Buffy cazavampiros, Sensación de vivir...).
El elenco protagonista tampoco es que sea muy para allá, como mucho destacar a Christine Taylor, que debe ser muy amiguita de Ben Stiller porque sale en algunas de sus películas (Zoolander, Cuestión de pelotas, Tropic Thunder); Ron Livingston (supongo), el prota de la primera película de Mike Judge, Trabajo basura; y Christopher Masterson, que por el nombre no nos sonará de nada pero que nos acordaremos de él por ser Francis, el hermano mayor en Malcolm, que o lo tenían en un internado o se buscaba curros en ranchos o poblados indios.

Historias de medianoche
La peliculilla se puede ver, pero su estética tan limpia y pulcra le da un aspecto de telefilm de siesta (aquí salió directamente en vídeo), y, además, las historias tienen un tufo a refrito de las que leíamos en el Creeppy o Dossier negro surgidas de la factoría Warren hace 30 o 40 años. Y si a eso le añadimos que miedo ninguno, con lo que estamos más cerca de series juveniles como El club de medianoche o Pesadillas de R. L. Stine. Historias de medianoche está más cerca de Creepshow 3 que de la original, aunque, eso sí, no es tan horripilante. Lo dicho, para completistas de las pelis de antologías.

jueves, septiembre 13, 2012

La noche del terror (Masacre Zombie)

La noche del terror (Masacre Zombie)
Desde hace una década que hay un revival del género zombie pasada esa travesía que fueron los 90, donde la producción de este tipo de películas era tirando a escasa. Con el pistoletazo de salida impartido por Resident evil, para luego reafirmarse con 28 días después y El amanecer de los muertos, el remake de la de Romero. Evidentemente todo esto ha traído una retahíla de morralla infecta, hecha con cuatro chavos, escasa imaginación y mucho efecto digital de saldo. Lo mismo que 30 años atrás, cuando el éxito de la segunda entrega de la trilogía de Romero, Zombi (Dawn of the dead) consiguió lo que no hizo la primera, poner de moda a los zombies.

A partir de ahí, los italianos a la cabeza, la veda estaba abierta para sacar partido al género. Lo que aquí se conoció como Nueva York bajo el terror de los zombies de Fulci no era más que un exploit como la copa de un pino del Zombi de Romero. No por casualidad, pero sí que con mucho morro, el film, internacionalmente, se le conoce como Zombi 2 (dicen que de ahí surgió la enemistad entre Argento, productor del original, y el director de Aquella casa al lado del cementerio).

La noche del terror (Masacre Zombie)
Pero, como decía antes, la mierda abundaba en el género, muchas procedentes de Europa, donde aprovecharon que comprando una bolsa de casquería en la carnicería de la esquina y poniendo cuatro arapos a los actores ya finiquitábamos un film del género. Y si a eso le sumamos que muchas se rodaban en República Dominicana y países del estilo, muy exóticos pero donde era muy barato rodar, ya teníamos el negocio redondo.

Zombi holocausto, El lago de los muertos vivientes, Comidos vivos, El más allá, La invasión de los zombies atómicos (¡con Paco Rabal!), Apocalipsis caníbal, Zombie 3... forman parte de ese "selecto" grupo que buscaban subirse al carro. Y todas estas, que seguramente serán tachadas de auténtica basura cinematográfica, son las más divertidas. Me río yo de la nueva remesa de films. El auténtico fan del género es el que se sabe al dedillo estas auténticas abominaciones.

La noche del terror (Masacre Zombie)
Y, por supuesto, entre ellas, teníamos La noche del terror (Masacre Zombie), la que hoy nos ocupa. El argumento más básico que una ameba: un grupo de personas llega a un caserón dispuestos a pasar un fin de semana, sin caer en la cuenta que en los alrededores campan a sus anchas unos zombies que reviven por la incompetencia de un profesor que abre una tumba en unas ruinas etruscas.

