martes, febrero 01, 2011

Condorman

Condorman, Michael Crawford, Barbara Carrera, Disney
Recuerdo que cuando era pequeño una peli de superhéroes era lo máximo, entre otras cosas porque había pocas y la mayoría malas y/o cutres. Ahí están los telefilms de Spiderman y Hulk, o las cutradas en su máximo esplendor como Batwoman de Cardona o la innombrable de Piquer Simón. O sea, que a excepción de Superman y, si me apuras, Flash Gordon todo el género olía a mierda. Hasta que un día en la estantería del videoclub veías una de esos estuches blancos de la Disney con un cuadrado en medio donde salía una foto con el logo mega-superheroico-patriotico-dorado de Condorman y al personaje en cuestión con las alas extendidas en la azotea de algún edificio. "¡Madre de Dios! Esto tiene que ser la polla", debí pensar. Así que la alquilamos y comenzamos con unos títulos de crédito bastante chulos con la música de Mancini -la cosa promete- y ochenta y tantos minutos después, fin. Y es que la peli es una buena mierda, para no desentonar con el resto del género que se hacía en aquella época.

Condorman, Michael Crawford, Barbara Carrera, Disney
Creo que el principal fallo de Condorman es que nos la vendían como una peli de superhéroes, cuando no es nada de eso. Es simplemente una versión de James Bond pasado por el turmix de Disney donde un dibujante de cómics, obsesionado con probar todos los cachivaches que dibuja para darle verisimilitud a sus historietas, es requerido por un amigo agente de la CIA que le pide que entregue unos documentos secretos. El dibujante, que es bastante payasete, se acaba metiendo en un lío de espionaje internacional.

Y culpa de pensarnos que es una peli de superhéroes es el no respetar el título original de la novela en la que está basada, The game of X (aquí editada como El agente X en acción), escrita a mediados de los 60 por un experto de la ciencia ficción como Robert Sheckley, de sus libros o relatos han salido películas como La víctima número 10 o Freejack: sin identidad.
Curiosamente Sheckley acabó haciendo la novelización de Condorman.
Y aparte del libro aparecieron comics con las aventuras del protagonista, que a día de hoy están buscadísimos.


Condorman, Michael Crawford, Barbara Carrera, DisneyLas joyas de la corona de Disney

Como decía antes esto es una peli de James Bond en plan chistoso: los personajes que viajan por varios países, salen vehículos cuanto más extraños mejor, hay romance y supuestas escenas de efectos especiales. Escenas que son de auténtica abominación, donde se notan a leguas las pantallas azules o los cables que sujetan a Condorman, por no hablar de la escena que caen de un telesilla que se ven unos muñecos la mar de tristes.

Condorman, Michael Crawford, Barbara Carrera, Disney
Otro de los problemas de la película es su director, Charles Jarrot. ¿Había un director menos indicado para un producto de estas características? Rotundamente no.
Este inglés, que lo único que había hecho son episodios de series para televisión, no pegaba no con cola en una peli que tenía que ser de lo más movida y llena de momentos de acción. Además de ser demasiado mayor y pertenecer a una época en la que no se trabajaba con efectos y demás.

Y los actores tampoco eran de estar por casa: Michael Crawford que, no nos engañemos, está fatal repitiendo todos los tics de aquella serie que hizo, Ni ha que neixen estrellats (Some Mothers Do 'Ave 'Em), la guapa de Barbara Carrera, Oliver Reed, haciendo de malo, Dana Elcar (el jefe de MacGyver) y James Hampton (el padre de Michael J. Fox en Teen Wolf).

Como es habitual en estos casos la peli fue un fracaso de taquilla y bien merecido. ¿Hay algo peor que una peli de acción sin un mínimo de épica y emoción (por mucho que se empeñe Mancini con su banda sonora)?
Seguro que más de uno la recuerda con nostalgia (sobre todo su escena más recordada: la del Condormobil saliendo por debajo de una camioneta), pues mejor recordarla así y no sufrir su visionado.

viernes, enero 28, 2011

Navigator, una odisea en el tiempo

Navigator, una odisea en el tiempo,  Vincent Ward
Recuerdo que esta peli me llevaron a verla al cine Comedia, allá por primavera del 90 (aunque la película es del 88, esas cosas que tiene la distribución de films pequeños) y salí bastante emparanoiado porque a quien se le ocurre meter a un niño de 9/10 años a ver estas historias rocambolescas. Esas cosas que tienen los padres mal informados, que ven un niño en plan medieval y ya se piensan que es infantil.

Pero pese a que Navigator está ambientada en la mitad o más de su metraje en la época medieval muy poco tiene de ese género. Aquí ni hay brujas, dragones y seres fantásticos, espadas, magos, reyes, castillos ni nada de eso.

Navigator, una odisea en el tiempo,  Vincent Ward
Sino que tenemos a un chavalín que en el siglo XIV vive en un poblado del norte de Inglaterra que vive asolado por la llegada de la peste. El chaval tiene sueños premonitorios y en uno de ellos sueña que un acto de fe les librará de la peste, con lo que acaban montando una expedición para colocar una cruz de bronce en la torre más alta de la cristiandad, que está en las antípodas. Con lo que la expedición comenzará a cavar un túnel en dirección al otro lado del planeta.
Y ahí entramos en la trama fantástica, ya que consiguen atravesar todo el globo y una vez en el otro lado aparecen en la Nueva Zelanda del siglo XX.

