miércoles, mayo 27, 2009
sábado, mayo 23, 2009
Encuentros con el cartero (9)

A día de hoy al nombrar Flash Gordon es casi más fácil que nos venga a la cabeza la película del tándem Hodges/De Laurentiis que del propio cómic original de Alex Raymond.
Cómo un fantasma de las navidades pasadas cualquiera lo antiguo está de moda y Flash Gordon (la película) vuelve a ser fashion. Sólo hay que ver las camisetas y muñecos que han salido no hace mucho, o, incluso, esa redición en DVD de los seriales de finales de los 30, de la que han usado el logo ochentero para la portada. Por no hablar que el disco de Queen, que está constantemente reeditándose, incluso, en el 2003, los Vanguard hicieron un remix maquinero de la canción principal suficientemente vomitivo para que tuviera muchísimo éxito en Alemania (para gustos los colores).
Ahí es donde quería llegar. Porque viendo los fabulosos títulos de crédito (nada que ver, nunca mejor dicho, con los de Supersonic Man) uno comprueba que un tal Howard Blake hizo parte del score instrumental que nunca vió la luz de forma comercial.
La historia de la música de la película es la siguiente. Queen son contratados para hacer la música, pero como no pueden hacerla toda (paralelamente estaban grabando el The Game, de ahí que en el videoclip del mismo nombre Mercury luciese la camiseta de Flash Gordon) recomiendan contratar a Paul Buckmaster, un compositor musical que ha trabajado con Bowie, Elton John o los Stones, para que relllenara de una forma más clásica las partes vacias. Pero el tipo era muy lento y cuando De Laurentis vio que en un puñado de semanas apenas había escrito una parte muy pequeña de la composición lo despidió. Con lo que deprisa y corriendo contrataron a otro compositor para que, en un tiempo record, acabara el trabajo. Evidentemente ese otro compositor fue Howard Blake.

Casi 30 años después se ha editado una limitadísima edición en CD de este score grabado en Inglaterra durante el mes de junio de 1980 por la National Philharmonic Orchestra.Aparte, también se incluyen tracks pertenecientes a otra banda sonora del compositor, Amityville 3D.
Si Queen compuso su parte pensando en ser irreverentes y deliveradamente pasados de moda (era la primera vez que usaron sintetizadores), pensando en las intenciones de Hodges y no en las de De Laurentiis, al que no le hacía gracia que un grupo de rock estuviera a cargo de la banda sonora ("The score of my movie cannot be rock music") y mucha menos gracia le hacía el tema principal para los créditos.
Por fortuna Hodge,s siendo consciente de que a su película deliveradamente camp le iba que ni pintados los gorgoritos de Mercury, acabó imponiendo a los ingleses.
Howard Blake sacó su vena johnwilliameliana (si se permite el adjetivo) y puso mucha parafernalia de trombones a lo Star Wars. Aunque su versión de The hero, basada en la que hizo Queen (que se grabó en un sólo día), es, cuanto menos, cómica.
Sin duda de haber usado sólo el score de Blake la película hubiese perdido parte de su esencia kitsch, dándole un toque más seriote. Pero entonces, ¿a quién le hubiera interesado Flash Gordon?
martes, mayo 19, 2009
Franklyn

Primera película de Gerald McMorrow que, 6 años atrás, ya había dirigido un corto llamado Thespian X que, según dicen, porque yo no lo he visto, recicla muchas de sus ideas para esta película.
En Franklyn nos encontramos las historias de varios personajes: una videoartista obsesionada con el suicidio, un chico que acaba de ser plantado en el altar y un padre que busca a su hijo desaparecido. Todas estas historias ocurren en el Londres actual, aparte tenemos la cuarta, la cual acontece es un futuro orweliano donde un personaje enmascarado busca a un tipo para liquidarlo.