La noche del terror (Masacre Zombie)
El film es pura serie Z, donde se nota a leguas que alguien debió decir "vamos a pasar unos días al caserón de un amigo y a ratos nos rodamos una peli de zombies". Actores malos, medios escasísimos, un argumento que se nota que está improvisado sobre la marcha y una cutrez a niveles estéticos que parece llegada del tercer mundo.
Por alguna razón estos subproductos solían llevar alguna escena que quedaba en la memoria del espectador. En Nueva York bajo el terror de los zombies, aparte de la escena del zombi peleando con un tiburón, dejaba poso la astilla clavándose en el ojo de Olga Karlatos; en Miedo en la ciudad de los muertos vivientes tenemos el momentazo del tío que le taladran la cabeza.
Aquí los que se quedó en la retina del respetable es cuando el hijo de la prota le muerde un pecho y se lo arranca, no es que sea para tirar cohetes, pero es lo que hay.

La noche del terror (Masacre Zombie)
Detrás de las cámaras tenemos a Andrea Bianchi, el clásico mercenario de la escuela italiana que filmaba cualquier cosa que tuviera el suficiente morbo para que funcionase en taquilla.
Pero ojo, que este tío llego hacer una versión de La isla del tesoro con el mismísimo Orson Welles. Vale, el orondo director ya estaba bastante de vuelta de todo y se metía en cualquier fregado (ya fuese films de segunda y tercera fila o anunciar jabones) por sacar cuatro chavos e ir haciendo su Quijote, pero ahí estaba y no cualquiera puede presumir de eso. Pero es que si sigo nos podemos topar que se marcó un debut con Diabólica malicia, protagonizada por Mark Lester (nada que ver con el director de Commando), un crío prodigio que protagonizó clasicazos como Oliver, El príncipe y el mendigo de Richard Lester o ¿Quién mató a la tía Roo?, film de culto donde los haya.
Amigo de rodar con viejas glorias en pleno ocaso de su carrera. A los antes comentados se les puede añadir: Robert Ginty (El exterminador), Henry Silva (El mensajero del miedo), Chuck Connors (Cuando el destino nos alcance), Adolfo Celi (Diabolik), Carrol Baker (Baby doll).

La noche del terror (Masacre Zombie)

Una de las cosas que más llama la atención del film es un personaje llamado Michael, el chaval que antes comentaba que le pegaba un mordisco a su madre. Bueno, eso de chaval es un decir, ya que el tipo, un tal Peter Bark, tenía 25 años cuando hizo la peli interpretando a ¡un niño de 12 años! Al parecer, por algún impedimento legal, no podían usar a un chaval de verdad y tiraron de este extraño espécimen que debía tener algún tipo de enfermedad. Cosa que, por otro lado, es lo que acabó dando algo de entidad al film e hizo que a día de hoy prevalezca en la memoria.
El careto del personaje, como puede verse en la foto inferior es malrrollista hasta límites extremos. Si a eso le sumamos que en la peli se da a entender que tiene algún poder telequinésico (o eso entendí yo, porque el film está explicado con los pies) y que está obsesionado a su madre, a la que constantemente besa y soba con ansia, podemos darnos por satisfechos.

Hay que apuntar que en otras películas de Bianchi, Diabólica malicia o La mujer de mi padre, encontrábamos ese toque incestuoso, con lo que esa predominante en la filmografía del italiano da mucho que pensar.

La noche del terror (Masacre Zombie)
Había alguien que decía que lo más grotesco de La noche del terror (Masacre Zombie) no son los zombies, sino la peña que sale... totalmente cierto. A parte del "chaval" de arriba, los señores que campan por sus zetosos fotogramas son tan o más repugnantes que los zombies por los que son devorados. Señores con bigotillo setentero que se aprovechan de los tintes eróticos con los que el director impregnaba la ya desagradable atmósfera del film para magrear a las milf sin ningún tipo de vergüenza.

Sí, el film es una mierda, pero para ser un hombre de pelo en pecho hay que pasar por estos tragos.