Navigator, una odisea en el tiempo,  Vincent Ward
Yo creo que es una idea bastante generalizada, pero personalmente me resultan muy cansinas estas películas donde personajes de épocas anteriores aparecen en la actualidad con el inevitable choque de mentalidad. Cosa que además siempre acaba derivando en la comicidad, ahí están los Austin Powers, Los pasajeros del tiempo, Los visitantes no nacieron ayer... Vale, quizá sean ejemplos muy drásticos pero ya me entendéis.

Por suerte aquí no juegan excesivamente con ese elemento, juegan más con el apartado fotográfico. Toda la parte que acontece en el siglo XIV está rodada en blanco y negro, rompiendo con los colores azulados y anaranjados del presente, dando justificación a los inicios pictóricos de Vincent Ward, el director, y que recuerdan a los vitrales eclesiásticos.

Navigator, una odisea en el tiempo,  Vincent Ward
Navigator
tuvo bastante éxito, sobre todo a nivel de premios y crítica. Y ya se los pudieron dar porque la producción pasó por numerosa penalidades.
Tardaron 4 años en rodarla, después de los 2 primeros no tenían suficiente dinero para seguir y tuvieron que suspender la producción y destruyeron todos los decorados que tenían. Un año después consiguieron reiniciarla aunque no con todo el presupuesto que tenían pensado. Se habla que necesitaban como mínimo 20 millones de dólares para poder rodarla como querían y no llegaron a esas cifras ni por asomo.
Aparte de tener que rodarla en lo más alto de los Alpes neozelandeses, donde curiosamente, muy cerca de allí, también se estaba rodando Willow, que acabaron "robándoles" a muchos de sus técnicos ya que en la peli de Ron Howard pagaban mejor.



Después del relativo éxito del film, Vincent Ward fue fichado para dirigir Alien 3, pero lo que pasa en estos casos, las insuflas de artista chocaron con los productores y acabó saliendo de la producción.
A partir de ahí se dedicó hacer un par de dramas y un documental. Aunque por en medio tuvo tiempo de meterse de lleno en el corazón de Hollywood con Más allá de los sueños, un tostón protagonizado por Robin Williams y Cuba Gooding Jr. que fracasó en taquilla que sólo destacaba por la dirección artística y los efectos (no por nada acabó ganando los Oscar en esos apartados).

jueves, enero 20, 2011

Incident at Loch Ness

Incident at Loch Ness, Werner HerzogHace 6 0 7 años se anunció que Werner Herzog estaba filmando un documental sobre el monstruo del lago Ness. Pero no solo eso, si no que se anunció que habían pasado sucesos extraños y que había muerto gente durante el rodaje. Evidentemente la sorpresa fue generalizada, ¿Herzog, un director más cercano al arte y ensayo, metido en un proyecto que seguía la estela de El proyecto de la bruja de Blair?

El documental tiró hacia adelante, se estrenó y no pasó absolutamente nada. Y no me extraña, porque Incident at Loch Ness tiene bastante tela. Pero vayamos por partes.
La historia de este supuesto documental parece una muñeca rusa ya que es un falso documental dentro de otro falso documental.
John Bailey, director de fotografía de films como Atrapado en el tiempo o En la línea de fuego, se dedica a rodar un documental llamado Werner Herzog in Wonderland sobre la figura de Herzog, que precisamente en ese momento está a punto de iniciar el rodaje de un reportaje sobre el monstruo del lago Ness. Así que veremos como el director de Fitzcarraldo se mete en la piel del narrador/presentador de un documental.

Incident at Loch Ness, Werner Herzog
Hasta ahí podríamos pensar que estamos ante un making of puro y duro, como en su momento lo fueron Lost in La Mancha o Full Tilt Boogie, pero no, ya que en ese momento entra el falso documental, ya que el productor, Zack Penn (auténtico director de este Incident at Loch Ness y guionista habitual del cine superheroico con X men 2 y 3) tiene planeado, sin decirle nada a Herzog, usar diferentes efectos para hacer creer que hay algo en el fondo del lago.

Para darle más verosimilitud al asunto meten por en medio gente con nombre y apellidos, profesionales reconocidos que hacen sus tareas técnicas en el falso documental: Gabriel Beristain (director de fotografía de Blade II o Los dueños de la calle) o Russell Williams II (técnico de sonido ganador de dos Oscar's por Tiempos de gloria y Bailando con lobos). Además hay un par de apariciones la mar de bizarras: Jeff Goldblum y Crispin Glover, que casi ni se le ve.