Durante todo le metraje vamos saltando de historia en historia con lo que, y no chafo nada porque en este tipo de películas siempre funciona así, todas ellas se acabarán entrecruzándose, aunque claro, la gracia es saber como encaja en el puzzle la historia futurista.
Aunque más que puzzle la comparación buena sería un engranaje, cosa que ya nos señala el director en los títulos de crédito.

Y es que seguramente esta es la parte que, a priori, más puede interesar al espectador, sobre todo por sus decorados (reales o digitales), que pueden recordar a Vidocq, todo el anacronismo de vestuario y su personaje protagonista, Preest, que parece una mezcla entre el V de V de vendetta y el Rorschach de Watchmen, aunque tiene muchas más semejanzas a este último por su máscara (aunque ésta también puede recordar a la cabeza de Jack Skellington), su abrigo largo, la forma de moverse por los tejados de la ciudad y su narración (cuasi metafísica de saldo) en voz en off.

Aún y así muchos detalles, como algunas ropas, son gratuitamente estrafalarios, con lo que acaba siendo raro por raro. Al igual que gratuito o más bien se queda en algo muy superficial es esa crítica a la religión, ya que en ese futuro al ciudadano sólo se le exige que tenga una creencia religiosa, sea cual sea. Risible es esa religión de las manicuras del séptimo día (sic).

Al principio puede resultar algo difícil de seguir, porque nunca sabes realmente que pasa en cada una de las historias, y el hecho de ir saltando de una a otra no ayuda mucho; y cuando parece que ya te sales de la historia es cuando todo comienza acoplarse en su sitio (el engranaje que antes comentaba) y te acaba enganchando y queriendo saber como acaba todo.

Aunque en un primer momento tenía que haber contado con un reparto bastante "importante" con Ewan McGregor, John Hurt y Paul Bettany, estos, por un motivo u otro, acabaron saliéndose del proyecto. Al final los que acabaron por hacer la película no tienen tanto nombre pero ha acabado salido un cast bastante apañadete con la chica Bond de Casino Royal, Eva Green, Bernard Hill, uno que hacía de rey en El señor de los anillos.

Rodada con poco más de 6 millones libras esta producción inglesa los aprovecha muy bien. Para tener un presupuesto tan justito la parte futurista está muy lograda, no tiene la cantidad de (d)efectos de Watchmen pero lo que tiene luce a las mil maravillas.
Ya veremos que pasa con la peli, porque se ha estrenado en pocos países y ha pasado algo desapercibida. Una pena.
viernes, mayo 15, 2009
Queen The eye

Tomando como inspiración el legado musical de una de las bandas de rock más grandes de la historia, Queen: The Eye es una videoaventura que no tiene paralelo. Se introduce uno en cinco mundos magníficamente realizados mientras supera a "The Eye", el ojo del demonio que todo lo ve. Serán necesarios nervios de acero para sobrevivir, e ingenio para resolver los innumerables rompecabezas que bloquean el camino para buscar la verdad que se esconde tras "The Eye". Recuerde: es necesario ver para creer.
Este texto es el que acompañaba la parte trasera de la caja de esta auténtica rareza de los videojuegos, Queen the eye.
Si grupos como Frankie Goes To Hollywood, Madness, Kiss, Peter Gabriel o Aerosmith tuvieron sus respectivos juegos ¿cómo no iba a tenerlo el grupo que más ha vendido en Inglaterra?
A finales de los 90 Queen, aún siendo un grupo que seguía vendiendo porradas de discos, ya no existía como tal pero como continuaba teniendo mucho tirón tuvieron que inventarse nuevas formas de sangrar a los fans que ya no estaban dispuestos a comprar más recopilatorios.
Y así nació este juego creado por Richard Ashdown y desarrollado por Destination Design, que años después se convertiría en Destination Software programando versiones para GameBoy Advance como SimCity 2000, Need for Speed o Midnight club.