Incident at Loch Ness, Werner Herzog
Pero ni por esas, ni poniendo ahí a la creme de la creme del star system le pueden dar un mínimo de credibilidad a este falso documental. Se nota muchísimo que todos están actuando. A los 15 minutos ya notas que algo va a mal (mucha discusión forzada sin venir a cuento) pero a los 20 minutos ya sabes que se están riendo del espectador en su cara. Evidentemente no falta el momento que el productor amenaza a Herzog con una pistola para que siga rodando al igual que éste hizo en su día con Kinski (véase foto inferior).
Y encima la música, madre del amor hermoso ¡que música! Parecen los descartes de Solo en casa. Tienen un tono de comedieta de los años 20 con cámara acelerada y pastelazos en la cara que tira al traste cualquier intento de causarnos un mínimo de incomodidad.
Al final de todo esto uno no puede dejar de pensar que Pauly Shore is dead era gloria bendita.

Incident at Loch Ness, Werner Herzog
Viendo esta caquita prefiero quedarme con otro falso documental que también seguía la estela de El proyecto de la bruja de Blair, El experimento de Francesville del "gran" (léase las comillas) Ted Nicolaou, film mucho más pobre y precario pero mucho más divertido y con algún que otro momento que da canguelo.
Avisados quedan.

lunes, enero 17, 2011

El retorno del dragón (The green hornet)

El retorno del dragón (The green hornet), Bruce Lee
Ni me interesa este nuevo The Green Hornet que acaban de estrenar (¿la gente todavía pica viendo semejantes trailers?) y mucho menos cualquier cosa que vaya firmada por Gondry (no se me ocurre un director menos adecuado para un blockbuster de estas características), que su filmografía hasta el momento me parece bastante olvidable por decirlo de forma suave.

Peeero el serial de los 60's sí que me parecía que podía tener gracia (cuan equivocado estaba), que si el coche ese tan chulo, Bruce Lee, las máscaras, la entrada secreta... vamos, que ahí veía cositas interesantes.

El retorno del dragón (The green hornet), Bruce Lee
Un año después de la muerte de Bruce Lee se estrenó en salas espanyolas dos presuntas películas de la serie The green hornet o más conocida aquí como El avispón verde que en el fondo simplemente eran un conjunto de episodios remontados uno detrás del otro. Ni siquiera se molestaron en unos títulos de crédito e incrustaron los de la serie, que tanto le deben gustar a Tarantino que fusiló la sintonía en Kill Bill.

La primera peli simplemente se llamaba El avispón verde, la segunda, estrenada (o remontada) dos años después fue este El retorno del dragón.

La peli tiene la gran cagada de ser tres episodios al uso, con lo que si uno no sabe nada del personaje, de su compinche Kato, del coche, etc., pues seguirá si enterarse de nada porque aquí van directos al grano en historietas de lo más ramplonas. Con una realización parca y ramplona, llena de interiores, planos medios y más estáticos que un carámbano.

El retorno del dragón (The green hornet), Bruce Lee
Leído lo escrito ya vemos que nos encontramos con otro serial más de los 60's, que en su momento estaría muy bien pero en la actualidad está más pasado que las maracas de Machín.
Al final lo único salvable es el coche y ni siquiera se le saca mucho partido, algo así como en el serial del Batman de Adam West.

El retorno del dragón (The green hornet), Bruce LeeComparación nada al azar, ya que ambas series se emitían en la misma cadena, ABC, tenían al mismo productor, usaban unas cortinillas de transición similares y además hicieron un crossover donde los dos protagonistas de la serie aquí comentada hacían una visita a la Gotham City televisiva.

Por lo demás Green Hornet eso otra de esas series que nos puede llamar la atención pero que cuando la revisionamos... ¡vendita nostalgia!

viernes, enero 14, 2011

Clásicos Keaton: Caballero y asesino (The Merry Gentleman)

Caballero y asesino (The Merry Gentleman). Michael Keaton
Debut de Michael Keaton en la silla del director (anteriormente ya había estado en labores de productor ejecutivo en La última noche y La última oportunidad), a la que fue a parar de forma casi rocambolesca, ya que en principio el film tenía que ser dirigido por Ron Lazzeretti, también autor del guión, pero un ataque de apendicitis le obligó a cederle el cargo al protagonista de los primeros Batman. Eso sí, aceptaba siempre y cuando él pudiera hacerse cargo de la elección de algunos participantes en la película. Entre sus elecciones estaba el director de fotografía Chris Seager, con el que ya había coincidido en White noise, y la protagonista Kelly Macdonald (No es un país para viejos).

Y aunque este es el debut de Keaton en un largo ya había estado dirigiendo un chorto a mediados de los 80 para el programa de su amigo David Letterman y un documental sobre el mundo del rodeo que, evidentemente, no tuvo ningún tipo de repercusión.

Caballero y asesino (The Merry Gentleman). Michael Keaton
The Merry Gentleman narra la extraña amistad que surge entre un asesino a sueldo (Keaton) con tendencia suicida, que durante el día es costurero en una tienda de ropa, y una chica (Macdonald) que ha cambiado de ciudad escapando de su marido maltratador. Por en medio aparecerán la pareja de policías que investigan un asesinato de Keaton que tiene como testigo a la chica maltratada y la aparición del marido maltratador.

Caballero y asesino (The Merry Gentleman). Michael Keaton
Aunque en un principio pueda dar la sensación que la película es de un estilo love que tira de espaldas nada más allá de la realidad, se podría catalogar más bien como drama crepuscular. La relación entre los dos protagonistas es de amistad, de dos personajes lacónicos (tan lacónicos que Keaton durante la primera media hora no pronuncia ni una sola palabra) que están solos en época navideña.

El film no es una obra maestra, ni mucho menos, pero se deja ver muy bien. Y si no fuera porque es muy rebuscado diría que es una especie de versión moderna de Jinete pálido, al menos tiene muchos puntos en común.
Sin caer en el cutrismo se le nota la modestia (poco presupuesto y apenas 4 semanas para rodarla), aunque no molesta ya que es un film de personajes que se centra básicamente en la pareja protagonista.
Un detalle que me ha hecho mucha gracia es la banda sonora, que tiene un estilo minimalista muy del estilo que estaba tan de moda en los 90 para este tipo de películas independientes.

Caballero y asesino (The Merry Gentleman). Michael KeatonDiferentes cartelicos de la peli

La película fue posible gracias a un grupo de cineastas independientes (que calificativo más ridículo, ¡por Dios!) de Chicago que pusieron los 6 millones que costó.
Y ya se sabe que en estos proyectos indies o independientes siempre hay problemas de distribución. En un principio Samuel Goldwyn Films se hizo con su distribución en USA que tenía previsto estrenarla en navidades de 2008 (previo pase por Sundance, donde obtuvo muy buenas acogida) pero sus problemas financieros retrasaron su estreno un año más tarde en circuito minoritario. En el resto del mundo ha salido directamente en DVD de forma muy minoritaria y por aquí ni está ni se le espera.
A todo esto hay que añadirle que Keaton acabó renegando del montaje definitivo, lo que propicio una guerra entre él y los productores que le acusaban de no haberla promocionado como es debido. La cosa acabó en los tribunales. Como tiene que ser.

Nota (octubre de 2012): Al final Versus a tenido a bien editarla en DVD por estos tristes lares.

miércoles, enero 05, 2011

Capitán América

Capitán América, Albert Pyun, captain america, 21 century

Como ya comenté en su día, la Cannon, esa productora que vivió sus días de gloria en los 80, se había ido al traste por culpa de la pobre acogida que tuvieron sus producciones más ambiciosas: Lifeforce, Masters del universo y Supermán 4.

Uno de los hombres fuertes de la productora, Menahem Golan decidió dejarla y meterse de lleno con la 21 Century Film, que realmente ya existía desde principios de los 70 y que, aún produciendo algún film, se dedicaba a la distribución. Ella distribuyó en los USA bastantes películas italianas y chinas: El pájaro de las plumas de cristal, Los supergualdaspaldas o Manhattan baby, entre muchas otras.

Fue con la entrada de Golan que la 21 Century Film volvió a meterse de lleno en la producción, con algunos títulos, cuanto menos, llamativos: El fantasma de la ópera (versión Robert Englund), La noche de los muertos vivientes (el remake de Tom Savini) o Lambada, el baile prohibido (¿alguién se acuerda de esto?).

Y es en este preciso momento cuando entra el capitán América. La jugada de Menahem Golan era clara, repetir el éxito que había tenido el Batman de Tim Burton en el verano americano del 89. Capitán América tenía que tener un estreno por todo lo alto en verano del 90 aprovechando los 50 años del nacimiento del personaje del cómic.


Capitán América, Albert Pyun, captain america, 21 centuryCartel del estreno en cines en el 79

Hay que decir que el personaje creado por Simon y Kirby ya había tenido su encarnación en el celuloide. La primera vez fue interpretado por Dick Purcell a mediados de los 40 en un serial de 15 episodios que apenas llegaban al cuarto de hora producidos por la Republic Pictures.
Tuvieron que pasar más de 30 años para que el capitán América volviera a la pantalla, concretamente en 1978, en un telefilm que la Universal produjo para la cadena CBS, que también se encargó de emitir las series de Spiderman y Hulk. Este telefilm fue dirigido por Rod Holcomb (especialista en telefilms y teleseries) y protagonizado por Red Brown (Strike Commando).
Un año después se rodó una segunda parte titulada Captain America II: Death Too Soon, que aquí se proyectó en cine bajo el título de Captain América. En la secuela repetía Red Brown como protagonista y como villano Christopher Lee hacía de un terrorista latino; y en la dirección estaba Ivan Nagy (otro habitual de telefilms y series).

Capitán América, Albert Pyun, captain america, 21 century
Volvamos con la película de la 21 Century.
Lo que hizo Golan fue buscar la mayor cantidad de dinero posible asociándose con otras productoras: Marvel Enterprises, que la única experiencia que tenía eran aquellas series (des)animadas bochornosas de sus personajes en los 60, y Jadran Film, productora croata que en aquella época era una de las compañías más fuertes de Europa central especializada en coproduciones (varias de ellas ganadoras de Oscar).