El juego nos trasladaba al año 2150, en un mundo postapocalíptico donde la sociedad está controlada por "el ojo", una tecnología biológica (sic). "El ojo" se encargó de eliminar cualquier forma creativa.
Uno de los agentes de "el ojo", Dubroc descubre archivos musicales lo que le hizo darse cuenta de la maldad de "el ojo". Pero unos guardias de seguridad le sorprenden y es condenado a muerte en la Arena.
A partir de ahí tomaremos las riendas de Dubroc e intentar acabar con la tiranía de "el ojo" durante los cinco dominios del juego, uno por cada disco, a saber: The arena, The works, The theatre, The innuendo y The final.
Efectivamente, estos nombre no eran para nada fortuitos, todos tienen algo que ver con la discografía del grupo británico. No sólo eso, ya que el juego pese a ser de acción tenía algunos puzzles, como uno donde teníamos que colocar las manecillas del reloj igual que lo hacía Freddie Mercury en el videoclip de Radio Ga-Ga.

Cosas de la vida el famosos musical We will rock you que se ha paseado por medio mundo reciclaba muchas de las ideas del videojuego: un futuro autoritario, personajes que usan nombres de las canciones y guiños a las canciones de Deacon, May, Mercury y Taylor.
Actualmente es bastante corriente que de muchos juegos punteros no sólo aparezcan las guias oficiales, si no que también editan un art book, una especie de libro making of con los bocetos, declaraciones de los programadores, etc. Pues bien hace una década esto no era nada habitual y para el juego aquí comentado tiraron la casa por la ventana e hicieron uno llamado The art of Queen the eye, que, además, incluía un CD.
Aparte también hubo un programa para Tv de 30 minutos que a modo de making of mostraba la realización del juego. ¿Estaría este programa en el CD que acompañaba el libro artístico? Pues ni idea.
Y no sólo eso, también apareció una novela basada en la historia. El libro estaba escrito por un tal Paul Darrow, actor inglés de series como Doctor Who o Los siete de Blake.
Una anécdota del juego es que en la caja teníamos la siguiente indicación: Aviso - No reproducir estos CD Rom's en reproductores de CD de sonido.
Pues bien, si eras lo suficientemente valiente para ignorar el aviso e introducías alguno de los discos en el discman o minicadena te encontrabas que en la primera pista no había nada, (ahí estaban los datos del juego) pero a partir del segundo track nos encontrábamos todas las canciones que aparecían en el juego, pudiéndolas oír perfectamente en nuestro reproductor.
En su momento esas pistas de audio se llegaron a vender de forma pirata y estaban bastante buscadas, ya que eran versiones de las canciones originales pero remezcladas dándole un nuevo toque pese a tratarse de las canciones de siempre.

Pese a la cantidad de productos paralelos que aparecieron y la enorme popularidad de Queen, el juego pasó muy desapercibido.
La idea no era mala, sobre todo para los fans del grupo, pero la dificultad del juego era excesiva y era fácil morir aparte de tener un control bastante lastimero, según rumores el que el juego no acabara de tener ciertos puntos pulidos (como el control) fue cosa de Electronic Arts, la distribuidora, que metió prisa a la gente de Destination Design, ya que los primeros querían lanzar el juego en la campaña navideña 97-98 y veían que no llegaban. Al final el juego salió a la calle a mediados del 98.
Podríamos decir que en su momento fue un hype, ya que durante su programación se habló de él, y al final acabó siendo un juego con unos gráficos muy normalitos para la época (por decirlo de forma positiva), entre otras cosas porque se preocuparon de que el usuario no necesitase un ordenador excesivamente potente para jugarlo, y lo acabaron sacando para un Pentium 133 y 32 Mb de Ram (¡recordemos que era el 98!) y así les fue. Y aunque los personajes eran demasiado poligonales y acartonados el diseño de los decorados eran muy interesantes por tener un toque decadente y sucio.
Hay que destacar que en Espanya tuvieron el detallazo de doblarlo al idioma de Cervantes, cosa que en la época era poco frecuente.