Capitán América, Albert Pyun, captain america, 21 century
Así lo que tenía que ser una producción de cierta envergadura (se hablaba de más de 10 millones de la época) acabó por no conseguir el dinero suficiente para ser la gran superproducción esperada y se acabó contando con un equipo de segunda fila.
En la dirección un clásico de la Cannon, Albert Pyun. Aunque en un principio Dolph Lundgren tenía todas las papeletas para interpretar al capitán América acabó declinando el papel ya que estaba rodando otra adaptación Marvel, The Punisher, para acabar interpretado por una especie de Herman Monster con flequillo, Matt Salinger, que quien lo iba a decir es el hijo de J. D. Salinger.
El malo de la función no podía ser otro que Cráneo Rojo, que acabó en manos de otro desconocido, Scott Paulin.
Y para el resto del reparto se podía encontrar alguna cara conocida: Francesca Neri, Ned Beatty (que apenas sale 15 minutos), Michael Nouri (Flashdance, The hidden) y Ronny Cox (el malo de Robocop y Desafío total).
Entre la falta de presupuesto, un reparto bastante desangelado y que la mayoría de la película se rodó en Yugoslavia nadie podía esperar nada bueno.
Por eso el gran estreno que tenía previsto en verano del 90 se fue post poniendo hasta que en verano del 92 apareció directamente en vídeo (aquí de la mano de la terrible Record Vision).

Capitán América, Albert Pyun, captain america, 21 century
Capitán América
realmente no es tan mala como pueda parecer. Este Capitán América sigue bastante fielmente la historia del cómic (salvando algunos cambios) y el traje de látex no está mal del todo (fue fabricado por la misma empresa que hicieron el traje del primer Batman de Michael Keaton) salvando las orejitas de plástico. Incluso los primeros minutos, cuando pasan en la base de Cráneo Rojo pintan bastante bien, no a un nivel de superproducción pero sí de telefilm de lujo (para la época). Pero esas buenas sensaciones se van desvaneciendo mientras pasa el metraje y vemos como los medios van disminuyendo, evidente caso de que el presupuesto se les agotó rápidamente.

O por tocar otro tema, la banda sonora. Terrible! De lo peor que he escuchado en una película por muy zetosa que fuera. Todo lleno de sintetizadores de videojuego rancio.

Bueeeno, es malilla, pero una vez sepamos lo que vamos a ver (una serie B) la película se deja visionar e incluso asistimos atónitos a escenas con un montaje muy trepidante con varios planos por segundo. Es en este punto cuando nos damos cuenta que algo ha pasado durante el montaje, porque es extraño ver escenas tan bien resueltas y otros fragmentos tan mal hechos donde no paran de verse los micros colgando por encima de los actores o sombras de grúas.
No es de extrañar que Steve Tolkin, el guionista, acusó a Golan de todo el desastre, ya que el primer montaje del film duraba cerca de 4 horas y el productor se encargó de la edición final dando tijeretazo a cualquier secuencia sin reparar que los cortes afectaban a la trama. Por ejemplo, nos quedamos sin ver una lucha en un circo romano entre el capitán América y unos gladiadores enviados por Cráneo Rojo, persecuciones acuáticas o la parte donde el protagonista intenta entender la mentalidad de los años 90.


sábado, enero 01, 2011

Top 5 de las mejores muertes de Argento (y V)

Y por fin el número 1.
Terror en la ópera (1987). Con este film Argento comenzó su personal declive del que nunca salió. Realmente el film fue una venganza personal después de haber estado preparando para teatro una versión vampírica del Rigoletto de Verdi/Piave que los responsables del Sferisterio Teatro di Macerata le arrebataron en plena preparación para entregársela a otro director de cine italiano, Mauro Bolognini.

La prota es perseguida por el maloso de la película. Se esconde en el piso de Daria Nicolodi. No hay luz en el edificio. Alguien llama al timbre de la puerta. La Nicolodi mira por la mirilla para ver la "supuesta" placa de policía del que está al otro lado de la puerta y... ¡mamá, ya soy un hombre!

viernes, diciembre 31, 2010

Top 5 de las muertes de Argento (IV)

Número 2.
Rojo oscuro (1975). Seguramente el punto álgido del director romano, donde fue capaz de darle una nueva vuelta de tuerca al giallo y añadirle elementos sobrenaturales. He dudado en poner la última muerte del film, pero tampoco he querido chafarle el final a nadie (si es que alguno todavía está viviendo en pecado).
Nunca una limpieza de boca fue tan dolorosa.

jueves, diciembre 30, 2010

Top 5 de las muertes de Argento (III)

Número 3
Suspiria (1977). Para muchos la obra maestra de Argento. No sé si decir tanto, pero sin duda un Argento en estado de gracia que le da todo el protagonismo a Jessica Harper (El fantasma del paraíso, Shock Treatment) para que haga de las suyas en esta revisión de Blancanieves que sería el primer volumen de ese tríptico de las 3 madres.

miércoles, diciembre 29, 2010

Top 5 de las muertes de Argento (II)

Número 4

Tenebre (1982). Para algunos el último giallo puro de Argento y para otros un bodrio.
Y nada mejor y más característico que la escena más recordada de la película. Argento con su nuevo juguetito, una Louma (una Dolly francesa), y de fondo la estridencias de Goblin.

martes, diciembre 28, 2010

Top 5 de las muertes de Argento (I)

Sí, un top 5 para las muertes de Argento se me antoja corto, peeero c'est la vie.

Número 5.
Inferno (1980). Comenzamos el top con la segunda entrega de la inconclusa trilogía de las 3 madres (me niego a considerar La terza madre el capítulo final).
Si Argento ya había dado síntomas que poco le interesaba el guión o la dirección de actores para centrarse en la truculencia y el asesinato estético aquí se soltó el flequillo para explicar la nada más absoluta.

Deadly Premonition

Deadly Premonition
Sin duda alguna lo de este juego tiene miga, y la historia que lo rodea es casi mejor que el propio juego.

Allá por el lejano 2007, en el Tokyo Game Show, Acces Games (compañía japonesa de corta edad que tiene en su haber, sobre todo, algunos títulos para PSP) anuncia un juego llamado Rainy Woods para Xbox 360 y PlayStation 3. El personal que asiste al evento rápidamente se da cuenta de las grandes similitudes entre los vídeos que presenta la desarrolladora y la serie Twin Peaks, sobrepasando esa línea tan difusa que es el homenaje y el plagio (si no que se lo digan a Tarantino).
Y no sólo las semejanzas con la serie de Lynch son argumentales (agente del FBI que llega a un pequeño pueblo madero para investigar el asesinato de una joven) si no que son más evidentes en el aspecto gráfico. Ahí teníamos al sheriff Truman, la habitación roja y su enano (u hombre de otro lugar) por partida doble, las tazas de café, personajes a los que el pelo se les vuelve blanco y los bosques.

Ante las alarmentes comparaciones Ignition Entertainment decide retocar el apartado gráfico del juego (cambiar el aspecto del protagonista, añadirle un bigote al sheriff...) y cambiarle el título, pasando a llamarse Deadly Premonition.

Deadly PremonitionCarátula versión Europa, USA y la japonesa para Play 3

Y así van pasando los años, nadie se acuerda del juego y de repente el juego aparece en febrero en los USA y al mes siguiente en Japón de este 2010. Pero esos continuos retrasos y, sobre todo, con un precio de salida de apenas 20 dólares hacía que nos temiéramos lo peor.
Hago un paréntesis para comentar que en Europa tuvimos que esperar hasta finales de octubre y la versión para Play Station 3 se tituló Red Seeds Profile y nunca salió fuera de las fronteras niponas.

Los primeros análisis online lo dejaban a la altura del betún (IGN le daba un 2 sobre 10, 3djuegos un 3,5 sobre 10): que si gráficos de la anterior generación, mala música y peores efectos de sonidos, que si el personaje tenía unos movimientos robóticos y peor control… En definitiva, que Deadly Premonition era unos de los mayores engendros paridos desde la época del E.T. de Atari.
Y cuando parecía que las copias del juego acabarían en algún almacén abandonado en un desierto de Nevada comenzaron aparecer otras webs especializadas que lo ensalzaban (Destructoid le puso un 10) y sobre todo los visitantes de esas webs lo puntuaban con notas altísimas. En Metracritic, por ejemplo, le habían estampado un 69 sobre 100 pero sus lectores lo habían dejado en un 8,5 sobre 10.

Deadly PremonitionEl antes y después de pasar por la revisión

Así que entre algunas webs y, sobre todo, los usuarios, que al fin de cuentas son los que pasan por caja (o no) para adquirir los juegos, convirtieron a Deadly Premonition en un juego de culto con un número de copias vendidas más que correcto. Su condición de split ha hecho que su creador, Swery (Hidetaka Suehiro), y Marvelous se estén plantenado una segunda parte a modo de precuela.


El argumento del juego ya he comentado que viene a ser Twin Peaks pero con elementos añadidos. Por ejemplo, en bastantes ocasiones nos encontramos con días lluviosos (de ahí que en un principio el juego se tenía que titular Rainy Woods), pues dentro de la mitología del juego se habla de un asesino con chubasquero que solamente aparece cuando hay lluvia, pues este hecho hace que muchas tiendas del pueblo donde acontece el juego, Greenvale, están cerradas.

Y es que este Deadly Premonition no es un survival al uso en la línea de los Resident o Silent Hill, ya que incluye fuertes elementos de sandboxs, para entendernos, que durante gran parte del tiempo nos podremos mover por el pueblo a nuestro libre albedrío, haciendo misiones secundarias o incluso espiando a los habitantes de Greenvale.

Es cuando espiamos a los aldeanos cuando nos damos cuenta de los pequeños detalles que han pulido para este juego, ya que todos los habitantes del pueblo se dedican hacer su vida cotidiana. Podemos seguirlos y ver que se dedican a ir a su lugar de trabajo y ejecutarlo tranquilamente, y que al anochecer, a su hora de finalizar su jornada laboral, cierran el negocio, cogen el coche y se van a su casa.
Ese paso de tiempo real es otro de los elementos del juego. Si tenemos que estar a las 3 de la tarde delante del teatro del pueblo tendremos que personarnos allí a esa hora. En el caso de que nos quede mucho tiempo hasta esa hora podemos fumarnos un cigarro, hecho que hace que pase rápidamente el tiempo, o irnos a dormir durante unas horas.