En definitiva, que Queen the eye, fue un juego que fracasó, dejando muy descontentos a los aficionados de los juegos y un tanto indiferentes a los fans del grupo, convirtiéndole en la actualidad en un juego muy buscado (entre los pocos aficionados que lo recuerdan) y difícil de encontrar.
domingo, mayo 10, 2009
La mansión de Cthulhu

La mansión de Cthulhu (1991) es, para algunos, el principio del ocaso de Juan Piquer Simón, para otros toda su filmografía es un despropósito basada en la serie más zetosa. Otra cosa no, pero lo que no se le puede negar a Piquer fue su valentía al sacar adelante y materializar unas películas que nadie en su sano juicio hubiera rodado en este país. Aún y así hay que reconocerle su condición de remedo al buscar las migajas que dejaban los últimos éxitos procedentes de Hollywood, ya fueran géneros superheroicos, extraterrestres con niño o folletines subacuáticos.

En esta La mansión de Cthulhu nos encontramos a un mago de feria, Chandú, que a punta de pistola es obligado a sacar del recinto a un grupo de macarras que acaban de matar a un tipo en el tren de la bruja.
Al final acabarán en el caserón del mago, una casa que esconde fuerzas maléficas que se dedicarán a eliminar a los ocupantes de la casa.
El propio título ya nos ubica en el universo H.P. Lovecraft pero de ahí no pasa porque pese a que "oficialmente" la peli está basada en diferentes textos del autor estadounidense, esto no es más que otro de los innumerables señuelos del amigo Piquer.

La película adolece, entre otras cosas, de unos medios pobrísimos que acaban por afectar a todo el conjunto. Como el elenco, prácticamente desconocido, con Frank Braña, inefable en la filmográfia de Piquer Simón; Melanie Shatner, que su único logro es ser hija del capitán Kirk de Star Trek William Shatner; y Luis Fernando Alvés, habitual de series espanyolas. Y el resto es para hechar a correr, porque, como en toda la obra de Piquer, usa actores anglosajones (o al menos que dominasen el inglés) ya que eso le facilitaba la exportación de sus obras a nivel internacional.
Y es que el director valenciano siempre fue más allá y buscó por encima de todo el éxito comercial. Como el mismo dice: "Mis películas son de serie B aquí, pero salen al extranjero y siguen siendo serie B, mientras que el resto de españolas serán A aquí, pero luego salen por ahí fuera y no llegan ni a la serie Z más infame. Yo puedo presumir de que las películas que más dinero han hecho en Estados Unidos han sido las mías, por mucho que se festejen otros nombres."
Que cada uno lo coja como quiera, eso sí, en su defensa hay que decir que esto lo dijo a finales de los 90, antes de la eclosión de Almodóvar, Amenábar y compañía.

Los efectos tampoco es que sean mucho mejores, y eso que detrás estaba Colin Arthur, que había estado en películas con caché como 2001. Una odisea en el espacio, Simbad y el ojo del tigre, Furia de Titanes, Conan o el Allan Quatermain de la Cannon.
Y si a eso le añadimos un ritmo lentísimo pués la cosa no se acaba de encarrilar.
Por el lado positivo hay que destacar que cada una de las muertes intenta ser original, pero sólo "intenta" porque, al igual que la filmografía de Piquer, en su conjunto es un quiero y no puedo.
La película contó con los clásicos (y evidentes) problemas de presupuesto, a eso hay que añadirle que la distribución corría a cargo de Lauren que acabó dando más problemas y su estreno se alargó un año para acabar lanzándose directamente en vídeo.