Deadly Premonition
Más elementos reales: nuestro personaje, el agente York, ha de afeitarse todos los días si no quiere que le salga barba y cambiarse de ropa para evitar que las moscas literalemente vuelen a su alrededor. También hay que destacar que hemos de alimentar a nuestro personaje y ha de dormir para descansar o darle café o refrescos.
Aunque tranquilos, que no hemos de estar constantemente pendientes que el personaje coma y duerma, es una cosa de la que podemos pasar bastante ya que no nos machacan con ello.


Otro de los elementos fuertemente criticados es una extraña banda sonora que personalmente me parece maravillosa. Con muchos contrastes que pasan de un sonido casi hippyoso al jazz fusionado. Uno de los mejores cortes es el tema Greenvale, que tiene muchas conexiones con el Love theme from Twin Peaks de Baladamenti.
En cambio sus efectos de sonido sí que tienen una calidad paupérrima en muchos de sus casos, como son los disparos o las pisadas.

Más elementos fuertemente criticados: sus gráficos, que pese a ser descuidados no pueden más que hacernos recordar a las series B cinematográficas que nos causan simpatía y admiración a partes iguales.
Y pasamos a las series b cinematográficas, ya que el protagonista se dedica hablar constantemente con su otra personalidad, un tal Zach. Estas conversaciones llegan a su cenit mientras conducimos el coche y pasan a un tono más ligero y freak, hablando de películas ochenteras como Temblores o Remo, desarmado y peligroso.

Aún y estos puntos negativos que están en el apartado técnico, como juego es espectacular. Todo aquello que tenía que ser el Alan Wake (Alan Fake para los amigos) y no fue, aquí lo tenemos con pocos tintes de grandeza (como sí tenía el juego de Remedy) pero con un argumento y una atmósfera con personalidad propia, que muestra el camino a compañías modestas sin los medios para hacer un San Andreas o un Gears of war, pero que con ingenio se pueden sacar pequeñas obras que están buscando un público que les rinda culto.

martes, agosto 17, 2010

Tiana y el sapo

Tiana y el sapo, Disney
Tiana y el sapo
o como Disney volvió dar en el clavo con las 2D.
Y es que 5 años después del pseudo fracaso de
Zafarrancho en el rancho y anunciar a bombo y platillo el cierre de sus estudios de animación tradicional, Disney volvía a estrenar un largo hecho a mano (es un decir, ya que el ordenador lleva muchos años presente en esta "animación tradicional"). Todo esto ocurría cuando la compañía del tito Walt compraba Pixar y la entrada de John Lasseter y Ed Catmull hizo que se volviera apostar por las 2D.

¿Y quién mejor que los directores que relanzaron a
Disney a finales de los 80 con La Sirenita para reavivar las 2D? Y vaya si se nota que John Musker y Ron Clements (que empezaron en Disney trabajando en el guión de Tarón y el caldero mágico) están detrás del film aquí comentado. No sólo porque volvían a sacarse de la manga una pequeña maravilla (no llega al nivel de La Sirenita o Aladdín, pero tiene su miga) que no da un sólo momento de aburrimiento al espectador, si no por algún que otro paralelismo con el film protagonizado por Ariel.

Allí la malvada Úrsula se las apañaba para robarle la voz a Ariel y así engañar al príncipe Eric, en Tiana y el sapo Facilier le roba la sangre al príncipe Naveen para hacer pasar a su esbirro por él y poder hacerse con el control de Nueva Orleans.

 Tiana y el sapo, Disney
Porque de eso va la cinta. Años 10 del pasado siglo en plena fiebre del jazz. Allí la joven Tiana es una camarera que sueña con poder abrir su propio restaurante una vez haya podido ahorrar el dinero suficiente, pero casualidades de la vida acabará encontrándose con un príncipe en horas bajas convertido en sapo que al besarlo no sólo no recuperará su aspecto humano si no que la convertirá a ella en una ranita.

¿Comentaba antes cierta similitud con La Sirenita? Pues no se vayan que aún hay más.
Y es que parece que los encargados del film se hayan dedicado a dejar pequeños guiños por todo el metraje: el cocodrilo trompetista, aparte de llamarse Louis por Armostrong, es idéntico al de Peter Pan; aparece una serpiente clónica a la Kaa de El libro de la selva que vive junto a una sacerdotisa vudú llamada Mamá Odie que no hace más que recordar a la señora Voodoo que habita en los pantanos de la saga Monkey Island (de la que ya se encargaron de saquear suficiente en las entregas de Piratas del Caribe).


Continuando con la moda imperante no han podido evitar usar caras conocidas en el doblaje. Por fortuna el que aparezca por ahí la voz de
Álex Ubago o (¡)King África(!) en las canciones no molesta. Quizás, el que chirría es Gurruchaga que dobla en los diálogos y en las canciones al malo de la película. Pero no porque lo haga mal, si no porque su voz es tan reconocible que uno no puede evitar pensar en él en las partes que aparece el Dr. Facilier. Debería de aprender de Josema Yuste en el doblaje del genio de Aladdín.
 