El que tenía que haber sido el director de las secuelas de Barbarella y Orca, la ballena asesina ya nunca más tuvo "grandes" proyectos y se tuvo que conformar con esa especie de trilogía telefilmesca que componen La isla del diablo (1994), Manoa, la ciudad de oro (1996) y El escarabajo de oro (1996), que con suerte se estrenaban pero que apenas aguantaban una semana en la cartelera.
domingo, abril 26, 2009
Arañas y piojos
La broma/toma falsa que aparecía como huevo de pascua en el primer X-men, donde Spiderman aparecía detrás de Ciclope y compañía exclamando un "Vaya, me he equivocado de película", es bastante conocida. Pero ¿quién se escondía en el traje del hombre arácnido?
El hombre se llama Scott Leva, y el hecho que fuese él quien llevaba puesto el traje no es ninguna casualidad.

Scott Leva, aunque ha hecho algún papelillo, es uno de los especialistas (stunt man) más importantes de Hollywood, donde lleva pegando saltos desde los 70. La lista de pelis donde ha trabajado es interminable: Supermán, El vengador tóxico y secuelas, Buscando a Susan desesperadamente, diferentes entregas para tv y cine de Star Trek, Rocketeer, Hook, Timecop, Xmen, Crank y así hasta el infinito y más allá.
Pero lo importante es ver la relación de Leva con el personaje de Marvel.
Tenía que haber sido el Spidey que la Cannon iba a producir y sería dirigida por Tobe Hopper en un primer momento, luego pasó a manos de Joseph Zito y finalmente se confirmaría a Albert Pyun, que luego acabaría llevando la batuta en otra producción de un personaje Marvel, Capitán América, esta vez producida por los restos de la Cannon, la 21 Century Films.



De esta versión de la Cannon del hombre araña, que iba a ser filmada en el 86 por unos 15 millones de dólares de la época y con Bob Hospkins encarnando al Dr. Octopus, sólo quedaron las fotos promocionales y los posters (al igual que la Hulka de Brigitte Nielsen). Y es que los fracasos que tuvo la productora con sus películas más caras (Lifeforce, Masters del Universo y Supermán 4) la acercaron a la desaparición. De ahí se explica que el proyecto de secuela de Masters del Universo, dirigida por Albert Pyun, acabara convirtiéndose en el Cyborg de Van Damme, aprovechamiento del vestuario y atrezzo incluidos.

Un año antes, Leva, ya se había puesto el traje (o parte de él) para la foto que apareció en la portada del Spider-man 262, la primera imagen real en usarse en toda la historia del personaje en formato cómic.

Leva tendría la ocasión de volverse a enfundar el traje arácnido después de las sesiones de fotos de promoción. Y es que también posó en otra sesión para un cómic, como Scarlet Spider, cuando Marvel sacó una serie de cubiertas en 3D.
lunes, febrero 23, 2009
Las lechuzas no son lo que parecen
Hoy hace exactamente 20 años que murió Laura Palmer.Y aunque el pasado, presente y futuro de los habitantes de Twin Peaks es cuanto menos incierto de vez en cuando nos llegan señales de vida desde la sala roja. Es el caso del pequeño hombre de otro lugar que bajo el nick de manfap (man from another place) que se ha dedicado hacer sus pinitos a bordo de la Enterprise.
miércoles, febrero 18, 2009
miércoles, febrero 11, 2009
domingo, febrero 08, 2009
Viviendo en Ikea

Éste es el nuevo motivo de mi lavabo. De mi nuevo lavabo. De mi nueva casa.
Yo nunca he sido de Porky, a mí me tiraba más el Coyote. Sí, sé que es la elección fácil pero el Coyote es un personaje más representativo y tangible, cosa que no sucede con el marrano tartamudo. Esta suerte de puerco de piel rosada y lechosa era débil y frágil, causa directa de ser gordo.
No me gustan estos gorrinos. Pero debo de reconocer que los tonos pastel me resultan agradables.
Continúan sin gustarme estos gorrinos. Pero no los elegí yo.
martes, febrero 03, 2009
viernes, enero 30, 2009
La divertida noche de los zombis
Hablar de El regreso de los muertos vivientes sería lo suyo, ¿no? Porque, se supone, que es la buena, la simpática, la divertida. Pero hablar y defenderla por enésima vez ya aburre a las ovejas, además que es lo previsible y manido. Pero ¿qué pasa con su secuela? Porque la secuela también está muy bien, no es tan redonda como la anterior entrega pero mantiene el tipo dándole, si me apuras, un toque más Goonies. Tom Fox se había metido en el negocio de la producción cuando fue productor sin acreditar en Rabit test, la única película dirigida por Joan Rivers, mediante su pequeña productora Fox Films.
Pese a que nunca había trabajado en el mundillo, Fox, tenía ciertas tablas ya que su tío fue presidente de la Universal durante 37 años, y otro familiar lo fue de la United Artist en los 50.Años después, a finales de los 70, conoció a John Russo (el que fuera guionista de la original La noche de los muertos viviente de George A. Romero) que acababa de escribir un guión llamado The Return of the Living Dead y se lo compró para ofrecérselo a Dan O'Bannon (guionista de Alien y Muertos y enterrados entre otras), pero éste se negó a dirigir un guión ajeno. Fox cedió y le dejó que lo reescribiera a su gusto y luego la dirigiera.
La película, estrenada bajo el amparo de la Orion, fue un éxito comercial, además de incorporar novedades al universo zombi: desde que su único objetivo y alimento eran los cerebros humanos y que podían hablar e incluso razonar.
Hay que decir que antes a O'Bannon en un primer momento el proyecto fue ofrecido Tobe Hooper para que la rodara en formato 3D.
El que hubiera una secuela sólo era una cuestión de tiempo. Así que Tom Fox se puso manos a la obra y fichó a Ken Wiederhorn para que la escribiese y dirigiese.
Ken Wiederhorn, que había hecho su debut en otra película de muertos vivientes, Ondas de choque o Terror en las aguas (elijase el título preferido) con Peter Cushing, venía de trabajar en el departamento de informativos de la CBS, siendo productor y montador del programa 60 minutos. Wiederhorn era capaz de meterse en fregados cómicos (Desmadre en la universidad, Los albóndigas atacan de nuevo) o productos de género (Los ojos de un extraño, Torre oscura co-dirigida con Freddie Francis).
Curiosisimamente en estas tierras catalanas, concretamente en TV3, se vendió a bombo y platillo una serie co-producida con USA y rodada en Barcelona sobre un juez que por la noche se quita la toga y se calza una chupa de cuero (también llamada cruzada aquí y en Valencia) y a lomos de su Harley imparte la justicia que no le deja la ley en los tribunales.
La serie, titulada Justicia ciega, era una bazofia muy grande que, aún y así, duró 29 episodios. ¿Pero sabéis quién era el director de un puñados de episodios de este engendro? Sí!! Ken Wiederhorn. Y es que el pobre de Ken acabó con sus huesos en la tv dirigiendo episodios de Jóvenes policías (aquella basura protagonizada por Johnny Depp que daban en Cangrena 3 los viernes por la noche) o Las pesadillas de Freddy.
La película más que una secuela parece un remake pero acentuando los elementos cómicos. La historia comienza cuando unos camiones del ejercito que transportan los famosos bidones que almacenan a los zombis pierden uno de éstos en un pequeño pueblo. Unos chavales lo encuentran y comienzan a toquetearlo liberando no sólo al zombi que hay en su interior si no también el gas contaminante que convierte en zombi a todo aquél que lo respira. Paralelamente, cerca de allí, hay un cementerio en el que un par de ladrones de tumbas se dedican a profanarlas y robar las joyas de los cadáveres. Evidentemente en cuanto el gas llegue al cementerio la fiesta está servida.