Tiana y el sapo, Disney
Tiana y el sapo fue un gran éxito, no sólo a nivel de público (recaudó casi el triple de lo que costó), si no a nivel de crítica, que la catalogaron a la altura de los mejores Disney. A opinión personal se me hace difícil poner esta cinta a la altura de La bella durmiente o La Sirenita por una cuestión muy simple: la música.
Los grandes clásicos de
Disney no dejan de ser musicales y si son grandes es, entre otras cosas, por tener una fabulosa banda sonora, aquí compuesta por el omnipresente en Pixar Randy Newman. Y esto no ocurre en Tiana y el sapo. Cuidado, no es que sea mala, en absoluto, durante su visionado acompaña magníficamente, pero una vez acabado el metraje te olvidas totalmente de ella, ninguna de sus canciones son de esas que acabas tarareando o te pegan el empujón a comprarte el CD con la banda sonora. Sin duda Tiana y el sapo es el vehículo perfecto para reactivar el interés no sólo de Disney, si no del público en general por la animación en 2D.

miércoles, agosto 04, 2010

Batman: Under the Red Hood

Batman: Under the Red Hood
Como hace dos veranos
Batman nos vuelve a visitar con una aventurilla estival directa al mercado doméstico.
Como bien indica el título en esta nueva historia del hombre murciélago se recupera a un personaje clásico como
Capucha roja, o mejor dicho, aparece un personaje con la clásica indumentaria que lució el Joker antes de transformarse en el payaso del crimen, cuando todavía era un ladrón de medio pelo, que aparecería en los cómics a principios de los 50 de la mano de Bill Finger pero que sería Alan Moore cuando le daría todo su significado más amplio en los 80 en el archiconocido La broma asesina.

Como decía antes, un nuevo personaje llamado
Capucha Roja aparece en Gotham City, encargándose de desmantelar toda la red de narcotráfico controlada por Máscara Negra (personaje creado a mediados de los 80 que luce un aspecto demasiado similar al Cráneo Rojo de El Capitán América), y controlarla a su antojo. No hace falta decir que la guerra entre bandas estará servida.
 
Batman: Under the Red Hood
Pues sí, al igual que en Batman. La máscara del fantasma la base del guión es la guerra entre las bandas de gangsters que operan en Gotham. Pero ese no es sólo una de las similitudes con el largo de los 90, aquí también tenemos una estructura formada por continuos flashbacks que nos van poniendo en situación e iremos entendiendo que es lo que está pasando y porque los personajes actúan como lo hacen.
Uno de los detalles que dan pie estos flashbacks es que vemos como ha ido evolucionando el traje del propio Batman o su batmobile, que en el presente se parece bastante al de las películas de Burton o en el pasado al de La broma asesina.

La comparación con el largo o la serie de Batman de los 90 no es gratuita, su gran valedor, Bruce W. Timm, es aquí el productor. Y vaya si se nota su presencia, todo el diseño de personajes y la paleta de colores se parecen mucho a la serie del pasado milenio. La animación es de un nivel altísimo (comparada con la que suele ser habitual hoy en día a los productos que no están destinados al estreno en pantalla grande) aunque hay elementos generados por ordenador que se los podían haber evitado.

 Batman: Under the Red Hood
Aparte de estos
Máscara Negra y Capucha Roja tenemos bastante caras conocidas del universo Bats: el Joker, Ra's al Ghul, Robin, Nightwing y una pequeña aparición de Enigma que es doblado por el propio Bruce W. Timm.
Aunque desde hace unos años es bastante habitual ver caras conocidas en el doblaje de las cintas animadas esto ya se hacía en la serie de los 90, pero eso sí, cuidando hasta el extremo que el doblador fuese el apropiado para el personaje. En este Batman: Under the Red Hood no es que haya un gran elenco en cuanto a caras conocidas, pero hay algunas, cuanto menos, curiosas: aparte del mentado
Bruce W. Timm, John Di Maggio (el Bender de Futurama), Dwight Schultz (nuestro Mad Murdock favorito) o el médico precoz Neil Patrick Harris.
 
Batman: Under the Red Hood
En Batman: Under the Red Hood nos encontramos uno de los trasfondos más clásicos dentro del universo del caballero de la noche: el límite que separa a Batman de cualquiera de los criminales a los que persigue. Que viene dado por todo el principio del metraje que es una aproximación (y creo que es la primera vez que la historia traspasa las páginas impresas) al archiconocido Una muerte en la familia.

Los escasos 75 minutos de la cinta son bastante irregulares. En un principio se juega por adivinar la identidad del misterioso
Capucha Roja, pero es tan evidente que a los 10 minutos ya lo habremos adivinado. Por fortuna en el film se resuelve pronto esa cuestión para dar paso a los momentos más aburridos (¿ninjas con armaduras cybernéticas? ¡No me jodas!) y, por fin, en su último tramo recuperar el pulso dejarnos lo mejor de su metraje.