Decía antes que más que una secuela es un remake, cosa muy evidente ya que varios actores repiten en esta secuela interpretando papeles similares: James Karen y Thom Mathews, que si en la primera eran empleados de una funeraria ahora serán dos ladrones de tumbas; Jonathan Terry, que volvía hacer de militar y también volvió aparecer Allan Trautman.
También tenemos por ahí a Dana Ashbrook (el Bobby Briggs de Twin Peaks) haciendo de reparador de televisores chulillo. Otro que luego sería conocidillo fue Mitch Pileggi, que sería el malo de Shocker, aunque sería más conocido por el Skinner de Expediente X.
La divertida noche de los zombis combina un humor más sutil como cuando uno de los protas, que es doctor, se encuentra con un zombi al que había conocido en vida y se disculpa con él ya que en la operación se quedaron sin el tipo de sangre del operado y más tarde fallecido y convertido en zombi.
O guiños a la anterior entrega como cuando uno de los protagonistas que repitieron en esta secuela dice que todo lo que está sucediendo le parece haberlo vivido anteriormente. También repiten líneas de dialogo o hay escenas calcadas como cuando los zombis piden más médicos a través de la radio de una ambulancia. Incluso uno de los militares al ver los bidones exclama un "otra vez", dando a entender que eso ya ha pasado.
Por contrapunto también hay detalles con un humor muchas más grueso. A saber: una zombi que no ve nada hasta que se pone las gafas, un muerto viviente que no ve una tumba abierta y cae en ella u otro que cada vez que intenta salir de su fosa le pisan, y el archiconocido zombi que parodia a Michael Jackson.

Muy bueno es ese detalle comiquero donde el joven protagonista ojea un cómic (Masterman) donde suceden hechos parecidos a la película: un superhéroe que pierde los poderes cuando encuentra un bidón del que parecen emanar unos gases y criaturas pantanosas.
Si en anteriores películas de zombis éstos sólo morían si les reventaban la cabeza o directamente no morían (como en El regreso de los muertos vivientes) aquí nos descubren una nueva forma de ejecutarlos: mediante electricidad. Curiosamente este detalle no estaba en el guión original pero cuando rodaban la película en Valencia (una pequeña ciudad de California, no se me pongan nerviosos por favor) se dieron cuenta que al lado tenían una auténtica central eléctrica. Así que se les ocurrió usarla para el clímax final, pero cuando fueron a pedir permisos para usarla los de la central no les pusieron ningún impedimento, pero eso sí, por las normativas de seguridad todos los del equipo debían llevar unos cascos de protección. Evidentemente no era plan de ver a los zombis con casco y finalmente tuvieron que construir una central eléctrica, que les quedó algo pobre, eso sí.
Que La divertida noche de los zombis es una buena película ya lo sabíamos, sólo hace falta ver lo que vino detrás: Mortal zombie, Return of the living dead: necropolis y Return of the living dead: Rave to grave.
martes, enero 27, 2009
jueves, enero 22, 2009
Supernova

Señores pónganse en pie, porque lo que viene ahora es una auténtica basura, un tocho más pesado que si se te cayera encima el jodido Titánic, con el cabezón de Leo y la gorda de Kate Winslet en la popa (¿o era en la proa?) y la anoréxica de Céline Dion cantando en la cubierta orquesta incluida, y detrás el puto iceberg.
Una joya del puto infierno, porque lo que se aproxima es la mierda más gigantesca que ha parido director, no ya en este puto país, si no en el puñetero universo.
Con todos ustedes Supernova.
Que Marta Sánchez siempre ha sido una mala fotocopia (o al menos ella ha intentado serlo) de la ambición rubia no es ningún secreto. Así que era totalmente lógico que acabara haciendo un producto cinematográfico para su lucimiento personal.
Así que la productora Aligator Producciones, que tiene en su haber joyas del calibre de El robobo de la jojoya, se lió la manta a la cabeza y se pensó que iba hacer un bombazo. Recordemos que hacía poco que M. Sánchez había reventado las ventas del Interviú al enseñar sus tetas de cabra en el poster central.
Tanto se lo creyeron que las canciones que salen en la peli se las hicieron cantar en inglés para abrirse mercado en el extranjero. Ingenuos.

La peli va de un conde chiflado que rapta a una científica para que fabrique un clon de una diva del pop llamada Fénix (¿guiño a El fantasma del paraíso?) de la que está obsesionado. Cuando ya tiene el clon lo que hace es raptar a la auténtica Fénix y poner en su lugar a la réplica.
Pero el conde no contará con un tal Saturnino, al que todos llaman Saturn (¿lo pillan? sideral total), que está prendado de la cantante e irá en su busca cuando se entere del entuerto.
Semejante mierda está firmada por Juan Miñón.
A Juan Miñón, en sus comienzos, casi lo podríamos definir como autor más que como simple director, ya que en sus primeras películas él mismo era autor del guión y tiraba por un cine más petulante.
Su primera película, Kargus, co-dirigida con Miguel Ángel Trujillo (un director de fotografía que nunca más volvió a dirigir) eran un montón de historias que iban haciendo un retrato de diferentes épocas de Espanya.
5 años tardó en hacer su segunda peli, Luna de agosto, las peripecias de una chica espanyola que viaja a Tánger a buscar a su novio.
Ya en el 89 recluta a Banderas, Paco Rabal y a Emma Suárez (cuando aún llevaba el pelo encrespado, el de la cabeza, se entiende) para hacer La blanca paloma, otro de esos coñazos fabricados para acaparar premios, cosa que hizo.
Después de rodar un episodio para la serie Crónicas del mal se debió de cansar de hacer tantas películas con buenas críticas y pasearlas por los festivales y se lanzó a por un producto mucho más comercial dispuesto a llenar de culos las butacas. O al menos esa era su intención.

Aparte de prometerle el oro y el moro a M. Sánchez, que tanto era su afán de imitar a Madonna que en la peli luce un atuendo casi clónico del que diseñó Jean-Paul Gaultier en el 90, fichó unos cuantos nombres conocidos: Javier Gurruchaga, que hace de conde Nado repitiendo sus tics de siempre, Chús Lampreave, que da vida a la científica, Guillermo Montesinos, viviendo de las rentas de Mujeres al borde de un ataque de nervios, Neus Asensi, que si no saliese no pasaría nada, y Gabino Diego, que vuelve a revindicarse como uno de los peores actores de la historia.

Es curioso como ese mismo año el cine espanyol estrenó a bombo y plantillo dos películas de ciencia ficción: el bodrio aquí comentado y la más que digna Acción mutante de Álex de la Iglésia que estaba hecha con más ganas y gracia, además de unos decorados y efectos más que buenos.
No como Supernova, que parece que usó los descartes de Las aventuras de Enrique y Anna. Porque tienen tela los bichos que habitan las alcantarillas que son tíos disfrazados de rata que hacen que Lester parezca una creación de Stan Winston; por no hablar de los efectos de sonidos que debían de ser los mismos que los que salían en Los Fruitis.
La peli, que en cines la distribuyó Warner y en vídeo le pasó la patata caliente a Record Visión (recordemos su época dorada: Capitán América, Mutronics, Red Scorpio y K-9000) fue un buen y merecido fracaso que duró menos que poco en las salas y que a penas recaudó 30 millones de las antiguas pesetas que apenas llegarían para pagar las facturas de lo que costó la depilación facial de Marta Sánchez. Porque la gente ni picó pese al esforzado cartel que dejaba entrever los pezones de la Sánchez. Luego la pasó Antena 3 un jueves por la noche, cuando hacían El peliculón después de Farmacia de guardia, y quedó enterrada en el más absoluto de los olvidos.
Que se jodan.
Los tres minutos más jodidamente duros de la historia:
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